Solo para los que quieren hacer cosas GRANDES


Los generales de Dios I - Roberts LiardonSiempre he escuchado las famosas frases que los evangélicos usamos para convencernos de que detrás de una experiencia difícil, tiempos de carestía, adversidades, y otras hierbas vendrán tiempos de “algo grande” de parte de Dios. Muchas veces también he escuchado hombres y mujeres jóvenes que entran al ministerio expresar que ellos piensan hacer algo grande para Dios. Todos en algún momento pensamos, luchamos y creemos que Dios nos ha llamado a ser algo “grande” para Él. Cuando somos jóvenes soñamos con ello, pero a medida que pasa el tiempo y eso “grande” no aparece, muchos optan por frustrarse o amargarse, porque no están haciendo lo “grande para Dios”. Y es que cuando vemos a “los grandes de Dios” haciendo cosas “grandes para Dios” decimos que nosotros también deberíamos disfrutar de esa grandeza. ¿Lo que me ha hecho preguntarme en estos días ¿en realidad Dios nos ha llamado a hacer “grande”?  Para muchos la grandeza estriba en primer lugar ser reconocidos aparte del “montón”. Para otros,  tener grandes construcciones que reconozcan “lo grande que son para construir ciudades de Dios, Villas Bautistas, Domos y catedrales, Tabernáculos de Avivamiento, etc. Otros piensan que  lucir bien, con carros, guardaespaldas, que los presenten en los medios. Etc. Para otros lo grande se manifiesta en la forma en que Dios los usa carismáticamente. Es decir “la presencia de Dios” mostrándose cuando derriban gente, cuando salen en revistas, cuando tienen profecía, sanidades. Pero una vez más ¿es esto grandeza? Ahora quiero que le preste atención  a dos pasajes.

El primero es Lucas 7:28: »Les digo que de todos los hombres que han vivido, nadie es superior a Juan. Sin embargo, hasta la persona más insignificante en el reino de Dios es superior a él» En este pasaje Jesús usa una palabra para definir algo superior. Pero no lo define en términos de grandeza, sino en términos de mayor. La expresión en griego que Jesús usa es “meizon” que implica añejo, fuerte en carácter, mayor, viejo. En contraste de la palabra “megale” que se traduce grande en aspecto, masa, volumen, apariencia enorme. [1] Así que la referencia es a ser de carácter sólido. Pero si ustedes se dan cuenta Juan el Bautista, el mismo Jesús desecha las cualidades de “la grandeza” según su mundo. Tres cosas pregunta Jesús a la audiencia con respecto a Juan. Jesús les dice: « ¿A qué clase de hombre fueron a ver al desierto? ¿Acaso era una caña débil sacudida por la más leve brisa? 25 ¿O esperaban ver a un hombre vestido con ropa costosa? No, la gente que usa ropa elegante y vive rodeada de lujos se encuentra en los palacios.” Lucas 7:25  Primero enfatiza la humanidad y no la celebridad. Aquí bota el mito de que los que hacen cosas grandes son de una raza superior, una especie de “illuminati” evangélico, miembro de la élite o de los generales de Dios. Jesús sigue diciendo que es “un hombre”. Esto destruye el mito de que si soy admirado por la gente soy admirado por Dios. Segundo, enfatiza el carácter no el carisma. Les dice que Juan no actuaba de acuerdo al “rating” de los medios y de las opiniones de la gente. No era una caña que se doblaba ante lo que la gente decía o quería de él. Esto destruye el mito de que si soy grande para la gente soy grande para Dios. Tercero, enfatiza vivencia y no la apariencia. “Vestido de ropa costosa”. Esto destruye el mito de que si soy atractivo para la gente soy atractivo para Dios. Cuantos definen la grandeza por el carro que tienen, las ropas que usan, los relojes que tienen, las alhajas que poseen, etc. Juan no podía usar ropas lujosas porque vivía en el desierto. En ministerio no se necesitaba eso.  Cuarto, enfatiza presencia y no la opulencia. “Los bonitos” dice Jesús están en casas lujosas y en casas de reyes. Aquí destruye el mito que la grandeza material es grandeza espiritual. Cuantas personas que están haciendo “cosas grandes “para Dios miden ese éxito porque se parecen a los reyes de este siglo. Es triste eso. Quinto, Jesús enfatiza preeminencia y no la prepotencia. Qué bueno que el Señor añadió que ese tipo de grandeza lo puede lograr hasta el más pequeño del reino. Aquí destruye el mito de la aparente exclusividad de Dios  anula la  versatilidad   de Dios. Hay muchas personas que creen que la grandeza se debe a que ellos son especiales, que son unas personas como nadie, y que son unos pocos los que Dios usa así. El texto dice que “el más pequeño (micro en griego) puede ser superior a lo que logró Juan el Bautista. No se confunda que Dios lo use, y que lo reconozcan es simplemente la dignificación del gusano y la habilidad de Dios usando “burros” para hablar sus verdades. Dios es tan versátil que tiene miles de hombres y mujeres que tomaran su lugar, así que no se equivoque nadie es la “última Coca-Cola” en el desierto de Dios. Dios tiene miles de miles de hijos e hijas listos para sustituirlo en su “grandeza”

 

Así que la conclusión a la que podemos llegar con este pasaje es que no somos llamados a ser “grandes” eso es un deseo humano de  corte carnal y de orgullo. Ninguna de las evidencias que exhiben hoy “los grandes” del evangelio son evidencias de grandeza según este pasaje. Al contrario Dios se complace en usar a quien él quiera y sobre todo se fija en su “carácter” es decir que “tan mayor es” para una tarea.

Un segundo pasaje que me llama la atención y que solo quiero agregarlo como una acotación que refuerza lo anterior. Aparece en Marcos 14:54. De ahí aprendí algo importante con respecto a la grandeza. La grandeza está construida enteramente de la gracia sobrenatural de Dios. Observe que caminar sobre el agua es fácil con  alguien que tiene  audacia y es reactivo e impulsivo, sin embargo caminar en tierra firme como discípulo de Jesucristo es algo completamente diferente. Pedro caminó sobre las aguas para ir a Jesús, pero “le seguía de lejos” en tierra firme (Marcos 14:54). No necesitamos la gracia de Dios para resistir las crisis y retos de naturaleza humana creo que  el orgullo y la  resistencia y la tenacidad humana  son suficientes para que  enfrentemos el estrés y la tensión magníficamente. Pero sí se requiere la gracia sobrenatural de Dios para  vivir las veinticuatro horas de todos los días como un santo, pasando por la monotonía y viviendo una existencia ordinaria, desapercibido e ignorado como un discípulo de Jesús. Está arraigado en nosotros que tenemos que hacer cosas excepcionales para Dios, pero eso no es un llamado superior, eso es “grandeza ordinaria” si se le puede llamar así. En realidad la grandeza está en el reto que tenemos que ser excepcionales en las cosas ordinarias de la vida, y santo en las calles ordinarias, entre las personas ordinarias y esto no se aprende en cinco minutos.

Así que si usted cree que está llamado a hacer “algo grande” bájese del monte de la fantasía y haga algo superior y mayor como Juan el Bautista.

[1] http://www.studylight.org/lexicons/greek/gwview.cgi?n=3173

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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