No te comas el mashmallow…cuando cambiamos lo eternal por lo temporal


Hamashmallows

ce años atrás un grupo de psicólogos hizo una investigación sobre las decisiones que pueden tomar los niños y como les afectará el carácter cuando ya han crecido. El experimento constaba en juntar a un buen grupo de niños entre los cuatro y cinco años. Se les ponía frente a una mesa y en un platito se les dejaba un mashmellow. El que coordinaba al grupo les decía que tenía que salir unos 15 minutos y que se quedaban solos con el dulce. Ellos podían comerselo si quería, pero si esperaban que el coordinador regresara y no se comían el confite entonces el les daría un segundo mashmellow como recompensa. El experimento mostró que el 60% de los niños se comieron el dulce inmediatamente después que salió el coordinador. Pero el otro 40% espero hasta que llegó nuevamente el que dirigía al grupo. 14 años después se hizo un seguimiento a estos niños y descubrieron que los que se comieron el mashmellow inmediatamente eran inestables, malos académica mente, tenía problemas de integridad. Caso contrario con los que esperaron. Su vida fue diferente. El experimento demostró que los que viven por el momento y deciden comerse las cosas con una mentalidad “inmediata” terminan teniendo un estilo de vida muy  bajo a los que esperaron.

Esto me hizo preguntarme ¿si en mi vida yo esto cometiendo el mismo ? O cuantas personas que leen esto están haciendo lo mismo.

Estaba observando Deuteronomio 12:29 en adelante y me di cuenta que este pasaje muestra cuatro maneras en que uno puede contaminarse y ni siquiera darse cuenta. El ensayista británico Samuel Johnson llamó a la curiosidad “una de las características permanentes y ciertas de un intelecto vigoroso”, y, ciertamente, que todos  e incluso  nuestros hijos y nietos aprenden  porque son curiosos acerca de la vida y el mundo en que viven. Alguien define al niño como “una isla curiosidad rodeada por un mar de signos de interrogación. “Sin embargo, hay algunas áreas del conocimiento humano que son peligrosos para investigar, porque Dios quiere que su pueblo sea” sabio para el bien, e ingenuos para el mal “(Romanos 16:19 NVI). No necesitamos experimentar  el pecado  para aprender cómo es.  Dios les prohíbe a los Israelitas que cuando entren en la tierra anden preguntando por curiosidad como era la cultura pagana de los cananeos. Eso sería peligroso dice Dios. Así que la primera manera en que nos contaminamos o nos comemos el mashmellow es por curiosidad. (19:29-32). Es por curiosidad que muchos se meten en la drogas, es por curiosidad que experimentan la sexualidad antes del matrimonio. Ese es el peligro de la curiosidad mal enfocada. Sin embargo en el mismo texto Dios nos dice cómo debemos enfrentar la curiosidad espiritual mal enfocada, y la manera es con el temor a Dios. Esto es un asunto de autoridad. Hay que observar en el texto que existen cuatro indicadores de quien realmente tiene temor a Dios y lo reconoce como su autoridad. Primero dice “cuidarás”. La expresión en hebreo es enfática y continua. Es decir es un vigilar constante. Así que el primer indicador de que si estamos bajo la autoridad de Dios es precaución. El segundo indicador se desprende de la frase “hacer todo”. Implica que es todo lo que Dios dice y no solo lo que me conviene o me gusta. Si estamos bajo la autoridad de Dios entonces no sólo tendremos precaución sino que también percepción. Significa que nosotros analizamos la realidad que vivimos desde la perspectiva de los mandamientos de Dios. Un tercer indicador aparece con la palabra “lo que yo te mando”. Es decir nuestra autoridad viene de lo que Dios manda. No lo que el ambiente me dicta, mis circunstancias o mis necesidades, es lo que Dios ha mandado. Esto implica que no sólo un indicador es la precaución, la percepción, sino también preocupación. Esto se refiere al hecho de que nos debe preocupar saber la Palabra de Dios  para poder obedecerla. Un cuarto indicador en el texto es la frase “no añadirás a ellos ni de ello quitarás”. Esto nos habla de protección. Estamos protegidos por esas Palabra completa. Nuestra protección estriba en que tenemos escrito todo lo que necesitamos, y debemos obedece todo lo escrito. Debemos evitar liberalismo bíblico que se encarga de añadir y evitar el reduccionismo bíblico que se encarga de quitar de la autoridad de Dios.

