Espiritualidad Cotidiana: Salmo 23


Creo que muchas veces los evangélicos tenemos problemas en definir la espiritualidad en los momentos cotidianos de la vida. La sabemos definir en los espacios religiosos y en los momentos eclesiásticos. Pero hay veces en que cuando queremos mezclar lo secular con lo espiritual no hacemos que encaja de tal manera que tenga sentido. Una de las evidencias es la forma en que  en muchas iglesias a veces  se ponen anuncios en el boletín. A continuación les leo algunos anuncios reales de boletines reales de diversas iglesias evangélicas en todo el mundo. Vea lo que dice:

“Para los que tienen hijos y no lo saben, tenemos en la iglesia  una zona arreglada para niños. El próximo jueves, a las cinco de la tarde, se reunirá el grupo de las mamás. Cuantas señoras deseen entrar a formar parte de las mamás, por favor, pedir entrevista para que las atienda el diácono  en su despacho. El grupo de recuperación de la confianza en sí mismo se reúne el jueves por la tarde, a las ocho. Por favor, para entrar, usen la puerta trasera. El viernes, a las siete, los niños de la iglesia infantil representarán la obra “Hamlet” de Shakespeare, en el salón de la iglesia. Se invita a toda la comunidad a tomar parte en esta tragedia. Estimadas señoras, ¡no se olviden de la venta del día del haber! Es una buena ocasión para liberarse de aquellas cosas inútiles que estorban en casa. Traigan a sus maridos. Tema de la EBD de hoy: “Jesús camina sobre las aguas”. EBD de mañana: “En búsqueda de Jesús”. El coro de los mayores de sesenta años se suspenderá durante todo el verano, con agradecimiento por parte de toda la iglesia. Recuerden en la oración a todos aquellos que están cansados y desesperados de nuestra iglesia. El torneo de baloncesto de las iglesias del distrito 5  continúa con el partido del próximo miércoles por la tarde. ¡Acompáñennos a derrotar a Cristo Rey! El precio para participar en el cursillo sobre “oración y ayuno” incluye también las comidas. Por favor, pongan sus ofrendas en el sobre, junto con los difuntos que deseen que recordemos. Recuerden que el jueves empieza la EBD para niños y niñas de ambos sexos. ¡Ah los evangélicos y su espiritualidad!

 He venido insistiendo en esta serie sobre espiritualidad, y su importancia en el diario vivir. Es en lo cotidiano donde se demuestra si realmente somos espirituales o no. Debo insistir que cada minuto de nuestra vida es sagrado, cada momento debe ser santificado, es “tierra santa”. El comer, respirar, trabajar o descansar debe ser visto como especial y sagrado. Esta visión de la vida nos protege efectivamente contra el mal, porque el hombre de religión formal tiene la dicotomía mental de que solo su vida sagrada es solo en momentos formales sagrados. El ir a la Iglesia, el participar en el servicio religioso o el ministerio cristiano sea por dos horas o en ciertos momentos el domingo en la mañana, es lo que el hombre considera sagrado.  Por lo tanto, en momentos no sagrados él deja de sentir una responsabilidad ante la presencia de Dios. Esta visión defectuosa es la que ha provocado toda la hipocresía religiosa y doble estándar en los feligreses de todas las religiones constituidas del mundo. Jesús de Nazaret nos enseñó que todos los actos de nuestra vida deben ser considerados sagrados. El verdadero cristianismo  es una manera significativa de vivir en forma dinámica frente a frente con las realidades comunes de la vida diaria. Nuestra evolución consiste en buscar y encontrar a Dios donde antes no lo hacíamos, es decir en nuestra vida cotidiana, porque aislar parte de la vida y llamarla religión es, desintegrar la vida y distorsionar la religión. Debemos pues “dedicar nuestra vida a la elevación de la tarea diaria, porque para aquel que conoce a Dios, no hay labores comunes, ni tareas seculares. Creo que ese es el enfoque del salmo 23. A veces hemos hecho más espiritual este salmo de lo que David pretendía hacerlo. El salmo 23 se ha usado de fórmula mágica, de rezo repetitivo pero en realidad es una disertación sobre la profesión se David. ¿Qué es la espiritualidad cotidiana? Es traducir mi experiencia diaria en una visión espiritual. Es asociar mi  vocación “secular” con un ministerio espiritual. Es despojarse de esa dualidad y dividir lo sagrado con lo secular. Es hacer presente y real a Dios en mis diarios hábitos y esfuerzos “mundanos”. Eso es lo que David hace precisamente en el salmo 23. Así que en esta oportunidad hablaremos de Espiritualidad Cotidiana. Para poder transformar mi vida en una Espiritualidad Cotidiana necesitamos tres cosas importantes. Primero necesitamos un MODELO de autoridad, segundo, necesitamos un MÉTODO de seguridad y tercero UN MENSAJE de actualidad.

