Aprender a Escribir es Aprender a Borrar: Como Administrar los Fracasos III parte


 

Fracaso-bueno-fracaso-malo1III. En tercer  las consecuencias del fracaso. 2 Reyes 4:29-35

Quisiera tomar algunas palabras del texto para describir como Giezi va en declive y en dirección al fracaso. Y esas consecuencias no las pudo manejar Giezi de tal manera que al final terminó leproso y fuera de la comunión con Eliseo y de su labor profética.

Veamos algunos puntos.

La primera frase que me llama la atención es “ciñe tus lomos”. Esta es una frase que tiene que ver con delegación.  Debemos entender que el niño ha muerto. Pero Dios quiere resucitar el niño. Dios siempre está por la vida y por resucitar los propósitos originales de los hombres, de sus hijos y de la iglesia. Así que lo primero que le dice es “ciñe tus lomos”. Nadie puede tomar el “báculo” sin antes “ceñir sus lomos”. Indudablemente esta expresión habla de enrollar su túnica y estar listo para caminar con rapidez o correr. Es como si Eliseo le estuviera diciendo: “ok, Giezi es tu turno, te toca y ponte pronto. Toda la escena estaba ambientada para que el milagro pasara, pero no pasó. El ambiente era ideal para que se diera el milagro. Giezi tenía la confianza del profeta, conocía los métodos del profeta, conocía el lugar donde tenía que ir, conocía al niño, el mismo lo había señalado como blanco. Él sabía cómo moverse en el ámbito de lo sobrenatural. Sin embargo el milagro no sucedió. ¿Por qué? Ese fracaso hizo mella en el carácter de Giezi, no pudo administrarlo bien. Al final de su vida le pasó la factura. La segunda frase que me llama la atención es la palabra “toma mi báculo en tu mano”. Esto habla de disposición. Observe que sigue siendo de Eliseo, es prestado pero se te da para que hagas la obra de Dios. ¿Cuál fue el fracaso de Giezi? Tener un báculo sin respaldo de Dios. Estaba familiarizado con lo sagrado pero había perdido el temor de Dios. Hoy se usa el nombre de Dios sin temor y respeto. Mucha gente administra el “báculo” pero no tienen respaldo de Dios. Pero el fracaso en Dios no es fracaso permanente. Dios simplemente nos enseña fracasar y no a creernos exitosos por lo que Dios nos ha dado. No es lo que Dios me ha dado sino la mano que me la dio. El problema no es que Dios pueda usarte el problema es que cuando te usa no sepas administrar eso que Dios te dio. A veces tenemos el báculo pero no el respaldo de Dios. Y Giezi se quedó con la amargura del fracaso.

Una tercera frase que aparece en el pasaje es la expresión “si alguno te encontrare…no lo saludes…no le respondas…” Esto habla de  distracción. ¿Por qué esta conducta antisocial? ¿Porque estas indicaciones? Es importante notar que muchas veces nos desenfocamos de lo verdaderamente trascendental en la vida y de lo que Dios me ha llamado hacer. Eliseo le advierte a Giezi que no se vaya a distraer, y se ponga a socializar. Es importante observar que muchas gentes, y muchos ministerios pierden el enfoque por hacerse amigables a la audiencia, por tener ministerios cordiales y aceptables y por sobre todo populares y famosos. Creo que Giezi podría correr el peligro de jactarse de andar el báculo de Eliseo, ahora él es el protagonista y me imagino que hubiera querido hacerse notar. Por eso le dice Eliseo que no pierda el tiempo en cosas secundarias, que su misión es resucitar un niño. En pocas palabras Eliseo, le dice no te hagas publicidad, ni le digas a los hombres lo que Dios te ha dicho que debes hacer. No necesitas socializar tu llamado. Hay tanta gente interesada en que sepamos lo que Dios les ha dicho que tienen que hacer. Y lo traducen en grandes construcciones, grandes nombres y títulos.

