¿De aniversario su iglesia? Le puedo sugerir un tema…


                                                                                            “Destruid este templo”

                                                                                                          Juan 2:20-21

La frase en mención se enmarca en la primera acción de Jesús de limpiar el templo. Por alguna razón se genera todo una revuelta con la acción de Jesús.  Su casa andaba mal, por lo tanto había que hacer una reingeniería. Este templo era el orgullo de los judíos y la alianza más estratégica de Herodes con los líderes de Israel. Es obvio que ellos estaban muy orgullosos de su majestuosa construcción. De hecho en una ocasión saliendo del templo sus discípulos expresaron: “Maestro ¡mira que piedras y que edificios más hermosos” Jesús les respondió ¿ves estos grandes edificios? Pues de ellos no va a quedar  en pie ni una pared. Todo será destruido.” (Marcos 13:1-2) ¿Por qué tenemos la tendencia como iglesias a enamorarnos de las construcciones? Quizás las “las piedras sobre piedras” nos llenan de satisfacción y orgullo. Así como con un sentido de realización. Creo que esos son los trofeos más valiosos para los evangélicos. ¡Vean!, dicen la mayoría, ¡Cómo hemos puesto piedra sobre piedra, y se ven hermosas! Algunas iglesias incluso depositan “manuscritos” de los que estuvieron poniendo la primera piedra, y luego las entierran en los fundamentos del edificio.

La iglesia que intento pastorear creo que va a cumplir 46 años, y una vez más nos estamos preparando para celebrar el aniversario. Lo hacemos como todas las celebraciones de aniversario de los evangélicos. Recordando a los muertos, a los ancianos que fueron pioneros de la obra que se celebra, seleccionando predicadores dinámicos que vengan a inyectar vigor a ese pasado que recordamos. Alistamos el dinero para las suculentas viandas, y por supuesto no deben faltar los invitados especiales, como cantantes, grupos de alabanza famosos, etc., etc.  ¿Por qué somos así para celebrar los aniversarios? Las celebraciones de aniversarios de las iglesias y organizaciones son actividades muy regulares en las iglesias evangélicas.  Es común escuchar de congregaciones o misiones que celebran su aniversario número 15 o 20 como congregación y hacen una gran fiesta.  Lamentablemente, no pueden ver la tristeza que deberían tener por no haber llegado a ser constituidos como Iglesia en tantos años. Creo que  nuestra tendencia en los aniversarios  es celebrar el pasado y no ver hacia al futuro. Por otro lado, el futuro no es tema de discusión en muchas iglesias; sobre todo el futuro a largo plazo.  La reflexión y planeación de muchas Iglesias sólo llega hasta el futuro inmediato: la próxima semana, el próximo mes, y en el mejor de los casos, el próximo año. Muy pocas iglesias tienen una estrategia bien definida para afrontar el futuro y avanzar el reino de Dios. El pasado es importante porque aprendemos de los aciertos y sin sabores de otros, encontramos identidad en nuestra historia y nos animamos a seguir adelante.  Pero para avanzar el reino, nunca será suficiente con celebrar el pasado sin soñar con el futuro.  Lo que fue, puede ser todavía mejor.  Lo que ha sido, tiene que avanzar y florecer.  Si queremos una iglesia diferente tenemos que cambiar esta tendencia de deleitarse sólo en el pasado.  Tenemos que comenzar a soñar, planear y actuar para que las siguientes generaciones reciban una iglesia evangélica mucho más sólida y fortalecida.

Hay algo que me pareció muy interesante en la frase que Jesús dice. Note que el pasaje dice: “El amor que siento por tu templo me quema como un fuego” (TLA). Jesús tenía un celo por algún tipo de “templo”, ¿era el templo de Herodes? Pienso que no. Entonces los líderes le dijeron:” ¿Con que autoridad haces esto?” Observe lo que dice Jesús: “Destruyan este templo y en sólo tres días volveré a construirlo” Una vez menciona la expresión templo. ¿A qué templo se refiere? Vuelvo a preguntar. Los líderes se asustan, porque les toca lo más valioso para ellos: Su templo. Y dicen 46 años fueron necesarios para construir este templo y ¿tú crees poder construirlo en tres días? Luego añade: “Pero Jesús estaba hablando de su propio cuerpo? Varias cosas puedo entender en este pasaje que creo que sería una guía valiosa para celebrar nuestros aniversarios de “piedras sobre piedras hermosas”