Veamos cómo este enfoque nos ayuda a enriquecer nuestro diario vivir.

 I.                    En primer lugar necesitamos un MODELO de autoridad. (23:1-3)

Este es el salmo más conocido de toda la colección de salmos.  La popularidad del salmo se debe a que trata el tema  del cuidado de Dios en nuestras vidas.   Por 3,000 años, este salmo ha  fortalecido a millones de creyentes, en todo el mundo.   Es interesante notar la relación que este salmo guarda con el anterior.  En el Salmo 22, David describe la muerte del Buen Pastor; en este salmo, él describe la relación que tiene con el Buen Pastor – una relación que se basa sobre Su muerte.[1] En este salmo, David usa tres metáforas (tomadas de la vida diaria en Israel, hace 3,000 años) para describir la relación que tiene con Dios: La metáfora del pastor con su oveja (v.1-4). La metáfora del banquete honorífico (v.5). La metáfora del peregrinaje al templo (v.6).

¿Porque la gente hace una separación de su labor secular y sagrada? Porque no pueden ver que los principios divinos puedan servir en las ventas, la productividad, la competencia desleal, etc. Por eso es importante establecer ¿quién es mi autoridad en mi vida? O ¿a quién debo imitar y obedecer en lo que hago? Si entiendo que todo lo que hago es terreno sagrado entonces deberé entrar en ese terreno con respeto y reverencia, quitándome “el calzado de mis pies”. Observe como Dios puede ser modelo en los retos de la vida diaria. Quiero usar cada uno de los verbos que los primeros tres versículos muestran como cinco áreas donde necesitamos el modelo de Dios.

 A.     El área de la Profesión  “Jehová es mi Pastor nada me faltará”

El propio David era  pastor. Pasó gran parte  de su juventud cuidando  «unas pocas ovejas en el  desierto» (1 Samuel 17:28).  El desierto es uno de los  mejores lugares del mundo  para aprender. Hay pocas  distracciones y casi nada.  En un lugar como ese nos  inclinamos más a pensar  en el significado de las  cosas que en lo que esas  cosas proporcionan. Un día, mientras  David cuidaba a sus ovejas,  se le ocurrió que Dios era  como un pastor. Pensó en  el cuidado incesante que  requieren las ovejas: su  debilidad e incapacidad  de defenderse a sí mismas.  Recordó lo tontamente  que se desvían de caminos  seguros y la necesidad  constante que tienen de  ser guiadas. Pensó en el  tiempo y la paciencia que  necesitaron para confiar  en él antes de seguirlo.  Recordó los momentos  cuando las guió en medio  del peligro y ellas se  acurrucaban cerca de sus  talones. Ponderó el hecho  de que él tenía que pensar  por sus ovejas, pelear por  ellas, cuidarlas y buscarles  pasto y aguas tranquilas.  Recordó las magulladuras  y los rasguños que había  curado, y se maravilló de  la frecuencia con que tenía  que rescatarlas del daño  que se habían hecho. No  obstante, ni una sola de  sus ovejas era consciente  de cuánto la cuidaban. Sí  —dijo en tono meditativo—  Dios se parece mucho a  un buen pastor. [2]

