Prometa poco…cumpla mucho: Principios de mayordomía


Introducción

Un pastor le preguntó a un hombre de su congregación hasta dónde llegaba su disposición de dar a Dios. Y el hombre le dijo que estaba dispuesto a darle lo que le pidiera. El pastor le preguntó al hombre si el tuviera cuatro carros le daría dos al Señor. Y el hombre le dijo que sí. Le preguntó que si el tuviera tres casas le daría una al Señor, y afirmó que sí. Le preguntó que si tuviera 10 manzanas de tierra, le daría la mitad a Dios y el hombre respondió lo mismo. Finalmente el pastor agregó que si tuviera dos vacas le daría una al Señor. El hombre le dijo: “Eso no es justo usted bien sabe que sí tengo dos vacas”.

Un sabio oriental dijo una vez “el que promete mucho poco cumple.”  Lamentablemente esto sucede más de lo que quisiéramos aceptar. Y creo que ese es un principio para los cristianos en cuanto a darle a Dios en este tiempo. Este principio es muy importante ya que lo vemos ejemplificado en la vida de Abraham. Continuamos con la serie “Malicia en el país de las Teologías” y ahora deseo que nos enfoquemos en la práctica de establecer una cantidad específica que demuestra que estamos obedeciendo a Dios y por lo tanto Dios está comprometido a bendecirnos materialmente.

Un poco de contexto del pasaje

En Génesis 18 encontramos a Abraham en un tiempo muy especial de espera. La relación que tenía Abraham con Dios era muy especial. Era tan íntima que la Biblia le da un título especial. La Biblia lo llama “amigo de Dios”. Este título aparece tres veces en la Biblia. Aparece en 2 Crónicas 20:7, Isaías 41:8; y Santiago 2:23. Y es la única persona en la biblia que lo tiene. Jesús llamó “nuestro amigo” a Lázaro (Juan 1:11), y llamó “amigos”  a todos aquellos que creen en Él y le obedecen (Juan 15:13-15). Como amigos suyos podemos compartir su amor y comunión, y podemos conocer su voluntad. Sin embargo la amistad también significa compartir y dar. En el caso con Dios significa ministrarlo.

En este capítulo 18 vamos a ver  a Abraham ministrar en tres diferentes áreas: Al Señor (18:1-8), a su familia (18:9-159, y al mundo perdido (18:16-33). En esta oportunidad lo que nos interesa observar aparece en los primeros 8 versículos. Allí descubrimos el principio que hemos mencionado con anterioridad. Prometa poco pero cumpla mucho. ¿Cómo lo hizo Abraham?

Cada ministerio debe ser ante todo para el Señor; porque si fallamos por no ser una bendición para el Señor, nunca seremos una bendición para los demás. Ahora, Abraham estaba disfrutando de su descanso diario  en el calor de la tarde cuando vio tres forasteros que se aproximaban. Pocas personas se atrevían a viajar cuando el sol  estaba en su apogeo, de manera que Abraham  se sintió inmediatamente  movido por la curiosidad y la cortesía. La hospitalidad es la primera ley, y Abraham la cumplió fielmente.

Los tres forasteros eran El Señor Jesucristo y dos de sus ángeles (Génesis 18:1, 22,19:1). No había nada en su apariencia que le dijera quienes eran; pero al relacionarse  con ellos se enteró de que estaba atendiendo a visitantes regios. Su ministerio al Señor  fue tan aceptable que nosotros deberíamos seguir su ejemplo.

Observe de donde se desprende el principio de promete poco pero cumple mucho. Dice Abraham en el vrs. 5 “yo traeré un pedazo de pan para que os alimentéis”. (BLA). La RV lo pone de esta forma: “Y traeré un bocado de pan, y sustentad vuestro corazón”. Sin embargo lo que trajo no fue un bocado de pan sino un gran banquete. (18:6-8). Veamos cómo se cumple este principio en el pasaje. ¿Cuáles son las características de las personas que prometen poco pero que cumplen mucho?

Primero, Abraham sirvió al Señor personalmente.

Este detalle es bien importante porque debemos recordar  que Abraham aquí ya tenía 99 años de edad, y era un jeque rico, y que bien podía haber confiado esta tarea a su mayordomo principal o alguno de sus más de 300 sirvientes (14:14). En vez de eso, el decidió ministrar a su Señor personalmente. No hay ningún sustituto para la adoración, la intimidad personal con Dios. Debemos entender que los encuentros con  Dios son en tiempos inesperados. Creo que lo menos que Abraham estaba pensando es encontrarse con Dios. Abraham no pensaba encontrarse con Dios, por lo menos no de esta forma. Sin embargo personalmente preparo una comida para alimentar a   tres viajeros.  Sólo más tarde la Escritura reafirma  que los que Abraham vio fue una cristofanía. Juan relata que   Abraham se regocijo y dijo: Abraham vuestro padre se gozó de que había de ver mi día ; y lo vio y se gozó.  La mayoría de los estudiosos concuerdan que esta experiencia se debió a este encuentro de Abraham con los tres forasteros.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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