Reflexiones en Génesis: Cuando a Dios le dio un infarto



corazon_roto

 

 

Cuando alguien expresa que le duele el pecho y que siente un tremendo dolor que se le irradia incluso en el brazo izquierdo, inmediatamente la gente asume que la persona puede estar teniendo un infarto. Y es que es el diagnóstico clásico. Dolor en el corazón, indicio de infarto. Cada año mueren miles de personas por este mal. Las causas pueden ser múltiples, pero igual son fatales cuando ya llegan a las últimas consecuencias. He conocido varias personas que han pasado por esa experiencia. Y están vivos para contarla. Al pensar en esto, este día meditaba en Génesis 6 y me detuve en el vrs. 6 en donde dice que a “Dios le dolió el corazón”. La expresión doler, es una expresión muy fuerte, habla de dolor intenso. Luego me detuve en la expresión “se arrepintió” y me di cuenta que esa expresión en español tiende a confundir a las personas. Un autor dice lo siguiente respecto a esta frase:

“No, éste pasaje no alude a que Dios se haya arrepentido de crear al hombre. De hecho, se trata, más bien, de un problema de traducción. En el idioma original, la palabra hebrea que es traducida como “arrepentirse” o “ceder”, es la palabra “Nacham”, que tiene su raíz en una palabra que significa “suspirar o respirar profundamente”. En el sentido del arrepentimiento, es una expresión hebrea que se usa para:

• Sentir pena por algo o alguien

• Sentir pesar por algo o alguien

• Sentir dolor por algo o alguien

• Entristecerse por algo o alguien

Bien podría traducirse de la siguiente manera: Génesis 6:6 “Y se entristeció Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”.  El sentir dolor por algo o alguien no significa que haya ocurrido un cambio, simplemente significa que hay pesar por algo que ha sucedido.  Otro detalle: ¿Acaso este pasaje traducido literalmente no redunda o lo fuerza demasiado en repetir la misma idea de “entristecerse” y “dolerse”? No, porque es propio del lenguaje hebreo redundar una misma cosa en un texto para reforzar una idea. Por ejemplo: Génesis 49:2 “Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a vuestro padre Israel”. En este pasaje bíblico que tomamos como ejemplo, las palabras “oíd” y “escuchad” refuerzan más la idea de congregar a los hijos de Israel antes de despedirse de su padre Jacob, según su contexto. De igual manera, la redundancia entre “entristeció” y “le dolió” refuerza la idea de que Dios siente pesar porque en el corazón del hombre sus pensamientos son de continuo el mal (Léase Génesis 6:5). Aunque dicho pesar no contradice Sus atributos de justicia y santidad, ni su justo juicio sobre la humanidad antediluviana. ¡A Dios sea la Gloria![1]

Una cosa curiosa sobre el comentario anterior es que hay una relación entre respirar agitadamente y el dolor de corazón. Y parece que este pasaje sí refleja que a Dios le dio un infarto. (Entiéndanme que estoy hablando metafóricamente, para ilustrar el pasaje.

Para ver qué fue lo que le ocasionó semejante dolor de corazón, debemos entender que la escena de Génesis 6 es importante para la historia de la humanidad en el tiempo de Noé. De hecho es como el capítulo bisagra que da las explicaciones sobre porque a Dios se le colmó la paciencia con la generación que destruyó en ese momento histórico. Poco más de dos mil años de historia bastó para que la humanidad, luego de su creación, llegase a tal extremo de depravación, que Dios se sintiese arrepentido de haberla creado. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza; creó para él un ambiente idílico, a fin de que desarrollase todo su potencial. Sin embargo, a poco andar, el hombre cayó y el pecado se introdujo. Dios puso en el hombre, y alrededor de él, todo lo que necesitaba para ser feliz; sin embargo, el hombre pervirtió todo aquello, y lo arruinó. No tardó mucho el pecado en enseñorearse del hombre. No fueron demasiadas las generaciones que vivieron – si consideramos que las primeras fueron muy longevas, de edad de casi mil años. Perdida la fuente de su felicidad –la comunión con Dios– el hombre buscó en lugares equivocados la felicidad perdida. El alma y el cuerpo fueron las fallidas fuentes. El no tener, además, el Espíritu de Dios morando en él, como tampoco un código de normas que le ayudase a encontrar el norte, el hombre perdió definitivamente el rumbo. Así llegamos a Génesis capítulo 6. Aquí está esta triste declaración: “Y vio Jehová que la maldad del hombre era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal” (v. 5). Cuando Dios miraba la tierra, no veía sólo el hermoso azul de los océanos con los arreboles blancuzcos de las nubes. No. Él veía más allá, al hombre abandonado a sus concupiscencias, degradado en su dignidad original, perdido en los vericuetos de la lujuria y del libertinaje. Y entonces, dice la Escritura: “Le dolió en su corazón”. ¿Hay en Dios la capacidad de sentir dolor? Si es así, ¿cómo es el dolor del corazón de Dios? La Biblia dice que el amor es sufrido. Cuando se ama, se sufre por aquel que se ama. Basta ver cómo una joven mujer, vanidosa, descreída y superficial, cambia cuando se convierte en madre. El amor por su hijo, aun el sólo pensamiento de que algo malo pudiera sucederle, mezcla ese amor con lacerantes punzadas de dolor. La Biblia dice: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito…” (Juan 3:16). Dios creó al mundo con amor; y diseñó para él los más nobles planes y propósitos. Así que, cuando ve a qué punto llegaron las cosas, no puede menos que sentir ese dolor que es propio del amor. Nosotros solemos asociar el dolor exclusivamente como un rasgo de la condición humana. Nos duele nuestro propio dolor, y también el dolor de los que sufren a nuestro lado. Sin embargo, este pasaje de Génesis nos muestra que, siendo el hombre hecho a la semejanza de Dios, es Dios el primer y mayor sufriente. Pero ¿quién piensa en el dolor de Dios? ¿Quién comparte con él ese dolor? El hombre busca el placer y huye del dolor. Pero Dios, que día tras día contempla la tierra sumida en el desquiciamiento y la apostasía, no puede escapar de él. Si usted mira alrededor, probablemente llegue a esta misma conclusión: Al igual que ayer, seguramente Dios hoy también está sufriendo.[2]

