Alea Jacta est Tres promesas para los salvadoreños en tiempos inciertos


La suerte está echada
La suerte está echada

Quisiera comenzar esta reflexión con una cita de Herman Bruch que refleja en parte (no comparto todo su pensamiento) algo de lo que vengo pensando y quiero expresar en este período definitivo de elección de presidente de la República. Lea bien lo que este señor escribe: “Alea Jacta est[1]: La suerte está echada. Si cruzamos el Rubicón, no hay vuelta atrás. No parece justo acatar el dicho que sentencia a un país a tener el gobierno que se merece. No es justo pues a los habitantes de ese país les han hecho trampa sus líderes. No les han contado la verdad, ni tampoco les han preparado para descubrir la verdad. Esos habitantes han sido manipulados, engañados, defraudados y pisoteados en su dignidad de tal forma que su voluntad ha sido doblegada a los intereses de una casta de politiqueros atrincherados en esas estructuras del mal, mal llamadas partidos políticos. No es justo que cuando al fin la gente despierte se encuentre con que fueron drogados por hábiles manejadores del engaño y de la mentira, cual viles “dormilonas”, para conseguir lo que nunca lograrían si el juego fuera limpio. De tal forma, nos encontramos en la encrucijada del no retorno. Si nos equivocamos, perecemos colectivamente y nuestros destinos habrán caído en las manos de quienes buscan un sistema totalitario que sofoca las voluntades de sus ciudadanos. Estuve convencido de que el único camino decente ante el ejercicio del sufragio era la anulación del voto, argumentando que era la última y escuálida forma de expresar nuestro rechazo pues los que tienen secuestrada la democracia en nuestro país no nos han permitido participar en nuestro derecho a escoger a los candidatos y nos han ofrecido “a dedo” a lo peor de la calaña política para obligarnos a marcar con una “X”, una bandera tras la cual se esconden personajes siniestros con oscuras intenciones. Esto mismo lo ha entendido la mayoría de personas en capacidad de emitir su voto y han preferido abstenerse de ir a las urnas. El resultado es obvio: el candidato y su partido ganador, por el momento, lo han logrado con el beneplácito de apenas un 30% de votos a favor. El resto ha sido repartido entre los otros dos grandes contendientes, que de igual forma, no han logrado obtener más que un 25% y un 7% de los votos. El resto, 47% de los capacitados para votar, no han sentido ni la motivación ni el convencimiento suficientes para tomarse la molestia de asistir al lugar de votación, a pesar de que en esta ocasión, por primera vez, este lugar era accesible tomando un corto paseo a pie.”[2]Ante esta opinión viene a mi mente ¿qué es lo que los evangélicos estamos pensando? Sin apego al fanatismo ni preferencias partidista (no tengo ni la más mínima confianza en ninguno de los políticos y partidos actuales) creo que vamos a tener serios problemas quede quien quede. Sin embargo tengo la sospecha que si queda el FMLN la iglesia cristiana estará en gran desventaja y vulnerabilidad. Así que debemos prepararnos para ese tiempo. Si las cartas se nos voltean como iglesia, estaremos ante un gran avivamiento cristiano porque la iglesia cristiana siempre crece y se purifica ante regímenes opositores a su naturaleza. Gloria a Dio por eso. Pagaremos el precio, pero será uno de los más grandes avivamientos en este país. Este día Dios me mostró tres grandes promesas o afirmaciones que deberemos tomar en cuenta para esos tiempos. En el pasaje de Marcos  4:36-41 se sigue respondiendo la pregunta: ¿Quién es Jesús? Durante los primeros tres capítulos y parte del cuarto, ya ha mostrado a Jesús de diferentes formas y haciendo diferentes tipos de milagros. Encontramos ahora a Jesús y los discípulos en medio de una gran tempestad. Tempestad en medio de la cual los discípulos no saben qué hacer. La naturaleza amenaza sus vidas y ellos sienten temor. ¿No es esta la situación de mucha gente hoy en día? ¿No es el miedo uno de los mayores problemas de nuestra sociedad actual? ¿No es el miedo el que nos deprime, aísla y anula? En este caso es la naturaleza, que en el pasaje simboliza las adversidades de la vida. ¿Es posible que muchos de nosotros hoy estemos muertos de miedo? Que nos dice el pasaje. ¿Qué hace Jesús en medio de unos discípulos temerosos? Pienso en tres verbos importantes. Jesús dice: Estoy, están, este.

