Corriendo con los caballos: Pastoreando en contextos difíciles


¿Qué puedo extraer de este pasaje de Jeremías? ¿Qué es en realidad ministrar en un contexto duro? ¿Qué es correr con los caballos?

En primer lugar “correr con los caballos” involucra cuatro  realidades. “Si corriste con los de a pie y te cansaron”. La PDT lo traduce así esta parte del texto: “Si quedas agotado cuando compites con los que corren a pie”. ¿Cuáles son esas realidades del ministerio en contexto adverso? La realidad de la disciplina. Observe la expresión: “Si corriste”. La vida adversa o el ministerio adverso son dinámicos, no es estático. Esto implica que muchos creen que es pasear, gozar, o caminar o dirigir. Notemos que Dios nos quiere corriendo. Eso significa buena salud, disciplina y actividad. Es importante enseñar esto en nuestra vocación. El entender esta dinámica nos ayude a batallar dos grandes males, la mediocridad y el estancamiento. La realidad de la dificultad. “Los de a pie”. En el contexto de Jeremías, es obvio que se trataba del pueblo religioso de Israel. El pasaje surge en el contexto de todo el proceso de lucha espiritual-depresión-reniego-inseguridad-comisionamiento en la relación entre Dios y el profeta Jeremías. Estoy convencido que aquí es Dios interrumpiendo a Jeremías mientras escucha sus quejas. Si te tomas el tiempo de ir a tu Biblia verás que en el inicio de Jeremías 12 el profeta le dice a Dios que no se atreve a disputar con él… pero que va a alegarle su causa. ¡Ja! ¿Le alegarías tú algo a Dios? No sé si yo tendría el valor de reclamarle a Dios cara a cara… pero sé que algunas veces me he sentido frustrado por algo en el ministerio y me quejo al estar orando… O pienso algo al estar a solas… casi como un niño que murmulla entre dientes para que sus papás no le escuchen… aunque quiere que en realidad le pongan atención. Me parece que Jeremías estaba frustrado… cansado de ver lo complejo de sus circunstancias. Igual que tú y yo lo hemos estado en más de una ocasión. Uno esperaría entonces una respuesta amorosa, tierna, cariñosa y comprensiva de Dios ¿verdad? Pues no.  La realidad del desgaste.  Mis circunstancias actuales pueden compararse a “correr con los de a pie” (nota que ni siquiera corrió “contra” los de a pie). Esta analogía plantea un desafío pequeño… las habilidades que requiere correr con los de a pie no son extraordinarias. Sin embargo Dios le dice a Jeremías que eso ya lo cansó. Dios le reclamó a Jeremías (y por lo tanto puede reclamarme a mí) que se cansó cuando ni siquiera había sido exigido en extremo. Sin querer ser irrespetuoso con Dios, creo que él está diciendo (nos): ¡No seas llorón! La realidad del desafío. Dios está advirtiendo que el verdadero reto está adelante: Jeremías tendrá que “contender contra los caballos”. Una rápida búsqueda en Google dice que un caballo corre a una velocidad máxima de 60-65 Kms. por hora… ¡ese es un desafío imposible! ¿Cuál es tu profesión actual?  ¿Qué tan veloz puede correr un caballo? Se han visto casos de hasta 80 Kilómetros por hora. También para estos nobles animales, saltar 1,70 metros es algo posible, aunque el récord mundial de salto es de 2,51 metros, y pertenece a un jinete chileno, de la ciudad de Quillota. Por otro lado el  caballo puede jalar  tres veces su peso, o sea, unos 1.500 kilos. Aunque han habido casos de caballos que han arrastrado 4 toneladas. Increíble entonces la analogía de Jeremías.  Así que el reto de Dios a Jeremías parte de una pregunta:¿Cómo puedo esperar enfrentarme con un desafío grande si estoy lloriqueando por mis circunstancias actuales? Esto es una buena pregunta.