Así que en Génesis 6 podemos encontrar un principio importante  y es que cuando a Dios le duele el corazón…sufre.

Veamos pues en el desarrollo que es lo que le hace doler el corazón a Dios.

En primer lugar a Dios le duele el corazón cuando perdemos la visión… 6:1-4

Cuando observamos  esta porción del texto es obvio que el verbo “viendo” del vrs.2 tiene centralidad en todo el problema. A estas alturas de la narración bíblica no se puede establecer si el pecado fue una desobediencia o fue una mala decisión. Ya que no hay registro de que Dios hubiera establecido el concepto de “yugo desigual” a estas alturas de la historia. Sin embargo es obvio que Génesis 6 si tiene en mente el concepto de las dos genealogías, es decir, la de Caín y la de Set. Lo que implica que la unión de las dos genealogías generó toda la maldad a la cual Dios pone fin con el diluvio. La conclusión a la que se puede llegar es que la mezcla si fue mala por todas las consecuencias que originó.  ¿Cómo se pierde la visión, de tal manera que a Dios le afecte? Primero cuando la visión es humanista.  Observemos que el texto dice “comenzaron los hombres”. Esta expresión demuestra que el énfasis está en el hombre. No hay alusión a ninguna deidad, sino simplemente una asociación con lo que los hombres son y lo que los hombres hacen o producen. Si sacamos de la escena a Dios entonces, la tendencia siempre es hacia la corrupción. Vivimos actualmente una epidemia de humanismo en todas partes. Lo que importa es lo que el ser humano quiere, desee y logre. Esta cosmovisión ha invadido las artes, la salud, las ciencias, la política, etc. La máxima autoridad del hombre es el hombre. Es importante entender que un cristiano no puede ser un humanista. Existen aquellos que claman ser “humanistas cristianos” o “humanistas religiosos”. Pero el humanismo y el cristianismo no son compatibles. Paul Kurtz, abordó el asunto del “humanismo cristiano”, y observó: “El humanismo, en algún sentido razonable, no se puede aplicar a uno que todavía cree en Dios como la fuente y Creador del universo. El humanismo cristiano sería posible solamente para aquellos que están dispuestos a admitir que son humanistas ateos. Con seguridad esto no se aplica a los creyentes intoxicados de Dios” [3]

