Reflexiones en Génesis: Cuando Dios reposa


En Génesis 2,  Dios nos muestra una guía sobre el aspecto de los principios que se debe respetar si queremos desarrollar una sociedad saludable, o una humanidad saludable. Habla de los principios de Dios en cuanto a diseños. Génesis 2  nos introduce a una serie de “primeros” que son importantes para nosotros, si queremos construir nuestras vidas de acuerdo a las bases que Dios ha puesto en su universo.   ¿Cómo podemos contemplar y disfrutar de un buen trabajo como lo hizo Dios? ¿Cómo puedo experimentar lo bueno en gran manera de lo que he hecho en mi trabajo? Creo que el concepto de reposo, es importante. La palabra Sabbat es parar, cesar actividad. De allí viene la palabra para sábado. ¿Qué implicaciones tiene cuando Dios reposa? Este segundo capítulo puede enseñarnos que cuando Dios reposa podemos disfrutar de lo que hacemos.

Así que cuando Dios reposa

En primer lugar, es productivo (2:1-2)

En la primera porción de este texto uno encuentra varias palabras que señalan  producción. La expresión “acabados”, “acabó” y luego usa “hizo” y “había hecho”. Dios había trabajado duro durante seis días. Es obvio que en Dios no hay cansancio, como lo sería en nosotros después de una ardua labor semanal. Sin embargo Dios lo establece como una manera de equilibrio y estabilidad. Nuestra forma de producir debe generar un descanso sin cargo de conciencia. Esto denota que Dios quiere equilibrio en nuestra vida. Ser productivo en este pasaje se refiere a tres grandes cosas. Primero, tener un diseño. Dios no podía acabar la obra sino sabía que era lo que quería hacer. Segundo ser productivo también involucra disposición. Es decir de nada sirve tener la visión y el diseño si no me pongo a trabajar.  En tercer lugar ser productivo implica dedicación. Dios es un Dios que termina las cosas. No las deja empezadas, no las deja a medias, las deja terminadas y con excelencia  el vrs. 31 de Génesis 1 dice: “era bueno en gran manera”. Significa que no sólo lo hizo sino que lo hizo con excelencia.

 En segundo lugar, es proyectivo (2:3)

Hay que observar que este pasaje tiene dos expresiones  la primera es bendijo, y la segunda es santificó. La primera tiene que ver con la calidad del proyecto. Serviría de bendición para todas las generaciones. Es decir no sólo quedaría en una acción local, sino que Dios se proyecta para el futuro. Tres cosas son bien distintivas acerca de este séptimo día. Primero no hay mención de “tarde y mañana” sugiriendo que el reposo de Dios no tendría fin, y que no es cronológico sino teológico. Desafortunadamente el pecado del hombre interrumpió el descanso de Dios  de tal manera que  Dios tuvo que buscar a Adán y Eva y lidiar con ellos  (3:8–9,  y vea Juan 5:9, 17). Segundo, no hay ningún registro de que  bendijera  ningún otro de los seis días. Sin embargo este día si lo bendijo (Génesis 2:3).Con su bendición hizo del sábado una bendición para todas las edades. Tercero, después de la bendición del séptimo día, Dios lo santificó (v.3), lo cual significa que lo apartó para Su propósito especial.  Este concepto de ser proyectivo implica que nuestro trabajo no debe ser sólo de sobrevivencia sino de incidencia no sólo a nivel personal sino a nivel social. Debemos ser como Dios al trabajar proyectivamente. Nuestro trabajo es proyectivo cuando solidifica los valores de la sociedad, a esto le llamo la incidencia de nuestra labor. El día siete es el único que no tiene “tarde y mañana” dando a entender que afectaría los valores de todo el ser humano y de la sociedad. En segundo lugar nuestro trabajo es proyectivo cuando produce cosas especiales, el texto dice que Dios “bendijo” esto es lo que yo llamo la consecuencia de nuestra labor. Debemos entender que nuestro trabajo debe traer bendición a mi propia vida, a la vida de los demás. Es decir el trabajo bendice porque hace que la persona sea mejor. Ahora hay cosas que en este mundo me está preocupando bastante. Por ejemplo hoy se le llama a varias cosas trabajo, cuando en realidad son prácticas en contra de la perspectiva espiritual del trabajo. He estado en organizaciones humanistas, que eufemisan ciertas conductas y actividades. Por ejemplo a la prostitución y a las prostitutas se les llaman “sexo servidoras” y establecen que ese es un trabajo lícito. ¿Es así? Nunca he encontrado en la Biblia tal eufemismo. Es más siempre se refiere la biblia a Rahab “la ramera” no Rahab la “sexo servidora”. Nuestro trabajo es competente. La consecuencia es el indicador de lo que es un trabajo que bendice. En tercer lugar la excelencia de nuestra labor. La expresión santificó implica que el reposo de Dios proyecta hacia una separación y un encuentro  con Dios. Es interesante observar que el hombre fue creado en el sexto día, y luego Dios reposó. Así que el primer día de existencia del hombre, no fue de actividad sino de reposar. Eso habla mucho del hecho de estar separado para Dios en lo que hacemos. Así que tres cosas hacen proyectivo el reposo de Dios. Primero la incidencia, va más allá de la actividad, afecta nuestro entorno para bien. Segundo la consecuencia, que acarrea bendición, hace mejor al hombre y su entorno. Y tercero es proyectivo por la excelencia de estar apartado para Dios.

