Solo para misioneros: Lo estamos haciendo al revés


Cuando pensamos en la iglesia emergente y las misiones, Pablo es obviamente el misionero a considerar. Hay tres características básicas que distinguen el método que usamos típicamente hoy en día y el método suyo. Nuestro método incluye lo siguiente: Los misioneros tienden a ir de un lugar a otro y permanecer por mucho tiempo cumpliendo o supervisando los roles importantes: evangelismo,  administración y los fondos. Trabajamos muy duro para agregar tantos convertidos como podamos al reino de Dios  Los misioneros tienden a permanecer hasta que los creyentes locales reúnen las mismas calificaciones de los misioneros mismos y hayan probado que son capaces de manejar las cosas como lo hacen los misioneros. Tendemos a darles a las personas locales muy poca autoridad y responsabilidad. También tendemos a quitarles lo que les hemos dado ante la primera señal de fracaso. ¿Cómo es que Pablo lo hizo de manera diferente? ¿Cuánto tiempo permaneció? ¿En qué punto estaban los creyentes locales cuando los dejó? ¿Qué tipo de autoridad y responsabilidad les entregó a los creyentes locales? Al responder estas preguntas importantes veremos más claramente lo que hizo que Pablo sea tan increíblemente eficiente y exitoso.

Primera inquietud: ¿Cuánto tiempo permaneció Pablo? Su método fue realmente muy simple. Él visitaría un área, entraría en la sinagoga y predicaría a los judíos. Si rechazaban escuchar lo que decía, entonces les hablaría a los gentiles. Después de un tiempo, lo cual podría ser tan poco como unas cuantas semanas a un par de años a lo mucho, Pablo se mudaba a otra ciudad, dejando un cuerpo joven de creyentes que crecería en una iglesia próspera. En Corinto, Pablo entrenó a Aquila y Priscila, que a su turno fueron atrapados por la visión misionera y se fueron con él cuando se fue. Pablo entonces dejó a estos dos nuevos creyentes en Éfeso mientras que siguió visitando otros lugares (Hechos 18:21)  Después, cuando Pablo regresó a Éfeso, encontró que ya había nuevos creyentes. Aquila y Priscila habían hecho un buen trabajo allí. Pablo siguió viajando, haciendo claro que no se establecería y se convertiría en un evangelista residente en un lugar. Otras circunstancias afectaron el tiempo real que pasó en cada lugar, y aunque estos diferentes lugares tenían culturas y lenguas diferentes, todas ellos estaban bajo el dominio romano y, por consiguiente, tenían alguna uniformidad. Para beneficio de Pablo, no tuvo que traducir la Biblia; él hablaba arameo y griego, era muy instruido y podía razonar con los mejores eruditos. También los judíos y algunos griegos sabían el Antiguo Testamento, lo cual significaba que tenían algún conocimiento base de lo que estaba predicando. Sin embargo, la mayoría de los que aceptaron el ofrecimiento de Dios de parte de Pablo, eran miembros de otras religiones, no eran judíos. Él no sólo tenía que hablarles de Jesucristo de principio a fin, sino que tenía que enseñarles lo que Dios esperaba de ellos y cómo llevarlo a cabo. Aunque estos nuevos creyentes necesitaban mucho entrenamiento, Pablo nunca llegó a ser su maestro permanente. Él vio su misión como una carrera de relevos  y habría pasado el relevo  lo más temprano posible. Pablo permaneció sólo mientras sintió que era absolutamente necesario; luego siguió adelante. Hechos registra cuánto tiempo permaneció en algunos lugares: Filipos por “varios días” (16:12, 40), Tesalónica por “tres días de reposo” (17:2, 10), Corinto por “un año y seis meses” y “muchos días más” (18:.11, 18), Éfeso por “dos años” (19:10, 20:1) y Grecia por “tres meses” (20:2, 3).