Primero, mientras los aniversarios  se mueren por presentar su pasado e historia, Jesús está interesado en los retos del futuro. Fíjense que los fariseos están enfocados en su templo (edificio) mientras que Jesús está enfocado en su templo (cuerpo). Es decir el templo de ellos y su historia representaba prestigio, así que había que celebrar ese prestigio, mientras que el templo de Jesús representaba su poder y se enfoca en el protagonismo futuro. Hay muchas iglesias que en sus aniversarios podrán festejar su prestigio pero Dios está más interesado en su protagonismo futuro. A nivel nacional, existe una gran cantidad de templos evangélicos.  La iglesia tiende a estar muy centrada en el edificio.  En muchas iglesias la actividad se reduce en recaudar fondos para construir un aula más o completar la remodelación de la fachada.  En otras, el trabajo consiste en quién limpiará el templo, quién traerá las flores o quién podará el pasto.  Por supuesto, todas estas acciones son necesarias para el buen mantenimiento de las instalaciones, pero debemos dejar de tratar al edificio como un fin en sí mismo. ¿Por qué necesitamos edificios? Después de todo, Dios no nos ordenó construir y mantener edificios.  Los necesitamos para cumplir mejor nuestra misión: hacer discípulos. Remodelar el edificio o agregar un aula más, no es la misión de la iglesia.  La misión es reconciliar a las personas con Dios; es guiarles a una relación creciente con el Padre; es avanzar el Reino hasta lo último de la tierra. Lamentablemente, muchos evangélicos pierden de vista la esencia de la misión y se centran en el edificio.  En esa mentalidad, los edificios contemporáneos vienen a ser el equivalente del templo de Jerusalén.  Los edificios son reverenciados casi como los israelitas, en el Antiguo Testamento, lo hacían con el templo de Jerusalén. Se exhiben listas de prohibiciones que deben observarse al entrar a los edificios. El templo de Jerusalén era una especie de punto de contacto entre la dimensión celestial y la terrenal.  Era como la “puerta del cielo”.  En él había puesto Dios “Su Nombre”, es decir el acceso directo ante su presencia.  La Biblia nos enseña que el templo era una figura o “fotografía” que apuntaba hacia Cristo.  Con la venida de Cristo, la fotografía o anticipo queda en desuso. De hecho, en el año 70 D.C. el templo de Jerusalén fue derrumbado para nunca más ser reedificado.   Ahora en Jesucristo está el “Nombre”. En el nombre de Jesús ahora llegamos confiadamente al Padre.  En Su nombre somos salvos (Hch 4:12).  Ante su nombre se dobla toda rodilla en el cielo y en la tierra (Fil 2:9). Cristo, quien tiene el “nombre”, ha venido, ya no hay necesidad de un templo como el de Jerusalén.  De hecho, en la Nueva Jerusalén, no hay templo porque Dios y el cordero son el templo (Ap 21:22).  Por lo tanto, seguir aferrándonos a la idea de un templo como el de Jerusalén, equivale a decir que Jesucristo es insuficiente y necesitamos todavía un lugar específico para poder tener acceso a Dios. No cabe duda que los edificios donde se reúne la iglesia son  necesarios  para el desarrollo del ministerio, pero no son equivalentes al templo de Jerusalén, ni son un fin en sí mismos.  Entonces, debemos cambiar el énfasis.  En vez de centrarnos en construir más y mejores templos como finalidad de la iglesia, debemos concentrarnos en fortalecer y edificar mejores ministerios, que sin duda, requerirán buenas instalaciones para desarrollarlos óptimamente.

