Para tener éxito hay que estar en lo suyo VIII parte


VI.                    En sexto lugar nuestro potencial se desarrolla con CREDIBILIDAD

El pasaje termina diciendo: “Los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (1:13)

Según este pasaje nos demuestra que los que creen, a los que son llamados hijos de Dios el cambio que sucede en su vida no se debe a condiciones humanas sino a Dios. ¿Cómo podemos hacer creíble ese cambio en las personas? ¿Hay un verdadero cambio creíble en la gente que dice ser cristiana hoy? ¡Pienso que no! Así urge  ver porque no y porque sí. Es un asunto de credibilidad. Sin embargo hablar de la credibilidad del cristianismo lleva, en un primer momento, a preguntarse por los motivos racionales que llevan a los no creyentes hasta el borde de la fe. ¿Qué  motivos hacen creíble al cristianismo? ¿Qué puede hacer preguntarse a los no creyentes  sobre el motivo, la razón y el fundamento último de quienes profesamos la fe cristiana?  ¿Qué  carácter de veracidad puede provocar su asentimiento? Estas cuestiones, aparentemente académicas, hunden sus raíces en la vida de los primeros cristianos y también en la  nuestra.

Antes de entrar a las esferas de esa credibilidad según este pasaje es bueno establecer porque  es tan importante mostrar credibilidad  cristiana en el siglo XXI.

Al respecto un autor dice: “La urgencia por la credibilidad de nuestra fe viene reflejada de manera paradigmática  en la exhortación de Pedro en la Primera de sus Cartas: «Al contrario, dad culto al Señor,  Cristo, en vuestros corazones [kardiais], siempre dispuestos a dar respuesta a todo el que os pida  razón [logos] de vuestra esperanza» (1Pe 3, 15); consejo dado por el Apóstol en contexto de  dispersión y contestación social del cristianismo y motivado, sobre todo, por discusiones al interior de la comunidad (2, 12; 3, 16; 4, 4.12-16)”[1].

Vista desde su origen, la exigencia de credibilidad, de dar razón de nuestra esperanza, no viene motivada por mero entretenimiento intelectual sino por la misma dinámica de la vida cristiana. Así, en la recomendación de Pedro formulada por el requerimiento de  quienes piden razón ―que no razones― de la fe, se descubre la estrecha e  irrenunciable relación entre el orden de los afectos ―en vuestros corazones― y el del  intelecto ―el que os pida razón. Este ejercicio de la razón no es, por tanto, algo accesorio o reservado para unos pocos, sino criterio de madurez en la respuesta de fe; aspecto  que nos lleva a reflexionar sobre cómo planteamos nuestras pastorales ―más allá del  emotivismo o del activismo―, dónde ponemos los acentos, qué experiencias  proponemos, qué procesos somos capaces de acompañar y, también, si personalmente  guardamos momentos de formación que cultiven, estructuren y articulen nuestra  propia experiencia de creyentes en consonancia con la mentalidad de nuestro tiempo; si tenemos hábito para pensar, leer, comprender y escribir aquello que va sucediendo, o para recoger el testigo de los grandes maestros que nos precedieron en la fe cuando dieron respuestas acordes a su tiempo e inspiradoras para el nuestro.[2]

Según este pasaje has cuatro tendencias que han competido para suplantar a Dios en el cambio de las personas. La palabra “engendrados” es la palabra para hablar de generar, o generación. Es el verbo gennao. Y es un verbo aoristo. Implica un origen o generación acabada. Al enfocarnos en la palabra “gennao” y su derivación a “generación”, la pregunta que se plantea en este momento es ¿qué tipo de generaciones evangélicas hemos engendrado o corremos el peligro de engendrar?

A.     Generaciones Religiosas

Observe que la primera gran área de peligro se refleja en la palabra “no son engendrados de sangre”. Es obvio que la expresión  como dice Hendriksen “se refiere a la ascendencia física, por ejemplo Abraham”[3]Creo  que también está enfatizando el hecho de creerse aceptados por la espiritualidad de Abraham. Ellos creían que con eso se constituían en hijos. La religiosidad aquí indudablemente se refiere a adquirir el estatus de aprobación ante Dios por estar asociado con alguien espiritual. ¿Porque hemos generado generaciones religiosas? Dos cosas