Segunda inquietud: ¿En qué punto estaban los creyentes locales cuando Pablo los dejó? Pablo les escribió a los jóvenes cristianos en la iglesia que había fundado en Corinto, “Así que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, no alimento sólido, porque todavía no podíais recibirlo. En verdad, ni aun ahora podéis,” (1 Corintios 3:1-2). Él siguió señalando todas las cosas espiritualmente infantiles que estaban haciendo. No es sorprendente que los nuevos creyentes fueran inmaduros. Lo que es especial de esto es que Pablo esté escribiéndoles en lugar de estar allí para decírselos en persona. Pablo dejó a los nuevos creyentes para que se paren por sí solos cuando supo que estaban listos – no cuando él o ellos sintieron que estaban listos. Encima de todo, estos creyentes de Corinto eran parte de una cultura muy promiscua y decadente. Ellos tenían más obstáculos que vencer que los que la mayoría de creyentes tienen. Pablo se fue y los dejó de todos modos cuando todavía eran ¡cristianos bebés! Él los llamó niños, pero aun así los dejó. Me han llamado irresponsable por enseñar a gente por breve tiempo y luego irme. ¿Pero qué hay acerca de abandonar a los nuevos creyentes. Cuando Pablo dejó a los nuevos creyentes lo hizo cuando supo que estaban listos, no cuando él o ellos sintieron que estaban listos.  Son sólo niños y su iglesia sólo tiene dos años.  Aquí no estamos hablando de la posibilidad de causar una infección o dañar o matar a alguien. ¡Pablo estaba poniendo en peligro el bienestar espiritual de los corintios por toda la eternidad! ¿O no? Este misionero primitivo, un erudito de las Escrituras y tan legalista que su carrera previa había sido perseguir cristianos y asesinarlos, muestra aquí un lado distinto. Pablo reconoce que los corintios son salvos y santificados, les dice que están creciendo, los anima diciendo que tienen cada don necesario para ser una iglesia completamente funcional, y luego los llama niños. Oí de un esposo y esposa que se iban de vacaciones. Una amiga de confianza prometió cuidar de su bebé mientras estaban fuera. Estaban atrasados para tomar el avión pues su amiga tardaba en venir, pero justo a tiempo llamó y les aseguró que estaba en camino  Debe haber vivido cerca porque ellos dejaron a su hermoso bebé en su silla alta. Cuando regresaron tres días después, él todavía estaba en su silla alta, deshidratado e inconsciente – su amiga había tenido un accidente automovilístico. No sé si la historia es real, pero puedo ver cómo pudo ser y puedo imaginar el horror, culpa e ira que deben haber sentido estos padres. Los corintios no lo estaban haciendo muy bien. Eran celosos el uno con el otro y se estaban dividiendo en facciones. Pablo se enteró que eran tan inmorales que estaban haciendo cosas que ni lo incrédulos harían. Pablo les había enseñado a no asociarse con creyentes inmorales, pero en lugar de eso se estaban apartando de los incrédulos que necesitaban ser testificados y continuaban manteniendo amistad con creyentes que abiertamente estaban pecando – ¡justo lo opuesto a lo que Pablo les enseñó! Ellos no simplemente estaban peleando el uno con el otro en la iglesia, sino que estaban llevando sus peleas en público al llevarse el uno al otro a los tribunales. En medio de todos sus problemas e inmadurez, ¿por qué Pablo se fue y los dejó? Pienso que hubo dos razones. Primero, aunque eran creyentes inmaduros, hubo muchos otros lugares donde no existían creyentes simplemente porque nunca nadie había estado allí para hablarles del ofrecimiento de Cristo. Pablo se dio cuenta que había una mayor necesidad en aquellos nuevos lugares. Segundo, Pablo se fue pronto porque se dio cuenta que no era su responsabilidad dirigirlos hasta la madurez. Él señaló que él y Apolos plantaron y regaron, pero que Dios era el responsable de hacer que la gente crezca espiritualmente (1 Corintios 3:6). Pienso que Pablo sabía que podía dejarlos aun cuando los niños cristianos no podían sostener sus propios “biberones.” Él no los dejó tan pronto fueron salvos. Estuvo con ellos hasta que entendieron los principios básicos de las enseñanzas de Cristo. Y después que los dejó les escribió cartas para animarlos o corregirlos, en lo que sea que necesitasen. También envió creyentes para discipularlos. Pablo, uno de los primeros y más productivos misioneros de la iglesia cristiana, el hombre cuyas enseñanzas son gran parte de nuestro Nuevo Testamento, no permaneció mucho tiempo y no sintió que los nuevos creyentes tenían que ser tan maduros y capaces como él lo era para que puedan funcionar sin él. El objetivo de las misiones es plantar una iglesia local que se propague, gobierne y sustente por sí sola. Lo más importante que podemos hacer espiritualmente es ayudar con la parte que más se carece. Si necesitan trabajos, comience un negocio para ellos; no les construya una iglesia o un seminario. Sea que nos sintamos cómodos con esto o no, ¡el método funcionó!

