Las nubes grises forman parte del paisaje…


Ricardo Arjona dice: “O aprendes a querer la espina o no aceptes rosas…las nubes grises también forman parte del paisaje…” Y me parecen muy buenas estas metáforas. Traigo a colación este pensamiento porque esta mañana me detuve en un versículo que me llamo la atención lo que Dios me enseñó. Aparentemente no tiene mayores implicaciones el texto pero al observarlo  hay muy buenas enseñanzas del Espíritu Santo. El pasaje en mención es “He aquí que viene con las nubes”, Apocalipsis 1:7

Cuando Jesús subió al cielo en Hechos 1:9 dice que “una nube le ocultó” y ahora en Apocalipsis 1:7 dice que “viene con las nubes”. Así que la pregunta que Dios nos plantea este día es ¿a quién ves en tus nubes?

Lo primero que debemos entender con respecto a las nubes es que en la Biblia las nubes siempre están relacionadas con Dios. Así que las nubes son inevitables. Las aflicciones, los sufrimientos o las circunstancias providenciales, dentro o fuera de nuestras vidas, en realidad parecen contradecir su soberanía. Pero precisamente por medio de esas nubes el Espíritu de Dios nos está enseñando cómo andar por fe. Así que las nubes son parte del paisaje.

Segundo, si el cielo siempre estuviera despejado, no tendríamos fe… “las nubes son el polvo de sus pies”,  dice Nahúm 1:3. Indican que Dios está ahí. Así que las nubes son indispensables. ¡Qué revelación saber que el dolor, la aflicción y el sufrimiento son las nubes que lo acompañan! Sin ellas, Él no se puede acercar a nosotros. Dios no viene en un claro resplandor. Es incorrecto decir que Él quiere enseñarnos algo durante nuestras pruebas. Por medio de cada nube que trae a nuestro camino Él quiere que olvidemos lo aprendido. Tercero, las nubes son favorables. Su propósito con la nube es simplificar nuestras creencias hasta que nuestra relación con Él sea exactamente como la de un niño: Sólo Dios y mi alma. Los demás no son más que sombras. Hasta que las otras personas no se conviertan en sombras, serán para nosotros nubes y oscuridad de vez en cuando. ¿Mi relación con Dios se está volviendo más sencilla que antes? Hay una relación entre las extrañas circunstancias providenciales de Dios y lo que conocemos de Él y debemos aprender a interpretar los misterios de la vida a la luz de ese conocimiento. Sólo lo conoceremos cuando podamos ver cara a cara el hecho más oscuro de la vida, sin menoscabar nuestra visión del carácter de Dios. “Y…tuvieron temor al entrar en la nube”, Lucas 9:34. ¿Hay alguien aparte de Jesús en tu nube? Si es así, se oscurecerá más. Debes llegar al lugar donde no haya nadie más sino sólo Jesús (ver Marcos 9:7-8). ¿A quién vas a ver en tus nubes este día?

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