En tercer lugar es propositivo (2:4-25)

Lo que encontramos a continuación es un resumen de lo que fue la creación del hombre, y los detalles de su existencia en el paraíso. Dios hace tres propuestas importantes en este contexto que creo que deben ser nuestras propuestas en este siglo 21.  Primero, Dios propone la primera práctica laboral.   Dice el pasaje “para que lo labrara y lo guardase” Observemos que Dios le da dos funciones a Adán. La primera él será el trabajador del edén. Eso significa que deberá generar actividad, esfuerzo para que el lugar donde Dios lo ha puesto sea lo más productivo posible. Pero por otro lado la expresión “guardar”. En 1:28, Dios mandó al hombre sojuzgar la tierra y ejercer dominio sobre ella.  La idea no era que Dios autorizara al hombre para despojar la tierra, sino que el hombre utilizara los recursos de la tierra para alimentarse, vestirse, y alojarse.  Versículo 15 utiliza verbos diferentes – “labrar y guardar” en lugar de “sojuzgar” y “ejercer dominio” – pero la idea es la misma.  El hombre ha de utilizar recursos terrenales para proveer por sus necesidades. Edén es un paraíso porque tiene agua abundante, pero Dios no pretende que el hombre disfrute de Edén de la manera que a menudo nos imaginamos – un lugar donde el hombre puede comer fruta sin hacer ningún esfuerzo.  En el diseño original de Dios – antes de la Caída – Dios asigna trabajo al hombre.  El hombre ha de labrar y guardar el huerto – responsabilidades agrícolas.  No como los mitos orientales que conocerían los israelitas, el propósito de la labor del hombre no es cuidar de dioses egoístas.  Dios es quien provee aquí.  Dios, que creó al hombre y lo conoce, sabe que el hombre ha de mantenerse ocupado con actividades productivas para el bien de su salud física, emocional, y espiritual.  Labrar y guardar el huerto pueden ser actividades agradables.  Solo pasan a ser desagradables cuando nuestras responsabilidades exceden el tiempo y la energía que tenemos – o cuando insectos o el clima arruinan nuestro trabajo.  El trabajo se hará desagradable solo después de que aparezca el pecado.[1]  En segundo lugar, Dios propone el primer puesto laboral.El pasaje dice también que no sólo sería la mano laboral sino que también sería el jefe y administrador de las demás partes de la creación. De hecho tendría que nombrar a sus animales, y todo lo que en ese momento existía allí. La comisión dada a Adán de “guardar” el huerto quizá sea una velada insinuación de que amenazaba el peligro de que le fuera arrebatado si no era vigilante. El verbo “guardar”, shamar, significa “custodiar”, “vigilar”, “preservar”, “observar” y “retener firmemente”. Ciertamente, parece irrazonable que se le pidiera a Adán que custodiara el huerto contra ataques de animales feroces, como algunos comentadores han interpretado este texto. En la tierra, antes de la caída, no existía enemistad entre los animales mismos ni entre el hombre y las bestias. El temor y la enemistad son los resultados del pecado. Pero otro peligro muy real, la presencia de Satanás, amenazaba con arrebatarle al hombre su dominio sobre la tierra y su posesión del huerto. Tenemos la seguridad de que Dios no hace nada que afecte al hombre sin informarle primero en cuanto a las intenciones divinas (Amós 3: 7). Si Dios, que sólo hace lo que es benéfico para el hombre, estimó necesario informarnos de sus propósitos, es seguro que debe haber mantenido informado a Adán del peligro que amenazaba a esta tierra[2].  Tercero Dios propone la primera política laboral. Le dice al hombre en términos claros que el podrá disponer de todo de su empresa, excepto que no puede comer del árbol de la ciencia del bien y del mal. Hay restricciones que deben ser obedecidas en aras de realizar bien su trabajo. “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto comerás” (v. 16).  Al hombre se le permite comer de todos los árboles excepto uno.  No hay necesidad de aburrirse con la misma comida día tras día y, por supuesto, no hay necesidad de pasar hambre.  Dios ha provisto ambos cantidad y variedad.  Al hombre no le falta nada. “Más del árbol de ciencia del bien y del mal no comerás de él; porque el día que de él comieres, morirás” (v. 17).  En versículo 16, Dios concedido la libertad.  En v. 17 le pone límites.  No hay libertad sin límites… Libertad ha de ser una elección genuina, una decisión que importa. Dios niega la fruta de un solo árbol.  No hay prohibición contra comer fruta del otro árbol especial – el árbol de vida (2:9).  Ni se menciona la manzana tal como se presenta en la cultura popular Dios no le da al hombre una explicación por esta prohibición, pareciéndose más a un padre cariñoso avisándole a su hijo de un posible peligro.  Esta advertencia da al hombre la oportunidad de demostrar su fe en Dios.  El árbol se convierte en “la iglesia, el altar, y el púlpito de Adán.  