Tercera inquietud: ¿Qué tipo de autoridad y responsabilidad Pablo entregó a los corintios? En la segunda carta de Pablo a la iglesia inexperta en Corinto, respondió a las acusaciones que le habían hecho. Ellos podrían haber sido niños espirituales, pero en relación a la autoridad, eran belicosos, de espíritu malo y rebeldes. Pablo le había dicho a la iglesia de Corinto que los iba a visitar otra vez, pero no lo hizo, y esto les dio a los agitadores una excusa para llamarlo mentiroso. La razón por la cual cambió de parecer es realmente irónica. No sólo Pablo sintió que no debería permanecer con una nueva iglesia por mucho tiempo porque todavía eran niños espirituales, sino que explicó que no se atrevía a visitar a los corintios otra vez precisamente porque ¡todavía eran muy inmaduros! ¡El contraste con nuestros procedimientos misioneros estándar de hoy no podría ser más grande! Pablo simplemente no era un mentor espiritual para los corintios; él era su padre espiritual. Él dijo, “Aunque tuviesen todo un grupo de tutores espirituales para que les enseñen de Cristo, eso no significaría que tuvieron muchos padres espirituales; en Cristo Jesús ustedes tienen un padre espiritual, y ése soy yo” (1 Corintios 4:15). Después Pablo dijo muy claramente, “Invoco a Dios para que sea mi testigo en que la razón por la que no regresé a visitarlos, como lo había planeado, es que no sería bueno para ustedes. ¡No regresé por su propio bien! No quiero enseñorearme sobre ustedes espiritualmente. Somos colaboradores. Ustedes necesitan pararse en sus dos pies espirituales” (2 Corintios 1:23-24). A otra iglesia joven, la que estaba en Éfeso, Pablo no sólo aclaró que estaban a cargo de sus propios asuntos, sino que explicó a sus líderes que la autoridad no era suya, aunque él plantó la iglesia. Él les dijo, “Tened cuidado, no sólo de ustedes, sino de toda la grey en medio de la cual el Espíritu Santo os ha hecho obispos para pastorearlos. Dios los compró con Su sangre, pero el Espíritu Santo los ha puesto a ustedes a cargo” (Hechos 20:28).   Cuando Pablo plantaba una iglesia, permanecía sólo un breve período de tiempo. Permanecía sólo lo suficiente para darles los puntos básicos necesarios para entender el plan de Dios para ellos. Luego se iba porque había muchos otros lugares que lo necesitaban y que no tenían ningún testimonio y porque no era bueno que estuviese con ellos mucho tiempo. Si hubiese permanecido en un lugar, ellos habrían tendido a depender de él y él habría tendido a subyugarlos. No podía irse inmediatamente , pero no se atrevía a quedarse mucho tiempo. No podía irse cuando estaban totalmente indefensos, pero tan pronto podían sostener su propio biberón, se iba.

Creo que del modelo de Pablo podemos encontrar hoy un buen método de misiones: Conozca-Vaya-Muestre- Váyase

Conozca a Dios.

Vaya donde no es conocido.

Muéstreles cómo seguir a Dios.

Váyase – salga para comenzar el proceso otra vez en otro lugar.

Las misiones son el andamio que ayuda a construir la iglesia local. Son temporales y nunca deberían recibir cemento en algún lugar. El haberse ido no significa haberse olvidado. Además de orar por ellos, se mantuvo enviándoles paquetes de cuidado espiritual en los cuales los animaba, los reprendía y les hacía recordar su rol y lo que sabía que podían llegar a ser. Aclaró que los ancianos en cada iglesia eran los encargados de sus propias congregaciones y eran responsables de su bienestar espiritual. Jesús dijo que toda autoridad en el cielo y en la tierra le había sido dada (Mateo 28:18). Les dijo a Sus discípulos que era mejor para ellos que los dejase para que el Padre enviase al Espíritu Santo para tomar Su lugar como su Ayudador (Juan 14:16-18, 16:7-8). El Espíritu Santo, dijo Pablo, luego pasó Su autoridad y responsabilidad inmediata, de asociaciones individuales de creyentes, a los ancianos de la iglesia local. La forma correcta de hacer lo que Cristo nos dijo que hagamos es la forma en que nos dijo que lo hagamos. Tenemos que hacer la voluntad de Dios a la forma de Dios. Si hay alguna duda acerca de lo que Jesús dijo para hacer o si hay un detalle que falta sobre cómo dijo que se haga, entonces deberíamos inspeccionar lo que los misioneros que Jesús personalmente enseñó hicieron cuando fue su turno. Y si no hay alguna instrucción de Jesús definida claramente y no podemos saber qué hacer de los ejemplos de los discípulos, entonces necesitamos depender de la sabiduría que nos da e Espíritu Santo. También nunca hace daño darle una mirada a lo que ha funcionado mejor históricamente.

¿Qué sabemos con seguridad? Al estar en medio de muchas incógnitas, hay unas cuantas cosas de las que podemos estar seguros. Primero, q ue no es el propósito de las misiones evangelizar el mundo; ése el propósito de toda la iglesia a nivel mundial. Todos los creyentes, sin importar cuánta educación tengan o cuánto dinero puedan obtener juntos, tienen esa comisión directa de Jesús. Una de las funciones necesarias de la iglesia a fin de evangelizar el mundo es plantar iglesias donde no existen iglesias. Yo le llamo misiones de esfuerzo. Esto por definición significa que el propósito de las misiones es plantar iglesias. Cuando todo está dicho y hecho, las iglesias que plantan las misiones deberían ser capaces de crecer, prosperar y multiplicarse por sí solas. Cuando se emplean los métodos correctos de plantación, ocurre y puede ocurrir muy rápidamente.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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