Los antiguos pastores  conocían a sus ovejas por  nombre. Conocían sus  costumbres, peculiaridades,  marcas características,  tendencias e idiosincrasias. En aquel entonces,  los pastores no conducían  a sus ovejas; las guiaban.  Al llamado matutino del  pastor, un sonido gutural  distintivo, cada rebaño  se levantaba y seguía a  su amo a los terrenos de  pasto. Incluso cuando dos  pastores llamaban a sus  rebaños al mismo tiempo  y las ovejas se mezclaban,  nunca seguían al pastor  errado. Durante todo el  día, las ovejas seguían a  su propio pastor mientras  él buscaba praderas  cubiertas de hierba y  estanques protegidos  donde sus ovejas pudieran  alimentarse y beber en paz. En ciertas épocas del  año, se hacía necesario trasladar el rebaño más  adentro en el desierto a  un terreno desolado donde  los depredadores estaban  al acecho. Pero las ovejas  siempre estaban bien  cuidadas. Los pastores  llevaban una «vara»  (un palo muy pesado) en  el cinto y el cayado en las  manos. [3]El cayado tenía  un gancho que se usaba  para sacar a las ovejas de  lugares peligrosos o impedir  que se extraviaran. El palo  era un arma para alejar  a las bestias. David dijo: «Cuando venía un león,  o un oso, y tomaba algún  cordero de la manada, salía  yo tras él, y lo hería, y lo  libraba de su boca»  (1 Samuel 17:34-35). Durante todo el día,  los pastores permanecían  cerca de sus ovejas,  observándolas  detenidamente y   protegiéndolas del más  mínimo daño. Cuando  una oveja se perdía, el  pastor la buscaba hasta  encontrarla. Luego se la  ponía sobre el hombro y  la llevaba de vuelta a  casa. Al final del día, cada  pastor conducía su rebaño  a la seguridad del redil y  dormía frente a la puerta  para protegerlas. Un buen pastor  nunca dejaba solas a sus  ovejas. Se hubieran perdido  sin él. Su presencia era la  seguridad de ellas. Es en un pastor  bueno como éste en quien  pensaba David cuando  compuso el Salmo 23.[4]

Así que en realidad David está haciendo una comparación de su profesión con Dios como un profesional igual que él pero superior. Esto tiene muchas implicaciones importantes. Porque si nuestro modelo de profesional es Dios entonces nuestra profesión o vocación se verá afectada por ese modelo. Para la mayoría de modelos profesionales cristianos Dios no es su autoridad. Sino que lo son los profesores que les enseñaron la profesión, el ambiente de la profesión, los hábitos de la profesión y por eso es que muchos tienen una gran división en su mente sobre lo que es sagrado y lo que es secular. Se pueden ustedes imaginar sin en lugar de “Jehová es mi pastor” pudiéramos poner nuestra profesión o vocación. Podríamos decir “Jehová es mi abogado” o Jehová es mi ingeniero” o Jehová es mi empresario” o “Jehová es mi político”. Eso cambiaría la manera de ejercer nuestras vocaciones ¿no cree?  Al considerar David que Yahweh es su pastor, bien puede decir con toda confianza: «Nada me faltará». Para que el modelo funcione en mi profesión debo incluir tres decisiones básicas. Primero, si quiero ver a Dios como mi modelo de profesión debo reconocer su superioridad. Observe que David usa el nombre “Jehová”. El  problema de la mayoría de nosotros es que no tenemos una imagen clara del Dios al que anhelamos adorar. Nuestra imagen de Él está nublada por el recuerdo de frías catedrales y amargas religiones, pastores o sacerdotes que nos inculcaron miedo a Dios, o todo lo que sufrimos de niños por padres ausentes, emocionalmente desprendidos de nosotros, brutales o débiles. Todos tenemos nociones inexactas de Dios. De manera que la cuestión es Dios mismo: ¿quién es Él? Esta es la pregunta a la que llevan todas las demás, la pregunta que el mismo Dios puso en nuestros corazones. (Y si Él la puso en nuestros corazones, debe haber una  respuesta en Su corazón esperando ser revelada.) David nos dio una respuesta consoladora y precisa: «Jehová es mi pastor» (Salmo 23:1). «Yahweh es mi pastor» es lo que escribió David realmente, usando el nombre que Dios se puso a Sí mismo. Una generación más antigua de eruditos se refería al nombre como el  inefable tetragrámaton», la inexpresable palabra de cuatro letras. Las letras que forman el nombre de Dios (escritas sin las vocales como YHWH) eran pronunciadas por los judíos en muy raras ocasiones por temor a provocar la ira de Dios. En su lugar usaban una palabra menor como Adonai (mi Señor) o Elohim (el nombre genérico de Dios). El término Yahweh, que a veces se acorta a Jah en el Antiguo Testamento, viene de una forma del verbo hebreo «ser». Esto sugiere que Dios es autosuficiente.[5] En segundo lugar si quiero ver a Dios como mi modelo de profesión debo cultivar intimidad. Note que la expresión es “Mi pastor”. No es “El pastor” sino “Mi” pastor. Lo que denota intimidad, pertenencia búsqueda, etc. Para poder desarrollar un sentido de pertenenecia en Dios necesitamos cultivar una relación profunda. A pesar de su popularidad mundial, el Salmo 23 no es para todos. Es aplicable sólo a los que tienen derecho a decir: «JEHOVÁ es mi pastor». Es verdad que el Buen Pastor murió por todos, pero sólo son Sus ovejas los que realmente le han recibido por un acto de fe personal. Su obra para salvar es suficiente para todos, pero es eficaz sólo para aquellos que realmente han confiado en Él. Entonces, todo depende del adjetivo posesivo «mi». A menos que Él sea mi Pastor, el resto del Salmo no es para mí. Por otra parte, si Él realmente es mío y yo soy Suyo, ¡entonces todo lo tengo en Él![6]