Aquí, él tiene que rendirle a Dios la obediencia debida, reconocer la Palabra y la voluntad de Dios, dar gracias a Dios, y pedirle ayuda al Señor para poder confrontar la tentación. Casi no tenemos información del árbol.  La historia no se interesa en el árbol como personaje.  Lo que cuenta es la prohibición, la autoridad del que habla y la directa expectativa de obediencia[3]. En cuarto lugar Dios propone también la primera prestación laboral. En el vrs.16 dice: “Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer.” Y en los vrs. 1:26-31 encontramos que Dios le dice al hombre que puede disfrutar de todo lo que él ha creado en su empresa. No hay limitaciones. Dios es un patrono justo y equitativo. Quizás en términos de prestaciones laborales hay varios detalles que me gustaría señalara. Primero, Dios le da una prestación de equidad. Observe que su empleado lleva su imagen (v.26). Es decir Dios le transmite parte de lo que es El. Este Dios no es como muchos patrones que miran a sus empleados en términos de ciudadanos de segunda categoría. No tiene el síndrome de dueño, sino de un igual a otro. Segundo, Dios le da una prestación cantidad. Observe todo lo que habrá de disfrutar, son muchas cosas. Los animales, las semillas, las frutas, la tierra, etc. En términos de cantidad económica no es injusto ni avaro. Tercero, Dios le da una prestación de calidad. En el vrs. 9 dice que no hizo nacer árboles sino que les pone calificativos “delicioso a la vista” y “bueno para comer”, también hay un árbol de vida. Estos elementos generan ambientes laborales de calidad. Observe que la primera gran necesidad que Dios está supliendo es que el  hombre “coma” que no padezca de hambre, que no sea limitado ni avaro en cuanto al disfrute de los resultados y beneficios de su trabajo.  (2.16). Cuarto, Dios le da una prestación de dignidad. La empresa que Dios funda en el paraíso buscaba hacer al hombre más hombre y digno. Era un ambiente humanizante y no deshumanizante como se acostumbra a ver en nuestros contextos latinoamericanos. ¿Cuáles fueron los rasgos de dignidad que tenía Dios?  Primero, claridad en la función. Observe que Dios le dice al hombre lo que espera de él. No hay ambigüedad en las funciones, o agendas ocultas en la descripción de trabajo. Con que frecuencia me he topado con organizaciones que cuando contratan dicen que es lo que esperan de uno, y luego sacan de la manga una vez que uno está dentro de la empresa otras miles de actividades que no estaban contempladas en lo original. Y este vicio es todavía más peligroso en las organizaciones cristianas porque van disfrazadas con la “visión ministerial” o “espiritual” y utilizan esos argumentos para manipular las voluntades sin aumentar la retribución salarial. Segundo, calidad en la administración. Observe que Dios está preocupado por Adán, y dice “no es bueno que el hombre esté solo”, Dios ve los potenciales riesgos de su empleado y se preocupa. Toma medidas para que no cometa cosas malas. Es decir él está pretendiendo generar que el ambiente donde el hombre trabaje le facilite las cosas y no lo ponga en riesgo. Este tipo de administración que ve al recurso humano como lo más importante y no como un peón al que le exprimo y sacó lo mejor de él y una vez exprimido lo tiro como un objeto inservible. Tercero, prioridad en la   superación. Observe que Adán se encargó de poner todos los nombres de los animales. Me gusta la frase “y las trajo a Adán para que viese” (2:19). Dios tiene confianza en Adán para que cumpla el trabajo, lo haga bien, lo haga según su criterio y Dios respete los nombres que él pone. Solo de esta forma podemos tener empleados competentes. Debemos confiar en ellos, respetar sus decisiones y darles el aval una vez el trabajo está hecho, aunque sea inferior a lo que yo haría. Cuarto, oportunidad en la realización. Observe que Adán le faltaba algo. Y Dios se dio cuenta de que era. Así que Dios sabe que un buen empleado es aquel que tiene un sentido de realización como hombre, como esposo y como padre. Dios provee una mujer para que él pueda estar establece y sentirse realizado. Por eso al final del relato Dios termina dando a Adán su ayuda idónea. Es en este momento que Adán se siente realizado. Note que el trabajo que Dios le ha dado a Adán le provee acercamiento a su mujer y a su casa y no es al contrario. Todo ambiente laboral que aleja de la familia y la hace lejana es un ambiente  laboral tóxico. ¡Qué bien haríamos con imitar a Dios como modelo de patrono! Habría menos problemas laborales en nuestro medio. Lo triste es que los ambientes cristianos y organizaciones cristianas a veces son las más crueles y explotadoras con los empleados. Nunca han llevado los valores del reino a las prestaciones laborales. Es una lástima ver a diario creyentes explotados por empresarios cristianos. Hombres que son líderes en las iglesias pero que son más injustos que los hijos de las tinieblas. Es una triste realidad.

