Ratones en el piano…


ratones en el piano

El periódico The Star de Johannesburgo, África del Sur hace poco reportó una encuesta realizada  entre estudiantes del África del Sur. La encuesta evidenció alarmantes aumentos en los niveles del abuso de drogas y la expresión sexual. Para una nación que vio liberada hace unos pocos años, la pregunta que se plantea ¿Qué produjo esa libertad? ¿Produjo felicidad? La encuesta dice que la salud mental  de muchos adolescentes, muestra sentimientos de vacío, depresión, y desesperanza acerca de su futuro. Cerca del 25% de 10,000 estudiantes se han sentido tristes, y resultando que el 19% ha considerado el suicidio.[1] Es obvio que no se encuentra ni en las reformas sociales, ni mucho menos en las educativas. La verdadera libertad es aquella que no desecha la Verdad revelada de Dios. Sin esa fuente de conocimiento nuestros más brillantes científicos y profesores  son poco más o menos que ratones escurriéndose dentro de un piano, analizando todos los martinetes y cuerdas, pero ignorando expresamente la partitura musical que reposa sobre las teclas. Son como ratones en el piano…

Al escribir Eclesiastés Salomón nos hace saber que decidió llenar su vacío tratando de analizar las teclas pero perdiéndose la partitura musical completa. Era como un ratón en el piano…Observe cuáles fueron las teclas que el analizó…

Primero, la tecla del Pensar  (1:12-18) Salomón estaba confuso. Buscó educación, sabiduría y conocimiento como nadie antes de él lo había hecho. Y mientras más dominaba estos campos, más vacíos parecían. Concluyó hastiado. “Francamente, mientras más sabiduría más problemas; mientras más se sabe, más se sufre. (17-18). Consideremos la suma total, todo nuestro progreso, toda nuestra tecnología de todo nuestro conocimiento. ¿Ha hecho algo de eso, en realidad, más llena nuestra experiencia de la vida? Sí, estamos agradecidos a Dios por los avances en la medicina y los viajes en los aviones a reacción. La mayoría de nosotros tenemos más información  en los discos duros  de nuestras computadoras  de la que naciones enteras poseían en sus antiguas bibliotecas. Sin embargo nunca ha habido tanta gente tan desdichada, tantos analfabetos, tantos con hambre, enfermos y marginados. Todo nuestro conocimiento acumulado  de la historia ni puede protegernos  del terrorismo, la  guerra y la discordia en todo continente. ¿Por qué le frustró la educación a Salomón? Tres descubrimientos fueron importantes. En la educación la investigación siempre lleva a más preguntas que respuestas. Esto es lo ilógico  de la educación. Salomón usa la palabra “inquirir” (vrs.13-14) que se puede traducir como explorar o investigar. Y la respuesta fue. Todo ello es absurdo. Es como perseguir el viento. Esa figura demuestra que la investigación siempre nos lleva a más preguntas que respuestas. En segundo lugar, en la educación la formación del ser humano no alcanza la transformación. Expresó que lo torcido no se puede enderezar, ni tampoco puede completar las aspiraciones del ser humano. (vrs. 15). Eso es lo  ideológico de la educación. Es decir lo imperfecto de los que han sido educados. En tercer lugar que la educación puede promover posición pero no puede proveer realización.  Dice Salomón: “Me he engrandecido…pero al final todo es aflicción de espíritu”  (vrs. 16-18) Esto es lo paradójico de la educación. Es decir te lleva  a escalar posiciones pero no   escala tu propio vacío.  Entonces debemos recordar que si la educación  fuera la clave para la vida entonces las universidades  serían los centros más morales, éticos y espirituales de cualquier nación. La educación debería ser igual a contentamiento. Todos sabemos que ese no es el caso.

Segundo, la tecla del Placer (2:1-3). A continuación podemos ver a un rey muy cansado prolongando su búsqueda por su significado. La educación ha mostrado ser infructuosa, pero a lo mejor puede encontrar lo que busca en el abandono imprudente. Estos versículos resuenan como un reportaje  de los diarios sensacionalista o revista de celebridades. Tres dimensiones según Salomón pueden dar placer. Primero está la entretención. Salomón dice que la primera cosa que lo entretuvo fueron las cosas que compro para divertirse. Luego dice que la segunda cosa fueron las artes o experiencias artísticas. La farándula, porque añade que “probaré” con alegría. Uno casi puede visualizar el escenario. Su palacio parecería a una versión del siglo X a.C. al Ceasar´s Palace de las Vegas mucha bulla, luces, ciudad grande pero nada de significado…nada de paz…nada de felicidad. Las mañanas después de las orgías todas son iguales. Segundo está la diversión. Las posibilidades  de los placeres sensuales  eran casi sin límites  en el mundo de Salomón. Él tenía un palacio y a todos sus sirvientes en la punta de los dedos de su mano. Tenía cuartos llenos de esposas y concubinas. Y ni así encontró plenitud. Tercero está la adicción. Cuando la diversión  no logró darle satisfacción, Salomón se entregó al alcohol; evidentemente evitaba emborracharse. Dice que pudo mantener  su mente  bajo el control de la sabiduría. Pero mientras  probaba y saboreaba  la bebida que tenía delante, halló que el placer era fugaz y artificial. Su respuesta claramente no estaba en la botella. Los presupuestos  ilimitados de la industria del licor  hacen parecer a la bebida muy atractiva hoy. Un vaso de vino o una botella de cerveza se convierten en el boleto de la aceptación social para nuestros jóvenes. Las fiestas de los planteles universitarios  y la vida social giran  por completo alrededor de la bebida y la intoxicación, como si fueran la búsqueda más gloriosa, el foco de la vida misma. Mientras tanto, se ignoran las crecientes tragedias de accidentes causados por conductores borrachos y las vidas desperdiciadas ¿Por qué quién puede gritar más alto que el mensaje de las películas, canciones y los comerciales de televisión que glorifican el vacío? Salomón sabía la verdad. A lo mejor el alcohol era la más vacía de las búsquedas.

