Una fe Productiva IV parte


Resumiendo lo visto hasta ahora hemos visto, que una fe coherente es productiva primero por decisión, pero en segundo lugar por su devoción, y en tercer lugar por su dedicación.

 

Una fe coherente productiva se refleja en nuestra dedicación (1.26-27)

Santiago concluye esta sección de su epístola ofreciendo tres ejemplos concretos de comportamientos que fluirán de la persona que ha tomado en serio la Palabra de Dios. La primera evidencia de nuestra dedicación. Esto tiene que ver con el comportamiento espiritual.  El comportamiento religioso. Si observamos la primera manera en que las personas comunican  su dedicación es por medio de la religión. Esta sería la comunicación visible. Santiago comienza diciendo: “Si alguno se cree religioso entre vosotros”.  Esto es una oración condicional de primera clase, según la gramática griega, donde se asume que es verdad desde la perspectiva del autor o sus propósitos literarios. La Reina Valera agrega “se cree” pero esta frase se refiere al autoengaño y no a la observación y evaluación de otros. A menudo, los creyentes sustituyen el actuar humano de las reglas y los rituales por una vida como Cristo. Versículos 25-26 no son una referencia a religiosos hipócritas sino a sinceros, insatisfechos, desinformados y estériles fanáticos religiosos. El término “religioso” significa “estar preocupado con los detalles escrupulosos”. Santiago prevé (1) creyentes legalistas que confían en las leyes o (2) gnósticos quienes confían en el conocimiento, ninguno de los cuales viven vidas pías.[1]

Una posible traducción sería “Ya que alguno parece ser religioso pero no refrena su lengua…”. La palabra parecer, dokei, significa (1) ser de la opinión, pensar, suponer, (2) parecer, ser contado como, tener reputación de, y (3) me parece a mí. Cualquiera de las tres posibles traducciones da al texto su real sentido. Si alguno es de la opinión de ser religioso, o si alguno piensa que es cristiano, o si alguno parece ser cristiano, o es contado entre los cristianos, o tiene reputación de cristiano, entre otras son traducciones posibles. Todas ellas llevan el mismo sentido: si no es lo que parece ser, es un fariseo. Por fuera parece, por dentro no lo es; por fuera tiene apariencia de algo, por dentro no se es nada. ¿Qué es un religioso en sí? Es aquella persona que está caracterizada por tres cosas. Primero aprecia el símbolo y olvida el significado. Es decir está muy interesado por ser devoto al rito, y no a la experiencia que ese rito representa. Para muchas personas una banca en la iglesia y superior a la necesidad de la gente. Un edificio vale más que una persona. Y muchas cosas por el estilo. Segundo adora a la criatura en lugar del Creador. Son personas más devotas a la denominación, al pastor, y otros objetos y sujetos creados que Dios mismo. Tercero celoso de lo secundario en lugar de lo primario. Por eso las personas les encantan más los sistemas administrativos humanos, las cosas secundarias como las flores, las bancas o el púlpito, en lugar de las grandes realidades. Cuarto devoción temporal en lugar de devoción total. Para muchos la devoción se circunscribe a los lugares sagrados, los eventos sagrados, las vestimentas sagradas, etc. Hay varias palabras que se usan en el NT para indicar religión, sentimientos religiosos, actitudes religiosas y acciones religiosas. La palabra threskeia  es la menos usual de todas, apareciendo sólo otras dos veces en el NT (Hechos 26:5; Col. 2:18), sin embargo es utilizada tres veces por Santiago en estos dos versículos. Se refiere a una religión exterior, de las formas, una religiosidad que se vive exteriormente en ritos y ceremonias. Los ritos y ceremonias no salvan. La religiosidad de los ritos engaña, hace creer que se está cerca de Dios cuando en realidad se está muy lejos de él.[2]

Comportamiento jactancioso.  “No refrena su lengua”.  La conclusión de Santiago es que la religión de tal persona es vana, es decir, no tiene fuerza, no vale de nada, no tiene verdad ni éxito ni resultados, es inútil, sin propósito. Esa persona sólo engaña su corazón porque no refrena su lengua. La palabra refrena lleva el mismo sentido del freno que se pone en la boca de los caballos para manejarlos. En este caso el freno debe estar puesto por cada uno en su propia boca. Más adelante (3:2, 3), Santiago utilizará esta misma imagen del freno. La idea aquí es clara, quien no puede dominarse a sí mismo tiene una religiosidad vana, inútil, sin propósito. [3] La sediciosa lengua interviene en mentiras, maldiciones y juramentos, calumnias y lenguaje soez. Desde su punto de vista, al hombre le son indiferentes, por insignificantes, la palabra precipitada, el encubrimiento de la verdad, la sutil insinuación  y la chanza cuestionable. Pero desde la perspectiva de Dios son una violación del mandamiento  de amar al Señor tu Dios  y a tu prójimo como a ti mismo. Desobedecer este mandamiento  hace inservible la religión  del hombre.

