Una fe productiva III parte


Ahora continuemos con el tema de Santiago. Hasta aquí hemos visto que una fe coherente es una fe productiva. Y es productiva en primer lugar porque nace de una decisión.

Sin embargo en segundo lugar es productiva porque nace de la devoción. Dice el vrs. “Y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos”. En este pasaje se pueden demostrar tres esferas de lo que es la devoción.  La primera esfera es lo que yo llamo  devoción nominal.

 Primero, la devoción de oyente. La palabra “oidores” es akroatai se refiere a la instrucción pública  que de manera oral  se daba a la congregación. La exhortación  tiene una aplicación directa  a los creyentes de nuestros días. Es posible que la gran mayoría  de los que escuchan  los sermones  dominicales  pongan en práctica  muy poco o casi nada de lo que han escuchado. Los que así hacen son meros oidores y no hacedores de la Palabra.[1] Es interesante que esta palabra “oidores” fuera usada en la literatura griega para aquellos que asistían a cátedras pero nunca se unían a los grupos. Segundo,  devoción de asistente.  Escuchar la palabra no es suficiente; lo creyentes deben de actuar basados en la palabra (ver Lucas 11:28; Romanos 2:13).[2] Tomar tal actitud significa  un autoengaño. La expresión “engañándoos” es un participio presente  en la voz media de paralogizomai que significa “engañar mediante falso razonamiento”[3]La verdad expuesta por el escritor bíblico es que todo creyente que se contente con solo asistir a oír la Palabra de Dios, pensando que eso es suficiente, está usando un falso razonamiento que resulta en autoengaño. Escuchar un sermón acerca de la humildad o el perdón, parecería un acto religioso muy encomiable, pero el verdadero acto religioso comienza cuando el oyente convierte en obras lo que ha oído, y, en obediencia a Cristo, actúa modesta y perdonadoramente.[4] Muchas iglesias  tienen entre su membresía a muchos que están contentos  con escuchar mientras no se requiera  de ellos acción de ninguna clase. El problema de la devoción superficial estriba en que las personas no están expuestas a la evaluación y al rendir cuentas, por lo tanto saben que no tienen que esforzarse por nada porque asumen que nunca van a pasarles una factura de evaluación de su vida devocional. Esta vida devocional nominal se circunscribe a los lugares sagrados (templos, estudios, actividades de iglesia) y no tanto a la vida de 24 horas fuera de los lugares sagrados. Tercero devoción anónimamente. Como no hay controles, y la muchedumbre oculta, la gente tiene esa peculiaridad de pasar desapercibida de su individualidad. Mientras menos sea identificado como persona única fuera del grupo mejor. Por eso es que los grupos so ideales para una devoción nominal.

 La segunda esfera de devoción es la temporal.

Observe lo que dice el pasaje con respecto a este tipo de devoción. La RV60 dice así: “23 Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Otra versión lo pone de esta manera: 24 Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. 23 Pues, si escuchas la palabra pero no la obedeces, sería como ver tu cara en un espejo; 24 te ves a ti mismo, luego te alejas y te olvidas cómo eres. (NTV).