Segundo, mientras los aniversarios están muy inclinados a mantener, Jesús está más interesado en alcanzar. Observe que la gente dice: “46 años nos costó levantar este templo”. Esa es razón suficiente para no moverse. Es decir hemos invertido tanto, nos costó tanto, nos emocionó tanto que,  cómo se le ocurre a Jesús botar algo tan bonito y tan significativo en términos económicos y emocionales. Y es que quizás sin excepción (yo no he conocida ninguna iglesia hasta hoy). La preocupación de muchas iglesias es mantener a los que ya están. Esto, por supuesto, no está mal.  El problema empieza cuando los líderes no sueñan con los que podrían alcanzar, sino se conforman con mantener a los que ya están. Casi siempre las decisiones se toman con base en la comodidad y preferencias de los que ya son creyentes, sin desafiarlos a esforzarse a ser “todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” (1 Co 9:22 NVI).  Se habla de evangelizar y de alcanzar al perdido, pero no somos capaces de cambiar nuestras cómodas costumbres con tal de acercarnos al que necesita de Cristo. No estoy sugiriendo que no evangelizamos.  Por supuesto que sí lo hacemos.  El problema está en que consideramos el evangelismo como algo más que hacemos en la iglesia, en vez de ser una actitud  que se refleje en todo lo que hacemos. Esta realidad es evidente en el descontento que producen algunos intentos de ser más sensibles con los invitados. Si proyectamos la letra de los cantos en la pantalla como una cortesía para todos los invitados que no tienen himnarios, algunos creyentes se muestran descontentos porque dicen que está mal ajustarse a los incrédulos.  Dicen: “Si quieren ser cristianos, tienen que ser como nosotros y hacer lo que nosotros hacemos”.  Algunos creyentes encuentran ofensiva la solicitud de ceder su asiento para algún invitado. Estacionamos nuestro automóvil en el lugar más cercano al edificio, en lugar de dejar ese lugar para algún invitado. Los sermones se preparan pensando sólo en los de casa y hablamos usando el “código” evangélico que sólo los de adentro comprenden.  En fin, no sabemos ser anfitriones porque tenemos la mentalidad de que la iglesia es como un club para “santos”.  Nos interesa mantener el status quo del club; los pecadores vendrían a estropear nuestro club y sus prácticas tradicionales.  Necesitamos romper con este falso concepto de lo que es la Iglesia.  La Iglesia es la estrategia de Dios para alcanzar al mundo.  Debemos ser una comunidad que atraiga a los pecadores, que reciba a los que necesitan al Señor; una comunidad que se esfuerza por compartir, con sus palabras, acciones y actitudes, las mejores noticias jamás conocidas: el Evangelio.

Tercero mientras los aniversarios adoran la edad, Jesús promueve la calidad. Hace poco compartía con una iglesia que va a cumplir 100 años de existencia. Por alguna razón Dios me ha permitido presenciar la celebración de 100 años en cinco eventos diferentes. Primero presencié la celebración de 100 de la Iglesia Central de la Misión Centroamericana de El Salvador, luego los 100 años de esa misión. Después presencie los 100 años de la Misión Centroamericana de Guatemala. Luego presencié la celebración de los cien años de la iglesia Bautista en El Salvador y estoy presenciando los 100 años de la primera iglesia Bautista de El Salvador. Sin excepción, he notado que al igual que los fariseos del tiempo de Jesús cuando dicen “46 años” costó construir este templo, cómo si el tiempo representa avance y madurez. Lo único que representa es presencia y costumbre en la sociedad de ver el templo y su ubicación geográfica. ¿Porque en los aniversarios nos encanta hablar de la edad, de los viejos, de los fundadores? Algunos hasta miran ese pasado con nostalgia porque quisieran que el presente se pareciera a esa pasado que añoran. En cambio observe que Jesús en términos de tiempo su medida no son 46 años, sino que son 3 días. ¿Pero quien construye mejor los fariseos o Jesús? ¿De qué sirve ser viejo sin ser añejo? La calidad de vida se viene cuando Jesús construye su templo, y no cuando nosotros los construimos. Para muchos evangélicos es de suma importancia conservar la tradición recibida del pasado.  De acuerdo con esta mentalidad, lo que se ha hecho en el pasado se vuelve la norma para definir lo que se puede o debe hacer en el presente.  El tiempo y la repetición van dejando la idea de que las prácticas ministeriales tradicionales son necesariamente la única manera aprobada por Dios para realizar el trabajo de la Iglesia. Toda propuesta que atente contra la tradición ministerial del pasado es considerada liberal, peligrosa y fuera del orden evangélico. No cabe duda que la tradición es importante porque nos conecta con los santos del pasado, provee el sentido histórico de nuestra identidad y es un freno amigable para nuestras tendencias extremosas.  Sin embargo, la tradición simplemente es una manera en la que la Iglesia ministró en un contexto cultural particular, en cierta época de la historia, atendiendo necesidades y personas específicas.  No necesariamente es la única manera endosada por Dios para el ministerio. Por lo tanto, es necesario considerar el contexto cultural, social, político y religioso en el que ministramos para determinar cómo la herencia del pasado nos ayuda o nos distrae para servir en las circunstancias actuales.  No se trata de rechazar del todo la tradición, sino evaluarla y ajustarla al entorno presente para poder ser relevantes en nuestra cultura. Cómo seremos relevantes con nuestro ministerio femenil, por ejemplo, en una cultura urbana donde las mujeres forman parte activa de la fuerza laboral y tienen horarios tan variados. Cómo alcanzaremos con el evangelio a una juventud que está creciendo en la era del ciberespacio y multimedia. Cómo ministraremos en una época en la que la familia compuesta por papá, mamá e hijos es una especie en extinción. Cómo seremos relevantes a estas nuevas condiciones de ministerio. La tradición es muy buena, pero nunca olvidemos que somos llamados a ministrar relevantemente en un contexto diferente.  Los propósitos bíblicos para el ministerio nunca cambian, no obstante, las estrategias específicas para lograrlos pueden variar de cultura en cultura, de lugar en lugar y de época en época.

