Serie Santiago: Una fe convincente II parte


En segundo lugar una fe victoriosa no sólo tiene sana doctrina sino que tiene una sana autoestima. Santiago es un pastor que entiende cabalmente los corazones de aquellos que viven dispersos lejos del hogar y de sus antiguas posesiones. Sabe que la suerte de ellos es difícil, y que han comenzado a hacer llegar sus quejas a Dios. Como dirigente experto que es, cuando los aconseja los llama “amados hermanos”, y les advierte que no deben dejarse engañar. Él quiere que ellos consideren la persona y las características de Dios. Los lectores deben saber que Dios no envía a sus hijos penas y pesares para alejarlos de sí. Les da adversidades para que puedan venir a él y confiar plenamente en él. Dios no tiene absolutamente nada en común con el mal, ya que aborrece lo que no es santo. Por consiguiente, los lectores no deben pensar que Dios causa el mal. ¡Nunca! Sin embargo, algunos cristianos, al ser probados, pierden su perspectiva y cuestionan la providencia de Dios. Si Dios es todopoderoso, ¿por qué no impide la tragedia y la calamidad? El hombre puede multiplicar las acusaciones verbales y no verbales dirigidas contra Dios, pero no debe hacerlo. En vez de ello, debe centrar su atención en quién es Dios y qué es lo que él da[1]. El creyente es el único que está llamado a tener una autoestima saludable, sobre todo espiritualmente hablando. Dos preguntas se plantean aquí. Primero, ¿Qué es la autoestima? Segundo, ¿Cómo se logra dicha autoestima en los creyentes?  La autoestima, escribe un autor,  la  definen como sentimientos de valía basados en sus habilidades, logros, estatus, recursos financieros, o apariencia. Esta clase de autoestima puede conducir a que la persona se sienta independiente, orgullosa, e indulgente en la auto-idolatría, la cual embota nuestro deseo por Dios. Santiago 4:6 nos dice que “. . . Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.” Si sólo confiamos en nuestros logros terrenales, inevitablemente nos quedaremos con una sensación de mérito basado en el orgullo. [2]Esto no significa que los cristianos deban tener una baja autoestima. Sólo significa que nuestro sentido de ser una buena persona, no debe depender de lo que hacemos, sino de quiénes somos en Cristo. Necesitamos humillarnos a nosotros mismos ante Dios, y Él nos honrará.

La Biblia nos dice que Dios nos dio el valor cuando nos compró para que fuésemos Su propio pueblo (Efesios 1:14). Por esto, solo Él es digno de honor y alabanza. Cuando tenemos una sana autoestima, nos valoraremos lo suficiente como para no involucrarnos en la esclavitud del pecado.[3]  La segunda pregunta se plantea desde el texto. ¿Cómo se logra una autoestima saludable?  Santiago menciona por lo menos cuatro cosas. Según una saludable autoestima proviene primero,  de la credibilidad de Dios. Observe en términos de que se describe el carácter de Dios. “Toda buena dádiva y todo don perfecto” Esto es un contraste con los vv.13-16. Dos palabras diferentes son empleadas aquí las cuales aparecen ser empleadas de manera paralela. Sino no son sinónimos, entonces la primera enfatiza el hecho de dar y la otra el objeto dado. Dios quiere darnos buenas cosas. Él no se niega pero de vez en cuando los creyentes no están listos para recibir y usar los dones de Dios de manera saludable.[4] Carballosa hablando de estos términos opina de una manera similar y dice que la palabra “dádiva” (dosis) y don (dorema), aunque ambas son sustantivos, tienen énfasis distinto. La primera  enfatiza el acto de dar, mientras que la segunda resalta la cosa dada. El acto divino de dar es intrínsecamente bueno, nunca es generado por motivos ni con fines malignos, sino útil y beneficioso para el recipiente. Además el don divino  es perfecto, en el sentido de que es completo. Dios da en armonía  con las riquezas de su gracia que son inagotables.[5]  En segundo lugar,  proviene de la confiabilidad de Dios  El Dr. Harrop dice que Jacobo encontró como bendición el hecho de que Dios no cambia. Lo bueno de lo cual  nos habla desciende  del “Padre de las luces, en la cual no hay mudanza, ni sombra de variación. Jacobo usa aquí  el lenguaje de astronomía  para decir que mientras  todas las cosas creadas, aun los cuerpos celestes están sujetos a cambios, Dios no cambia en absoluto.[6] Nótese una vez más que Santiago llama a Dios “Padre” de luces y usa esta expresión idiomática para ilustrar la estabilidad absoluta de Dios. Dios “no varía como las sombras cambiantes”. El ser, la naturaleza y las características de Dios son inalterables (Malaquías 3:6). A medida que la tierra, el sol, la luna y las estrellas se mueven en sus cursos pre ordenados, observamos la acción recíproca de la luz y la oscuridad, del día y la noche, del día más largo y más corto del año, de las fases menguantes y crecientes de la luna, de los eclipses y los movimientos de los planetas. La naturaleza está sujeta a la variación y al cambio. ¡No sucede así con Dios! Él es el Padre de las luces celestiales, quien es luz siempre y no cambia. Él tiene un interés permanente en sus hijos.[7] Por otro lado  el participio presente  “descendiendo” subraya el carácter continuo de los dones de Dios para sus hijos. Un dato curioso con el uso del título “el Padre de las luces” es que hay un uso del artículo determinado  que implica que Dios es la fuente  de todos los cuerpos que producen o transmiten luz. Él es el Creador de los astros, los planetas, el sol, la luna y toda otra sustancia energética.  En tercer lugar proviene de la capacidad de Dios. Sólo Dios es capaz de transformar a las personas por medio de la conversión. La bendición final a la que se refiere Santiago es, para usar  las palabras de Jesús, el nuevo nacimiento; es el mayor  de todas las bendiciones de Dios, el don más alto y al final la demostración de capacidad. Santiago sugiere tres puntos significativos del nuevo nacimiento. Primero que esta actividad  de Dios tiene un propósito definido. Se ejecuta por su propia voluntad. Dios no sólo es el proveedor de buenas dádivas, sino también es el autor de la regeneración.