La segunda manera en que nos podemos contaminar o comer el mashmellow es con  la ingenuidad. (13:1-5) Es importante observar que el texto dice que se puede levantar un profeta que incluso pueda hacer señales y prodigios, pero la esencia es apartarnos de Dios. Es decir Dios establece que el permite que las circunstancias sean envueltas con envoltorios aparentemente inocentes e incluso “espirituales” para que la persona sin darse cuenta ese ambiente o esa personas aparentemente inocua no le hará daño. Pero es todo lo contrario, cuando menos lo sientan han sido contaminados. Y observe que lo que Dios dice: “Dios os está probando”… La palabra probar aquí es muy interesante. Es la palabra “nacah” y es usada para establecer un examen o pasar un test. La modalidad piel con el verbo en tiempo de participio  implica una acción dinámica ocasionada en este caso por Dios. En realidad detrás de la ingenuidad humana ante la tentación puede haber un agente malo pero la idea es que Dios prueba nuestra madurez y dependencia de él. ¿Cuál es la diferencia entre excitar, incitar e invitar? Primero el diccionario define  como excitar el acto de encender intensificar un estado, actividad o sentimiento o también  activar hacer que algo se active. Por otro lado incitar es mover vivamente, estimular [a uno] para que ejecute una cosa. Influir fuertemente en una persona para que realice una acción. Una tercera palabra es invitar y la RAE lo define como el término que mayormente usamos para expresar que le hemos comunicado o hecho saber a alguien de nuestras ganas, intenciones, que venga o participe de algún evento especial que desarrollamos.  Finalmente la palabra instigar se refiere al hecho de  influir en una persona para que realice una acción o piense del modo que se desea, especialmente si es para que haga algo malo o perjudicial.

Es muy peculiar que el texto use la palabra “incitar” que implica más una apelación a lo que tenemos dentro y que tiene que ser apelado para que hagamos algo que no le gusta a Dios. Eso puede ser el orgullo, la fama, el dinero, etc. Por eso la ingenuidad espiritual es muy peligrosa para la vida espiritual, porque uno puede ser fácilmente “incitado” a dejarse llevar por cosas que aparentemente no tienen nada dañino pero que serán el lazo de la caída de la persona que se embarca en eso. Por eso Dios dice que la ingenuidad se combate con el amor a Dios. Esto es un asunto de fidelidad.

Un tercer peligro para contaminarse un o o comerse el mashmellow es la afinidad. (13:6-11). El pasaje continua diciendo que puede ser que quienes le hagan caer a uno son la familia externa, la familia interna y los amigos fraternos. Eso significa que el creyente probado tiene esas tres fuentes de afinidad. Es decir los padres pueden ejercer una gran presión para que el desobedezca. Los hermanos e incluso la esposa y los hijos pueden ser objetos de tropiezo y el “amigo íntimo” que el texto traduce la persona con la que uno es una sola alma. Cada vez más la personas pierden su espiritualidad en Dios porque le dan mayor peso a estos círculos de influencia. Sin embargo Dios advierte que no se le debe poner en alta estima a nadie de este círculo si lo que está haciendo es desviándome de obedecer a Dios. La mala afinidad se combate según este pasaje con la radicalidad por Dios. Dios había establecido un principio radical en el AT y era exterminar por medio de la pena capital al que desviaba de esta forma. Es obvio que el método ha cambiado pero el principio permanece. Es decir se debe ser radical cuanto se trata de alejar a los que me afectan en mi vida espiritual. Es bien importante notar cinco evidencias de una persona que es radical en sus convicciones con Dios. Primero no consiente lo malo ni al malo. Dice el texto “no consentirás” esta expresión es tolerar con la intención de aceptar al que se tolera. Es estar identificado con algo o alguien aunque uno no tenga la misma convicción.  La segunda evidencia es no hay concesión de  espacio al malo ni a lo malo. Es peculiar que diga “no le prestarás oído”. Es decir ni siquiera deja que te hable para que no pierdas tus convicciones.  Tercera evidencia es  no confusión  con el malo ni lo malo. El texto dice que  “no le compadecerá, ni le tendrás misericordia” significa que pueda haber una confusión de sentimientos y voluntades. La misericordia y la compasión son virtudes positivas, pero cuando se trata de una correcta conducta o una situación correcta. Cuando se trata de tolerar a los malos en nuestras vidas, de tal manera que ellos nos influyan y corrompan, Dios dice que hay que ser severo en eso.  La cuarta evidencia en el texto de radicalidad es que no es cómplice con el malo ni lo malo. Observa usted que dice “ni lo encubrirás”. Esto tiene mucho que decir en nuestras conductas de contaminación. Pueda ser que yo no esté haciendo lo malo pero soy cómplice de lo malo cuando no sólo lo presenció sino que ni siquiera lo denunció y me lo guardo para mí.  Así que la radicalidad por Dios combate la afinidad a los que están alrededor nuestro. Esa radicalidad estriba en no consentir, no conceder, no confundir, y no ser cómplice del malo o de lo malo. La quinta evidencia es corta con lo malo o el malo. Observe que en el concepto de Israel ellos se les ordenaban ejecutar con pena de muerte a alguien que intentaba desviar al judío hacia otros dioses. Indudablemente como lo mencioné anteriormente, el principio de extirpar y erradicar el mal “matándolo” permanece aunque la metodología ha cambiado. Es decir hoy no podemos aplicar una legislación como la que Dios aplicó con Israel, pero la iglesia si puede hacer una cirugía espiritual de acuerdo a 1 Corintios 5:5 en donde “se entrega a Satanás” para que haya un juicio de Dios.