Cuarto mientras los aniversarios nuestros temas son atractivos el tema de Jesús es destructivo.  Si hay una cosa que siempre me ha atraído de Jesús, la cual admiro mucho es su capacidad de generar caos  e incomodidad. Cada vez que me reúno con comisiones, directivas, y otras hierbas para escoger el énfasis del aniversario suceden las mismas cosas. Por lo general estamos pensando o que tema puede ser bonito y de bendición para la iglesia o que tema puede ser para retar a la iglesia. Nadie piensa en términos de que el tema sea “ofensivo” o destructivo para la cosmovisión de club que muchas iglesias tienen. De esa cuenta que los temas son: “Familias fuertes en un mundo adverso” “Estrategias para mantener la unidad”, “Instrumentos en manos de Dios”, etc., etc.  Si observamos el texto, los fariseos y aún los discípulos decían: “¿Te fijaste en el templo que hermoso?” o “La obra más linda hecho en 46 años”. ¡Qué temas más impresionantes! Y que dice Jesús: “Destruid este templo” Me imagino que el tema de su aniversario sería algo así: “Destruyendo lo de 46 años para levantar lo de 3 días” ¿Cómo se te ocurre Jesús? Esos temas no son de aniversario. Cuando llegará el día en que de veras “le meteremos el diente” a lo que en realidad necesita ser “derribado”, sin lástima, sin emociones, sin tradiciones chantajistas. Les garantizo que un gran porcentaje de la gente de la iglesia sabe que hay muchas cosas que ya no funcionan y que deberían ser echadas al trasto de la basura, pero se siguen manteniendo. ¿Por qué? Porque muchas de esas estructuras le dan poder a los pocos que mandan en las iglesias y que le han robado a Jesucristo su autoridad. Entonces las necesitamos para seguir controlando, mandando y gobernando. Si quitamos y destruimos eso muchos se quedaran sin sus cuotas de poder. Por eso es que Jesús cayó mal en ese momento, y le preguntaron “¿Con qué autoridad dices eso? La respuesta de Jesús  es yo puedo destruir y construir más rápido que sus “famosos templos de 46 años”. Siempre me ha llamado la atención  un versículo en el libro de Jeremías 1:10: “Mira  que te he puesto este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y plantar”. La versión PDT dice: “Hoy te he elegido a ti para llevar a cabo una tarea que afectará naciones y reinos. Los removerás y provocarás su caída,  los harás desaparecer y los destruirás y también los reconstruirás  y los plantarás de nuevo». Qué yo sepa este versículo no es lema de ningún aniversario. ¿Sería aceptado si se propone?