“De su voluntad” es un participio aoristo en voz pasiva del verbo boulemai. Dicha expresión es enfática  por su posición al principio  de la oración, subrayando que el precioso don de la nueva vida en Cristo tiene su origen en un acto de la voluntad divina.[8] Es de “su voluntad”, entonces, pero también nos hace nacer. Esta es una metáfora bíblica familiar muy común acerca de la  Salvación al convertirnos en hijos de Dios a través del nacimiento (ver 1:12-13; Juan 3:3; Hechos 17:29; Hebreos 12:5-9; I Pedro 1:3,23; I Juan 2:29; 5:1,14). Esta frase podría referirse a la creación inicial de Adán y Eva en Génesis. Si esto es verdad entonces podría explicarse la dificultad de 1:21 donde los creyentes son bienvenidos a un mundo que ya está implantado en ellos. Esto pues podría referirse a la imagen de Dios en los humanos por la creación (ver Gen. 1:26; 5:1,3; 9:6) y su completa restauración a través de la fe en Jesucristo. Sin embargo, en este contexto parece hacer referencia a convertirse en cristiano  puesto que la agencia a la palabra de verdad implica que la salvación es únicamente a través del evangelio y no la creación. Parte de la interpretación ambigua es el hecho que el término “padre” es empleado de distintas maneras en la Biblia: (1) creador de todas las cosas; (2) engendrador y sustentador de Israel  (y el rey de Israel); (3) engendrador y sustentador de Israel espiritual (la iglesia);  y (4) la relación dentro de la Trinidad (Padre-Hijo)[9]. En segundo lugar, por otro  lado el verbo usado aquí para “nacer” es el mismo que aparece en 1:5 donde dice “que el pecado siendo consumado da a luz muerte”. El gran contraste aquí es que Dios, por así decir ha dado a luz a un creyente. Este es sin duda uno de los cuadros más maravillosos de la enseñanza bíblica tocante al nuevo nacimiento.[10] Santiago añade que la capacidad de Dios también se muestra en el poder de la Palabra. Dice: “por la palabra de verdad” es obvio que la proclamación del evangelio es vital para el nuevo nacimiento. Esta “palabra” expresa la instrumentalidad usada por Dios para hacer llegar  Su salvación al hombre. La salvación  está en la persona de Cristo. Él es el Salvador, nadie más. La regeneración es obrada  por la persona del ES sobre la base  de la obra expiatoria realizada por Cristo. Dios sin embargo usa Su Palabra para hacer llegar al hombre el mensaje del evangelio  que señala el camino a Cristo.[11] Finalmente en cuarto lugar una autoestima saludable no sólo proviene de la credibilidad de Dios, la confiabilidad de Dios, la capacidad  de Dios sino que también de la creatividad de Dios. La creatividad de Dios se establece en que él tiene un plan ya desarrollado para sus hijos. Los creyentes son los primeros frutos de las criaturas de Dios. Este es un término que frecuentemente es usado en el AT. Las gentes traían las primicias  de sus cosechas como una ofrenda a Dios (Deuteronomio 26:1-11). Esto significaba su reconocimiento  de que todas las cosas le pertenecía a Dios y que el bendeciría  el resto de las cosechas, Los cristianos son esas primicitas.[12] Esto implica entonces que Dios salva al pecador con un propósito. El creyente es posesión  muy especial para con Dios, debido al uso de esta metáfora.

Así que hemos visto que la Fe es convincente porque tiene una saludable doctrina y tiene una saludable autoestima. Ahora pasaremos al segundo gran grupo de ideas de Santiago.

[1] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento, Santiago y 1-3 epístola de Juan. Ed. Desafíos, pág. 40, 2001

[2] http://www.gotquestions.org/Espanol/autoestima.html

[3]Ibíd.

[4] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[5]Carballosa, Santiago: Una Fe en Acción, pág. 110

[6] Harrop, Clayton. La Epístola de Santiago. CBP, USA  1979. Pág. 28

[7] Kistemaker, Simón. Comentario al Nuevo Testamento, Santiago y 1-3 epístola de Juan. Ed. Desafíos, pág. 50, 2001

[8] Carballosa, Ibíd.

[9] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[10] Carballosa, Santiago: Una Fe en Acción, pág. 112

[11]Ibíd.

[12] Harrop, Clayton. La Epístola de Santiago. CBP, USA  1979. Pág. 29

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