Bendiciones ocultas en tiempos de crisis


Introducción

Hace años me encantaba jugar con un imán que mi padre me había regalado. Era un típico imán en forma de herradura. Me encantaba levantar muchos clavos en línea y observar el poder del imán. Sin embargo había algo más que me fascinaba. Tomaba un puñado de arena, y la ponía encima de un papel y por la parte de atrás pasaba el imán. Era fascinante observar que dentro de un puñado de arena sucio se encontraban fragmentos de hierro, que salían a flote al rozar el imán. Era muy ilustrativo, ya que se podían formar muchas figuras con los fragmentos de hierro. A simple vista no eran visibles, pero una vez que se pasaba el imán se hacían visible miles y miles de fragmentos escondidos y ocultos en la arena. Creo que así hay etapas en la vida de uno, o a lo mejor estilos de vida que Dios quiere que tengamos. A veces nuestra vida es un montón de arena sin percibir los miles de fragmentos especiales y espirituales que Dios tiene dentro de ese montón de arena aparentemente sin valor.

Por otro lado me he dado cuenta que los griegos tenían tres palabras para referirse al tiempo: aión, cronos y kairós. Originalmente, aión significaba la duración de la vida; y posteriormente llegó a designar la eternidad. Cronos designaba la sucesión de los acontecimientos, el transcurrir temporal, la duración. En cambio, kairós era el tiempo como oportunidad, el buen momento que hay que aprovechar. Los griegos usaban otra palabra para designar los cambios propios de la vida, en cualquier ámbito: personal, social o cósmico. Me refiero a la palabra crisis, ciertamente una palabra tristemente popular en nuestros días. Es que el término evoca un momento de incertidumbre. Porque como bien dice el Diccionario de la Real Academia Española, “una crisis es la mutación constante de una enfermedad, ya sea para mejorar o agravar el estado del paciente”. Aplicado al ámbito que se nos ocurra, sabemos que después de una crisis nada será igual. Pues bien, hay una relación interesante entre las palabras kairós y crisis. La palabra kairós también tenía una aplicación especial en el contexto de la medicina de Hipócrates. Significaba el momento decisivo de la enfermedad, en el que se esperaba que el paciente hiciera una crisis para bien o para mal. En otras palabras, tanto el término kairós como crisis confluyen en su sentido más profundo, como dos ríos que marchan subterráneamente hacia el mismo mar. Y en la Biblia, ambas palabras denotan lo mismo: oportunidad. Esto es lo maravilloso de la Sagrada Escritura: Más allá del tiempo (cronos, duración) renace siempre un sentido de esperanza. Porque para Dios no hay crisis ni incertidumbre. Hoy vivimos en el mundo un tiempo de crisis grave, pero también de kairós, de oportunidad. Los textos más significativos de la Biblia se escribieron en tiempos de crisis. ­Gracias a Dios! Su Palabra de esperanza nos lleva a mirar los acontecimientos personales, sociales, humanos y cósmicos desde una perspectiva alentadora. En los momentos de crisis entienda que es su mejor oportunidad para ponerse en las manos de Dios, a fin de que lo ayude a cambiar y a conservar la esperanza en su vida.

Esta semana Dios me ministraba con un pasaje muy peculiar, al cual no le había prestado atención nunca, o por lo menos el Espíritu Santo lo había resaltado las veces que pasé por allí en otras ocasiones. Sin embargo esta semana que lo leí supe que Dios tenía algo que enseñarme y que luego debía compartirlo con la iglesia. El texto aparece en el libro de Números capítulo 21, versículos 16-18.

“16 Del río Arnón, los israelitas se fueron a un lugar llamado Pozo. Allí está el pozo donde, por órdenes de Dios, Moisés reunió a los israelitas y les dio a beber agua. 17 Ese día los israelitas cantaron: « ¡Que brote agua del pozo! ¡Nosotros le cantaremos canciones!18 Ese pozo lo hicieron los príncipes, con sus varas y sus bastones».

 

¿Qué tiene de importancia este pasaje para nosotros hoy? Pienso que hay varias implicaciones, pero también tiene una verdad central, y es la forma en que nosotros sacamos las bendiciones escondidas en nuestra vida. Así que en esta noche me gustaría enfocar como descubrir las bendiciones ocultas en tiempos de sequía. Y para eso vamos a dividir el pasaje en tres conceptos básicos. Primero veremos la preparación para la bendición. Esto tiene que ver con el desconocimiento.  En segundo lugar veremos la percepción  de la bendición. Esto tiene que ver con el discernimiento. Y finalmente veremos la provisión de la bendición. Esto tiene que ver con el descubrimiento.  