Ahora Santiago va a utilizar una metáfora muy profunda para ilustrar lo que es un creyente que sólo oye pero no hace. Es la metáfora de verse en un espejo. Es del ambiente de lo cosmético. ¿Qué es una devoción temporal, según  Santiago?  Primero, es una devoción usual.   Para empezar  debemos entender que el condicional “si” es, según la gramática griega, una oración condicional de primer tipo, la cual indica o se  asume que es verdad desde la perspectiva del autor o para sus propósitos literarios. [5]Es decir Santiago  en realidad tiene en mente alguien real que el quizás conoce. Santiago asume la existencia de alguien que es oidor  y no hacedor de la palabra.[6] Creyentes modernos a menudo asisten a la Escuela Dominical y a predicaciones pero eso no afecta sus vidas cotidianas. En un sentido, esto es un ateísmo practico, ¡la irrelevancia de Dios¡ El cristianismo no es un edificio, ni un credo solamente, sino una fiel relación con Dios a través de Cristo que impacta cada área de la vida, ¡a diario¡ Debemos observar que además del uso del “si” condicional , aparece el pronombre “este”. El uso  del pronombre demostrativo “houtos” es enfático  por su posición  al principio de la oración. Es como si Santiago pudiese señalar  con su dedo e identificar  a la persona  de quién está hablando.[7]Así que este tipo de creyentes existían en la iglesia a la que Santiago le escribe. La iglesia del siglo XXI no se escapa a esta devoción usual. Miles de creyentes viven en nuestras iglesias simplemente una espiritualidad temporal.  Segundo es una devoción casual  Al fin de ilustrar sus palabras, Santiago recurre un vez más a la vida cotidiana  de sus lectores, y les lleva a imaginar a un espejo. Antes que se inventaran los espejos, el hombre miraba su imagen en el agua de lagos y ríos. Entre los egipcios, a los espejos de metal se les atribuían propiedades mágicas y no se rompían, pues eran de metal. La reflexión aquí nos indica el estado en que nos encontramos. El espejo refleja en cada uno de nosotros los más leves detalles tanto del rostro, como del cuerpo y del vestido en general, mostrando las imperfecciones en que a veces nos encontramos frente a Dios. El espejo no nos deja engañar. De la misma manera la Palabra de Dios nos refleja tal cual somos en la vida íntima espiritual. La Palabra nos confronta de igual modo haciéndonos caer en cuenta de nuestros errores.[8] Es muy importante entender que Jacobo compara  al que simplemente escucha con el hombre que se mira de refilón  en un espejo para comprobar que aspecto general es adecuado, pero no presta atención  a los detalles que allí ve. No ha hecho más que darle una mirada distraída  y tan pronto como se va a sus ocupaciones, se olvida de lo que allí vio[9].  La palabra considerar  es el participio activo  del verbo “katanoeo” que significa considerar atentamente o fijarse. Pero aunque se fija, no hay una aplicación personal  de la verdad oída. Es decir sólo hubo interés en recibir información  sin transformarla en ejecución. Es una devoción superficial. Observe bien que el autor se refiere al hombre que así se ve como el que mira su “rostro natural”. Y la mayor parte  de los que estudian esta Epístola lo interpretan como el hombre que mira su aspecto externo.  La acción del individuo  que echa esa mirada al espejo  es brusca, no pierde tiempo. Mira y se va a sus ocupaciones  diarias. Se mira y se va a sus quehaceres  sin pesar más en su aspecto. Las cosas que oye nunca van más allá  de la superficie de la piel. [10] Me gusta mucho lo que Wiersbe dice al respecto de esto: “Nosotros, los cristianos disfrutamos  sustituyendo la lectura por el  hacer, incluso nos encanta el hablar de hacer más que el hacer. Llevamos a cabo reuniones de comités  interminables y conferencias sobre temas como la evangelización y crecimiento de la iglesia, y creo que hemos hecho progresos en cuanto a los congresos. Y aunque sin duda no hay nada de malo en las conferencias y reuniones de comités, son malignos si son un sustituto para el servicio.[11]

Así que,  de nada sirve la teología si no se practica en la acción. De nada sirve decir que uno cree en Dios si no está dispuesto a jugarse la vida por él. De nada sirve la piedad si no está acompañada de la acción. El ejemplo de Santiago es contundente: de nada sirve mirar al espejo nuestro rostro natural si no ponemos manos a la obra para arreglarnos un poco antes de salir a la calle. Nos miramos en el espejo lo feos que estamos, pero no nos lavamos la cara, ni nos cepillamos el cabello, sólo nos marchamos. Al marcharnos, el espejo ya no nos acompaña, y nos olvidamos cómo éramos: feos, sucios, desgreñados. La palabra de Dios es como un espejo en la que todos nos miramos. No nos miramos sólo para compadecernos de nuestras fealdades, nos miramos para arreglarnos conforme a lo que ella nos enseña. El que oye, pero no hace, se engaña a sí mismo, cree haberse arreglado, pero sigue estando lleno de suciedad y abundancia de maldad. Una persona así no engaña a los demás, sólo se engaña a sí mismo.

La tercera esfera de la devoción es espiritual

“Más el que mira atentamente  en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, son hacedor de la obra, este será bienaventurado en lo que hace” (1:25).

El versículo 25  contrasta la diferencia entre el simple oidor y el oidor-hacedor de la palabra. Así que la devoción espiritual en primer lugar es contemplativa. La expresión  “miró” es interesante a estas alturas de este pasaje. Es interesante que haya dos términos griegos en los vv.23-25 para “mirar” u “observar”. El primero es katanoeo usado en vv. 23 y 24. El segundo usado aquí, es un término más fuerte, parakupto, el cual significa “ver fijamente a” o “examinar detalladamente” (ver Juan 20:5,11; I Pedro 1:12). Los creyentes deben de observarse así mismo en la luz de la palabra de Dios, luego tienen que observar fijamente a “la perfecta ley, la ley de libertad” el evangelio de Jesucristo. El conocimiento de sí mismo es útil, pero el conocimiento de Dios es eterno.[12] La recomendación de Santiago es a prestar atención. Esta expresión parakuptas puede traducirse también  como “mirar dentro” (Lucas 24:12), “inclinarse para mirar una cosa” (Juan 20:5, 11) o “contemplar” (1 Pedro 1:12). En todas ellas se trata de observar algo que está en el primer momento oculto a la mirada, para verlo hay que “prestar atención”, hay que “mirar atentamente”. No es una mirada pasajera, como la de quien se miraba al espejo sin atender demasiado. Es una mirada atenta, escudriñadora, una mirada que busca descubrir las suciedades y corregir las maldades. Es la figura de un hombre encorvándose sobre el espejo que está sobre la mesa, para examinar más detalladamente  lo que éste revela.