 Por lo que llamo el fenómeno de la espiritualidad prestada. ¿Qué es la espiritualidad prestada? Es vivir con los descubrimientos espirituales de otro. Significa que muchos en lugar de pasar tiempo con Dios, dejan que otros lo hagan por ellos y luego se pretenden beneficiar de los descubrimientos  que nos cuentan. Mucha gente dice: “Que lindo poder ir a la iglesia (“Templo”) cada domingo para poder reunirnos y adorar a Dios, orar, desligarnos de nuestras cargas, que momento más lindo cuando salimos de la iglesia ese domingo llenos de paz y alegría, y cuando llega el lunes solo nos queda un poquito de alegría ya que los problemas y cargas de nuestro diario vivir nos han quitado la paz del domingo, y ni se diga cómo estamos el martes y el resto de la semana, y la pregunta es: ¿Por qué no podemos estar siempre con paz y alegría en nuestros corazones?[4]  Si nos sentimos  identificado con estos síntomas, si nuestra  paz y alegría se reduce a un lindo domingo de iglesia entonces estamos viviendo una “espiritualidad prestada”. Creo que debemos  combatir esta tendencia de la espiritualidad prestada, la relación con Dios no se construye cada domingo, la relación con Dios es justamente una relación de búsqueda diaria del Padre.[5]. Muchas personas dicen que  es muy difícil orar o  lo complicado que es entender a veces la biblia, pero si pensamos  que vas a aprender a orar solo los domingos o que solo con leer los domingos vamos  a entender la Biblia, seguiremos  viviendo una espiritualidad prestada el resto de la vida. La intimidad con Dios no se obtiene ni viendo novelas, ni viendo un partidito de fútbol, la intimidad con Dios se logra hablando con Él y escuchando su voz a través de la biblia, y sé que al principio cuesta, pero nadie dijo que fuera fácil, sin embargo  las bendiciones que tendrás en tu vida son incomparables con ese pequeño esfuerzo. Otra cosa que veo y que va de la mano de la espiritualidad prestada, es la espiritualidad comprada. En la parábola de las diez vírgenes de Mateo 25 encontramos las dos dimensiones a las que hago referencia. Primero las vírgenes insensatas dicen “dennos de su aceite” (espiritualidad prestada) y las vírgenes prudentes dicen: “!No! y luego les aconsejan: “Vayan y compren”. (Espiritualidad comprada). La gente compra su espiritualidad cuando paga a los especialistas que les hablen lo que Dios le ha dicho para ellos. Compran predicaciones, cursos, libros y asisten a congresos con propósito de comprar espiritualidad. ¿Pero crecen con eso? No simplemente generan religiosidad. Y una tercera cosa es una espiritualidad heredada. Hay muchos que han crecido con la idea de que son descendientes de grandes hombres de Dios,  ellos heredan el beneficio de la espiritualidad de sus ancestros y pueden vivir una vida tan mediocre espiritualmente hablando o alejada de Dios. Si nuestra credibilidad es religiosa poco será lo atractivo para la gente afuera. Haya tantas religiones y algunas quizás con mejores ofertas que los evangélicos.

B.      Generaciones gustosas

Note que el texto dice:”ni de voluntad de carne”. La expresión para voluntad es “deseo”. En ese sentido se refiere al placer sexual, que es la motivación placentera de la procreación. Hendriksen en su comentario a Juan dice que se refiere  a el deseo carnal, el impulso sexual del hombre y la mujer”[6]Esta dimensión de la reproducción se limita a la sensación de placer más que el procrear. En ese sentido hemos levantado una generación que se esfuerza por el gusto de sentirse bien. Nuestros cultos están enfocados en hacer sentir bien, cómodo al miembro. Estamos muy prestos a escuchar las sugerencias de las personas para mejorar los ambientes a los cuales nos hacen el favor de asistir. La palabra sufrimiento, precio, compromiso, renuncia has desaparecido de su cosmovisión y de su teología. Es lo que yo llamo espiritualidad de placebo. ¿Qué es un placebo? El placebo es una sustancia farmacológicamente inerte que se utiliza como control en un ensayo clínico. El placebo es capaz de provocar un efecto positivo a ciertos individuos enfermos, si éstos no saben que están recibiendo un medicamento falso y que creen que es uno verdadero. Esto se denomina efecto placebo y es debido a causas psicológicas.[7] Es interesante que la palabra placebo  latín  “complaceré”, y es un futuro indicativo de la primera persona del singular de placeō “Yo complazco”)[8] Así que es una espiritualidad del yo complazco. Una segunda es la que se puede llamar espiritualidad “delivery” (entrega a domicilio).

