Manual para matar gigantes


1 Samuel 17

 Punto de Partida

En el año 1962 salió una película muy popular llamada “Jack el matador de Gigantes”. Era una película muy novedosa en esa época porque se usaba una técnica nueva llama dynarama, que consistía en fotografiar a muy rápida velocidad un muñeco de cera, luego cuando se ponía en velocidad acelerada daba la impresión de movimiento.  Desde la primera vez que vi la película, no sé cuantas veces la vi de niño. Hace poco por la maravilla de la internet la puede volver a ver. Me enteré que el año pasado o este año (2013) la película fue nuevamente hecha pero ya con tecnología de esta era. Era fascinante adentrarse en el mundo bizarro de los gigantes. Lo que no sabía en esa época es que miles de años antes de la hechura del filme, ya había habido una historia pero no ficticia de un gigante. Y la historia está asociada con un gigante y con un matador de gigantes que se llamaba David. Este estudio se trata de ver cuáles fueron las pautas que David utilizó para acabar con el gigante Goliat.

 Punto Principal

Pueda ser que muchos de los que leen esta reflexión estén luchando con sus propios grandes problemas y no saben cómo derribar sus “gigantes”. O es probable que Dios te esté embarcando en un combate contra un gigante que se opone a tu crecimiento y desarrollo espiritual. ¿Qué podemos hacer? Quiero compartirte 4 principios importantes para derribar gigantes.

 Mantenga bien su actitud

Es decir guarde su energía para pelear con los gigantes  y no con sus  soldados amigos.  17:28-29 Un buen creyente debe saber esto, debido a que los gigantes andan cerca y se aparecen cuando menos se lo espera, no se desgaste con enanos. Es decir hay cosas más importantes con las que va a lidiar para detenerse en cosas insignificantes. Note la respuesta de David: “¿No es esto mero hablar? Es decir para que voy a perder tiempo en “mera palabrería” habiendo tanto en riesgo. David dice: “No voy a caer en tu trampa de pelearme contigo gastando saliva. A veces perdemos tanto tiempo en cosas, personas o circunstancias  triviales y no nos damos cuenta que hay gente muriendo alrededor sin Cristo y nosotros nos enfocamos en gente que ya va camino al cielo.

Mida bien la  altitud

 Los gigantes a menudo no son tan grandes  como usted piensa. 1 Samuel 17:32-33. Tanto Saúl  como el pueblo consideraban al gigante demasiado alto. Pero David no lo consideraba tan alto  comparado con Dios. Cuando no medimos bien al gigante entonces es muy fácil terminar intimidado. Josué y los 12 espías es un paralelo.  (Números 13:33) Ellos dijeron que eran como langostas a la par de los gigantes de Canáan. Pero los gigantes eran como langostas comparados con Dios.  Hay que poner a los gigantes en la perspectiva correcta. (Lucas 12:4). Las finanzas pueden ser dolorosas, las enfermedades, las desilusiones, los problemas familiares, pero reservemos el temor para lo verdaderamente peligroso. Es decir  hay que temer sólo aquel que pueda echar en el infierno. El enemigo lo único que puede quitarnos es la vida física. El infierno es por siempre.

 v  Maneje bien la aptitud

Recuerde que usted ya ha sido dotado con lo que se requiere para  derribar los gigantes en este momento. Por lo tanto es urgente a ponerse en acción de inmediato. La mejor preparación es la que hace mejor en la actualidad. Por lo general para lo que es bueno en la vida, será plataforma para desarrollar la voluntad de Dios. David sabía cómo usar una honda. Todos nosotros tenemos  talentos especiales desarrollados  en las experiencias del día a día. Si uno observa el vrs. 17:34 era en la intimidad y en el contexto del anonimato donde se había afilado para matar gigantes. Dios usa la adversidad en la soledad para construir el carácter. El tenía reserva espiritual en el silencio para que cuando lo público se desatara, fuera el único que se atreviera a hacer, lo que nadie  quería hacer. ¿Estás dispuestos a hacer lo que nadie quiere hacer y a correr el riesgo por obediencia a Dios? El ya te capacitó, lo que necesitas es simplemente caminar en fe y enfrentar al gigante.

