Evidencias de un verdadero cristianoen Santiago: La fe competente


II. En segundo lugar una fe victoriosa es una fe COMPETENTE(1:13-16)

Santiago cambia su enfoque  y pasa de la perspectiva  de nuestras tentaciones que vienen de lo externo, a las tentaciones que vienen de la fuente interna. Las tentaciones se generan dentro de nosotros. Un comentarista dice: “En esta sección se va hablar acerca de cómo reconocer  la oportunidad de fallar antes que la situación llegue al punto que caigamos en el pecado. Esto es a por medio de ver hacia atrás los errores que se cometen, antes de caer en la transgresión. Y esa oportunidad comienza con la tentación[1] El Dr. Lutzer establece que no podemos  exagerar el daño que hacen a nivel individual las enseñanzas de Sigmund Freud acerca de que quienes observan mala conducta es porque están enfermos. No consideramos  a nadie responsable  de contraer la gripe, el sarampión y el cáncer. Tenemos hospitales y no cárceles para  los que sufren enfermedades físicas, sencillamente porque ellos no son culpables  de sus afecciones. La reprensible implicación freudiana está clara: Si no somos responsables  de una dolencia física, ¿Por qué deberían culparnos de un crimen, que es sólo un síntoma de una enfermedad mental?[2] En ese sentido la tendencia del hombre ha sido el hecho de culpar a otros por sus fallas. Desde sus orígenes del hombre Adán culpó a Eva y Eva a la serpiente. Toda alma que ama verdaderamente a Dios tendrá sus pruebas de este mundo plenamente recompensadas en ese mundo de lo alto, donde el amor es perfeccionado. Los mandamientos de Dios, y los tratos de su providencia, prueban los corazones de los hombres, y muestran la disposición que prevalece en ellos. Pero nada pecaminoso del corazón y la conducta pueden ser atribuidos a Dios. Él no es el autor de la escoria, aunque su prueba de fuego la deja al descubierto. Los que culpan del pecado a su constitución o a su situación en el mundo, o pretenden que no lo pueden evitar, dejan mal a Dios como si Él fuese el autor del pecado. Las aflicciones, como enviados de Dios, están concebidas para sacar a relucir nuestras virtudes, pero no nuestras corrupciones. El origen del mal y de las tentaciones está en nuestros propios corazones.[3] Para  poder vencer la tentación debemos aprender a ser competentes con las armas que Dios nos ha dado. Es importante estar conscientes de que podemos dar la batalla y ganarla.  Así que debemos observar los mandamientos o indicaciones a seguir cuando batallamos con la tentación. ¿Qué hacer cuando somos tentados?  Antes de entrar a los mandamientos creo que es un buen momento para definir lo que es tentación. De otra manera no sabremos de que nos estamos inculpando y de que estamos haciendo libre a Dios. Creo que un comentarista da una buena definición de tentación al decir:

 “¿Qué es la tentación en sí? la tentación conforme a las Escrituras es un deseo, una atracción de la carne hacia las cosas del mundo a los placeres temporales. Es un deseo que nubla nuestro entendimiento hasta cegarlo, haciéndolo ceder al pecado y poniendo así una agonía y tristeza a nuestro espíritu y una cadena a nuestra alma. Si nos damos cuenta de las consecuencias la única beneficiada es la carne, aparentemente en ese momento así, es pero recordemos que cuando caemos en la tentación segamos las consecuencias trayéndonos a nuestras vidas infinidad de aflicciones, tales como; desanimo, tristeza, actos pecaminosos, codicia, avaricia, mentiras, robo, desobediencia, chismes, celos, lujurias, borracheras, vicios, etc.”[4]. Así que el primer mandamiento para esto es