En tercer lugar  si quiero ver a Dios como mi modelo de profesión debo recuperar su autoridad.  Hay una cosa que descubrí al examinar el texto en el original hebreo, que no me había dado cuenta después de varias veces de haber estudiado este primer versículo. De hecho siempre que leía, esta porción  me causaba alguna incomodidad, porque dice “nada me faltará”, y para serle sincero la mayoría de veces me faltan bastantes cosas. ¿Cómo encaja entonces esta frase? Pues resulta interesante que la palabra “nada” en hebreo es   ל א que literalmente significa “no”. [7]Digo que es interesante porque a pesar de que “nada” es una buena traducción una mejor traducción sería cambiar  nada por “no”. Quedaría así: “El Señor es mi Pastor, no me faltará”. Alguien podría decir que es un cambio mínimo que no afecta el sentido del texto, sin embargo cuando decimos “nada” el acento está justamente en las cosas, algo complejo en estos tiempos en donde mucha de la teología de moda dice que si eres hijo de Dios “nada” puede faltarte, un escándalo para quienes tienen fe pero por diferentes motivos a veces les faltan las cosas. Pero cuando dices “no” me faltará, el acento está en que es Dios quien no faltará, y no las cosas, esto nos lleva más cerca de la fe ya que la fe no es garantía de que las cosas nunca nos van a faltar, sino que Dios siempre estará con nosotros. Así que lo que necesitamos es su respaldo y autoridad más que lo que El nos pueda proporcionar.

  • B.      En el área de la Preocupación. “En lugares de delicados pastos me hará descansar”

En medio de las ‘tormentas’ de la vida, es hermoso saber que el Buen Pastor puede darnos reposo. Los verbos sugieren una persuasión suave: un pastor que paciente y persistentemente exhorta a sus ovejas a ir al lugar donde serán mitigados su hambre y su sed. En los días de David, los «delicados pastos» eran oasis, lugares verdes en el desierto adonde los pastores conducían a sus sedientos rebaños. Si se las dejaba solas, las ovejas vagaban por el desierto y morían. Los pastores experimentados conocían el terreno y apremiaban a sus rebaños a ir a prados y corrientes de agua conocidos donde pudieran merodear, comer, recostarse y descansar. El cuadro que se representa aquí no es el de unas ovejas pastando y bebiendo, sino descansando, acostadas: «estiradas», para usar una palabra de David. El verbo guía sugiere un lugar lento y de descanso. La escena es de tranquilidad, satisfacción y descanso. La práctica común de los pastores era apacentar sus rebaños en un pasto difícil temprano, guiándolas a mejores pastos a medida que la mañana progresaba, y luego llevarlas a un oasis para que descansaran al mediodía. ¿Qué produce ansiedad en una persona? La comida, bebida, y el vestido y la salud, etc. Necesidades básicas. Así que Dios promueve ambientes de él.  Esto nos habla de su control. El término lugares implica que solo los que Dios escoge y manda. Dios provee alimentos de él Eso implica el carácter de Dios. No sólo son pastos, sino que son delicados, es decir el carácter de Dios no sólo es dar sino dar lo mejor. Dios provee estados de él.  “Me hará descansar”.  Dios hace que sus santos puedan reposar, pues les da paz de conciencia y contentamiento de corazón, cualquiera sea la suerte que les quepa en este mundo; el alma de los buenos descansa a gusto en el Señor, y eso hace que todos los pastos les resulten frescos y deliciosos.[8] Alguien escribió:” Este famoso versículo resuena con paz y tranquilidad. Me es fácil imaginar una bella pradera, con un riachuelo cuyas aguas susurran melodiosamente: “No te preocupes; no te preocupes.” Sin embargo, mientras un grupo de señoras y yo estudiábamos el libro “Él me habla” (He Speaks to Me), su autora, Priscilla Shirer, nos confrontó con esta pregunta: ¿Qué constituye tu “pasto verde”? Una de las señoras en el estudio dijo, “¡Mis hijos! Me encanta ser madre.” Otra dijo, “Un baño en la tina, después de un día de mucho trabajo.” Y otra, “Simplemente meterme a la cama y dormir; el simple hecho de saber que el día ha terminado.” Sus respuestas me hicieron pensar sobre esta pregunta por varios días. ¿Qué hace de un “pasto verde” un lugar donde podemos descansar y restaurar nuestras almas? Llegué a la conclusión de que un “pasto verde” varía de persona en persona.”[9]