El humanismo y el cristianismo son sistemas mutuamente exclusivos y diametralmente opuestos. El humanismo declara que la materia es eterna, que Dios no existe, que el hombre y su entorno son el resultado de fuerzas evolutivas, que las éticas son situacionales, que nadie puede conocer una verdad absoluta, que no existe la vida después de la muerte, que los puntos de vista de la salvación son ilusorios y dañinos, que el hombre es la cosa más importante en el Universo, que el hombre no tiene alma, que el Cielo y el infierno no existen, y así sucesivamente. Por otro lado, el cristianismo enseña exactamente lo contrario a estas cosas. La Biblia habla frecuentemente de un Dios eterno, un alma inmortal del hombre, el Cielo, el infierno, una salvación prometida y planeada, la naturaleza absoluta de la Verdad, el hecho de que las morales están basadas sobre un estándar objetivo. Lamentablemente, los humanistas fracasan en comprender una de las verdades más grandes—que el “temor de Jehová” es tanto el “principio del conocimiento” (Proverbios 1:7) como “el principio de la sabiduría” (Proverbios 9:10). La sabiduría verdadera está en Cristo (1 Corintios 1:30). Él únicamente es el camino, y la verdad, y la vida, y nadie viene al Padre, sino por Él (Juan 14:6). Su Verdad es la que nos hará libres (Juan 8:32) y nos protegerá de las “filosofías y huecas sutilezas, según las tradiciones de los hombres” que pueden destruirnos (Colosenses 2:8). Un autor establece una observación bastante pertinente, y aunque es sobre el pueblo americano considero que es pertinente para todo el mundo. Ante la disyuntiva  de ¿Por qué encontramos el mundo en la situación en la cual está hoy en día? Él dice: “Nuestra sociedad actual está en un estado de decadencia moral, no porque la mayoría de americanos amen la degeneración, sino porque la influencia humanista ha sido mayor en nuestra cultura que la influencia de la iglesia”[4] Creo que esto fue una de las causas del degeneramiento de la sociedad de Noé. En segundo lugar una visión hedonista. Si la visión humanista endiosa el conocimiento, la visión hedonista endiosa el placer. Es importante notar que el texto usa “viendo” y luego la expresión “hermosas”. Dos expresiones que describen que los sentidos son guiados por los apetitos y por las apariencias. Muchos de nosotros no nos damos cuenta de cuánto tiempo y energía pasamos tratando de buscar el placer en nuestras vidas. La búsqueda del placer se ve diferente para cada persona ¿no es así? Quiero decir, lo que me complace a mí, puede ser que no te complazca a ti para nada. Todos nosotros parecemos buscar el placer en uno u otro momento a lo largo de nuestras vidas. Puede tomar muchas formas. Algunas personas buscan el placer a través de las relaciones, otros se zambullen de cabeza en el panorama de las fiestas, y he visto a mucha de esta gente eventualmente terminar usando narcóticos de uno u otro tipo. Pero aún aquellos de nosotros que pudiéramos no vernos como hedonistas de corazón, también tenemos que admitir que ocasionalmente nos zambullimos en el escapismo. Después de todo, eso es a lo que conduce la industria del entretenimiento. Acudimos al cine en números crecientes cada año, en un esfuerzo por escapar de las realidades de nuestras propias vidas y entrar en un mundo de placer y entretenimiento. Pero ¿está mal querer complacernos y ser hedonistas de vez en cuando? En nuestra cultura parece que el hedonismo es el objetivo último de la vida. ¿Alguna vez han oído a alguien hablar acerca de retirarse? La mayoría de la gente se ve a sí misma viajando, vacacionando en alguna isla exótica, o simplemente perdiendo el tiempo. Después de todo, ellos han trabajado duro toda su vida, y merecen un tiempo para enfocarse en complacerse a ellos mismos ¿o no? ¿A cuánta gente oyes decir que apenas pueden esperar a retirarse para que puedan comenzar un trabajo importante? Quiero decir, toda nuestra cultura apunta hacia la búsqueda del placer, y hemos construido ciudades enteras sobre este principio. En tercer lugar una visión materialista. (3-4) En el texto Dios declara “ciertamente él es carne”. Esto implica que no sólo nuestro origen material es débil, sino que él nos gobierna y sólo busca satisfacer la carne. El verbo “contender” implica un interés de Dios en que el hombre pudiera superar su mentalidad carnal y materialista. Así que en este momento Dios se da por vencido y pone una fecha límite para acabar con la tendencia carnal y materialista del hombre. Hay tres características en este pasaje relacionado con el materialismo. Primero el materialismo es desafiante. No es una actitud pasiva. Se puede convertir en algo dinámico y vivo. El vrs. 3 implica que el hombre se resistía a la corrección del Espíritu Santo en los tiempos de Noé. Segundo, el materialismo degradante. Implica que Dios le pondrá fin, porque a Él le desagrada. El hombre se degradaría cada vez más, de tal manera que Dios le daría 120 años de plazo para ver si había un cambio. Pero como podemos observar en el texto lo que sucedió fue que el hombre terminó en una corrupción total.  En tercer lugar, el materialismo es arrogante.  Mucho se ha dicho sobre si en este pasaje hubo ángeles que tuvieron sexo con humanas. No es mi intención entrar en una discusión tan estéril, simplemente porque el pasaje no sugiere nada de “extraterrestres” ni de “ángeles”. Simplemente me quiero enfocar en el concepto que aparece dos veces y que tiene que ver con el hecho de que el resultado de las relaciones antes mencionadas fuero “gigantes” y “varones de renombre”. Lo que el ser humano busca con el humanismo, el hedonismo y el materialismo es crear “gigantes” que se noten y que sobresalgan sobre el hombre común. También el materialismo busca empequeñecer a Dios  y “agrandar al hombre”. Cuando vemos que el hombre, sea cuál sea el ámbito; donde se desenvuelva busca ser un “gigante” y busque ser “agrandado”, eso genera maldad y corrupción, y le duele grandemente el corazón a Dios. ¡Qué gran lección! Para todos aquellos ministros y líderes que les encantan ser clasificados como grandes, y de influencia. Que son adictos a salir en publicaciones, canales, medios, usando de pretexto a Dios, pero que en realidad son fanáticos de su propia imagen “gigante “y son agrandados.

 

[1] http://elcomentaristacristiano.blogspot.mx/2013/05/genesis-66-dios-se-arrepintio-de-crear.html

[2] http://www.aguasvivas.cl/diario/225.htm

[3] Kurtz, Paul.  The Humanist Alternative .Buffalo, NY: Prometheus Press. Pág. 177

[4] LaHaye, Tim. The Battle for the Mind. Old Tappan, NJ: Revell. Pág. 179

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s