A. Pare de jugar  con la proyección (:13)

Esto significa echar la culpa a otros menos al verdadero culpable. El Dr. Jeremiah dice que según Santiago, llegamos a culpar a Dios por nuestras tentaciones, a pesar del hecho de que Dios “no puede ser tentado por el mal, ni tampoco tienta él a nadie.[5]En realidad la  formulación de Santiago es mucha más drástica  de lo que la traducción  al castellano sugiere. Una traducción podría ser: “Ni remotamente ´piensen que Dios tiene que ver algo con vuestras tentaciones”. Puede que Dios nos pruebe para fortalecer nuestra fe. ¡Pero nunca  nos tentará para subvertir nuestra fe! Y a veces culpamos a Dios cuando decimos “después de todo somos humanos”. – Esta actitud está detrás de las frases: Dios espera demasiado de mí” o “Dios ha hechos las cosas para mí muy difíciles” o “Dios no me ha dado la misma gracia y poder para resistir la tentación que le ha dado a otro”, “este es mi temperamento, soy débil”. “Dios me creó de esta forma” ¿Cómo se muestra la proyección en este pasaje? ¿Cómo jugamos el juego de echarle la culpa a otros? En este versículo hay varias características que describen que usted está jugando a echarle la culpa a otros de sus pecados. La persona tiene argumentos. Observe Santiago dice: “cuando alguno es tentado” es la traducción  del participio presente  pasivo del verbo peirazo. El presente sugiere una acción continua  y tal vez el hecho  de que el que está siendo tentado está a punto de sucumbir  a dicha tentación.[6] Entonces el texto enfatiza que al momento de ceder o estar envuelto en el pecado, comenzamos a esgrimir nuestros argumentos. Observe que el texto añade: “no diga (ninguno)”.  Esta es una oración presente activo imperativo con la partícula negativa que usualmente significa “dejar de decir”. La implicación es que algunos creyentes decían esto.[7] He llegado a la conclusión que el ser humano es muy creativo en cuanto al hecho de inventar excusas. Encontré un grupo de excusas increíbles. Observe lo que algunas personas dicen cuando se les encontró durmiendo en el trabajo.

1)      En el banco de sangre me advirtieron que esto me podía suceder….

2)      Era sólo una siesta de 15 minutos para recuperar las energías, como me enseñaron en el curso de gestión de tiempo que me ustedes me mandaron hacer.

3)      ¿Por qué me interrumpió? Ya casi estaba llegando a una solución para nuestro mayor problema…

4)      Pero de todas, la mejor fue:

 “…en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amen”… Estaba orando un poquito…. ¿Qué decían?[8]

Por otro lado he aquí las excusas más increíbles de las mujeres para terminar una relación:

  1. No eres tú soy yo. Esa excusa está incompleta. Debería ser: “No eres tú, soy yo y el otro”.
  2. Necesito estar más tiempo con mis amigas

Otra frase incompleta. Debería ser: “Necesito estar más tiempo con mis amigas para salir de fiesta y conocer otros tipos”.

  1. Necesito mi espacio

¿Te sientas con ella en la misma silla? ¿Comparten el inodoro?… Seguramente no, tal vez lo que deberías hacer para darle “su espacio” es ponerla en órbita.

  1. Te quiero pero no te amo

¿Dónde está la línea que divide querer de amar? ¿Amar es querer mucho?, en nuestro idioma existen las dos palabras, pero ¿en inglés cómo sería? ¿I love you but I don’t love you?

  1. Me siento ahogada

Puede que sea asmática. Hay tratamientos médicos, si no lo es, prueba a dejar de apretarle la garganta con tus manos.

  1. No estoy preparada para una relación seria

Otra frase incompleta: no está preparada para una relación seria “contigo”.[9]

La persona tiene consentimiento. La gente a la que estaba escribiendo Santiago estaba diciendo este argumento. Observe que el argumento ya es colectivo. En nuestras sociedades tenemos ya argumentos colectivos, que se imponen como una excusa para poder echarle la culpa a otros y sobre todo a Dios de lo que hacemos. El que un argumento tenga peso colectivo automáticamente se le da el consentimiento para hacerlo. La persona tiene razonamientos. Observe que habla “tentado de Dios”. Algunos cristianos  recurren  a la mentira para salir de un apuro; utilizan un lenguaje soez cuando se exasperan; roban o engañan a otros para compensar sus penurias; albergan enconados resentimientos  contra otros; incurren en la autocompasión y se quejan amargamente; si no pueden tener relaciones sexuales normales con su cónyuge, satisfacen sus urgencias manteniendo relaciones inmorales con otras personas. Y luego culpan alegremente de sus pecados a Dios y se sienten absueltos de cualquier falta.[10] Por otro lado la expresión  “estoy siendo tentado de Dios” es una expresión  enfática que, literalmente  dice: “de Dios estoy siendo tentado”. La preposición apo indica la fuente de procedencia  de la acción expresada por el verbo. La persona que está sufriendo la tentación y está a punto de caer se excusa diciendo  que está en tal situación porque Dios lo ha colocado allí.[11]

Así que  la fe victoriosa es una fe combatiente, pero también es una fe competente. Esa competencia comienza con evitar la proyección. Dicha proyección tiene argumentos, tiene consentimientos, tiene razonamientos. Ahora nos enfocaremos en un segundo mandamiento para tener una fe victoriosa competente.