En segundo lugar está la compasión espiritual. La segunda prueba del tornasol de la religión verdadera es nuestra actitud para amparar los que atraviesan momentos difíciles. Por eso Santiago llama a sus oyentes a tener delante de Dios y Padre una religión pura e incontaminada. También Pablo dijo “Para los que son puros, todas las cosas son puras” (Tito 1:15), y nuestro Señor dijo a los fariseos que no había que purificar lo de fuera del vaso, sino el vaso por dentro (Mat. 23:25; Lucas 11:39). Para Santiago la religión pura e incontaminada no es aquella que se traduce en ritos y ceremonias religiosas, sino aquella que se traduce en acciones de amor y en la pureza del alma. El por qué utiliza Santiago la frase Dios y Padre es enigmático. Parece ser una redundancia, especialmente para alguien de trasfondo judío. Pero parece que tiene que ver que la compasión y la religión verdadera tiene una relación basada en el concepto de acercarse a Dios no como una deidad lejana sino como un padre. La verdadera religión en términos de servicio, a como lo es en Deuteronomio y Mateo 25:31-46. También, ver Miqueas 6:6-8para una definición de verdadera religión. El versículo refleja la ofrenda del Judaísmo (ver Mateo 6:1) la cual era pensada como una evidencia de la relación de uno con Dios. La santidad no es una separación radical de la sociedad sino un envolvimiento con as necesidad de los pobres y desamparados (ver 2:15-17). ¿Cómo se demuestra la compasión espiritual aquí? Primero tiene que ver con el acercamiento. Santiago usa la palabra  “visitar”.  Esta palabra es “episkeptesthai”. Significa estar al cuidado  de algo, inspeccionar, examinar visualmente, visitar con el propósito de ayudar, beneficiar o consolar. Por ser un infinitivo presente se concluye que es una práctica constante  con un propósito. El pueblo evangélico está muy acostumbrado a la “costumbre de la visitación”. Para muchas personas en la iglesia un buen pastor es aquel que se caracteriza por visitar. Mientras más visitaciones haga entonces es un hombre de Dios. Pero podemos plantear aquí varias preguntas. Una pregunta de contenido. ¿Qué es visitar? ¿Cómo visitamos? ¿De quién es la responsabilidad de visitar a los hermanos? Observe que en el contexto del pasaje los sujetos de la observación son  según el vrs. 1 “amados hermanos”. Es la comunidad la que está cerca de los que necesitan ser visitados.  Luego podemos plantearnos una pregunta de contexto. ¿En qué sentido el contexto del siglo XXI difiere del contexto del siglo I de la iglesia emergente? Es obvio que los contextos tanto geográficos como sociológicos han cambiado. La mayoría de las personas están ausentes en sus hogares por la mayor parte del tiempo del día. Una tercera  pregunta es una pregunta de cometido. ¿La pregunta es quienes son los candidatos a ser visitados? ¿Qué situaciones o circunstancias califican en la agenda para ser visitados? Es obvio que dentro del pasaje dice que “son las viudas y los huérfanos”, es decir gente que está en una posición de gran desventaja y pobreza social. Pero no se les visita sólo porque son viudas y huérfanos, sino que se les debe visitar en “sus tribulaciones”. En segundo lugar la compasión espiritual no sólo tiene acercamiento sino que también tiene acompañamiento. Los inmediatos receptores de las acciones de amor cristianas son los huérfanos y las viudas. Diversas leyes del AT defendían a los más pobres y necesitados de la comunidad, especialmente los huérfanos y las viudas, y también a los extranjeros (Éxodo 22:22; Deut. 24:17–21; 26:12, 13; 27:19). Los huérfanos y las viudas eran protegidos especialmente por Dios (Deut. 10:17, 18; Sal. 10:14; 68:5; 146:9). Dios promete calamidades para quienes no los respeten (Deut. 27:19). Oprimir al huérfano y a la viuda era tan grave como derramar sangre inocente o adorar a dioses ajenos (Jeremías 7:6; 22:3; Mal. 3:5). Santiago manda a sus oyentes a visitarlos en su aflicción. Este tipo de “visitación” (Sal. 8:5, Hebreos. 2:6) es más que estar con la persona y acompañarle, es darle algo, proveer para sus necesidades de comida, vestido, abrigo y demás aprietos de la pobreza. Las viudas y los huérfanos en esa época eran pobres porque no tenían medios legales para proveer a sus necesidades más inmediatas. Dependían para su subsistencia de los parientes cercanos o lejanos que pudieran compadecerse de ellos. Una de las primeras acciones de amor cristiano de la iglesia primitiva fue cuidar a las viudas (Hech. 6:1). Más tarde, sin embargo, aparentemente algunos abusos de parte de algunas viudas hizo que los cristianos fueran un poco más cautos en sus atenciones a las viudas (1 Tim. 5:3–16) . Así que según este pasaje “visitar” es más que un tour para ver cómo la gente está o una visita de cortesías  sino el asistir a los más necesitados de la iglesia y ayudarles en cada visita que se hace.