I. Estoy: Una afirmación de su Presencia

Marcos nos relata y nos pinta el cuadro. Salen en una barca de un lado a otro en compañía de otras barcas que les acompañaban. Viene una gran tormenta, la barca comienza a inundarse y mientras tanto Jesús descansaba. Ellos, angustiados y con miedo gritan y despiertan a Jesús y le dice: ¿Señor no te importa lo que nos está pasando? Estamos a punto de morir y tu tan tranquilo. El Señor se levanta y calma la tempestad y todo vuelve a la normalidad. Grandes lecciones nos deja este pasaje a nosotros hoy. Nos hemos acostumbrado a un pentecostalismo y neo pentecostalismo extremo (Aclaro yo soy un carismático bíblico), en donde la manifestación es el principal alimento de la fe. Creo que para los discípulos no era nada diferente. Ya habían visto a Jesús sanar a la suegra de Pedro, levantar un paralítico y echar fuera demonios. Ahora y frente a una tempestad, Jesús yace acostado durmiendo y permanece pasivo ante la situación luego de semejante despliegue de señales y maravillas. Muy seguramente para los discípulos esto era un contraste muy fuerte. Del Jesús muy activo frente a la situación de la gente en general a un Jesús pasivo frente a la situación en la que se encontraban sus discípulos, sus más cercanos y quienes posiblemente se creían con mucho mas derecho de reclamar su favor. De ahí su reclamo. ¿No tienes cuidado? ¿No te importa lo que nos está pasando? Pregunto: ¿No es este el grito desesperado de mucha gente hoy? ¿Cuántos de los que estamos aquí estamos gritando lo mismo en nuestro corazón? Llenos de miedo y de incertidumbre esperamos la manifestación del poder de Dios antes que el sosiego para nuestra alma. El Señor, se levanta y ordena a la tempestad cesar. Pregunto: ¿No estaba Jesús con ellos? Si. El problema es que ellos no sabían con quien estaban. El hecho de que aparentemente Dios se muestre pasivo ante nuestra situación no quiere decir que nos ha abandonado, El está con nosotros y tiene el control de todas las cosas, El sabe cómo y cuándo actuar. El temor es evidencia de que no le conocemos bien, de que no sabemos quién es El que está con nosotros. Señor ayúdanos a conocerte de tal manera que desaparezcan nuestros miedos y angustias. Todo está bien porque Jesús esta aquí.

 II. Están: Una afirmación de los Problemas

 En este relato hay tres perspectivas o tendencias con relación a los problemas. Hay un hecho curioso y Marcos lo escribe creo yo con cierta intencionalidad. En el verso 36b, dice: “También lo acompañaban otras barcas”. Lo anterior nos dice que los discípulos no fueron solitarios aventureros en medio del mar. Tenían compañía. Tuvieron gente que compartió con ellos el mismo temor y los mismos miedos. Lo que paso no solo fue una lección para ellos sino también para aquellos que los acompañaban. En primer lugar es la visión ego centrista. Tenemos la tendencia a creer que nuestro sufrimiento es el más grande. Que no hay nadie que sufra más que yo. De que si hubiera un premio al que más sufre, yo sería el ganador. ¿Y los que están a nuestro alrededor qué? Mucha gente sufre, es más, están muy cerca de nosotros. Nos encerramos tanto en nuestra propia situación que no vemos lo que pasa a nuestro alrededor. Es posible que nuestro sufrimiento o situación sea insignificante frente a situaciones que viven vecinos, compañeros de trabajo o familiares y en las que nosotros podríamos hacer algo para ayudarlos. En segundo lugar la visión egoísta. Los discípulos al igual que nosotros no miraron a los que estaban en igual situación que ellos y mostrando algo de egoísmo solo pidieron porque sus vidas fueran salvadas, ignorando a los que con ellos estaban cruzando el mar en otras barcas. En otras palabras, no nos interesa que los demás están mal si nosotros estamos bien. En tercer lugar la visión elitista.  Somos los únicos que merecemos el favor de Dios, y por eso le reclamamos a Dios que haga algo. Noten: Cuando Jesús calma la tempestad no solo se salvan los discípulos, se salvan todos los que iban con ellos en otras barcas. No sabemos si eran discípulos, seguidores o simpatizantes pero también fueron salvados. El Señor tiene el control de todo y aunque parezca que no hace nada El está presente y no solo eso hay una comunidad que está con nosotros y quiere compartir nuestras cargas. ¿Compartimos nuestras cargas con los demás? “Sobrellevad los unos las cargas de los otros y compartid así la ley de Cristo”. Gálatas 6:2. No somos los únicos que experimentamos temor, ni es pecado sentirlo. Nuestra preocupación debe ser conocer a Jesús a tal punto que nada nos de miedo y si somos débiles en algún momento de la vida El no nos va a desechar por eso.

