Diario de un maestro cansado…desde la cima del monte


everest

John Krakauer fue parte de una expedición que alcanzó la cima del monte Everest. En esa empresa murieron 12 compañeros al  intentar escalar junto con él la cima del mundo. En su libro Into Thin Air, relata lo que sintió ese 10 de mayo de 1996. “Sentado en la cumbre del mundo…limpié el hielo de mi máscara  de oxígeno…con rapidez tomé cuatro fotos…y entonces me volví y dirigí hacia abajo. Mi reloj marcaba la 1:17 p.m. Eso fue todo, pasé menos de 5 minutos en el techo del mundo…”

Salomón pasó cuarenta años en el techo de la historia, simplemente para sentir  el mismo rompecabezas  insípido del anticlímax. No sólo hay vacío en la cumbre, sino que hay  vacío abajo; y en toda parte entre uno y otro extremo.

La frase que Salomón usa se refiere a lo vacío, lo transitorio y lo que tiene escaso significado. ¿Por qué alguien con tantos recursos llega a esa conclusión? Parece ser que tiene relación con la pregunta que hace más adelante. ¿Qué provecho saca el hombre de tanto afanarse en esta vida? Esto significa que el ser humano desea sacar siempre algo de su labor o de lo contrario es frustrante su existencia. ¿Cómo se llega la frustración en la vida?

Primero, está el concepto de existencia. En este tiempo relacionamos la vanidad  con una actitud egoísta; con el hombre o la mujer  que se dedica exageradamente  a su propia persona. La vanidad siempre se basa en una ilusión. Una vez una mujer le dijo a su pastor: “Cuando confieso mis pecados, el pecado que más confieso es el de la vanidad. Todas las mañanas me admiro a mí misma en el espejo por media hora. A lo que el pastor respondió: “Estimada señora ese no es el pecado de vanidad. Usted sufre del pecado de la imaginación. Salomón nos dice: “Vanidad de vanidades…todo es vanidad…dijo el maestro… (Eclesiastés 1:3). O como otra persona lo tradujera…Lo más absurdo de lo absurdo…todo es absurdo… Si uno lo ve como algo que me da placer, o significancia perenne entonces en realidad todo es vanidad. La palabra vanidad la usa 30 veces en el libro Salomón. Segundo, esta su sentido  de trascendencia. De la pregunta ¿qué es la vida? Pasa a ¿Para qué es la vida? Mark Twain dijo: “Los dos días más importantes de tu vida son el día en que naces y el día en que entiendes para que naciste.” Muchos apenas entienden el primer día y casi  nunca el segundo. Pareciera que Salomón no entendía ¿Por qué? estaba en esta tierra Observa la expresión “provecho”, es una expresión que habla de retribución, beneficio o resultado. Es pocas palabras ¿cuál es el resultado de mi esfuerzo en la  vida? Para Salomón esto era absurdo. Hay gente que ha venido a esta tierra con la idea que el mundo le debe algo y durante su existencia tendrá que dárselo. Una vez más Mark Twain dice algo muy pertinente con respecto a esto: “”No puedes exigirle nada al mundo, estaba aquí antes que tú” Si nosotros esperamos mucho de la gente de tal manera que eso nos haga trascendentes, tendremos serios problemas. Vivimos para Dios y no para la gente.  Tercero su deseo de suficiencia. “Todo su trabajo…debajo del sol”. Y como otra traducción lo establece de “tanto afán en esta vida”. Hay personas que su suficiencia estriba en sentirse útiles en su trabajo o por lo menos que hayan sido tomados en cuenta. Sin embargo eso no llena el vacío existencial del ser humano en este siglo. El quijote decía: “Al bien hacer jamás le falta premio”. Lo que nos lleva a pensar que nuestra suficiencia y realización no depende de nuestro concepto de la vida ni de la trascendencia de la vida, sino de  Dios.

 Los maestros en la actualidad pueden llegar a ser como el maestro Salomón. Con un concepto pobre sobre la vida, con un sentido triste de su vida y finalmente insatisfechos por el hecho de que lo hacemos al no ver el fruto puede ser insuficiente. Una de las grandes fuentes de frustración es que todo parecería ser absurdo y vanidad en cuanto a nuestra labor docente. ¿Pero es así? No, si nosotros buscamos la trascendencia en Dios y su retribución. ¿Qué encontró en el Everest de su vida? A lo mejor recibió promoción, se ganó la lotería, disfrutó de las vacaciones  soñadas, publicó un libro, trabaja en la Escuela de sus sueños, pero todo por la corona de espinas del abatimiento  no esperado. Muy adentro de la quietud  de nuestras almas algo sugiere que una vez más hemos buscado en el lugar equivocado. Venga entonces y únase a la búsqueda. Escale con nosotros y Salomón  al techo del mundo  y capte una visión panorámica. Luego descienda  otra vez y ande con él por las avenidas de la vida.

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