 V  Muévase en plenitud

Lo que las personas necesitan saber acerca de la batalla con gigantes es que necesitamos a Dios para poder vencerlo plenamente. Esto implica hacerlo en la forma que Dios te ha llamado a hacerlo. Es decir no sólo debemos hacerlo porque Dios lo dice, sino que debemos hacerlo como Dios dice. ¿Cómo se hace eso? Primero, use el entrenamiento de Dios.  La armadura de Saúl no va a funcionar. (17:38). En  medio del temor y la vergüenza, y con los ejércitos de Israel huyendo derrotados, el siervo escogido y preparado por Dios salió sin temor a la lucha con plena confianza en la victoria, contando para su fuerza solamente en Dios.  Saúl, en rebelión, y abandonado por Dios, había perdido todo su coraje y poder, pero buscó poner su propia armadura a David.  De esta misma vacía forma de piedad, hoy también se quiere poner ropas carnales a los siervos fieles de Dios, los cuales Él ha levantado.  Por esto, el que quiere prevalecer en este santo combate contra las fuerzas del mal y las tinieblas, las cuales han venido contra nosotros en estos días como un diluvio, no debe someterse bajo la carnal armadura de un cristianismo contaminado  e impotente, del que Dios se ha retirado. David dijo: “Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué”. Y David echó de sí aquellas cosas”.   Él no sólo vió que estas cosas serian un impedimento para él, sino que él necesitaba echarlos de sí.  Cargado con estas nunca podría vencer a su poderoso enemigo. Por otro lado dijo: “Nunca lo practiqué”.  Pero si había practicado la onda y el palo  cuando Dios lo había entrenado con el oso y el león. No podemos darnos el lujo que nos imponga una “armadura” que en lugar de ayudarnos nos va a estorbar. Segundo, use el tratamiento  de Dios.  No debemos seguir la fórmula de otros en cuanto a pelear con gigantes. Aprenda de otros pero no sea una copia de otros, sobre todo en procedimientos y fórmulas. Al ver la buena disposición de David, el rey Saúl quiso ayudarlo facilitándole el uso de su atuendo de guerra (17:38). De parte del rey este era un gesto amable y de consideración, sin restarle que conllevaba un enorme privilegio para un soldado ponerse los aparejos militares de su rey. El ungido se dejó vestir por el no ungido, pero pronto tuvo que quitarse los atuendos de él. Los no ungidos muchas veces nos tratarán de vestir con sus tradiciones o con su liberalismo. David fue humilde y se sometió a la voluntad de Saúl. No le quiso decir que no sin antes tratar. No digamos que no inmediatamente, demos la oportunidad de tratar para ver si funciona o no. Con tratar algunas ofertas el ungido nada pierde, puede que gane algo. David no era un tradicionalista, testarudo y conservador, que no cedía ante las innovaciones. Estaba muy dispuesto a tratar algo nuevo. Si le servía lo continuaba usando, pero si no lo descartaba. Dicen las Escrituras: “y probó a andar, porque nunca había hecho la prueba” (17:39). Hay quedarle oportunidad a ciertas cosas. Las debemos examinar cuidadosamente. Tenemos que convencernos de lo que se nos ofrece y de que la oportunidad que se nos  ha dado no es la que nos conviene. David probó hacer lo que nunca antes había hecho. Después de tener todos estos aparejos de combate puestos, se dio cuenta de que esto no era para él. A Saúl ese ropaje militar, con la coraza y el casco, le servía bien. Le era como anillo al dedo. Para David  le era un estorbo. Y todo lo que le estorba al instrumento de Dios, él lo rechaza. Quiere ser sensible y flexible. Se niega a todo lo que le pueda quitar la bendición. David tiene que hablarle con franqueza a Saúl. Estas fueron sus palabras: “Yo no puedo andar con esto, porque nunca lo practiqué” (17:39). Desde luego, Saúl al ponerle ese uniforme a David no pensó bien. A un soldado no se le puede dar un rifle y granadas si no se le entrena primero. De un pastor de ovejas Saúl quería hacer un soldado entrenado. Además, este atuendo militar representaba la confianza humana más que la confianza en Dios. Saúl había perdido su confianza en Dios y confiaba demasiado en la mano del hombre, más que en la mano de Dios. La franqueza es muy importante en la vida y en las relaciones de los ungidos. Cuando ellos hablan lo hacen de corazón. No hacen alardes y no les interesa impresionar a alguien, sino agradar a Dios. Luego leemos: “Y David echó de sí aquellas cosas” (17:39). Los que quieren usar el tratamiento de Dios en su batalla contra los gigantes, echan de sí todo lo que no les conviene. Hay cargas que los siervos de Dios  no deben llevar. Hay cosas de otros que tenemos que soltar de nuestra vida. No podemos copiar el estilo de otro. Tenemos que ser auténticos. No de plástico. Vamos a vaciarnos más de nosotros mismos y más de lo que otros nos quieran poner, y llenarnos más del Espíritu Santo y del Señor Jesucristo. Tercero use el procedimiento  de Dios “Y tomó su cayado en su mano, y escogió cinco piedras lisas del arroyo, y las puso en el saco