Aquí finaliza lo que es conocido como el primer relato de la creación y lo hace introduciendo un concepto muy importante, el del descanso después del trabajo. El mismo Dios descansa después de todo el proceso creativo y declara ese día de descanso como sagrado. El concepto y la necesidad del descanso y su carácter especial nos vienen dados por el Señor mismo y, por tanto, es algo que necesitamos meditar y considerar.

A diferencia de Él, quien no se desgastó por haber llevado a cabo la creación, nosotros sí que nos desgastamos física, mental, emocional y espiritualmente como consecuencia de nuestro trabajo, y lo que para el Señor fue un cesar la actividad y contemplar con satisfacción y plenitud los logros conseguidos, para nosotros se vuelve una necesidad imperiosa para poder continuar teniendo calidad de vida. Ahora bien, en mi comprensión del día de reposo, no se trata de sustituir el agobiante ritmo de trabajo que nos impone la vida contemporánea por el no menos, en ocasiones, vértigo que nos marcan muchas entidades eclesiásticas que saturan el día con actividades y más actividades de índole religiosa. Entiendo el día de reposo como la ocasión que cada siete días el Señor nos da de pararnos -un lujo en este mundo de producción, eficacia y resultados- y reflexionar sobre nuestra vida y acerca de cómo vivimos. Clarificar nuestros valores, nuestras prioridades, nuestras lealtades y rectificar si así fuera preciso y necesario. Visto desde esta perspectiva el día de reposo se convierte en un encuentro con Dios que da luz sobre nuestra propia vida y nos permite encontrarnos con nosotros mismos y la forma en que vivimos para asegurarnos que nos alineamos con el Señor y su forma de entender el mundo y la vida.[4]

Un principio: El día de reposo es una oportunidad para reflexionar y examinar nuestra vida. Una pregunta: ¿Qué sentido tiene un tu vida el día de reposo?

 

 

[1]http://www.lectionary.org/EXEG-Spanish/OT/SOT01-Gen/Gen_02.15-17_3.1-7.htm

[2]http://bereshith-genesis.blogspot.com/2007/05/gnesis-215-tom-pues-jehov-dios-al.html

[3]Brueggemann, Walter, Interpretation Commentary: Genesis. Atlanta:  John Knox Press, 1982. Pág. 56

[4]http://felixortiz.org/genesis-estudio-5-a-descansar/

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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