Tercero, la tecla del Producir. (2:4-6) La educación y el placer fallaron, así que salimos a trabajar. A lo mejor mediante el trabajo podamos encontrar el significado de la vida. Observe que  en los siguientes versículos  Salomón entregó todo su genio para construir. Construyó casas, sembró viñedos. Plantó jardines y huertos, e hizo estanques para regalarlos  La historia demuestra que Salomón fue el más grande constructor de su época. Ahora piensa que dejando un legado podrá encontrar la satisfacción de la vida. Eclesiastés nos enseña que nuestro trabajo y nuestros proyectos  por lo general valen la pena, pero si los vemos  como fuentes  del último  significado, invariablemente  nos desilusionaremos. Eso significa  que jamás podemos  estar satisfechos  con un trabajo que se basa en lo temporal. Podemos llenar la tierra de rascacielos, podemos pasar toda hora de nuestra vida  esforzándonos y el vacío permanecerá. Ernest Hemingway fue el arquetipo del hombre del siglo XX. Vivió la vida más plena  que usted  pueda imaginarse bajo el sol. Sin embargo, el tiempo  se le acabó cando tomó la decisión de quitarse la vida. Su nota de suicidio decía: “La vida no es nada más que una condenada cosa tras otra”. Debemos entonces que nos arruina los placeres de la vida es nuestra hambre de extraerles más de lo que nos puede entregar. El logro eterno y último significado a partir de nuestras búsquedas temporales y provisionales está designado al fracaso espiritual.

Cuarto, la tecla del Poder. (2:7-11) De acuerdo a un reportaje  de la cadena CNN una investigación hecha por  World Values  al evaluar  65 naciones  indica  un índice de felicidad más alto en Nigeria que en cualquier otra nación, México le sigue, después Venezuela, El Salvador y Puerto Rico.  USA  es 16 lugar, Australia en el 20 y Gran Bretaña en el 24. Esta encuesta ha llegado a la conclusión que la felicidad tiene que ver muy poco los ingresos o la riqueza que posea una persona.[2] Por cierto los investigadores  incluyen esta frase sorprendente  en su informe: “Encuesta tras encuesta  demuestra que el deseo  de bienes materiales, que ha aumentado mano a mano con el ingreso promedio es un inhibidor de la felicidad”.[3] En otras palabras mientras más tenemos lo que queremos, más queremos lo que no tenemos. La inmensidad de la riqueza de Salomón está  más allá de toda descripción adecuada. El vrs. 7 dice “amontoné” y literalmente eso fue lo que hizo con su poder económico. En 1 Reyes 10:14 encontramos las cantidades de renta que Salomón percibía Haciendo un cálculo con  el dinero moderno recibiría anualmente  304 millones. En realidad sumando los impuestos y otros ingresos recibiría entre 650 millones a 700 millones anuales. Tanto su palacio como su templo y casa de campo estaba forrada de oro y piedras preciosas. Pero al final  Salomón dice que todo eso es absurdo. Sus palabras de conclusión ante esto son vanidad, aflicción de espíritu, sin provecho. (vrs. 11)

Salomón cometió un error  eterno en la búsqueda  de significado: Lo buscó en las cosas y en las experiencias. Lo buscó en el pensar, en el placer, en el poseer y en el poder…todo en vano. El objeto de su búsqueda no estaba, en verdad,  disponible debajo del sol.

La famosa canción “A mi manera” llevó a niveles de fama y riqueza al Sr. Frank Sinatra. Siempre decía que el éxito de esa canción se debía a que la canción era Sinatra y Sinatra era la canción.  En la estrofa final el canto dice:

Pues qué es un hombre, ¿qué ha logrado?

Si no es fiel a sí mismo, no tiene nada.

Decir las cosas que siente realmente

Y no las palabras de quien se arrodilla

Mi historia muestra que asumí los golpes

Y lo hice todo a mi manera…

Sí… fue a mi manera

Desafortunadamente en el lecho de su muerte, el Sr. Sinatra, “Mr. My Way”  diría sus últimas palabras  a la petición de su esposa Bárbara que luchara contra su dolencia. Sinatra dijo sus últimas palabras “Bárbara, estoy perdiendo…”[4] y murió. Y es que al morir no lo haces a tu manera lo haces a la manera de Dios, y si lo hiciste a tu manera…perdiste…

Y es que vivimos  como ratones en el piano examinando las teclas y las cuerdas y nos perdemos la gran sinfonía y partitura de Dios…so sad

[1] David, Jeremiah. “En busca del cielo en la tierra”. Ed. Vida 2006. Pág. 46

[2] David, Jeremiah. “En busca del cielo en la tierra”. Ed. Vida 2006. Pág. 52

[3] Ibíd.

[4] http://www.dequemurio.com/como/Frank_Sinatra/

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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