Así que podemos concluir que es el lugar y el momento que Dios utiliza para restaurarnos y renovarnos, después del desgaste natural ocasionado por la vida diaria. Jesús desea rescatarnos de la tormenta y llevarnos a un lugar de paz y quietud. Sin embargo, es nuestra responsabilidad desenfocarnos de los quehaceres y las preocupaciones cotidianas y encontrar ese “pasto verde” donde podemos escaparnos y refugiarnos en el cuidado del Buen Pastor, para que Él, como dice el Salmo 23, pueda “hacernos descansar.

 C.      En el área de la Perturbación. “Junto a aguas de reposo me pastoreará, confortará mi alma”

La imagen de aguas plácidas hace hincapié en el concepto de descanso: la condición de tener todas nuestras emociones  satisfechas. Agustín clamó: « ¿Qué me hará descansar en Ti… Para que pueda olvidar mi inquietud y  aferrarme a Ti, lo único bueno de mi vida?» La compulsión empieza con Dios. El Buen Pastor «a sus ovejas llama por nombre, y las saca. Y cuando ha sacado fuera todas las propias, va delante de ellas; y las ovejas le siguen, porque conocen su voz» (Juan 10:3-4). Dios da el primer paso. Toma la iniciativa llamándonos y guiándonos a un lugar de descanso. No es porque estemos buscando a Dios; es Él quien nos busca. El clamor de Dios al descarriado Adán —« ¿Dónde estás tú?»— insinúa la soledad que Él siente cuando se separa de los que ama. Toda la Biblia habla de «la soledad de Dios». Me gusta pensar que de alguna manera inexplicable, Dios me extraña; que no puede aguantar estar separado de mí; que siempre estoy en sus pensamientos; que paciente e insistentemente me llama y me busca, no sólo por mi propio bien, sino por el Suyo. [10] Comprender eso ha cambiado radicalmente la manera como veo mi relación con Dios. Ahora no es ni obligación ni disciplina, no es un régimen que me impongo a mí mismo como hacer 100 ejercicios abdominales o lagartijas cada día, sino una respuesta a Aquel que me ha estado llamando toda la vida. ¿Cuáles son esos delicados pastos y aguas de reposo a las cuales Dios nos llama? ¿Y dónde están? ¿Cuál es la realidad que hay detrás de esas metáforas? Dios mismo es nuestro «verdadero pastor» (Jeremías 50:7) y nuestro estanque de agua de reposo. Él es nuestro verdadero alimento, nuestra agua viva. Si no lo tomamos nos morimos de hambre. Hay un hambre en el corazón humano que sólo Dios puede satisfacer. Hay una sed que sólo Él puede apagar. «Trabajad, no por la comida que perece —dijo Jesús—, sino por la comida que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará… Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás» (Juan 6:27,35). Supongo que me puedo considerar un hombre relativamente exitoso. Un escritor escribe algo muy pertinente, el dice: “La gente me mira de vez en cuando en la calle. Eso es fama. Puedo ganar sin gran esfuerzo lo suficiente como para calificar como una de las personas de más altos ingresos. Eso es éxito. Con dinero y un poquito de fama, hasta los ancianos, si quieren, pueden participar de diversiones modernas. Eso es placer. De vez en cuando puede suceder que a algo que diga o escriba se le preste suficiente atención como para persuadirme de que causó un serio impacto en nuestro tiempo. Eso es realización. Pero yo les digo, y les ruego que me crean, que si multiplican estos pequeños triunfos por un millón, y los suman, no son nada, menos que nada, un verdadero obstáculo, comparado con una gota del agua viva que se ofrece a los que tienen hambre espiritual”[11].  Spurgeon al respecto ha dicho: “¿Cuáles son estas aguas de reposo sino las influencias y gracias de su bendito Espíritu? Su Espíritu nos ayuda en varias actividades, como aguas en plural para limpiarnos, refrescarnos, fertilizar, querer”.[12] Es interesante que aquí la palabra que se traduce para “pastorear” se debiera traducir “liderará”. Esto implica que más que darme palabras la meta del buen pastor es liderar a la oveja a que encuentre por sí misma y disfrute las metas y los lugares a donde  el pastor los lleva.  Esto habla de experticia y de visión del pastor, más que atención. Me parece ilustrativo  que esta palabra habla de dar visión, porque no sé si sabían que  las ovejas a menudo sufren de visión de túnel; fijan tanto su atención en su problema inmediato que no reconocen y no pueden encontrar la solución al mismo aún y cuando ésta se encuentre a su alcance.[13]