El cuarto peligro que uno puede tener para contaminarse o comerse el mashmellow es  la sociedad. (13:12-18)

 Éxodo 23:2 dice: “No hagan lo malo, sólo porque la mayoría de la gente lo hace.” TLA y otra versión dice: “»No imites la maldad de las mayorías.” NVI. Eso implica que la muchas veces las masas o “todo el mundo lo hace” no es un criterio válido ante Dios. Si una persona ha cometido maldad, el hecho de que cientos de personas lo aprueben no cambia en esencia el carácter de la verdad. Dios es el que define lo que es el pecado y la forma en que debe tratar con él. Dios gobierna a su pueblo por decreto, no por consenso. La manera que uno combate la presión de la sociedad es con la santidad para Dios. Es obvio que hablar de santidad en este siglo y en este momento pareciera ser un concepto anacrónico o imposible. El mundo presiona tanto para que perdamos nuestra identidad y espiritualidad con Dios. ¿Cómo se desarrolla un espíritu de santidad de un mundo totalmente volcado a los antivalores y la corrupción incluso en el seno mismo del pueblo de Dios? En este pasaje se ven algunas características de esa santidad que Dios demanda. Entendemos santidad como separación y no perfección.  Cuatro características demuestran que una persona está  luchando con el ser separado y diferente a la sociedad.  Primero, una persona que lucha con la santidad es una persona que tiene percepción. Dice el pasaje “si oyeres”. Esto implica que tenemos que estar oyendo y percibiendo lo que está pasando en nuestras vidas, ciudades y sociedades. Segundo, una persona que está luchando con la separación de la sociedad es una persona que tiene preocupación por lo que está ocurriendo. Observe que Dios describe que esa preocupación lleva a involucrarse  activamente (inquirirá, buscarás, preguntarás). Tercero una persona que está luchando con la separación de la sociedad es una persona que tiene proposición de alternativas. Dice el pasaje que debe “establecer la verdad”. Eso implica que la propuesta de los hijos de Dios está asociada con la elevación de la Verdad de Dios en un mundo lleno de mentiras.   Finalmente una persona que está luchando con la santidad o la separación de la sociedad es una persona que tiene prevención. Si seguimos con la línea del pasaje podremos ver en los vrs. 15-18  que habla como se puede ser un agente preventivo. Primero debemos combatir a  lo malo, (vrs. 15) construir lo bueno (vrs.17 dice “no se te pegará a tu mano nada del anatema”. Y finalmente  convencer del Bueno. (vrs. 18) Es decir debemos convencer que Dios sigue siendo la única opción y que sigue siendo la fuente de toda bendición y satisfacción en la vida del hombre y de la sociedad.

Así que no te comas el mashmellow, mejor espera a que Dios te dé los dos.

 

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