Cuando Dios luce raro: Un desafío a cumplir su voluntad II parte


II.  En segundo lugar si quiero hacer la voluntad de Dios no debo confiar en la sabiduría  convencional  (16:4-10). Es un reto a ser MANEJABLE

En 16:4 Samuel se mueve. Luchó con la voluntad de Dios y ahora va a moverse  como Dios lo ordena. ¿Cómo puede uno ser educado por la voz de Dios? ¿Qué es lo importante en la vida cuando Dios me manda en búsqueda de su plan y su voluntad? ¿Qué elementos debo tomar en cuenta de tal manera que no me equivoque cuando esté frente al plan de Dios?

 A.      Presencia

Observe que el texto comienza “Hizo…Samuel…como le dijo  Jehová”. Una vez que tenemos las instrucciones de Dios el reto no es saber las instrucciones sino obedecerlas. No podemos estar en el centro de la voluntad de Dios sin una búsqueda profunda de sus mandamientos, pensamientos y deseos. Esa dependencia es completa y total. Pero para poder depender de Dios debes estar presente en el centro del plan de Dios. Nada es de lejos, el que quiera participar de lo nuevo de Dios debe estar presente.

 B.      Prudencia

Es  importante darse cuenta  que cuando la gente le pregunta a lo que ha venido, el solamente dice lo que primariamente va a hacer. Pero en su proyecto incluye también a Isaí y a sus hijos. El no da más información de la que Dios le ha dado. No puede, necesita manejar esa información en la intimidad con Dios. Si él se destapa entonces la gente o no lo entenderá, o no lo querrán. Por eso es muy importante reservarnos para nosotros cosas que solo están entre Dios y yo.

 C.      Paciencia

Observe el vrs. 6 allí se narra que Eliab fue el primero al que Samuel vio y por lo tanto concluyó que era el ungido de Jehová. Esta conclusión se basa en la simple apariencia y en la experiencia anterior. La tendencia de Samuel era volver al esquema de Saúl. Ya que Saúl no estaba él pensaba que Dios escogería a alguien que se parecería a Saúl. Por eso su trasfondo lo traiciona. Ese creo que es el problema de las personas que en un momento desean comenzar una nueva obra cansados del esquema al estilo de Saúl. Sin embargo a la hora de hacer el nuevo modelo lo que hacen es buscar un estilo de Saúl con otro nombre Eliasib. Por eso es que Dios lo desecha, porque no necesitaba Saúles con nombre de Eliabs. Ha llegado un momento en la historia de la iglesia que si vamos a comenzar nuevas obras, deberemos dejar a un lado todo el esquema que hemos estado acostumbrados y romper con ese paradigma y buscar el modelo de Dios y no el modelo denominacional o doctrinal o el que a mí me gusta. Samuel debió pasar por todo un proceso de espera. Es vital estar conectado con Dios para aguantar las largas horas de espera en cuanto a la resolución del plan de Dios. Tuvieron que pasar siete hermanos y quedarse sin opciones para poder pasar la prueba de la paciencia de Dios. Habrá múltiples opciones que querrán suplantar el plan de Dios, no es que sean  malas en sí, pero no son lo que Dios quiere. Observé que el plan de Dios a veces podrá ser ambiguo, Dios le dijo a Samuel que uno de los hijos de Isaí sería el rey, así que era lógico que Samuel se pudiera equivocar, porque técnicamente estaba siguiendo las instrucciones de Dios. Si no estamos conectados con Dios no sabremos exactamente quién es el de acuerdo a su corazón. Podremos escoger bien, pero no lo mejor. Pues si Samuel hubiera escogido a cualquiera de los hijos de Isaí estaría dentro del rango de la información que Dios le había dado. Nunca debo confiar en la sabiduría convencional para escoger lo que Dios quiere, debo esperar y escuchar y tomar decisiones en la plena revelación de Dios.

 III. En tercer lugar si quiero hacer la voluntad de Dios no debo desanimarme ante los retrasos. (16:11-12) Este es un llamado a ser RESPONSABLE