Por otro lado la palabra hebrea Shumb (restaurar, confortar)  significa: Traer de Regreso. Retornar al original, Revive, Revitaliza mi alma. Alma: Viene de la palabra hebrea Nephes: lo cual quiere decir Ser, Ego, Mente, emociones, Vida, Cuerpo, aliento. Restauración es una palabra clave en el proceso divino de nuestra vida. Cuando el hombre dice, ya no tienes remedio….Dios dice, comencemos de nuevo. Un Padre genuino siempre intentará restaurar a sus hijos. Dios ama la restauración porque él es el Gran restaurador. Esa restauración aún se lleva a cabo en el silencio de la noche mientras duermo y en los brillantes amaneceres de mi alma. Dios no pierde un solo minuto en su obra maestra y cada pincelazo le agrega a mi vida un nuevo color  en el pálido lienzo de mis emociones y pensamientos. El Señor se ha empeñado en restaurarme  con su amor y divina gracia.  Cada día es una nueva página que el Restaurador escribe y cada año un nuevo capítulo que se abre como tentadora lectura. Es interesante que esta palabra describa una debilidad de la oveja. Así que entonces Dios trabaja con mi perturbación con tres grandes actos. Primero me detiene (junto a aguas de reposo), segundo me dirige (me pastoreará) y tercero me desenreda (confortará mi alma). ¡Qué bueno es Dios!

 Algunas razas de ovejas están diseñadas de tal forma que si tropiezan y caen de espaldas, se paralizan, y son incapaces de levantarse por sí solas. Sin la pronta ayuda de los pastores, mueren lentamente por sofocación.[14] David usa esa figura en el Salmo 42:5 cuando dice “porque te abates, oh alma mía”. La expresión abatirse es estar patas arriba. Así que Dios nos pone los pies otra vez en la tierra cuando todo parece patas arriba.

 D.     En el área de la Peregrinación. “Me guiará por sendas de justicia por amor a su nombre”

Dios guía al creyente (v.3b).  Lo hace “por sendas de justicia”, para que el creyente viva correctamente, y no se aparte del camino del Señor.  Andar en las “sendas de justicia” es lo que nos libra del pecado, y nos permite gozar una conciencia tranquila. Me guiará sigue la idea de la dirección individual y personal de Dios. Y esta dirección es por sendas de justicia; es dirección correcta y sana; no guía en caminos que terminan mal. Por amor de su nombre es lit. “por causa de su nombre”. Me guía no por quién soy  yo sino por quien es él. Dios se comprometió conmigo y es fiel; ha prometido no abandonarnos. Así que en esta peregrinación de la vida, Jehová nuestro modelo hace tres cosas importantes. Primero nos da dirección (me guiará). Segundo distinción (sendas de justicia), y tercero  descanso. Por amor de su nombre es lit. “por causa de su nombre”. Me guía no por quién soy yo sino por quien es él. Dios se comprometió conmigo y es fiel; ha prometido no abandonarnos.


[1] Donelly, Alex: Estudio en Salmos. http://www.freewebs.com/predicalapalabra/

[2] Roper, David: Jehová Es mi Pastor: Un estudio en Salmo 23:1-2. Serie Discovery, RBC Ministries, Grand Rapids, Michigan. 2008. Págs. 4-5

[3] Ibíd.

[4] Ibíd.

[5] Ibíd. Pág. 6

[6] Macdonald, Wiliam. Comentario del Antiguo Testamento,, pág. 47

[10] Roper, David: Jehová Es mi Pastor: Un estudio en Salmo 23:1-2. Serie Discovery, RBC Ministries, Grand Rapids, Michigan. 2008. Págs. 8-9

[11] Ibíd.

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