Una fe productiva


El siguiente párrafo tiene tres veces el verbo hacer. Así que el énfasis está en el producir, más que teorizar de la fe. Y es que de nada sirve que seamos simples oidores, sino llevamos a la práctica lo que oímos. Según Santiago ¿cómo se desarrolla una fe productiva?

Primero, se desarrolla con decisión. “Pero sed hacedores de la palabra” Esto es un presente medio imperativo. El tiempo presente indica una acción continua, la voz media sugiere que el sujeto participa de la acción, así que el mandato es el creyente continúe siendo (sin interrupción un hacedor de la Palabra) es decir es una decisión de la voluntad. Este versículo es el mensaje central del libro (ver 1:22, 23, 25). El cristianismo es una decisión deliberada para tener una fiel relación con Jesucristo,  el cual se trata en el verso 21, un estilo de vida similar a Cristo. Es posible que esta frase sea una forma indirecta del AT para referirse a la obediencia como en los 10 Mandamientos (ver Santiago 1:12 combinado con Éxodo 20:6 y Deuteronomio 5:10)[1] Carballosa dice que la exhortación anterior tiene relación con la recepción de la Palabra en la vida del creyente. La Palabra debe enraizarse, constituyéndose  en algo vital y dinámico, en la persona del hijo de Dios. En la presente sección, el apóstol enfoca el tema de la obediencia a la Palabra. El creyente que obedece las proposiciones de las Escrituras es un hacedor de la Palabra  y recibe las bendiciones derivadas de dicha obediencia.[2] Una cosa interesante es lo que el Dr. Jeremiah dice con respecto a la palabra “hacer”. Él dice:

“El vocablo griego poieetai, que se traduce como “hacer” solo aparece seis veces en todo el Nuevo Testamento y cuatro de ellas  en la Epístola de Santiago. Conlleva mucho más  que un rutinario acatamiento  de las órdenes. De poieetai se deriva nuestra palabra “poeta” y nos comunica una obediencia creativa.”[3] Otro comentarista agrega al respecto: “Santiago nos llama a ser hacedores de la palabra. El griego tiene varios verbos para “hacer”, el que aquí se usa, poieo y es también usado por Pablo en Romanos 2:13, indica una actividad creativa, como la del poeta (Hechos 17:28), que trabaja creativamente con las palabras. No se puede hacer la voluntad de Dios ni cumplir la palabra de un modo mecánico y de ciega obediencia. La acción a la que el texto nos llama es una acción creativa, que busca los modos de cumplir lo que la palabra manda, aun cuando parezca difícil y complicado.[4] Así que esa decisión debe ser creativa. ¿Por qué perdemos esa decisión creativa y llena de pasión cuando nos acercamos a la Palabra de Dios? Hay cuatro elementos importante por los cuales las personas no tienen un encuentro “poético creativo” con la Biblia. El primer elemento es actitudinal. Es altamente conocido  que para muchos latinoamericanos el hábito de leer no es una disciplina de su agrado. Una investigación reciente sacó a luz que El Salvador es uno de los países latinoamericanos con los más bajos niveles de lectura, debido a la poca cultura en esa rama inculcada en los centros escolares, a la reducida producción literaria por el limitado número de editoriales, la falta de subsidio estatal para minimizar los costos de impresión de las obras y la llegada de empresas transnacionales. Ana Dolores Fauve  explicó que el diagnóstico de la lectura en este país centroamericano revela que un 33 por ciento de los estudiantes universitarios salvadoreños – 170 mil -, compran un libro en un período de un año académico, comparado con los cinco títulos que lee en un mes un estudiante universitario en Argentina. En El Salvador se editan 400 títulos nuevos en un año, sólo más que Honduras en Centroamérica” y menos que en Panamá, donde las editoriales producen 900 obras de manera anual”[5].

La producción literaria salvadoreña contrasta con las que se realizan en Brasil, donde son editados 50 mil títulos al año, los 12 mil que se hacen en México y Colombia y los 4,500 que se hacen en Chile

La poca inversión” en la producción literaria, ha fomentado un “círculo vicioso de pobreza cultural” en El Salvador por los bajos niveles de lectura, la poca oferta de libros y escasas bibliotecas, la dependencia literaria de otros países, los elevados costos de fletes y de producción de títulos y un “débil” marco jurídico que propicia la piratería y la reprografía.