 B. En segundo lugar tenemos la PRECAUCIÓN (1:14-16)

La exhortación de esta precaución debe entenderse que usted debe ser un vidente. Es decir observe hacia donde lo está llevando la tentación. Es  importante entender que cuando hacemos X, podemos esperar que será seguido por Y. Es el simple principio de la causa y el efecto en la relación. Esta precaución conlleva entender perfectamente las leyes a las que nos sometemos cuando entramos en el proceso de la tentación. Una primera señal que el pasaje destaca es la señal teológica. Dice el texto “que es tentado” El contexto implica que si alguien dice que es tentado por  Dios está intentando hacer que sus pecados sean una falta de Dios. La palabra tentado (peirasmois) es usada en el v.2 en el sentido de las pruebas exteriores, pero aquí la forma verbal es usada de tentación. Dios provee o permite la prueba (ver Mateo 4:1), pero Satanás lo hace.  “Tentado” (peirazo) a veces tiene una connotación de “tentando para la destrucción”. Es la connotación opuesta de la palabra “prueba” (dokimazo) usado en 1:3,12. [12]. La señal teológica nos provee cero errores de excusa. ¡Dios no es la fuente del mal! porque Dios no puede ser tentado por el mal” Esto significa que  no es  tentable o  “no entrenado en el mal” lo cual significa que Dios no tiene  conexión o experiencia con el mal. “ni Él tienta a nadie”. Sin embargo, la Biblia registra varias pruebas de parte  de Dios: Abraham, Gen. 22:1; Israel, Deut. 8:2; Jesús, Mateo 4:1; los creyentes, Mateo 6:13. Esta afirmación pareciera estar atrapada entre las discrepencias al respecto de los términos “tentar” (peirazð, ver 1:13) y “probar” (dokimazð, ver 1:3,12). Dios no tienta para destruir sino que prueba para fortalecer[13]. Carballosa hace un excelente resumen de este párrafo de Santiago al decir:

“En resumen, el apóstol Santiago deja bien claro que Dios no es el autor ni el originador de las tentaciones. No es El quien  somete a sus hijos a una situación  donde se vean obligados a pecar. La razón dada por el apóstol es que Dios es absolutamente  invulnerable a la tentación a causa de su naturaleza perfecta e infinitamente santa. A causa de la imposibilidad de incitar a Dios a pecar, tampoco El somete a nadie a tal situación. Esta es la razón  de que, cuando alguno es tentado, jamás debe decir que es Dios quien  ha provocado la situación en que se encuentra.”[14]