¿Cómo me gustaría celebrar un aniversario a mí? ¿Qué es lo que sugiere este pasaje?

Primero me gustaría empezar escogiendo un tema que venga de la voluntad de Dios y no de mi gusto. El tema de los fariseos fue “el templo hermosos de 46 años” y el tema de Jesús era el templo victorioso de tres días. Este es un reto con la conexión a la visión de Dios. Qué triste sería tener toda una semana de conferencias con un tema que no es de Dios sino de la necesidad o del conferencista invitado.

Segundo me  obligaría a pensar más hacia adelante que hacia atrás. Para serles honestos (y creo que mucha gente conmigo) ya nos sabemos la historia de los fundadores, de donde empezaron, de las casas que alquilaron, de cómo, cuándo y quiénes pusieron las primeras piedras. De los misioneros que mandaron las ofrendas, etc. Del primer siervo que duró 40 años y que todavía es el estándar para comparar a los que le siguieron (Pero nunca dan la talla de ese caballero errante y quijotesco). Estoy cansado de ver las fotos en blanco y negro de los pioneros de la iglesia. (Esto no quiere decir que desestimo lo que hicieron). Estoy cansado de ver los aniversarios en donde con solemnidad les declaran a los niños y a los jóvenes que son el futuro de la iglesia, pero no tienen ninguna participación en el presente, porque los que les dicen que son el futuro son dueños del pasando, del presente y no están muy convencidos de soltar el poder en manos de las nuevas generaciones. ¿Cuándo nos convertiremos en modelos de espiritualidad ante las nuevas generaciones, con el propósito de hacernos a un lado y darles ese futuro que le prometemos pero que con cada año se desvanece como una promesa de campaña electoral?

Tercero me esforzaría más por edificar que construir. No podemos pensar que la edificación es sinónima de construir, de hacer más grande la nave de la iglesia, de comprar las casas alrededor de nuestro vecindario. Edificar es hacer crecer a los santos, es enfrentarlos con su propósito y responsabilidad en este mundo. Entonces nuestros aniversarios serían plataformas para el cambio. Es en esos eventos donde ya deberíamos presentar los planes futuros, los desafíos generacionales, y por sobre todo sería el momento de de anunciar que vamos a destruir, que vamos a derribar, que vamos a arruinar para poder edificar y plantar al estilo de Jeremías. Muchos ven el aniversario como el impulso para planificar, pero yo lo veo tal como Jesús lo veía, el anuncia algo que ya tenía  planificado con su Padre en la intimidad y que nadie sabía, a saber, la resurrección. Ese tema era el importante porque salía del corazón de Dios y de la intimidad con su Padre. Nuestros  temas de aniversario no deben ser  el impulso para planificar después. Es decir no respondes a la pregunta ¿Después del aniversario qué? El aniversario debería ser la culminación de todo un proceso de búsqueda de Dios, y de ser sensible a su tema, y de la convicción que  se debe  cambiar. Responde a la pregunta ¿En el aniversario qué? Es el evento para culminar con lo que Dios ha dicho en privado a su liderazgo. Si hay que cerrar programas que no abonan a la visión de Dios, pues hay que hacerlo. Si hay que derribar prácticas que no están respaldadas por la Biblia entonces hay que derribarlas. Si hay que arruinar culturas por muy populares que sean hay que arruinarlas. Pero sobre todo debería ser el momento de presentar que se va edificar y que se va  a plantar.