 

  • En primer lugar enfoquémonos en la preparación de la bendición. Esta es la etapa del desconocimiento.

Cuando pasamos por tiempos difíciles, lo más probable es que nos enfoquemos en lo que vemos y sentimos o en lo que estamos perdiendo o aun necesitando. A muchos nos cuesta encontrar cosas buenas y propósitos excelentes en tiempos de dolor y crisis. Muchas veces nos sentimos así, porque el dolor nos bloquea la manera en que Dios nos está preparando para llevarnos a una bendición. Debemos recordar que el pueblo a estas alturas ha tenido experiencias traumáticas una tras otra. Pueblos que les han hecho la guerra, parientes que los han despreciado, cansancio, sed y por último en los versículos anteriores encontramos que Dios les envió un juicio con las serpientes.

En el evangelio de Mateo 4:35 dice”…Aquel día, cuando llegó la noche, les dijo: Pasemos al otro lado…”

Cada vez que entramos  a una nueva etapa, o cuando somos introducidos a algo nuevo casi siempre empezaremos  no sabiendo y entendiéndolo todo. TODO COMIENZO ES OBSCURO al principio. A esta transición en el Reino yo le llamo: Etapa en lo  no entendemos lo que Dios hace. Porque en ocasiones tenemos dudas de lo que Dios va hacer conmigo y de lo me va pasar el próximo año. O sea; Las dudas son normales en la vida cristiana y todos las hemos experimentado alguna vez. Duda es una pregunta sin respuesta y está permitida en la Biblia. Ahora: Incredulidad no, porque incredulidad es rehusarse a creer aun teniendo la respuesta y es condenada. Hay dos preguntas fundamentales que solemos hacernos: ¿Existe Dios en mi situación  en medio de lo que estoy viviendo? ¿Cuál es el carácter de Dios? Es la más frecuente entre los cristianos. Decimos: “La Biblia dice: “Todo lo que pida al Padre, me lo dará” ¿Y por qué Dios no sanó a mi hijo que se murió? y ¿porque en este año me paso lo que sucedió? O decimos, “recibí una palabra profética de prosperidad y de bendición pero luego me echaron del trabajo”, “no entiendo”. Parece que alguien está jugando a las escondidas, porque casi siempre que Dios te entrega una promesa luego viene todo lo contrario de lo que esperábamos y no entendemos cómo obra Dios. Casi siempre paralelamente se levantan contradicciones y obstáculos que aparentemente dejan ver a Dios como mentiroso o al profeta que te habló. Entienda algo: Duda no es lo mismo que Incredulidad, O sea; es lícito tener dudas aunque uno sea cristiano. Diga conmigo: Lo que no entiendo, está formando en mí, mentalidad de Reino. (Dominio y Señorío) El hecho que tú y yo tengamos dudas no necesariamente quiere decir que las cosas están fuera de control. O sea; el hecho que no sepamos lo que está en la mente de Dios no quiere decir que no estamos en la mente de Dios. Lo que importa es; ¿cómo enfrento el problema que atravieso? porque la revelación de las cosas son progresivas y en ocasiones debo de entender que ni aún lo bueno de ayer me sirve para hoy. Debe saber que no se puede entender lo nuevo de Dios con una vieja mentalidad, hay que renovar la manera de procesar las cosas “pensar”. Por ejemplo: Moisés sacó al pueblo de Israel de Egipto pero no lo pudo meter en la tierra prometida ¿porque? “Porque lo bueno del pasado no le sirvió para el momento presente. A veces lo bueno del ayer puede ser tu enemigo hoy”. Tienes que saber cruzar y pasar al otro lado; ¿Cómo? Cambiando la mentalidad de -Co dependencia: y de servilismo por la de bendición.

El problema de nosotros en que queremos entender las cosas sin pasar la zona de riesgo, que es el momento obscuro. Y entienda algo; Dios primero hace la obra y luego me lo explica.

¿Qué cosas desconocía Israel en este momento de Dios?

  1. La dirección de Dios

“De allí vinieron a Beer”. ¿De dónde venían? Pues de Moab y de alejarse de ese territorio. Simplemente no ha habido instrucciones específicas en cuanto a la dirección a los que los lleva Dios. La dirección de Dios es destino. Observe con mucha atención. El destino de Dios es dinámico. Dice de “allí”. Eso implica movimiento y progreso y avance. Dios tenía una meta o destino para Israel y era la tierra prometida. Así que paso a paso los está llevando a ese destino. El destino se realiza por medio de procesos y no de eventos. La dirección de Dios es diversa. El término está en plural “vinieron”. Implica que está manejando el destino de un grupo numeroso. Solo Dios puede manejar simultáneamente las cosas. La dirección de Dios es dinámica. Es importante observar que la narración bíblica hace una alusión al nombre del pozo antes que el hombre le ponga ese nombre. Para Dios aún antes que los hijos de Israel lo descubrieran ya le había asignado su nombre. Esa es la forma dinámica de hacer agua en medio del desierto.