Segundo la devoción  espiritual es confrontativa. Hay tres cosas importantes del porque la Palabra de Dios nos confronta. Primero demuestra que es perfecta, y segundo demuestra que es completa y tercero demuestra que es concreta. Es perfecta por el uso que hace Santiago de la expresión “perfecta ley”. Dios no ha omitido nada que sea necesario para hacer su voluntad. Segundo es completa porque el texto griego demuestra un detalle gramatical muy importante. La palabra ley  aparece sin artículo en el original. De modo que el escritor desea enfatizar el aspecto cualitativo de la palabra y no identificar una porción de ella. La totalidad de la Palabra de Dios  es la expresión de la voluntad  de Dios para sus hijos y, como tal tiene fuerza legal. Y por último es concreta. Por qué provee tres grandes objetivos concretos en el hombre. Primero provee  identidad. La expresión “teleios”(perfecto)  casi siempre describe la perfección  hacia un fin determinado.[13]Segundo provee libertad, es decir una ley  al cumplir, la cual el individuo encuentra su verdadera libertad. Y tercero produce santidad.  Es la ley de Dios, dada y revelada por Dios. El estilo  de vida  que Jesús estableció para sus seguidores  es el estilo de vida que concuerda con la voluntad de Dios. Además es perfecta porque no puede ser mejorada. Cuarto,  provee actividad. Dice el pasaje “persevera” en ella. Además, el seguimiento de la ley de la libertad tiene que ser hecho en perseverancia. Perseverar, “paramen”, está emparentada con la actitud que debemos tener frente a las pruebas, jupomeno, que se traduce como soportar, o perseverar. La conexión es evidente; así como debemos tener coraje para soportar y perseverar bajo la prueba-tentación, así tenemos que afirmar nuestra voluntad frente al prestar atención en estudio y obediencia de la perfecta ley de la libertad. Nada se consigue sin perseverancia. Además perseverar, parameno, está emparentada con el “prestar atención” parakuptas, del versículo anterior. La conexión nuevamente es evidente; así como tenemos que atender para prestar atención, tenemos que atender doblemente para poder perseverar. Una perseverancia constante es la que Santiago reclama de sus oyentes. La actitud perseverante que hace falta es acentuada por Santiago con la frase sin ser oidor olvidadizo sino hacedor de la obra. Esta frase es una antítesis formada sobre la base de dos expresiones. Así como hay un “oidor de olvido”, hay un “hacedor de hecho”. Quien persevere en prestar atención a la ley de Cristo, la perfecta ley de la libertad, no será un oidor de olvido, sino un hacedor de hecho. Nuevamente, Santiago afirma que la verdadera religiosidad está basada en los hechos, no en los dichos, ni en los escuchas. No importa cuántas veces uno ha escuchado la palabra de Dios, lo que importa es cuántas veces uno la ha hecho. No importa cuántas veces uno ha dicho que va a hacer la voluntad de Dios, lo que realmente importa es hacerla, llevarla a cabo. Dios se complace en quienes hacen su voluntad.[14]

Tercero la devoción espiritual es retributiva. Llegamos al final del largo argumento de Santiago. Llegamos a la bienaventuranza. Si bien la expresión de bienaventuranza era común en el AT (Deuteronomio 33:29; Job 5:17; [P. 213] Sal. 1:1; 32:1; 146:5; Prov. 28:14; Isa. 30:18), y los apóstoles también la usaron (Romanos 14:22; 1 Pedro 3:14; 4:14), la expresión de bienaventuranza es típica del hablar de nuestro Señor. No sólo comenzó él con sus famosas bienaventuranzas el Sermón del monte (Mateo 5:3–11) sino que en un sin número de otras ocasiones utilizó la expresión: “Bienaventurado…” (Mat. 11:6; 13:16; 16:17; Lucas 10:23; 11:28; Juan 13:17; 20:29). Santiago imita al Señor en su hablar. Quien haga todas estas cosas, será bienaventurado. La bienaventuranza de Santiago tiene una calificación: será bienaventurado en lo que hace. Una vez más se acentúa el valor del hacer sobre el oír o el decir. Nuevamente el hacer que se refiere es un hacer creativo, como el hacer de los pacificadores en Mateo 5:9. No se es bienaventurado por lo que uno cree, o por lo que uno escucha, o por lo que uno dice. Se alcanza la bienaventuranza por medio de la acción.

[1] Carballosa, Fe en Acción. Pág. 119

[2] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[3] Carballosa. Pág. 120

[4] Ibíd.

[5] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[6] Carballosa, Fe en Acción. Pág. 120

[7] Ibíd.

[8] Cevallos, Juan Carlos. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, Judas. Editorial Mundo Hispano, USA. 2005. Pág. 153

[9] Harrop, Clayton. La Epístola de Santiago. CBP, USA  1979. Pág. 35

[10] Ibíd.

[11] Wiersbe, Warren. The Wiersbe Bible Commentary: NT. David Cook Publishing. Canada, 2007. Pág. 859

[12] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[13] Carballosa, Fe en Acción. Pág. 122

[14] Cevallos, Juan Carlos. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, Judas. Editorial Mundo Hispano, USA. 2005. Pág. 156

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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