Cuarto, apostaría más por la simplicidad que la complejidad. Increíble lo complejos que somos para celebrar aniversarios. Reuniones aquí, contactar al predicador invitado, informes, dinero para pasajes, traer al extranjero. Hacer los programas, etc., etc. Tal parece que intencionalmente complicamos las cosas.  Aunque a veces hay buenos caminos que simplificarían ciertos trámites dentro de la iglesia, tenemos la tendencia a complicarlos.  Cartas con doble copia, llenar dos formularios, esperar meses para obtener la respuesta a una petición, rechazo de buenos proyectos por causa de fallas en tecnicismos y detalles insignificantes, son algunas de las prácticas comunes que en nombre del “orden” complican el ministerio de la Iglesia.        Las reuniones de algunos cuerpos de gobierno eclesiástico duran horas y horas porque tienen que tomar decisiones sobre cada asunto de la Iglesia.  Asuntos como el uso de las instalaciones, el color de la nueva pintura para el edificio, el uso del mobiliario o los utensilios de la cocina, bien podrían ser atendidos por personas autorizadas y habilitadas por el mismo cuerpo. Esto dejaría tiempo valioso para discutir asuntos trascendentales como la dirección y la estrategia de la Iglesia para desarrollar el ministerio. Por supuesto que el orden es necesario, pero el orden debe facilitar la vida, no complicarla.  Debemos establecer procesos de orden que avancen el ministerio, que hagan ágil el desarrollo de los proyectos que nos lleven a cumplir nuestro propósito como iglesia.  En el proyecto de Jesús no se necesita edificio y sólo  se usan tres días, en el proyecto de los fariseos se necesita una gran maquinaria y 46 años de manejo. Creo un buen tema de un aniversarios sería como hacer más sencilla la vida de la iglesia y como destruir la burocracia eclesial. Sin embargo será difícil ver algo así.

 

Quizás algunos podrían pensar: ¿Bueno si esa es tu idea porque no lo haces? La verdad es que la respuesta es un poco más compleja que la pregunta. Muchos de nosotros que servimos en el ministerio como obreros estamos inmersos en culturas tradicionales y denominacionales agresivas. Cada día luchamos con gente fuerte y poderosa que se oponen a cosas como las que he mencionado. Hay una feroz oposición ante la opción del cambio radical. Algunos aceptan un cambio cosmético, pero no el cambio de raíz. En ese sentido muchas veces nos vemos atados e incapacitados para una toma de decisiones. Sin embargo pienso que la respuesta vendrá de parte de Dios, y deberemos esperar el momento de Dios. En el texto ese templo hermoso de 46 años  al final fue derribado por Dios, y su templo ahora está disperso en todo el mundo. Pienso que este es un tiempo de guardar el aceite como las vírgenes prudentes. Porque para cuando Dios haga el cambio las imprudentes tendrán la lámpara (¿esquema?) pero no el vigor (aceite) porque no se prepararon para el tiempo final. La iglesia del tiempo final será como esas vírgenes prudentes que no solo tendrá lámpara sino la provisión de aceite para que no se apague y pueda celebrar con el novio en la intimidad de su aposento. Hasta el momento en que Dios derribe este esquema lo que nos queda es ir acumulando la reserva espiritual de su palabra y su dirección para que la iglesia que se aproxima y ya viene sea una iglesia con lámpara y aceite. Y todos los que se prepararon para ese evento serán conocidos por el esposo y los que no el esposo les dirá: “No os conozco”.  Hasta ese momento sólo nos queda esperar en la tardanza y quizás por el cansancio y el tedio muchos cabeceemos y durmamos como las 10 vírgenes, pero cuando el esposo aparezca despertaremos de ese letargo y brillaremos porque guardamos el aceite de su pasión.  ¡Maranata!

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

7 comentarios sobre “¿De aniversario su iglesia? Le puedo sugerir un tema…”

  1. Saludos hermano Enrique, como siempre sus escritos llaman a la reflexión, y este no es la execcion, no esta lejos de la verdad de como las iglesias evangélicas usan el mismo patrón, luego podemos darnos cuenta que lo que hacen no es conforme a la voluntad de Dios y no tan solo en los días de aniversario, si no que también en todas las cosas. Por lo que luego de leer este y muchos de sus temas respecto a estos asuntos del trabajo de las iglesias evangélicas, me hago una pregunta con respecto a lo que dijo Jesús en mateo 7:21-23
    (21 No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
    22 Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?
    23 Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.)
    Que Dios siga bendiciendo su vida, su familia.

  2. Antes que nada siervo déjeme darle la gloria a Dios por gente que piensa como ud. Créame que saborie, no se si es correcto decir así, todas sus palabras porque es algo en lo cual estoy completamente de acuerdo algo que me gustó mucho jeremias 1:10 tremendo.