 La visión de Dios no es la misma que la del ser humano. El primero mira por dentro, el segundo mira por fuera. Dios no está interesado en “parecer” ni en grandeza humana. Esos son los requisitos carnales del mundo. Los más capacitados y los mejor parecidos son los que muchas veces reciben empleos y obtienen promociones. A Él le interesa el corazón del que será su nuevo proyecto. Samuel miraba lo que estaba afuera, veía en el balcón; “pero Jehová mira el corazón”, ve la sala y las habitaciones. Nadie podrá ser el nuevo plan  de Dios si verdaderamente no le ha entregado su corazón (figura de la mente y asiento de las emociones) a Dios. Abinadad, Sama y sus otros cinco hermanos tenían todo, menos el corazón que Dios buscaba. El nuevo modelo es un modelo de corazón y no de caparazón. Lamentablemente todo el mover evangélico en este siglo  está interesado en lo de afuera, en la estructura, en el “caparazón” y ha olvidado el corazón para Dios. El nuevo modelo es un modelo imposibilidades y no de probabilidades.  Samuel no se dio por vencido y le preguntó a Isaí: “¿Son éstos todos tus hijos?” (16:11). A lo que Isaí respondió: “Queda aún el menor, que apacienta las ovejas” (16:11). Samuel entonces decidió no comer hasta que llegara el que faltaba. El plan de Dios es  muchas veces es ese “menor” que no es tomado en cuenta por los mayores. Ese que parece no prometer mucho y del cual se espera muy poco en el futuro Ese que no cuenta para nada y que su opinión no vale. Ese que no forma parte de la “política” familiar. Ese que siempre está lejos y  difícilmente lo dejamos acercarse a nosotros. Ese puede ser el “menor” que Dios quiere llamar y ungir con su Santo Espíritu. Samuel decidió que no comería hasta que el “menor” llegara. Por causa del “menor” los mayores deben hacer sacrificios personales. A ese “menor” tenemos que esperarlo. Es importante. Dios tiene un plan para él. Debemos ser parte en el propósito de Dios para la elección del “menor”. El profeta lo esperó (16:11). En 1 Samuel 16:12 leemos: “Envió, pues, por él, y le hizo entrar”. Aquí notamos el espíritu de obediencia en David: “envió, pues, por él”. Luego su espíritu de humildad: “y le hizo entrar”. David se sometió a la autoridad espiritual de su padre Isaí. El que tiene problemas con estar bajo autoridad, le será difícil estar en autoridad. El sometimiento a la autoridad tiene que salir del corazón y no de la mente. La mente sin corazón produce carnalidad, pero con el corazón produce espiritualidad.  Es un modelo de apariencia natural y no artificial. Es curioso que la Biblia describa la apariencia de David. Era una apariencia sin aditamentos artificiales, simplemente un muchacho sencillo, lleno de vitalidad y aire fresco con olor a campo.  La apariencia de David se describe así: “y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer” (1 S. 16:12). La mirada y la apariencia de David son señaladas; físicamente describían a David. Leemos: “y era rubio”. Otra versión traduce “sonrosado”, al igual que en Cantares 5:10, y no es una alusión al pelo sino a la piel. Denota un estado más bien de salud. El ungido debe gozar de una buena salud espiritual y emocional. Creyentes con cargas, bajo presiones, deprimidos, rencorosos, angustiados, enojados… muchas veces transmiten esa clase de espíritu en sus ministerios, enseñanzas y prédicas. Lo que ellos mismos están sintiendo es lo que muchas veces proyectan a otros. Sus palabras son “catarsis” emocionales. Predican con ira y promueven las contiendas y la rebelión. La visión del ungido llama la atención de los demás. No mira como los demás y ve más allá que los demás. El visionario mira las cosas como las ve Dios. El ungido se distingue por su “buen parecer”. Espiritualmente este “buen parecer” habla de una vida transformada. Personas cambiadas por el poder transformador de Jesús de Nazaret, serán las que cambiarán familias, ciudades y naciones. Un estilo de vida diferente es la más poderosa predicación que cualquiera puede ministrar.

  •  El Punto Práctico

 Tres lecciones significativas y eternas de la vida de David:

1. Las soluciones de Dios son muchas veces extrañas y sencillas; por lo tanto tengamos una mente abierta. No hagamos del cumplimiento de la voluntad de Dios algo complicado porque no lo es.

2. Dios exalta de manera repentina y sorpresiva: por lo tanto estemos preparados. En el momento que uno menos lo espere, sucederá. Dios nos observa cumpliendo fielmente con nuestras tareas y nos dice: Yo sé lo que estoy haciendo. Está listo para el momento repentino y sorpresivo. Yo sé dónde estás, y sé cómo encontrarte. Solo mantente  preparado mientras realizas tu trabajo.

3. Dios escoge siempre de manera firme y soberana; por tanto sé sensible. El llamamiento que tenemos es el de ser fieles en las tareas difíciles, ya se trate de nuestra educación, de nuestro matrimonio, de nuestra ocupación, o simplemente del agobio diario de la existencia. Esta es la clase de hombres y mujeres que Dios quiere utilizar. Así sucedió con David. “un don nadie” cuidaba las ovejas de su padre en las Colinas de Judea cercanas a la aldea de Belén. Era un niñito llamado David, ignorado por todos… menos por Dios.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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