En tercer lugar la compasión espiritual tiene compartimiento.  Las necesidades físicas  reclaman nuestra atención  y hemos de hacer constar que la religión no es una cuestión  de seleccionar lo que se ha de hacer: sí se ha de atender  a las necesidades espirituales, o si se han de llenar las necesidades físicas de las personas. Es una situación  en que se ha de atender a ambas necesidades. Es necesario que los programas de nuestras iglesias se haga de manera que atiendan a estas necesidades en tal forma que ellas no requieran ayuda especial sino que sean  parte integrante de la vida de la iglesia.[4]

En tercer lugar está la corrupción espiritual.

Santiago ve la atención a las viudas no tanto como una necesidad de las mismas viudas de ser atendidas por causa de sus necesidades, sino como una forma de la pura e incontaminada religiosidad. Su conclusión es: si alguno tiene una religiosidad pura e incontaminada, esa persona atenderá a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones. También nuestro Señor, en su famosa parábola del juicio de las naciones, indicó que quienes fueron aceptados por el Señor en el reino celestial fueron aquellos que mostraron actitudes de compasión cristiana con Jesús a través de los más necesitados (Mat. 25:35, 36). El segundo mandato de Santiago es guardarse sin mancha del mundo. Quizá esta frase sea una de las más difíciles de interpretar de toda la epístola. Siendo Santiago judío, pareciera que está reafirmando el legalismo de la pureza ritual de los judíos, que Jesús critica en los fariseos. La frase pareciera indicar que uno debe continuar guardando las leyes judías de la pureza ritual. Esta interpretación podría traer a colación el texto de Gálatas 2:12 en el que Pablo condena a Pedro por retraerse y apartarse de comer con los gentiles luego que viniesen a Galacia “ciertas personas de parte de Jacobo” (Santiago). Esta interpretación,  sin embargo, va en contra de todo lo que la epístola enseña y todo lo que en general, los apóstoles enseñan en el NT. La frase debe ser entendida en el contexto de un cristianismo que se ha liberado de la ley judía. Es un comentario de la “perfecta ley de la libertad”. Si somos “hacedores de la palabra” como Santiago demanda, la perfecta ley de la libertad nos guiará a mantenernos sin mancha del mundo. Por escribir en una época tan temprana del desarrollo del cristianismo, Santiago está todavía balanceando las demandas de la sabiduría didáctica judía con las demandas del evangelio. El espíritu de sus mandatos no traiciona ni a la una ni a la otra. Sus palabras destilan el espíritu de la ley y el espíritu del evangelio, están afuera del ritualismo judío rechazado por Jesús en los fariseos hipócritas de su tiempo, y más bien se conectan con el verdadero espíritu del verdadero Maestro: “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto” (Mat. 5:48). ¿Cómo uno se mantiene de la corrupción espiritual? Hay tres elementos para poder hacerlo. Primero está el elemento de la advertencia.

[1] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[2] Cevallos, Juan Carlos. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, Judas. Editorial Mundo Hispano, USA. 2005. Pág. 157

[3] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[4]Harrop, Clayton. La Epístola de Santiago. CBP, USA  1979. Pág. 39

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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