Una segunda señal es la antropológica. Si Dios no es el problema, dice Santiago, entonces el problema está en otra parte. El vrs. 14 dice: “cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido” Estos dos  verbos fueron usados de trampa y engaño para llevar a los animales a la cautividad. Nosotros tendemos a culpar a otros por nuestros pecados. Nosotros podríamos culpar a Dios, al diablo, padres, sociedad, educación, etc. Nosotros somos nuestro propio peor enemigo. La Biblia habla de tres enemigos de la humanidad: el mundo, la carne, y el diablo (ver 4:1-7; Efe. 2:1-3). En este contexto “la carne” es nuestra naturaleza  Adánica, es el culpable. Nótese que Satanás  no es ni siquiera mencionado en esta sección de pecaminosidad humana. Tampoco es mencionado en la sección de pecado humano en la carta a los Romanos de Pablo  (ver 1-3). Satanás es un tentador real, sin embargo no fuerza a los humanos a pecar y  no es por consiguiente una excusa para sus fallas morales. Esta señal antropológica implica primero universalidad. La expresión “cada uno” indica en el griego (y en el español) que no hay  diferencia. Lo que el apóstol va a decir afecta a toda persona. Segundo vulnerabilidad El verbo “peirazatei” está en el tiempo presente. Esto sugiere que la tentación  es una experiencia continua en la vida del ser humano. Es como un amigo que no cesa de acechar. El Dr. White usa la metáfora de la vibración del piano, para enfatizar la tendencia vulnerable del hombre a la tentación. Él dice: “¿Alguna vez ha pasado un rato experimentando con un piano? Abra la tapa . Pise el pedal sostenedor. Entonces, entone  tan fuerte como pueda dentro de la caja armónica del piano una nota musical. Deténgase y escuche. Oirá al menos un acorde vibrando, en respuesta a la nota  que usted ha entonado. Cuando usted canta, su voz resuena en una cuerda del piano, que la devuelve.”[15]  He aquí un esquema de la tentación. Satanás llama y usted vibra. La vibración es la pasión de la que habla Santiago. Su inclinación  es continuar, responder a ese llamado. Si los pianos tienen sensaciones, imagino que se sienten excitados con la vibración del acorde. No hay nada malo en esta. Se ha hecho vibrar la cuerda poderosamente. Pero se suponía  que vibrara en respuesta al macillo, no en  respuesta a una voz. La respuesta apropiada no es entonces vibrar extasiado a la voz del diablo, sino soltar el pedal y bajar la tapa del piano. Lutero lo describió  de forma pintoresca: “Usted no puede evitar  que los pájaros vuelen sobre su cabeza, pero sí puede impedirles que hagan nido en su pelo.”[16] Tercero hay parcialidad. La palabra “concupiscencia” significa tener un deseo  profundo hacia algo. Dicho vocablo tiene un significado neutro, ya que solo el contexto determina  si el deseo es hacia algo bueno o malo. La expresión “por su propia” indica que hay un agente directo  (hupo: por) y una acción personal “su propia” (tes idias). De modo que la persona que está siendo  tentada, está directamente involucrada en la cuestión a través de sus propios deseos.[17]Cuarto disponibilidad.  Los dos participios que siguen “atraído” y seducido representan dos fases del mismo proceso. Ambos están en la voz pasiva e indican como la concupiscencia afecta a la persona tentada. Ambas expresiones se usaban en relación a  la actividad del pescador, y más tarde  se usaban en cuanto a la asechanza de una prostituta. Santiago personifica el acto de la concupiscencia y probablemente  tiene en su mente el cuadro de la ramera presentado en Proverbios 7:6-23.[18]

Resumiendo entonces, en un lenguaje altamente descriptivo, Santiago muestra cómo es que una persona  cae la tentación. Los deseos pecaminosos generados por una naturaleza corrompida entran en acción. Esas pasiones comienzan a arrastrar y a seducir a su víctima como un pez que velozmente se dirige hacia la carnada, sin saber que el cebo está pegado a un anzuelo que al ser tragado produciría su ruina. Este versículo enseña que sin lugar a dudas el pecado es personal y que el hombre  es pecador por naturaleza. (Efesios 2:3). Sin embargo nos queda una señal más

