Reflexiones en Génesis: Un mirada fresca a la genealogía


Un día dos amigos fueron a una terminal de buses a esperar a otro muchacho. El padre de uno de uno de los que había sido enviado  a esperar le había dado las descripciones del muchacho que llegaba. Ninguno  de los que esperaban le conocía. Pero sí conocían al papá, ya que el con frecuencia les visitaba. Y es que él y el padre de estos muchachos eran muy amigos desde la juventud. El autobús llegó a tiempo  y cientos de personas bajaron, lo que hacía bastante difícil saber quién era el invitado. Cuando de pronto uno de los que aguardaban, dijo sin vacilar: ¡Este es! ¡No cabe duda¡ Y se acercaron  a él. Le preguntaron  tu eres hijo de fulano de tal a lo que respondió! Sí ¡Tomaron sus maletas  y las llevaron al carro. Ya un vez dentro, les preguntó ¿si alguien les había dado una foto o descripción de cómo era él? Y ellos dijeron:!No¡ Pero fue fácil reconocerte, ya que conocemos bien a tu padre y tu caminas igual que él ¡Qué interesante pensamiento! ¡Lo reconocieron porque caminaba igual que su padre! ¿Cree usted que sería posible, que alguien le dijera a usted que reconocen que es un hijo de Dios porque camina igual que él? ¿Qué será lo que hace que un muchacho camine igual que su papá? La intimidad,  verlo caminar a Él, ¡caminar con El! Hoy más que nunca debemos aprender a caminar con Dios de una manera genuina.

Al entrar a Génesis 5 entramos en un mundo un poco extraño, sobre todo para el estudioso de la Biblia. La genealogía. Para muchos estas porciones de la Escritura deberían ser omitidas. Se podría hacer sino fuera que la misma Palabra declara que “toda” palabra es inspirada por Dios. Así que esta genealogía queda incluida en “toda”. Por lo tanto algo o quizás mucho tiene que enseñarnos esta narración. Un pensamiento destacado en este contexto es la palabra “caminar”. Quiero enfocarme en ese concepto. ¿Qué es caminar con Dios? ¿Quiénes caminan con Dios? Y ¿qué les sucede a los que aman caminar con Dios?

Así es que…

Cuando caminamos con Dios…SOBRESALIMOS   (5:1-20)

Es importante que tomemos de una manera cuidadosa, el título de esta genealogía “este es el libro  de las generaciones de Adán”. Solo ocurre esto en otro pasaje de la Escritura, en el primer verso del evangelio de Mateo. Las dos genealogías  describen dos nombres uno falló y el otro restauró al hombre. Depende de cuál es mi genealogía, para saber si tengo una  responsabilidad personal de caminar con Dios. Los dos libros  son introductorios  por la misma frase, esta no describe ancestros, describe características, describe la naturaleza de estos dos hombres de la manera en que se desarrollaron en la raza humana. Debemos ver que fue Dios quien llamó a Adán por su nombre. El nombre refleja su carácter. Por lo tanto refleja que sólo Dios conoce el carácter del hombre. Solo él lo entiende. ¿Cómo sobresalimos?

