La voluntad de Dios


Estaba observando esta parábola que sólo aparece en Mateo 21:28-32 y que es una  explicación de la pregunta que Dios tiene en mente acerca de la voluntad de Dios. En realidad la propuesta de Jesús es ¿Cuál de los dos hizo la voluntad de Dios? Y esta pregunta es importante aún más ¿Mi vida refleja o ha reflejado que realmente yo estoy haciendo la voluntad de Dios? Es importante notar que hay varias inquietudes con respecto a esto. O se puede acercar a este texto con varias preguntas importantes. Primero el pasaje responde a la pregunta ¿Qué es la voluntad de Dios? ¿Quiénes pueden conocer la voluntad de Dios? ¿Qué es hacer la  voluntad de Dios? Y finalmente ¿Quiénes son más sensibles a cumplir la voluntad de Dios?

Primero, ¿qué es la voluntad de Dios? El pasaje comienza con su narración  y explica la petición de un padre a dos hijos. Su petición es que vayan a trabajar en su viña. Debido a estas características podemos entender que la voluntad de Dios tiene a lo menos cuatro componentes. Primero la voluntad de Dios es relacional. Es decir no vemos en el pasaje que se declare la petición entre un patrón y un empleado. Ni entre un amo y un esclavo. La petición está basada en el vínculo de padre e hijo. Significa que lo que Dios me está pidiendo hacer, lo hace con la cordialidad de un padre que ama a sus hijos.  Es importante observar que Mateo utiliza la palabra “teknon” para referirse a los hijos. El diminutivo se emplea para indicar el afecto y cariño de un padre para con sus hijos. En realidad una mejor traducción significaría “tenía dos niñitos”. ¿Por qué Mateo la usa así? Pienso que el uso de esto implica que lo que el padre está ordenando se basa en el trato cariñoso de él para sus hijos y que lo que les está pidiendo se basa precisamente en ese cariño que les tiene. El que sean tratados como hijos implica que lo que hacen a la larga ellos recibirán los resultados porque heredarán de ese padre la viña. En segundo lugar la voluntad de Dios es proposicional. En el texto dice que Dios viene con una propuesta. Es curioso observar que a los dos hijos les antecede “acercándose”. Esto implica que por la  frase en griego que la proposición  es personal. La palabra griega tiene una proposición antes del verbo que la intensifica. Es estar parado cara a cara con alguien. Dios se acercó lo suficiente para susurrarle al primer hijo lo que deseaba. Así que esta voluntad proposicional es íntima y personal. No se puede escuchar lo que Dios quiere sino estamos cerca. Segundo, la proposición  es peculiar. Es interesante entender que el verbo “acercándose” es un aoristo que denota un acto único de parte de este padre. Sólo una vez lo hizo con los dos y dejó los resultados. Corremos el riesgo de perder la peculiar oportunidad que Dios hace al llamarnos a cumplir su voluntad. También la proposición  es particular.  Observe que llama en orden de prioridades, primero llama a un hijo y luego llama al otro. No sabemos cuál es el criterio de llamarlos así. Dios es soberano a quién le ofrece primero su oportunidad y a quién después. Es obvio que ninguno de los dos hijos supo lo del otro.  También la proposición es universal.  Debemos observar que aunque los dos hijos fueron llamados por aparte, el texto enfatiza que a ambos les dijo lo mismo. Eso significa que aunque los llamados son particulares, el mensaje siempre es el mismo. Eso significa que la voluntad de Dios es la misma aunque las ramificaciones de su cumplimiento pueden variar los rasgos de esa voluntad se ajustan a la personalidad de cada uno de nosotros. Pero también la voluntad de Dios es no sólo relacional, proposicional, sino que también potencial. Uno se da cuenta en el pasaje que las indicaciones del padre están claras. Sus indicaciones incluyen primero una distinción.  Es un padre hablando a su niño. Es importante notar que Dios siempre está diciéndonos que hacer porque somos sus hijos. Él toma tiempo como un padre para acercarse y susurrarme al oído que me trata como su hijo. Pero también ese potencial no sólo tiene distinción, sino que tiene una designación. Observe que le dice: “ve hoy a trabajar en mi viña”. La designación incluye un mandamiento. “Ve”. Este verbo en griego es hupago, este verbo es interesante en el griego del NT. Puede significar llevar alguien bajo su liderazgo. A veces podría significar  el someter a alguien bajo su control o fuerza  como los caballos o los bueyes  son guiados  debajo del yugo. El verbo también se puede usar para traer a alguien a la corte como un acusado o para ser acusado.[1] Esto significa que el mandato de ir, está sujeto al padre que manda. No vamos y hacemos las cosas por nosotros mismos en la voluntad de Dios sino que estamos sometidos a los designios del que manda. Por otro lado el imperativo presente implica un mandato continuo, es decir no solo debería ir una vez sino adquirir un compromiso con un estilo de vida.  Una tercera cosa que el texto dice es “hoy”. Esta designación se demuestra en el carácter urgente de la comisión. Eso es disposición. Este potencial necesita disposición. El llamado de Dios no es para mañana, ni para ayer,  es un llamado urgente al hoy. Es decir no se debe postergar ni demorar, debemos estar dispuestos a cumplir la voluntad de Dios hoy. Una cuarta cosa relacionada con el potencial es la frase “a trabajar”. Esto habla de dedicación. Me parece muy curioso que el mandato es a trabajar. La palabra “trabajar” es ergazomai, esta palabra es interesante porque designa una obra fuerte y dinámica y altamente activa. Para los griegos y sobre todo los autores del NT esta expresión denota el servir a Dios en todo esfuerzo que se produce. Y creo que ese concepto encaja en este versículo. Trabajar desde la perspectiva del NT es un asunto serio. Nuestro trabajo  es el llamado de Dios a demostrar Su soberanía  en nuestra vida, Su carácter en nuestras acciones, Su santidad en nuestras opciones. Así que debemos trabajar con mucha seriedad. Si eso es cierto  el llamado de Dios es a trabajar y no a vacacionar. O a disfrutar sino a sudar con todo el deseo de agradar a Dios.   Finalmente el texto dice “en mi viña”. Esto me habla de delimitación. ¿Por qué Dios siempre usa la figura de la viña como el lugar de trabajo de sus hijos?