En segundo lugar “correr con los caballos involucra dos  modalidades

La modalidad delineadora. La analogía en la segunda parte del versículo es similar. ¿Eres tú de los que en la tierra de paz no están seguros (o no sientes que estás seguro)? ¿Eres una persona llena de temores? ¿Cómo vas a hacer al llegar a “la espesura del Jordán”? La expresión tiene connotaciones interesantes. A estas alturas el ministerio de Jeremías había sido bastante agresivo de parte de los líderes y el pueblo de Israel. Jeremías fue llamado por el Señor siendo un muchacho aún. Era un jóven de carácter tímido y sensible, procedente del pueblo de Anatot, a unos 5 Km. (o 4 kms., unas 2 millas y media) al nordeste de Jerusalén. En los días de Jeremías hubo una gran contienda por la supremacía mundial. Asiria había gozado de la supremacía. En el año 607 a.C., Asiria fue derrotada por Babilonia. En el año 605 a.C., Egipto fue aplastada en la batalla de Carquemis y Babilonia pasó a ser la dueña del mundo. En los pocos años que siguieron invadió Jerusalén y llevó a los judíos a la cautividad. Los falsos profetas habían llenado la ciudad de Jerusalén en aquellos días. Se habían dedicado a adular al rey y le habían estado profetizando todo lo que les gustaba oír. La tarea del profeta Jeremías no fue nada fácil porque tenía que declarar la muerte de su nación! Un mensaje para nada positivo. Su mensaje al pueblo del Señor, trata acerca de la certidumbre del juicio de Dios debido al pecado; sin embargo también trata de la ternura y eternidad de su amor infinito. La nación de Judá había abandonado al Señor, y por medio de Jeremías, Dios envió advertencias de inminentes juicios, rogando a su pueblo que volvieran a Sus mandamientos. Entonces aunque había sido algo dura pero simplemente era algo que estaba preparando a Jeremías para una dimensión superior. Jeremías estaba quejándose con Dios a causa de su dura participación en el trabajo. Jehová habla al profeta con cierta dureza recondándole las pruebas, desastres y crisis que están por venir, los cuales harán parecer pequeñas las presentes contrariedades. El Señor asegura a su profeta que él conoce y es capaz de entender y dar crédito a Dios por todos los eventos pasados y escrupulosamente cumplidos. Dios confía en que Jeremías actuará. Le asegura que ha sido elegido y elementalmente preparado por ahora para posteriores y más duras batallas futuras. Cada pequeño sufrimiento del presente es una valiosa contribución que templará su carácter y su alma para nuevas y más peligrosas empresas. El Señor no nos manda a competir en carreras con los caballos mientras no hayamos competido con los humanos en la lucha. Cada victoria ganada en nuestra vida, nos capacitará mejor para las horas trágicas. Qué hará usted cuando el Jordán crezca? Cuando el Jordán se desborde rebasando sus aristas, cómo podrá usted prevalecer? Si podrá prevalecer. Pablo escribe: ”Antes en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquél que nos amó. Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 8:37-39).

 La modalidad debeladora. Jeremías nos da algunas alusiones sobre la espesura del Jordán y algunos de sus  peligros en ese lugar. Sólo por si estás preguntándote lo que sucede en la espesura, acá te van otros pasajes que debes considerar… ¿dime si no ves allí claramente un enemigo más formidable que el que estás temiendo ahora? El león sube de la espesura, y el destruidor de naciones está en marcha, y ha salido de su lugar para poner tu tierra en desolación; tus ciudades quedarán asoladas y sin morador. (Jeremías 4:7). He aquí que como león subirá de la espesura del Jordán contra la bella y robusta; porque muy pronto le haré huir de ella, y al que fuere escogido la encargaré; porque ¿quién es semejante a mí, y quién me emplazará? ¿Quién será aquel pastor que me podrá resistir?. Jeremías 49:19. He aquí que como león subirá de la espesura del Jordán a la morada fortificada; porque muy pronto le haré huir de ella, y al que yo escoja la encargaré; porque ¿quién es semejante a mí? ¿Y quién me emplazará? ¿O quién será aquel pastor que podrá resistirme? Jeremías 50:44. Los cristianos no estamos exentos de los problemas, las crisis, el dolor, las enfermedades. Esto puede producir en nosotros cansancio, agotamiento, frustración, ¡y es completamente legítimo! Dios no nos reprocha el cansancio (Salmos 69:1-3, “Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado. Cansado estoy de llamar; mi garganta se ha enronquecido; Han desfallecido mis ojos esperando a mi Dios”). Por otro lado,  Dios permite que nos cansemos y no nos reprocha, pero no soporta que nos quejemos. Es decir, podemos quejarnos de vez en cuando (somos humanos), pero no hacer de las quejas y las lamentaciones nuestro estilo de vida (Números 17:5, “Y florecerá la vara del varón que yo escoja, y haré cesar delante de mí las quejas de los hijos de Israel conque murmuran contra vosotros”). Creo que es importante que aprendamos a depositar toda nuestra confianza en Aquel que fue capaz de vencer al mundo (Juan 16:33, “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo”). Aprendamos de los caballos, aprendamos de su fortaleza, de su valor y de su rapidez. Focalicemos nuestra mirada hacia adelante, visualicemos las bendiciones que están en la meta. Corramos, corramos, corramos; es necesario dejar de caminar y comenzar a correr, el esfuerzo exige compromiso (Hebreos 12:1-2, “Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús”. Filipenses 3:13.14, “Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado, pero una cosa hago: Olvidando ciertamente lo queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús”).

  Mi conclusión del día de hoy: Si eres líder… ¡No llores! ¿Cómo vas a enfrentar los retos y desafíos más grandes que tienes adelante? No malgastes tus fuerzas en enfocarte en lo que te desanima hoy… adelante te espera una lucha con circunstancias más allá de tu capacidad y desafíos espirituales que son más de lo que puedes manejar. Orar está bien. Llorar… también. ¿Lloriquear? De ninguna manera.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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