pastoril, en el zurrón que traía, y tomó su honda en su mano y se fue hacia el filisteo” (17:40). David volvió a su estilo: “tomó su cayado en su mano”. El cayado era su instrumento pastoril. Símbolo de su autoridad y de su poder. Los que pelean las batallas de Dios con el procedimiento de Dios  les interesa estar vestidos de autoridad y de poder. Al enemigo se le hace frente con este cayado de autoridad. Del permiso divino y de poder, de la ejecución divina. David sabía quién era en Dios y lo que tenía de Dios. Luego “escogió cinco piedras lisas del arroyo”. No escogió piedras cualesquiera, sino piedras lisas para ser utilizadas en el momento de Dios. Cada una de estas cinco piedras calificaba para ser echada en el zurrón, metida en la honda y disparada a la frente del gigante. Las cinco piedras eran importantes para Dios y de utilidad para David. De las cinco, una sería la elegida para ser usada en esta famosa historia. Lo interesante es que no sabemos cuál de las cinco fue, pero una de ellas hizo historia y las otras cuatro siguen siendo recordadas. Sin embargo, estas cinco piedras no siempre fueron así. Primero, fueron formadas por el tiempo y la paciencia. A Dios hay que darle tiempo en nuestra formación y ser pacientes con su obra que a veces es lenta. Segundo, quebrantadas rodando y manteniéndose quietas. Quietos o rodando, el Señor Jesucristo en el río del Espíritu Santo nos quebranta. Tercero, el paso del agua sobre ellas las fue suavizando y puliendo. Las pruebas nos ayudan a manifestar más el carácter de Jesucristo en nuestra vida. David  supo escoger las cinco piedras. Dos requisitos tenía en mente. Primero, que fueran del arroyo. Segundo, que fueran lisas. Porque podían ser del arroyo y no ser lisas, o ser lisas y no ser del arroyo. Hay que  saber qué escoger para utilizar en el ministerio. Van siempre al arroyo de Dios para buscar lo que quieren. Sin oración, sin ayuno, sin lectura de la Biblia, sin asistencia a las reuniones del templo, no podemos encontrar las piedras lisas que necesitamos para ministrar y actuar como ungidos. Leemos del ungido: “y se fue hacia el filisteo”. En vez del filisteo venir al ungido, este se fue a su encuentro. Los ungidos son personas con determinación. Cuando se proponen algo lo hacen. Se mueven hacia adelante. Muchos se mueven y no caminan. Otros caminan, pero hacia atrás. El ungido siempre se mueve hacia delante. Cuarto use la presencia de Dios. Una cosa que me llama la atención que ser un matador de gigantes por lo general siempre es un asunto que se hace en la soledad. Pero no estamos solos. Todas nuestras luchas nos parecen únicas   (Proverbios 14: 10). La gente de Israel dejó solo a David, el rey dejo solo a David, sus hermanos lo dejaron solo a David, pero nunca estuvo solo en realidad. La presencia de Dios estaba con él.  David tenía la perspectiva correcta. ¿Quién es este incircunciso que desafía al Señor? 17:26 Para no sentirme solo en mi batalla contra los gigantes me debo centrar primero en Dios. Debemos ser fuertes y con coraje. “Y el filisteo venía andando y acercándose a David, y su escudero delante de él” (17:41). Se define temeridad como “atrevimiento imprudente” y temerario como “demasiado atrevido”. Una persona temeraria a nada le tiene miedo. Ni la estatura del gigante, ni su voz, ni su escudero, hicieron impresión en el corazón del ungido. Aunque el gigante andaba y se acercaba, David también andaba y se le acercaba. Al ungido ni Goliat ni su escudero lo atemorizaron. Es un temerario espiritual. Goliat tenía un escudero visible, David lo tenía invisible. “Mas tú, Jehová, eres escudo alrededor de mí; mi gloria, y el que levanta mi cabeza” (Sal. 3:3). “Porque tú, oh Jehová, bendecirás al justo; como un escudo lo rodearás de tu favor” (Sal. 5:12). “Jehová es mi fortaleza y mi escudo… y el refugio salvador de su ungido” (Sal. 28:7–8). Quinto, use  la experiencia en Dios.  Un matador de gigantes  resulta en un ejemplo de ánimo y aliento a los demás. 17:52. Debe observar que los filisteos no se rindieron tal como lo había dicho Goliat, al final siempre pelearon, pero los israelitas ganaron porque habían recibido aliento y coraje de parte de David. Es precisamente el involucrarme en fe y en confianza en Dios que puedo contagiar de esa fe y ser un modelo al pueblo de Dios. Necesitamos jóvenes que contagien de fe, valor y coraje al pueblo de Dios en esta generación.

 Punto Práctico

En que maneras nuestros problemas y adversidades espirituales son como Goliat? Nuestros problemas pueden ser grandes, (Goliat medía 2:30 mts). Nuestros problemas parecen infranqueables? Por otro lado Goliat aparecía 40 días dos veces al día. ¿Son nuestros problemas tan recurrente3s en su presencia como lo era Goliat en la presencia de Israel? ¿Luchamos  con el mismo problema a diario?

Debemos pelear nuestras  batallas personalmente en lugar de esperar que otros peleen por mí. 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: