La abundancia de la escases: Sólo para los que tienen problemas económicos II parte


 

II.      En segundo lugar redefinir el concepto de PRO-VISIÓN

 

Ahora volvamos al punto de la provisión. ¿A qué tipo de visión Dios dará los recursos? Es obvio que si aprendemos, aceptamos e incorporamos la visión de Dios entonces tendremos los recursos que necesitamos. Así que debemos ver cuáles son los campos que como seres humanos buscamos la provisión.

A.     El área mercantil

Llamaremos está área de esta forma. ¿De dónde sale esto en el pasaje? Tanto Jesús como los discípulos insinúan que una manera de  lograr la provisión es a través de “comprar” (Mateo 14:15; Juan 6:5). El término que utilizan los dos narradores del evangelio es “agorazo”.   Este, significa comprar en el mercado. Por ejemplo, un hombre va y compra esclavos en el mercado pagando el precio, y claro, los que compró ya le pertenecen, y si lo desea podría venderles. Entonces la palabra “agorazo” de por sí sola, quiere decir “comprar en el mercado”.[1] Así que lo que está sugiriendo Jesús y los discípulos es que vayan al mercado a comprar. Esta solución de provisión implica tener recurso para tranzar, saber donde hay más recursos para el cambio de mi dinero, y esperar que esté disponible y abierto para mi uso. Lo curioso es que los discípulos si piensan en eso como una solución pero ya es de noche y no estaría abierto el mercado, así que es ilógica su solución, pero Jesús lo piensa como una capacitación. El no les iba a requerir que fueran al mercado.

B.      El área monetaria

Cuando Jesús pregunta en Juan 6:7 sobre ¿de dónde comprarían? Los discípulos responden con que comprarían. Observe que ellos dicen que doscientos denarios no alcanzarían. Doscientos denarios, equivaldrían a 13,000 dólares. Note que ellos hacen un estimado y un presupuesto. Una pregunta aquí ¿Si Jesús puede multiplicar panes y peces, acaso no puede multiplicar denarios? ¿Por qué no multiplica dinero? ¿No sería beneficioso tener mejor el efectivo? ¿Por qué no lo hace? Esta es una interesante pregunta para aquellos que anhelan tener muchos recursos para poder funcionar. Los doscientos denarios que los discípulos suponían que se gastarían en alimentar a la multitud, no eran suficientes. El dinero no puede saciar ninguna necesidad verdadera, y nunca será suficiente. Por eso el Señor no multiplicó denarios, sino panes. La mayor necesidad en el pueblo de Dios hoy no es de dinero para saciar las necesidades de la gente, sino de hombres y mujeres que estén dispuestos a ser partidos para que otros coman.

C.      El área mayordoma

No obstante, sea que tengas cinco panes o tengas siete, hay una condición básica para la fructificación. Y esa condición es que seas partido. Nuestro ser interior debe ser quebrantado. Debe haber una separación del alma y el espíritu. Nuestros afectos más íntimos deben ser puestos delante del Señor y ser negados para que haya una verdadera multiplicación. En Juan 6 aparece un relato de este mismo hecho, en que se mencionan dos elementos nuevos: primero, que los panes son de cebada y no de trigo; y segundo, que los panes los trajo un niño. ¿Qué nos dice esto? La cebada vale la mitad que el trigo (2 R. 7: 16), y a veces sólo un tercio (Ap. 6:6); y un niño es muy poca cosa cuando hay muchos hombres reunidos. Entre cinco mil hombres, un niño no es nada.

Así, pues, en la pequeñez y en la humildad de lo que se le ofrece, el Señor encuentra la ocasión para mostrar su gloria.  En ambos pasajes se dice, además, que el Señor tuvo compasión de la gente. Las necesidades de ellos tocaban su corazón. El Señor hoy día sigue teniendo compasión de la gente, y nos quiere usar a nosotros para darles de comer. El Señor dio los panes a los discípulos y éstos a la multitud. La gente recibió el alimento de manos de los discípulos. También Él quiere hacer así hoy. Él quiere que pase a través de nosotros la bendición para los muchos que tienen necesidad.