Al pensar en la viña, me trae a la mente que el campo de trabajo es afuera. No se trata de tener una viña dentro de una casa.  Segundo el campo de trabajo depende de las leyes naturales que hay que respetar. Es una viña, pero no sólo es una viña es “Su” viña lo que implica que no es nuestra sino que se nos permite trabajar y administrar algo que no es mío. Por otro lado la actividad implica que se debe esforzar y estar a la intemperie de solo a solo sembrando, cuidando y cultivando la tierra, la siembra y estar pendientes de los procesos de fruto y cosecha. ¿Qué será trabajar en la viña hoy? Lo mismo una actividad hacia afuera, dependiente de lo que Dios hace afuera, sembrando, cuidando y esperando la cosecha que Dios envía.

¿En segundo lugar quienes pueden conocer la voluntad de Dios?

En el texto uno puede observar que los hijos. Es importante volver a recalcar que se trata de un padre y dos hijos. En segundo lugar no solo son los hijos, sino que también los que están cerca de su padre. Hay una cercanía de parte del padre con los hijos. En los dos  se observa el verbo “acercándose”. Así que la cercanía es importante. Una tercera cosa que se observa  aparte de ser hijo, de estar cerca, también implica la palabra del padre. Observe que a ambos les dijo claramente lo que el deseaba de ellos. En los dos pasajes uno escucha la expresión les “dijo”. O sea que el Padre es claro en lo que desea. Y les ordena que vayan y trabajen. Dios quiere hijos productivos. Esa es un área de su voluntad muy clara. Así que la voluntad de Dios incluye a hijos, hijos cercanos, hijos atentos, hijos productivos.