Una tercera señal  es la  embriológica Ahora el ejemplo que usa Santiago en el vrs. 15  es el de una mujer en cinta. Para explicar los resultados funestos de caer en la tentación, Santiago usa  un lenguaje metafórico. El apóstol asemeja el acto de la concepción, gestación y el de dar a luz y desarrollo. Es interesante que Santiago lo describa como el proceso de un embarazo. ¡Y qué acertada ilustración! Note como lo pone: “La tentación viene de nuestros propios deseos, los cuales nos seducen y nos arrastran. 15 De esos deseos nacen los actos pecaminosos, y el pecado, cuando se deja crecer, da a luz la muerte.” Santiago establece todo el proceso de un embarazo prohibido. Primero está la parte de la seducción, segundo la consumación del pecado, tercero producción del pecado y finalmente la presentación del pecado. La primera etapa es la que consiste en el proceso de la concepción. Es decir ese momento en que coqueteamos y somos sometidos a la relación sexual espiritual. Aunque antes lo he mencionado quiero hacer aquí una descripción mental usando todos los elementos para poder entender este tipo de embarazo. Note que dice tres palabras: “Tentado, atraído y seducido”. Quién es el hombre que seduce: “la concupiscencia”. Note que comienza con “cada cual” indica que no hay diferencia. Lo que el apóstol dice que afecta a toda persona significa que todos tienen el potencial de quedar embarazados de este problema.  De modo que el texto nos habla de la primera etapa para perder la virginidad espiritual. En este caso nos dice hay tres cosas que hacen que una persona ceda ante una propuesta y consuma un acto que la llevara a un embarazo. Primero está el seductor y eso es la concupiscencia. Esta habla seductoramente a cada hombre y mujer. Es como una persona muy diestra en convencer por el lenguaje. El Diablo no viola a nadie, el Diablo seduce y  las personas acceden a su seducción y se “acuestan con él”. En segundo lugar están las condiciones de la seducción. El texto dice que “cada cual” es decir todos tenemos la tendencia a caer y sentirnos involucrados. Es por un deseo placentero que accedemos a tener un encuentro con el tentador. Tercero esta la gratificación de la seducción. ¿Cómo puede un hombre y una mujer desgraciar la vida con un simple acto carnal? Bueno, el momento placentero es tan grato que se pierde todo tipo de sentido de consecuencia.  Una vez que ha consumado la relación la persona ha quedado embarazada. Pasamos a la segunda etapa es el de la gestación. Es curioso que una persona en sus primeros días no se da cuenta que ha quedado embarazada. Es hasta que se presentan los primeros síntomas que sospecha de algo. ¿Cuáles son esos primeros síntomas?  Bueno los más comunes  son náuseas, cambios hormonales y rechazo de cosas. ¿Cómo se determina que una persona está embarazada ya con el pecado? Lo mismo siente náuseas, es decir no tolera la “comida de Dios”, por otro lado hay cambios en su vida perceptibles de carácter, de actitudes y finalmente hay rechazo a lo que antes le gustaba y ahora no. Y ahora quiere las cosas más absurdas. Para explicar los resultados funestos  de caer  en la tentación, Santiago usa un lenguaje metafórico. El apóstol asemeja el proceso al acto de la concepción, gestación, el dar a luz y desarrollo. La palabra “entonces” indica que el escritor desea explicar el próximo paso.  Es decir lo que ocurre una vez  que la persona ha sido atraído y seducido. “La concupiscencia”, es decir los deseos malignos se refiere a algo definido (nótese la presencia del artículo). Es como si, de pronto, esos deseos se personificasen y comenzaran a actuar. Santiago dice: “Después que ha concebido “La palabra “concebida” es un aoristo  del verbo “sullambano”. Dicho verbo  es compuesto (sun: con junto con; lamabano: tomar, coger) y tiene varios significados según el uso del NT. En este caso concreto  significa concebir sexualmente, pero, además se sugiere que ha habido un sometimiento de la voluntad de la persona a la tentación. El mero hecho de ser tentado no involucra en sí algo pecaminoso. Sino que es cuando el deseo del hombre sale al encuentro, abraza la cosa prohibida y ocurre una unión pecaminosa entre los dos cuando el pecado nace. El segundo trimestre del embarazo ya se nota pero te acostumbras y te acomodas al feto.  La fuerza del verbo sullambano sugiere que la voluntad de la persona ha sido vencida por la concupiscencia y se ha rendido a la tentación. La idea es que el individuo ha respondido afirmativamente a los deseos. Su capacidad volitiva ha consentido y  el resultado ha sido que la concupiscencia  ha concebido. El tercer trimestre ya es más incómodo en el embarazo de la carne. Estás a punto de dar a luz y los obstetras y las parteras de Satanás siempre están de turno para dar a luz al hijo del pecado.  El tercer paso es el de la expulsión. Note que Santiago dice: “da a luz el pecado”. Este es el resultado  de la concepción-gestación. Santiago dice  literalmente “pare pecado”. El verbo está en presente del modo indicativo. Es indudable que el apóstol desea enfatizar la realidad del suceso. La palabra pecado “hamartian” no va acompañada  del artículo en el original. La ausencia del artículo significa  que se está enfatizando en el pecado en general (cualquier pecado) y no uno en particular.  Debe notarse, además, que la palabra usada con referencia  al pecado es “hamartía”. En la literatura clásica el verbo hamartano, significa errar en el blanco, perder, fallar, o equivocarse. En el NT se usa para significar todo aquello que se opone a Dios. Lo que sí es suficientemente claro  es que, cuando el pecado es visto como hamartía, se considera como que se ha fallado el blanco del verdadero fin y alcance de nuestras  vidas, o sea, Dios. ¿Recuerdas cuándo fue que perdiste la virginidad espiritual e hiciste el amor con el diablo? ¿Cuándo tu mente se transformó de pura a manchada y pasaste de ser santo a pecador? El diablo es un gran seductor, y cuando los malos deseos han sido concebidos en tu mente, engendran el pecado. Pero el pecado no es un bebé para ser acurrucado cuando nace. Es un esqueleto hediondo en tus brazos, chorreando líquido cadavérico, que te traerá amargura. Te lo juro. Note como lo describe Santiago: “Y el pecado, siendo consumado, da a luz muerte”. La conjunción “y” añade la tercera etapa del proceso. El pecado es una manera de llamar la atención  al uso previo de la palabra “hamartía”. La presencia del artículo  señala al pecado específico que ha sido concebido y parido por la concupiscencia. La expresión “siendo consumado” es un participio aoristo del verbo “apoteleo” que significa completar o estar totalmente formado. Santiago evidentemente  está comparando el proceso  de caer en pecado  y sus consecuencias con la concepción  de un niño en el vientre de una madre. El embrión se desarrolla hasta convertirse en feto. Cuando el proceso ha sido consumado y el período de gestación  se ha completado, ocurre el nacimiento. El Diablo siempre estará dispuesto a mostrar sus hijos a la luz. Todos los que han salido a luz sus escándalos es porque el feto estuvo en proceso hasta que fue público y el diablo lo magnificó. Así que en el caso del pecado, el nacimiento que ocurre es en verdad triste. “Da a luz muerte” El verbo apokue es un término médico que indica el acto de parir de un hombre o un animal. Lo trágico del nacimiento  mencionado aquí es que su nombre es muerte. El hijo de la concupiscencia es el pecado, el del pecado es muerte, es decir el niño nace muerto. ¿Qué debemos hacer si usted se da cuenta de su pérdida de virginidad espiritual y de un embarazo no deseado? Bueno pues ¡aborte! Interrumpa el embarazo. Haga que la palabra o espada (bisturí) de Dios deshaga lo que dará a muerte en su vida. No permita un embarazo de este tipo. Todavía está a tiempo y puede abortar. Le garantizo que en este caso es  un hijo no deseado que se puede matar.

