Mandela, Luther King, Funes y Cerén


funes y cerén

Comenzaré por decir que los líderes políticos más efectivos son aquellos que tienen las convicciones más fuertes; pero a menudo esas convicciones y ambiciones firmes van de la mano con un carácter menos que estelar.

Para muchos es conocido el hecho de que uno de los hombres más influyentes en términos de derechos humanos y lucha por la justicia fue Nelson Mandela.  Él  llegó a la edad adulta cuando el gobierno sudafricano de minoría blanca estaba instituyendo el apartheid, el radical sistema de segregación racial total y discriminación que obligó a la mayoría nativa africana de la nación a un estado de opresión humillante. El apartheid requirió la separación social, económica y política de blancos y negros en Sudáfrica, y era cumplido con brutalidad y fuerza asesina. Bajo el apartheid, muchas de las tribus africanas fueron colocadas en tierras y territorios en que no tenían acceso a la modernidad, a los bienes modernos, o a la economía moderna. Los sudafricanos negros tenían negado el acceso a los procesos políticos, bloqueados por un sistema entero de leyes que los trataba como ciudadanos de segunda clase en la nación que los vio nacer. El apartheid choca de frente con la comprensión cristiana sobre la igualdad de cada ser humano. Nuestra verdadera igualdad humana no está basada en una promesa política, está enraizada bíblica y teológicamente –incuestionablemente enraizada en el hecho de que la Biblia revela claramente que todo ser humano es igualmente creado a la imagen de Dios.

Sin embargo cuando pensamos en Nelson Mandela y reflexionamos sobre su vida, y ahora en su muerte, hay muchas cuestiones sobre cosmovisión que están inmediatamente implicadas. Una de ellas tiene que ver con el hecho de que Nelson Mandela fue, en cualquier análisis honesto, un terrorista. En su juventud fue de la CNA, una organización que pretendía derrocar al gobierno vía la violencia.[1] Eso inmediatamente plantea una profunda cuestión moral. ¿Cómo puede ser honrado de este modo alguien que en algún punto recurrió al terrorismo para alcanzar un objetivo político?

Así es la cuestión del carácter y convicción. Otro de los líderes más influyentes en el siglo pasado fue  Martin Luther King Jr.  Y lo menciono a él junto con Mandela porque ellos plantean muchas de las mismas cuestiones. Martin Luther King Jr. era conocido como un ministro ordenado. Además también era conocido como un galán en serie y altamente mujeriego[2]. Por otro lado Nelson Mandela vino a ser conocido como el padre de su nación, pero también era conocido como un adúltero en serie[3]. Era un hombre que estaba profundamente en conflicto moral, y era un hombre inherentemente complejo. Su temprana filosofía política era una variante del marxismo y, a diferencia de King, Mandela renunció a la no-violencia como estrategia política. Mucho de esto es profundamente problemático para la conciencia cristiana.

Y, sin embargo, cuando miramos su legado en términos del derrocamiento del apartheid, y Luther King su legado de la ruptura de la segregación de la gente de color en Estados Unidos sólo se puede citar  Reinhold Niebuhr, uno de los teólogos más influyentes de Norteamérica hacia la mitad del siglo XX, que dice: que hay tiempos en que ciertos hombres, ciertas figuras históricas, parecen ser históricamente necesarias, incluso si están lejos de ser históricamente perfectas.[4] Ese parece ser, frecuentemente, el caso en un mundo caído. En un mundo pecador, un mundo en el cual cada dimensión está marcada por el pecado, los líderes políticos más efectivos son aquellos que tienen las convicciones más fuertes; pero a menudo esas convicciones y ambiciones firmes van de la mano con un carácter menos que estelar.

Esta cosmovisión de apreciar más la contribución humana, hacia afuera y minimizar la condición moral y espiritual adentro es la forma común de que muchos evalúan el éxito de un liderazgo o su fracaso. Escribo estas líneas porque a mi mente ha venido la imagen que no puedo dejar de comparar a estos dos hombres antes mencionados con los dos hombres que han gobernado y gobernarán el Salvador. Y se plantean los mismos dilemas. Por ejemplo al igual que Mandela, aquí en El Salvador, el Presidente Sánchez Cerén, siendo un exguerrillero implicado en actos de terroristas ¿puede lograr un impacto a nivel nacional y a nivel de cambio social que haga olvidar eso?. Pues la historia de Mandela comprueba que no es obstáculo. Por otro lado podemos evaluar el liderazgo de Mauricio Funes,  basado en su impacto social  y su interés por una cultura de respeto a la mujer y su proyecto de Ciudad Mujer, cuando él tiene la misma cultura en privado de Martin Luther King Jr. Pues parece que al mundo no le interesa eso. Ya es bien sabido que las frases más  claras en los medios sobre estos asuntos es la tendencia a divorciar el carácter del carisma. Es decir muchos dicen que no nos debe importar lo que el Presidente hace en su vida privada, que lo que importa es los logros que haga a nivel social. ¿Es esto así? Bueno quizás para el mundo sí. ¿Pero los cristianos debemos pensar así? ¿No nos debe importar ni influir lo que ellos son en privado? Los cristianos que admiran a Nelson Mandela y a Martin Luther King, y por analogía a Funes y Sánchez Cerén necesitan ansiosamente afirmar que están agradecidos de su labor por alcanzar la libertad y la dignidad humana para su gente. Pero tal vez también deberíamos estar agradecidos de saber un poco más de la historia, de que ellos no solo actuaron  como  héroes a ser imitados en todo aspecto,  sino que sean conocidos como hombres moralmente complejos. Y cuando se trata de figuras en la escena del mundo, cada uno de ellos es moralmente complejo, cada uno a su propia manera.

Es por eso que una mirada a un lapso de la historia humana nos lleva a reconocer que nuestra responsabilidad cristiana es observar esta pintura moralmente compleja con valiente honestidad, a tomar todo como evidencia no solo respecto de la importancia de la historia humana o del aporte social, sino de que nuestra redención ultima puede venir solo de Cristo. La gran contribución teológica de Reinhold Niebuhr fue recordarnos que la historia revela la ineludible ironía de la condición humana. Todo lo que hacemos está contaminado por el pecado humano, y los inmensos caracteres que cambian el curso del mundo usualmente demuestran graves faltas morales, incluso si logran grandes cambios sociales. Nelson Mandela, Martín Luther King, Mauricio Funes, Y Cerén quizás han sido ese tipo de hombres. Son esenciales pero no indispensables para su nación.  Pero ninguna vida es heroica en todos sus aspectos, y ningún héroe humano puede salvar. Solo Dios puede salvarnos de nosotros mismos, y Él nos salva a través de la expiación realizada por el Hijo, Jesucristo. No hay salvación en otro nombre, no importa cuán venerado sea en la tierra.  Soli Deo gloria.

[1] http://www.abc.es/internacional/20131210/abci-diez-aspectos-quiza-sabes-201312101141.html

[2] http://www.artistasyfamosos.com/2013/08/fbi-martin-luther-king-era-un-enfermo.html

[3] Ibíd.

[4] http://teologiapoliticaysociedad.blogspot.com/2011/04/reinhold-niebuhr-teologo-del-realismo.html

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2 comentarios sobre “Mandela, Luther King, Funes y Cerén

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  1. GRACIAS HERMANO ROMEO POR TODOS SUS ESCRITOS …LA VERDAD SON DE MUCHA BENDICION PARA MI VIDA……BENDICIONES Y ADELANTE EN EL MINISTERIO

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