Una cuarta frase que aparece en el texto y que creo que es interesante es la frase “toma ahora  MI báculo en TU mano”. Esto nos habla de determinación.  Observe el énfasis en que el báculo no es de él, sino de Eliseo, lo que sí es de Giezi es su mano. Nosotros somos depositarios de los dones y de la grandeza de Dios. Nosotros no somos los grandes, sólo somos instrumentos. Nunca se nos debe olvidar esto. Ahora es interesante entender que debido a que somos depositarios de los dones de Dios ellos funcionan con la soberanía de Dios, y muchas veces Dios envía fracaso para que entendamos que no somos nosotros los poderosos sino Dios y que muchas veces él no quiere hacer el milagro y eso nos hace quedar mal. Y al hacernos quedar mal y fracasar nos vemos derrotados  y porque ¿Por qué? tendemos la tendencia a confundir que el efectivo es Dios y no yo. Tenemos que aprender que a veces tenemos el báculo pero no el respaldo de Dios…y eso no es lo final en la vida, sino una etapa.

Una quinta frase es había ido…había vuelto…el niño no despierta… Esto nos habla de decepción. Se pueden imaginar el hecho de que Giezi regrese con la noticia de que el niño no despierta. ¿Por qué fracasó Giezi? ¿Tenía pecado? ¿Es un corrupto? Pues hasta este momento no demuestra nada de eso. Si él era el aprendiz de Eliseo, ¿Qué fue  lo malo? Creo que no hay nada malo sino que es Dios enseñando a un hombre como Giezi que en el llamamiento, en el ministerio hay ocasiones (más de las que quisiéramos) que hay que enfrentar el fracaso y hay que aprender a ministrarlos en la vida. Esta decepción ministerial es una de las escuelas más importantes en la vida y el ministerio de un pastor. En una culta evangélica donde se nos enseña a tener éxito, a que Dios siempre respalda, y que somos “cabeza y no cola” se nos es muy difícil asimilar las heridas y los fracasos. Tanto que miles y miles de creyentes en nuestras iglesias lo ocultan bajo frases estereotipadas  de “en victoria”, “bendecido”, etc. Pero en la intimidad fracasan en sus hogares, en sus negocios, en sus propias vidas sentimentales, etc. La decepción en el caso de Giezi vino a través de varias lecciones. Primero la lección de la preferencia. Observe que la mujer le dice: “Vive tu alma…que no te dejaré…” Es como si la mujer le dijera: “No, eres tú Eliseo al que prefiero, y no quiero a Giezi. Ese tipo de desplante, lo cala mucho a uno. Sobre todo cuando la gente prefiere a otro y no a uno. Segundo la lección de la presencia. Eliseo llega donde el niño, y efectivamente el niño está muerto.  Así que la presencia de Dios no está en ese momento. Es cuando Eliseo entra  y se encierra que la presencia de Dios respalda a Eliseo. Esto es otro indicador de la dureza del fracaso. Cuando ves que otros logran tener éxito en donde tú no lo has obtenido. Pocos pueden administrar este tipo de golpe “espiritual”.  Tercero la lección de la providencia.es importante entender que Dios siempre providencialmente hace las cosas, conmigo o con otro. Es bien importante notar aquí que la meta no era si Giezi era efectivo o Eliseo sino la necesidad de una mujer que tenía un hijo muerto. Un hijo de la promesa. Así que eso era lo prioritario. Es decir lo importante era resucitarlo y resucitar la fe de la mujer y no quien era el que lo resucitaba. Por eso es que Eliseo lo hace en privado. Sin embargo siempre tenemos la tendencia a ser protagonistas en el ministerio y que nos vean como el héroe. No nos gusta que otros nos roben protagonismo. Por esta razón Giezi luego hace lo que hace porque se quedó con la amargura del fracaso. Muchos nos pasa igual no sabemos administrar los fracasos.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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