Así que  la fe victoriosa es una fe combatiente, pero también es una fe competente. Esa competencia comienza con evitar la proyección. Dicha proyección tiene argumentos, tiene consentimientos, tiene razonamientos. En segundo lugar tiene que ver con la preocupación, esta preocupación implica tener en cuenta tres señales, a saber, la teológica, la antropológica, la embriológica.

 

[1] http://bibleoutlines.com/library/pdf/james.pdf

[2]Lutzer, Erwin.  How to Say No to a Stubborn Habit, Victor Books, 1979, p.ag. 26

[3] http://comentariobiblicoyexegesis.blogspot.com/2013/05/carta-de-santiago.html

[4] http://www.iglesia.net/index.php/estudios-biblicos/leer/cuando-somos-tentados-santiago-112/

[5]Jeremiah, David. Un Giro hacia la Integridad. Pág. 32

[6] Carballosa, Evis. Santiago una Fe en Acción. Pág. 104

[7] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[8] http://estrenando-dia.blogspot.com/2010/12/humor-navideno.html

[9] http://marcianosmx.com/excusas-de-las-mujeres-para-terminar-una-relacion/

[10]Jeremiah, David. Un Giro a la Integridad. Pág. 33

[11]Caballosa, pág. 104

[12] http://www.freebiblecommentary.org/pdf/spa/VOL11_spanish.pdf

[13]Ibíd.

[14]Carballosa, Un fe en Acción. Pág.105

[15] White, John, The Fight. Pág. 79

[16]Ibíd.

[17]Carballosa, Pág. 106

[18]Ibíd.

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s