En tercer lugar ¿Qué es hacer la voluntad de Dios? Es importante observar que hacer la voluntad de Dios hay varios indicadores en el texto. Primero hacer la voluntad de Dios no es oír lo que el padre dice. No es exposición al mensaje. Observe que los dos escuchan claramente el mensaje. No hay barreras ni obstáculos para no escuchar bien. Segundo hacer la voluntad de Dios no es asunto de entender el mensaje. No es disposición al mensaje. Ambos entendieron lo que el padre quería. En tercer lugar hacer la voluntad de Dios no se trata de algo emocional. No es emoción al mensaje. Observe que el primer hijo le dice “no quiero”. La expresión para “quiero” es “thelo”. Este verbo es muy interesante Hay, en la Biblia, dos palabras importantes que se traducen en castellano “querer”, “desear” o “tener la voluntad”, estas dos palabras son thelö y boulomai, y es necesario aclarar las diferencias entre ambas para una mejor comprensión de las Escrituras. Thelö es definida  como “querer o desear, es el elemento emocional que lleva a la consecuente acción.[2] En cuanto a boulomai se  dice que si bien a veces el significado es más amplio, hace referencia al resultado de thelö… es la determinación deliberada, ya sea que esté en acuerdo o en contra del deseo o impulso original. En otras palabras, thelö es aquel deseo impulsivo que se produce en el interior, mientras que boulomai es la determinación en el corazón de seguir o no ese impulso. Thelö es un deseo proveniente de las emociones mientras que boulomai es la voluntad que parte del razonamiento, es desear algo a causa de haber pensado y decidido que es lo conveniente. Por ejemplo, digamos que paso por una heladería, y al ver los helados tengo un deseo impulsivo de comer un helado, eso sería el deseo thelö, sin embargo, reflexiono y pienso “mejor no como helado porque estoy recuperándome de un resfriado y me puede hacer mal”, luego mi voluntad reflexiva actúa de modo que evito seguir a mi impulso inicial, en este caso, mi voluntad boulomai fue contraria al impulso inicial (el deseo thelö). Ahora supongamos que mi estado de salud es óptimo, es un día cálido y tengo tiempo y el dinero para detenerme a comer helado y lo hago, en ese caso mi resolución (la voluntad boulomai) sería la concreción del deseo (thelö) inicial. El peligro radica en no reflexionar ante cada deseo impulsivo, porque el impulso emotivo no siempre sigue a la lógica y la razón y puede ser muy perjudicial para nuestras vidas.[3] En ese sentido Mateo al usar “thelo” nos indica que la reacción del primer hijo fue impulsiva, reactiva y que no estaba sujeta a un hábito de no hacer la voluntad del padre. Tampoco es disertación del mensaje. Observe el segundo hijo. Tiene la apariencia correcta, dice “sí”, también tiene las palabras correctas: “señor”. Sin embargo no termina haciendo la voluntad del padre.

Así que la voluntad de Dios no es exposición al mensaje. Es decir el hecho de que esté expuesto a miles de predicas no necesariamente estoy haciendo la voluntad de Dios. Segundo la voluntad de Dios no es disposición al mensaje. No se trata de asentir las verdades y verlas como verdaderas. La voluntad de Dios tampoco es emoción al mensaje ni positivo ni negativo. No es lo que sienta o lo que no sienta lo que me da el criterio autoritativo para hacer la voluntad de Dios. Tampoco es disertación del mensaje. No se trata de un discurso bonito y lleno de palabras significativas pero lejos de la obediencia.

En cuarto lugar ¿Cómo puedo hacer la voluntad de Dios? Tres cosas se muestran en el final del pasaje que nos ayuda a entender  cómo hacer la voluntad de Dios. Primero actitud. Hay dos palabras para arrepentimiento en el NT. La primera es metanoeo y la segunda es metamelei. La primera se enfoca en el cambio de mente. Puede implicar emociones tanto positivas como negativas, como no puede haber emociones. Esta palabra habla de un cambio de mente ante la verdad y la lógica del cambio.  En cambio metamelei el énfasis no está asociada con un cambio de mente ante la evidencia y la lógica, sino un cambio de sentimiento ante la persona o la condición que está causando el cambio. En ese sentido este hijo se arrepiente al estilo de metamelei es decir su cambio se debió a que se sintió mal al hacer sentir mal a su padre por no hacerle caso. La primera palabra habla de un cambio porque es justo, la segunda habla de un cambio porque se ofende al Justo.[4]  Segundo acción. Debido a que podía haber actitud de arrepentimiento pero esa actitud no es válida hasta que tomo la acción. Y eso se dio cuando el hijo fue y se vio en el segundo hijo cuando no fue. Aceptación. Observe que Jesús les pregunta a los fariseos y los escribas quién de ellos hizo la voluntad y ellos aceptaron que el primero. Es decir supieron que Dios tenía razón y no ellos. Así que esa aceptación de la voluntad de Dios tiene tres fuentes. Primero la hacemos de acuerdo a lo que Jesús enseñó. Segundo lo hacemos de acuerdo a su Palabra. Jesús les encara que no hicieron nada con la enseñanza de Juan el Bautista.  Y tercero Lo hacemos de acuerdo a su  gracia. Al final hacer la voluntad de Dios es algo que hacemos por la gracia de Dios y no porque merezcamos la guía de Dios. Por eso dice que las rameras  y los publicanos creyeron.

A la conclusión que he llegado con este pasaje que el problema de los creyentes no es que no puedan o no conozcan la voluntad de Dios. Dios siempre nos muestra que quiere. El problema es que una vez sabiéndola simplemente no la queremos hacer. La voluntad de Dios no se trata de deseos sino de determinación.

[1] http://www.wenstrom.org/downloads/written/word_studies/greek/hupago.pdf

[2]http://enhonorasuverdad.blogspot.com/2010/03/filipenses-213-la-accion-de-dios-en-el_9645.html

[3]Ibíd.

[4] http://www.keybibleconcepts.org/cmsfiles/files/resources/Chapter%208.pdf

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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