  3. Muy digno de reflexionar el tema presentado por usted, solo que al final, cuando usted hace la siguiente mención en forma de cuestionamiento: Quizás algunos podrían pensar: ¿Bueno si esa es tu idea porque no lo haces? La verdad es que la respuesta es un poco más compleja que la pregunta. Muchos de nosotros que servimos en el ministerio como obreros estamos inmersos en culturas tradicionales y denominacionales agresivas.

    Ahora le comento, al leer su articulo, me hace reflexionar, pero al leer esta parte, me hace pensar que es una “enseñanza” mas de alguien que mira la situación de la iglesia, pero solo la comenta, por no decir la critica, sin la mostrar (por que no lo ha hecho) una solución puesta en practica, o sea que la esta viviendo, lo cual creo que es de mayor trascendencia porque se esta demostrando con hechos, con el ejemplo, lo que usted hace mención. Lamento mucho que el final, no haya sido el esperado por mi, o se el que usted, haya hecho la diferencia al haber llevado a la practica lo enseñado. Entiéndame, no es un juicio, y creo que puedo entenderlo, ya que su escrito, fue mas un desahogo de lo que usted ha visto y quisiera remediar, pero se ve imposibilitado tal y como usted lo ha dicho. Ahora, como enseñanza, ha sido fabuloso, ojala, los que la recibimos, si nos atrevamos a llevarla a la practica. Gracias por su aporte, en forma de proyección personal.

    1. Hola gracias por comentar. Te comento que desde que escribí el artículo tomé la decision de salirme de la iglesia institucional, Renuncie a todo ellos. Busque un trabajo secular lo encontré y comencé a formar una nueva congregación, Ya tenemos 1 año y tres meses yDios ha respaldado lo que escribí y lo estoy poniendo en práctica. Así que no sólo es teoría sino que ahora es práctica, Hemos crecido en un año de 15 a 89 personas. Bendiciones.

  4. La reflexión se encamina a una inconformidad por las celebraciones en la iglesia, el Señor dijo todo lo que hagáis de palabra o de hecho hacedlo para la gloria de Dios, alegrarse no es malo, dar gracias a Dios, tampoco es malo, lo malo está en las malas intenciones que se tiene para hacer las cosas, como interés económico, vanidad, jactancia, etc. No todos los aniversarios son los mismos y no hay que generalizar, sería bueno enterarse mas de cerca lo que se hace y con que intención, hay celebraciones que se programan para ganar almas, para invitar a los familiares, el programa de aniversario, une a los hermanos, hay varios propósitos, de modo que para evaluar lo que se hace hay que averiguar bien, espero que Dios bendiga y guíe lo que la iglesia hace, hay que recordar que el Señor juzgará a quien sobredifica y pasará por el fuego lo que haga, así que dejemos que Dios juzgue, y si uno sabe hacer bien siga haciéndolo.

  5. No estoy de acuerdo, el pasado es bueno recordarlo de la manera correcta, puesto que Dios antes mando a su pueblo a recordar las obras y maravillas que el habia hecho, si nos decimos cristianos es porque recordamos el sacrificio que Cristo hizo en la cruz ese es un acto hermoso y que da mi razon de ser en la vida y el proposito divino que tengo en esta tierra. Estoy de acuerdo en ver hacia el futuro pero eso solo es de Dios , yo me preocupo mas bien por el presente y no me afano por el dia que ha debeniar. Hacer lo que pueda en este dia para darle honra y Gloria a mi Señor. Dios les bendiga

  6. Excelente!! Totalmente de acuerdo. Este próximo mes de Septiembre de 2017 es nuestro aniversario #10 y por tema Dios nos dió de nombre , Cosas Mayores. Definitivamente que debemos enfocarnos en lo que haremos y como lo haremos con la dirección de nuestro eterno Dios siendo colaboradores del Reino de Dios en la Tierra, pues ya está establecido en la agenda de nuestro Señor. Seguimos adelante sin olvidarnos de lo que muchos hombres y mujeres de Dios hicieron entregando sus vidas al servicio de nuestro Rey y Salvador. Les amamos y desde Puerto Rico reciban un abrazo!

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