D.     El área milagrosa

Observemos que la gran solución sería la que venía del poder milagroso de Jesús. Era en dependencia de su autoridad y palabra que ellos debían esperar la respuesta. ¿Qué se necesita para que Dios provea?  A menudo nos hallamos empantanados en nuestro crecimiento espiritual simplemente por cuanto el desafío que tenemos delante parece absolutamente imposible. Tales frustraciones no son nuevas. En Juan 6 no sólo hallamos un evento familiar, sino único, por varias razones. En primer lugar, es el único milagro que se menciona en los cuatro evangelios, así que parece que fue sumamente significativo para los escritores, y ciertamente lo fue para el mismo Señor. En segundo lugar, es el único informe que se nos da en que se nos dice que Jesús pidió consejo a alguna persona. En tercer lugar, fue la única vez en que Jesús realizó un milagro ante una multitud tan inmensa. En cuarto lugar, es un milagro “absoluto”; en otras palabras, no fue un acontecimiento natural que fue alterado levemente por grados. De hecho, este milagro  parece sumamente imposible. Ahora viene el milagro. ¿Recuerda la historia? Fue un milagro completamente sencillo. De una manera tranquila y sin obstrucciones, Jesús les dijo a los discípulos: “Haced recostar la gente” (Juan 6:10). Como usted ve, los 12 apóstoles van a estar personalmente incluidos en la realización de este milagro, pues básicamente el milagro es para beneficio de ellos, y no de la multitud. El pudo haber dado a los millares cualquier cosa que quisieran en cualquier tiempo del día, pero utilizó a los discípulos como acomodadores. La gente se recostó como se le dijo. Luego dice la Escritura: Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían (Juan 6:11). Usted no puede apreciar plenamente esto a menos que entienda que la palabra “peces” es traducción de una palabra que se usaba para hacer referencia a pececillos conservados, como las que hoy llamamos sardinas; no eran grandes róbalos marinos o salmones. Y los panes de cebada eran del tamaño de panqueques grandes: planos, duros y quebradizos. Constituían el pan de los pobres. Jesús tomó estos panes quebradizos y los pececillos en sus manos, y con ellos produjo lo imposible. ¡Las multitudes estaban recostadas por las laderas de las montañas, y los discípulos estuvieron ocupados sirviendo el alimento a las docenas, los centenares y los millares! ¿Recuerda que Felipe sólo está pensando en que cada uno recibiera un poco? El versículo 11 dice que les sirvieron “cuanto querían”. Puedo imaginarme a un hombre que no había comido hacía tiempo: “¡Oye, Felipe! Trae un poco más acá”. Así que Felipe le llevó pan, cuanto quiso. “Y cuando se hubieron saciado. (Versículo 12). Así es precisamente el Señor. No sólo hace lo imposible. Lo hace abundantemente, más de lo que cualquiera pudiera pedir o pensar. El dio a ese gentío hasta que quedaron saciados. Realizó su especialidad: hizo lo imposible. Se cruzó el río insuperable, se abrieron túneles para pasar a través de la montaña, se realizó lo imposible. ¡Y para él, eso no fue nada! Notará que, cuando la gente quedó saciada, él dijo a los discípulos: “Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada” (versículo 12). Los recogieron, y llenaron 12 cestas con los pedazos que sobraron de los cinco panes de cebada. ¿Cuántos eran los discípulos? Eran 12. ¿Cuántas cestas recogieron? Recogieron 12. ¿Puede usted imaginarse lo que está haciendo Felipe? Está en la parte baja de la colina con su cesta. Y mientras sube la colina va diciendo: “¡No lo puedo creer!” Tenían más pan del que pudieron comer. Andrés, el del pensamiento pequeño, ¡tuvo que haber quedado atolondrado!¿Sabe usted cuál lección pienso yo que aprendieron los discípulos, o por lo menos han debido aprender? Cuando uno se enfrenta a una imposibilidad, hay que dejarla en las manos del Especialista. Niéguese usted a calcular. Niéguese a dudar. Niéguese a resolverla para que se preocupen. Opóngase a eso. En vez de ello, diga: “Señor, tengo algo que no puedo manejar. Como tú no sólo puedes, sino que también estás dispuesto y ansioso de ayudarme, quita esto de mis manos. Para mí es imposible, pero para ti no lo es”. La perseverancia a través de las presiones de las imposibilidades exige esa clase de confianza.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: