En búsqueda la ignorancia…


ignorante

El Dr. Stuart Firestein en una conferencia acerca de la ignorancia dijo: “Es difícil encontrar un gato negro en un cuarto oscuro especialmente cuando no existe el gato”.[1] Y aclara que esta descripción encaja perfectamente con lo que hoy llamamos ciencia. Así que se plantea entonces la pregunta ¿cuál es la diferencia entre la manera en  que la ciencia es perseguida y la forma en la que parece ser percibida? Hay tres grandes paradojas  en este acertijo. La primera paradoja  es que debemos conocer todo lo que hay que saber a nuestro alrededor. Y eso, claramente no es cierto. La segunda paradoja además de la de conocer todo, es que todo lo que conozcamos  lo debemos reproducir en grandes y atractivos libros. Y esto tampoco es tan conveniente. Y la tercera paradoja  es que la satisfacción no viene de lo que conocemos sino de lo que falta por conocer. Creo que lo real del verdadero investigador se da cuando va a una reunión con colegas en un restaurante, allí la tertulia intelectual nunca es sobre lo que  saben. Hablan de lo que todavía se tiene que hacer y lo crítico que falta por hacer  en un laboratorio. Esta paradoja la describió mejor por  la premio Nobel en Física Marie Curie quien dijo que nunca nos damos cuenta de lo que se ha hecho sino de lo que queda por hacer[2]. Esto lo escribió en una carta a su hermano después de obtener su segundo título de grado. Y creo fielmente que esto es lo que estamos dejando en todos los campos del saber “lo que queda por hacer”.  Es, si quieren, la ignorancia. Ahora se usa la palabra “ignorancia”, por supuesto, para ser al menos en parte intencionalmente provocativo, porque la ignorancia tiene un montón de malas connotaciones y  claramente no nos  referimos a nada de eso. Así que no se refiere a la estupidez, no se refiere a una indiferencia inmadura hacia los hechos, la razón o los datos. Los ignorantes son claramente poco ilustrados, inconscientes, desinformados, y muchos ocupan cargos políticos. Pero eso es otra historia. Así que  la ignorancia a la que nos referimos es una clase diferente de ignorancia. Una clase de ignorancia que es menos peyorativa, un tipo de ignorancia que proviene de un vacío común en nuestro conocimiento, algo que no está ahí para ser conocido, no se conoce suficientemente bien todavía o que no permite hacer predicciones, la clase de ignorancia que está quizá mejor resumida en una declaración de James Clerk Maxwell, tal vez el físico más grande entre Newton y Einstein, quien dijo: “La ignorancia completamente consciente es el preludio de cada avance real en la ciencia”. Creo que es una idea maravillosa: la ignorancia completamente consciente. Así que esa es de la clase de ignorancia con la que Salomón se encontró en una nueva disertación sobre la vida y lo que gira en torno a ella. En el capítulo 1:8-11 Salomón llega a la conclusión de que nada satisface, nada es nuevo y finalmente nada se recuerda. No hay beneficio debajo del sol.

Según Salomón nada satisface. (1:8) En los primeros 7 versículos Salomón dice que la vida es inútil, pero en estos versículos  del 8 al 11nos va a decir también que es frustrante. Era tradición en los ejércitos  que los reclutas cavaran un hueco  durante la mitad del día para luego llenarlo por el resto de la tarde. El punto de este ejercicio  era halar el límite de frustración del recluta. ¿Cuánta inutilidad puede soportar antes de frustrarse suficiente para desquitarse contra el sargento? Observe que Salomón dice que hay tres niveles que siempre queremos llenar y por más que lo intentemos nunca se llenaran. Lo que tocamos, lo que vemos, lo que  oímos. Con respecto a lo que tocamos tiene que ver con lo que da placer, es la dimensión  de la satisfacción de nuestra vida. Lo segundo es lo que vemos es nuestra dimensión de la incitación del deseo. Son los ojos los que nos llevan a desear tocar. Y finalmente está la dimensión de oír. Es lo que se refiere al hecho de que por el oído percibimos información y compensa las otras dimensiones. El oído es la dimensión de imaginar. Así que tocar es la satisfacción del deseo, mirar es la incitación del deseo y el oír la excitación  del deseo. Así que entonces estos tres niveles según Salomón nunca se llenan generando en la persona que vive debajo del sol con un sentido de insatisfacción.

Según Salomón nada es nuevo (1:9-10) Tenía un querido maestro que hace poco pasó a la presencia del Señor y en una clase de teología expresó lo siguiente: “Teología nada es nuevo sino un reciclaje del anterior”, y luego añadió: “Lo único original que tiene el hombre es el pecado original, nada más”. Es interesante que los analistas expertos en la materia de emprendimiento dicen que: “El 99% de las ideas creativas no vienen de inventar algo nuevo sino de aplicar algo ya inventado a un contexto diferente.[3] “ Y eso fue lo que descubrió Salomón. Lo lleva al campo del hacer y del decir. Las dos dimensiones. Todo lo que se ha dicho ya se ha dicho y todo lo que se ha hecho ya está hecho.

Según Salomón nada se recuerda. (1:11) Gabriel García Márquez en su novela “El Coronel no tiene quien le escriba” Plantea la historia de un viejo Coronel retirado que por más de 15 años espera recibir la pensión tan prometida por su gobierno pro los servicios prestados a su patria. Lo triste de la historia una vez que se va desenvolviendo es el hecho de sentirse abandonado y la sensación que al Coronel ya nadie le recuerda. Salomón establece que la naturaleza del ser humano es a ser olvidado y que eso es triste. Que tremenda verdad, cuantas personas, cuantas modas, cuantas canciones han sido ya enterradas en el pasado. Aún los seres que amamos con el paso del tiempo se van quedando en el olvido. La fama es transitoria. Lo que es famoso siempre pasará de moda.

Así que desde la perspectiva de Salomón,  el plantea tres paradojas como las planteó el Dr. Firestein, al hablarnos de la ignorancia académica. Sólo que Salomón entiende su ignorancia desde la perspectiva espiritual. Y las tres paradojas para Salomón es nada satisface, nada es nuevo, nada se recuerda. Así que Salomón  termina el capítulo 1 de Eclesiastés, describiendo la futilidad de buscar satisfacción mediante el conocimiento. ¿Estaba el rey amargado por la educación? Ni pensarlo. Era el hombre mejor educado de su generación. Su sabiduría era legendaria, había buscado  sabiduría dondequiera que se pudiera hallar. Pero para su sorpresa, mientras más aprendía más ignorante era y más vacío sentía. T.S. Eliot comentó una vez secamente: “Toda nuestra sabiduría nos acerca más a nuestra ignorancia.[4] En otras palabras , mientras más aprendemos , más pequeños nos sentimos.

[1] http://www.ted.com/talks/stuart_firestein_the_pursuit_of_ignorance/transcript?language=en#t-15948

[2] http://josantonius.blogspot.com/2010/09/frases-celebres.html

[3] http://emprendedores.ticbeat.com/eureka-startups-ideas-originales/

[4] T.S. Elliot “Choruses from the Rock” 1934

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