Todo está bien porque tenemos una comunidad que nos acompaña en medio de las situaciones difíciles de la vida y a la que debemos ayudar por amor en las suyas.

III.       Este: Una afirmación  de la Pertinencia

Luego de que Jesús calma la tempestad y disipa el miedo de los discípulos, se dirige a ellos y a todos los que estaban en las demás barcas, esto denota la universalidad de la obra de Cristo, El vino a disipar las tormentas de la humanidad entera. Les pregunta en primer lugar ¿Por qué tienen miedo? Como ya lo mencione antes, el miedo era producto de no saber con quién estaban. Para Jesús, los discípulos debían saber a estas alturas, quien era El. Y es que no había justificación. El Mesías prometido, El Mesías tan profundamente anhelado y deseado por ellos, El Mesías de quien todos los profetas habían hablado, estaba frente a ellos y no sabían quién era. Luego les dice: ¿Todavía no tienen fe?, en otras palabras, no ha sido suficiente con lo que han visto y oído. Espantados, los discípulos se preguntan: ¿Quién es este? La misma pregunta es para nosotros: ¿Por qué tenemos miedo?, ¿Qué es lo que nos da miedo?, ¿Todavía después de tantos años no tenemos fe?

Algunas razones para esto: Primero, hoy en día se nos han presentado varias versiones de Jesús. Un Jesús que solo está interesado en prosperarme, un Jesús que negocia conmigo milagros, un Jesús al que solo le interesa bendecirme, un Jesús que no le importa como viva, un Jesús astral, un Jesús de la nueva era y muchas más. Mientras se persista en mostrar y enseñar versiones de Jesús que no son las correctas la humanidad seguirá con miedos, los creyentes seguirán con miedos, la gente no podrá confiar en Jesús. En cambio si enseñamos al Jesús de las Escrituras, al Hijo de Dios tal y como es sin distorsiones ni versiones convenientes la humanidad estará segura y confiada y tendremos una Iglesia libre de temores. Ellos tenían miedo porque no sabían con quien estaban. ¿Será que tenemos miedo porque no sabemos quién es Jesús en realidad?

En segundo lugar lo que se enseña de Dios es errado. Se presenta a Dios de manera distorsionada. Un Dios que se asemeja a lo humano, que se asemeja a los intereses mezquinos del hombre no es para nada confiable. ¿Cómo voy a confiar en un Dios que se parece a mí? Por eso es que cuando todo está bien somos unos gigantes en fe pero cuando las cosas comienzan a ir mal nos sentimos perdidos. ¿Quién es este? ¿Sabemos quién es El que está con nosotros? Todo está bien si conocemos a Jesús. Si sabemos con quien estamos estaremos libre de miedos y temores. ¿Quién es este? El que está aquí contigo y conmigo, El que hoy tiene una comunidad para que nos acompañe y el que nunca nos deja. ¿Quién es este? El que lo controla todo, El que tiene mi vida bajo su total control. ¿Quién es este? El que nos quita el temor. ¿Quién es este? El que nos salva de la tempestad. Si preguntara hoy: ¿Cuántos sabemos quién es este? Que responderíamos. Conocer a Jesús me da la seguridad y la confianza necesarias para enfrentar la vida. ¿Cuál es mi meta desde hoy? Conocerle todos los días más y más hasta que me sumerja en El y todo se me olvide, y eso incluye mis miedos y temores. Todo está bien si sabemos QUIEN ES EL.

Si la suerte está echada para este país en cuanto a lo político, déjeme decirle que no en cuanto a Dios, ya que simplemente el tiene el control de todo lo que pasa, y el podrá desplegar su Presencia, controlar nuestros Problemas y glorificarse con  su Pertinencia  en medio de nosotros, a pesar de la oposición.

 

 


[1]  Es una expresión atribuida por Suetonio, a Julio César en el momento de cruzar el río Rubicón, límite entre Italia y la Galia Cisalpina, provincia que le había asignado el Senado romano. La oración implica que él había tomado el riesgo y pasado un «punto de no retorno». Es decir, como el jugador que ha apostado todo a una tirada de dados, debía no retroceder de lo que había emprendido. Hoy la frase significa dar un paso irrevocable, generalmente de riesgo o confrontación.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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