Sobresalimos en medio de la normalidad…

Es importante resaltar cuatro palabras que se repiten en toda la genealogía. Vivió…engendró…llamó…murió… Esto implica una gran rutina de vida. Parece que una vez que Adán se reprodujo la vida tomó un giro de “normalidad” en cuanto a la forma de existencia de los seres humanos. Es precisamente esta rutina la que hace muchas veces “estéril” la lectura de la genealogía de Génesis 5.  Sin embargo en medio de esta normalidad o rutina, la única excepción a ella es la vida de Enoc, que nos dice que fue trasladado y por consiguiente no murió. ¿Estamos llamados a vivir una vida natural o sobrenatural? Observe pues entonces como uno puede hacer de su vida algo normal. Usaré las mismas frases anteriores para describir los valores que la cultura de la normalidad nos impone a los cristianos, que hemos sido llamados a una vida sobre lo normal. En primer la cultura de la normalidad fomenta la temporalidad. La expresión  “vivió” en el texto hebreo es “chayah”. Es un qal imperfecto, esta frase se traduce como tener vida, existir, caminar en vida. Observe que el vrs. 1 del capítulo 5 establece que Dios tanto a Eva como a Adán les había dado una calidad de vida. Ellos portaban la imagen de Dios originalmente. La biblia no nos dice ningún detalle después de los primeros versículos con respecto a cómo vivió la vida Adán. No nos menciona logros  durante los 930 años que vivió. Es como si el viviera cada día en una intensa rutina temporal. En nuestro mundo hay muchas personas así, solo viven por la inercia y porque Dios les dio la existencia pero nunca se definen en términos ni de metas, ni de legados. Si para Adán significa solo dejar hijos e hijas como legado, creo que su influencia era muy temporal. Fue tanto su modelo de vida, que todos sus descendientes hicieron exactamente lo mismo que él. Ahora como se sobrevive  a una rutina como ésta a lo largo de 930 años. Podemos observar que todos los descendientes de Adán fueron longevos. Vivieron muchísimos años. En segundo lugar la cultura de la normalidad facilita la trivialidad. La expresión “engendró” demuestra que uno de los grandes énfasis en esta genealogía es mostrarnos la capacidad reproductiva del ser humano. Sin embargo si mi mayor logro en este mundo es traer hijos, entonces mi visión está reducida a un objetivo muy trivial. Observe es tan trivial, que uno no se percata que para tener tantos hijos, debió haber mucho énfasis en la sexualidad. Si la reproducción es un mandato de Dios, es obvio que el medio es el deseo sexual y las relaciones. Por un lado está lo carnal, pero por otro está lo relacional. Es muy evidente que debido a la cultura hebrea la mujer no tiene parte por lo menos en esta genealogía de su participación como nombre. Sin embargo es muy lícito concluir que la mujer aquí se convirtió en una máquina de producir hijos. Ahora esto es muy puntual, ya que si Adán sabía de la maldición de la mujer en cuanto a la “multiplicación” de los dolores de su preñez, tener tantos hijos produciría en ella mucho desgaste, tanto físico como emocional. Si sólo vivo para engendrar y parir hijos, que vida más mediocre. Sin embargo hay mujeres y hombres cuyos mayores logros son los hijos que tienen y ellos son la razón de su existencia y jactancia. ¡Qué triste es hacer de engendrar nuestra máxima pasión y realización! Sin embargo aquí quiero hacer una observación importante. ¿Observa que en esta genealogía no se incluye ni a Caín ni a Abel? Si somos honestos los dos son el primer fracaso como padre y madre de Adán y Eva. Un hijo muere  y un hijo mal se aleja no es ser buen padre. Sin embargo Dios no lo señala aquí. Adán fue un padre que se equivocó, que pecó, dañó. Pero fue perdonado y no señalado en esta genealogía. También la cultura de la normalidad favorece la mediocridad. Una de las implicaciones más importantes de esta genealogía  es cada persona fue diferente. Por lo menos en nombre y tiempo de vida. Cada quién tuvo años  diferentes de vivir, de ser engendrados, de hijos que engendró. Me imagino que cada uno de ellos vivía tomando en cuenta a Dios para su vida, pero es obvio que en términos de trascendencia no hicieron mayor aporte al mundo en el que vivían. Incluso muchos de ellos ni siquiera son tomados en cuenta en el resto de la historia bíblica por su falta de importancia. Y observe que se les dio bastante tiempo para que pudieran aportar algo. El que más vivió fue Matusalén con  969 años (vrs.27) y el que menos vivió fue Enoc con 365 años (por cierto no murió) (vrs. 23). Sin embargo el promedio de vida de cada uno fue de 700 años aproximado. Eso significa que tuvieron bastante tiempo para hacer algo más que engendrar hijos. Sin embargo podemos ver que cada uno a pesar de ser diferentes intrínsecamente todos repitieron el esquema de Adán. Simplemente la cultura de la mediocridad impera en todas partes. Sin embargo gracias a Dios por un hombre diferente como Enoc, porque él va a sobresalir en medio de tanta normalidad. Porque cuando caminamos con Dios sobresalimos…en medio de tanta cultura “normal”. Una tercera cosa que vemos con respecto a la normalidad es que frena nuestra capacidad. Podemos observar que la expresión “llamó” implica que usó criterio, observación y es obvio que estos nombres sobresalen ´porque tuvieron alguna implicación sobresaliente en la genealogía. Es obvio que los demás que les nacieron tuvieron sus nombres, pero hubo una selección de un determinado nombre. El punto que quiero mostrar aquí es el hecho de solamente mencionar un nombre y luego dejar un montón de hijos sin mencionar su nombre. Es obvio que quien tiene tantos hijos no tendrá tiempo para relatarnos quienes son y cómo se llaman. Por eso es tan importante entender que la familia es  trascendental pero no es nuestra religión ni nuestro templo. Muchas personas, sobre todo mujeres han perdido su impacto y el desarrollo de sus capacidades porque fueron atadas por hombres machistas que les impusieron como prioridad ser madres y amas de casa más que otra cosa. La vida es eso, pero es más que eso, es desarrollarse en todo para la honra y gloria de Dios. Finalmente una cuarta cosa con respecto a la cultura de la normalidad es que falla para la posteridad. Si mi epitafio al final de la vida es: “vivió, engendró, llamó y murió” he fallado con dejar algo impactante en mi legado de existencia a este mundo. Muchas personas al ser gente “natural y normal” simplemente serán recordadas como “murió”. Y nuestra vida no debe ser un registró de que morí. Sino ¿Cómo morí? ¿Por qué morí? ¿Para quién morí? Son preguntas muy importantes.

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