“La única manera de mejorar y romper el círculo, es trabajar como país en la lectura. No hay educación sin libros; el libro es el medio idóneo para formar a los ciudadanos y a los jóvenes, es decir, para que podamos salir de la ignorancia y la pobreza.[6] Así que esta actitud de poca lectura, influye en la lectura de la Biblia ya que ella viene  en forma de libro. Una segunda cosa que influye en esa poca pasión creativa es un elemento nutricional. Los creyentes latinos no entienden la lectura de la Escritura como una necesidad de nutrir su fe. ¿Qué nos debe motivar a  nutrirnos de la Palabra para ser hacedores? Una de las cosas bastante distintivas de generaciones de creyentes es su adicción a la lectura de libros de versículos devocionales. Esta cultura lo que hace es generar una cultura de una lectura motivada por la escasez y la superficialidad. Creo que el Dr. Alfaro es muy puntual al señalar en su artículo “Quince Razones por las que Aborrezco los libros Devocionales” que estas lecturas generan motivaciones erradas en el acercamiento al estudio y práctica profunda de la Palabra de Dios. Dice: “En general…  Me separan de la lectura directa del texto bíblico. Por otro lado  me hacen creer que leer un poquito cada día es suficiente para mi vida espiritual. También dan la idea de que la vida espiritual consiste en la lectura de un artículo diario. Por otro lado convierten las historias y la gran historia de la Biblia en recetas de cocina o médicas sin contexto. Hacen más importante al autor del devocional que al autor del canon bíblico.  Me hacen depender de aplicaciones que probablemente sean buenas para otras personas u otras culturas, pero muchas veces no para mí. Muchos de los versos sobre los que se basan no sostienen sus afirmaciones. Como comida rápida, probablemente alimente, pero muchas veces mal nutre. Las historias y anécdotas de la experiencia de otros y no la Palabra del Señor son la que recordamos. Muchos cuestan tanto o más que un buen comentario o libro teológico de la Biblia.  Me hacen creer que estoy creciendo en el Señor cuando a veces sólo sigo repitiendo superficialidades. Muchos de los principios que enseñan sólo aparentemente vienen del texto bíblico. Contribuyen al analfabetismo bíblico de la iglesia. Son excelentes canalizadores de modas teológicas que rayan en la herejía.  Muchos creen que usarlos como una disciplina espiritual es indispensable para el creyente.[7] Así que esta cultura “nutricional” ha generado una hambruna espiritual en los creyentes. Un tercer  elemento es  educacional.  La educación de hoy nos lleva a una espiritualidad prestada. Muchos en lugar de pasar tiempo con Dios, dejan que otros lo hagan por ellos y nos beneficiamos de lo que nos cuentan. Después de todo, para eso está el pastor. La unilateralidad del sermón, la pasividad de la audiencia genera personas educadas solo en lo teórico pero no en lo práctico. Cuarto un elemento espiritual.  Muchas personas en general tienen ataduras y trabas espirituales para leer la Palabra de Dios. No la perciben como un arma de su fe y vida cristiana. Para muchos creyentes piensan que leer la Biblia es asunto de gusto, o de querer leerla y no una disciplina obligatoria para su desarrollo espiritual. Muchos pretenden vivir una vida cristiana “bonachona” con ritos y prácticas que le ayuden a vivir tranquilo con su religión. Cada vez más la Biblia va desapareciendo de nuestros encuentros y de nuestros púlpitos. Creo que un pasaje muy interesante con respecto a la actitud espiritual de los creyentes hacia la Biblia, aparece en 2 Reyes 22.  En ese pasaje se narra el momento en que es encontrado el libro de la ley. Cuando observé dicho pasaje me di cuenta que se puede desarrollar toda una espiritualidad sin la Biblia. Por otro lado me di cuenta que hay ciertas características que diferencian a una espiritualidad sin la Biblia y una espiritualidad con la Biblia. Lo más triste del pasaje es el hecho de que la gente no parecía importarle vivir su vida espiritual sin la orientación de la ley. De hecho ni siquiera estaban conscientes del fracaso de su espiritualidad. Estaban muy satisfechos con lo que hacían. Observe como son estas características sobresalientes en el pasaje.

[1] Ibíd.

[2] Carballosa, Fe en Acción. Pág. 119

[3] Jeremiah, Un Giro Hacia la Integridad. Pág. 53

[4] Cevallos, Juan Carlos. Comentario Bíblico Mundo Hispano Tomo 23: Hebreos, Santiago, 1 y 2 de Pedro, Judas. Editorial Mundo Hispano, USA. 2005. Pág. 152

[5] http://nuevaweb.diariocolatino.com/el-salvador-uno-de-los-paises-con-mas-bajo-nivel-de-lectura-en-l-a/

[6] Ibíd

[7] https://www.facebook.com/notes/gerardo-a-alfaro/quince-razones-por-las-que-aborrezco-los-libros-devocionales/741913139200809

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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