  1. Las directrices de Dios

“Este es el  pozo del cual dijo a Moisés” Es importante notar que Dios habla y muchas veces habla sin que nosotros lo notemos o nos habla por medios humanos. El hecho que no sepamos lo que está en la mente de Dios no quiere decir que no estamos en la mente de Dios.  Me gusta pensar que Dios está dando indicaciones al pueblo.  La primera directriz que encontramos en este pasaje  es con las perspectivas. Esto es una lucha con la realidad. Dios siempre quiere que cambiemos la perspectiva de nuestro caminar. Es un tiempo de verte en el espejo y mirarte cara a cara con tu creador. John Maxwell le llama la prueba del espejo. Y en ese tiempo secreto entre tú y Dios. El te va mostrar quien realmente eres para convertirte en quien puedes convertirte y llegar a ser en él. Por qué el peligro es que las personas que no están conscientes de quienes son y de lo que hacen, con frecuencia dañan sus relaciones con los demás. Estos son individuos que no pueden manejar momentos de reflexión, tiempos de obscuridad, tiempos de quietud, de silencio y de autoevaluación. O sea; esto a veces interrumpe tu agenda privada y vas a tener que manejar las malas costumbres y tus rutinas acostumbradas porque Dios te cambio el itinerario, el tiempo y te puso en destiempo. Y a veces pensamos que nuestra asignación profética está en juego pero no, es que es una temporada para hacernos las preguntas difíciles y encontrar las verdaderas respuestas del asunto. Me gusta entender que la frase “este es el pozo” implica ver sin ver. ¿Por qué? Porque en realidad Dios ya tiene la perspectiva del pozo y de lo que hay dentro. Pero los judíos simplemente no ven más que arena. Es obvio que ellos tenían que escarbar, y buscar dentro porque ellos no veían el pozo, aunque Dios sí.  La segunda directriz tiene es con la Palabra de Dios. Esto tiene que ver con la autoridad.  “Del cual Jehová dijo “.  Es importante el observar que es Jehová hablando. El Señor Todopoderoso está emitiendo una directriz. Dios ubica el pozo, y le informa a Moisés. Dios nunca se queda callado, siempre hay señales en el camino. La tercera directriz tiene que ver con las personas de Dios. Esto tiene que ver con la espiritualidad. “Le dijo a Moisés”. Es im portante perseguir una espiritualidad dependiente de Dios. Y para eso Dios tendrá también personas maduras que extiendan y entiendan el consejo de Dios. Muchas personas se alejan de Dios precisamente porque no cultivan amistades con personas con autoridad espiritual.

 

  1. Las decisiones de Dios

“Reúne al pueblo y les daré agua”. Me impresiona mucho el hecho de que Dios tendrá que tomar decisiones a la hora de la preparación para mi bendición. Las decisiones de Dios son muy peculiares, y muchos de nosotros no hemos llegado a entender que cuando Dios decide algo sobre nuestras vidas, siempre será para bien. Cuáles son las decisiones de Dios en este pasaje. Primero decide soberanamente. Esto se asocia con su inteligencia. Hay que observar que los tres verbos están en modalidad de orden y no sugerencia. Los verbos: “dijo, reúne y daré”, son verbos que deben ser obedecidos y no hay ninguna petición de permiso de parte de Dios. Cuando Dios no pide opinión es porque no la necesita es lo suficientemente inteligente para trazar un plan y cumplirlo como el quiera. Segundo Dios decide sabiamente. Esto se asocia con su eficiencia Observe que hay una capacidad de manejo de dificultad increíble. Por ejemplo, él les va dar agua a todos (“el plural lo insinúa” “daré”). Eso implica su increíble capacidad de suplir necesidades. Era también un descanso para Moisés que por cierto la roca y el agua de la roca habían sido las experiencias de prueba y fracaso de Moisés. Así es que Dios ya no va a exponer a Moisés a un nuevo fracaso. Implica que Dios conoce mi necesidad y sabe aplicar la solución de ella. Tercero decide satisfactoriamente. Esto se asocia con su excelencia. Observe que Dios le dice a Moisés “les daré agua. Esto era importante porque la necesidad mayor de este pueblo era precisamente eso. Y Dios se la da. La excelencia de Dios estriba en que da las cosas que necesitamos, segundo su excelencia es imparcial, es decir les da a todos sin excepción. Y tercero, ellos luego de ese primer encuentro milagroso tendían agua para siempre.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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