Es bajo la  “industria del deseo” donde nace la nueva “espiritualidad delivery”, entendida no como un camino profundo hacia la paz interior y la calma existencial que tanto buscamos, sino como el camino rápido, sin esfuerzo y “dentro del sistema del deseo” que esta industria nos propone para insuflar de dopamina nuestro cerebro, casi de la misma forma que experimentamos al comprar la nueva zapatilla de Nike. Pero, ¿sirve? Podríamos decir que depende de quién lo tome; sin embargo, no hace falta ser un experto para visualizar que este nuevo enfoque espiritual-hedonista, de búsqueda rápida y placentera, que no esquiva ni escupe en contra del sistema del deseo posmoderno, sino que más bien lo abraza y lo hace partícipe necesario de su difusión, es simplemente un “producto” más para saciar la sed de un público sediento. Así, cientos y cientos de libros de autoayuda se acumulan cada año en las estanterías de las principales librerías del mundo; nuevos gurús con alcance internacional y estructuras empresarias gigantescas dan sermón de cómo vivir una vida “espiritual” sin abandonar el mundo de consumo que nos cobija[9]Esta espiritualidad me hace escoger el producto que deseo en el momento y ordenarlo para mi satisfacción personal. Incluso ni me muevo de mi casa, me es llevado a mi propia puerta. Como hay tantas sucursales (iglesias) que expenden productos, tengo la libertad para escoger cada domingo con cuál disfruto ese día. Una tercera se puede llamar una espiritualidad hedonista. Es interesante que los publicistas o los expertos en investigación de mercado cuando desean vender un producto, apelen al sentido de placer como eje de motivación en la obtención de determinado producto. Un experto dice que para que haya un sentido de placer en la adquisición del producto debe incluir tres elementos básicos, a saber, diversión, estética, ética. Es decir debe generar entretenimiento o diversión, pero por otro lado debe ser atractivo y bonito y finalmente que esté de acuerdo a mis hábitos de conducta.[10]En ese sentido inconscientemente o conscientemente hemos aplicado estos conceptos a nuestra espiritualidad. Queremos cultos que nos entretengan desde la alabanza, la música, el ambiente. Por otro lado queremos cultos que sean bonitos, agradables estéticamente de acuerdo a lo que me gusta. Nada debe desentonar. Y finalmente nuestra ética se afecta, porque lo único que produce es una espiritualidad placentera.

 C.      Generaciones exitosas

El texto dice: “ni a la voluntad  de varón”. Hendriksen dice que  es el instintivo procreativo del hombre. Es lo que se refiere al hecho de la reproducción y descendencia. Un sentido de realización del hombre y la mujer.[11] El hecho de tener hijos.  Cada vez más pareciera ser que nuestro interés es en el desarrollar una vida realizada, con éxito y sin ninguna tribulación. Los aportes de la teología de la prosperidad han contribuido a este deseo de una vida ostentosa y no una vida sencilla. Esta generación está tan afanada en los logros, las metas y los alcances que se olvidan del más allá. En ese sentido tienen una perspectiva de la temporalidad pero sin ninguna preocupación por la eternidad. Y eso ha afectado incluso las cosmovisiones de la iglesia. Estamos tan empecinados en que se nos note el éxito que no nos damos cuenta que hemos perdido el ser. José Ingenieros dijo: “El que aspira a parecer renuncia a ser”[12]

 D.     Generaciones piadosas

“Sino de Dios”. Hemos sido entonces a incorporar el ADN de Dios. La expresión “de” es una preposición interesante. Es la preposición “ek”. Significa que procede de la misma esencia de Dios. Estas generaciones deben tener varias  cosas en común. El ADN es el responsable del parecido entre padres e hijos, y de que exista un molde común para cada especie. Contiene toda la información genética, las instrucciones de diseño de todos y cada uno de nosotros. Y del resto de seres vivos, desde la bacteria más simple hasta el organismo más complejo. En el ADN hay decenas de miles de genes. Son los encargados de fabricar las proteínas necesarias para el desarrollo de las distintas funciones vitales.[13] Así que el ADN de Dios debe hacernos parecer a nuestro Padre. Por otro lado debe darnos las funciones vitales para la subsistencia y finalmente debe transmitirnos toda l información espiritual para poder ser hijos de Dios. Algunos han definido que ADN significa: A Dios Necesitamos, y en lo que a mí respecta no andan tan lejos.

Recordando nuevamente lo caminado en esta reflexión…

Hemos establecido una tesis, a saber, Jesucristo desarrollo plenamente su obra debido a que vino a lo suyo y en lo suyo se mantuvo. Esto está reflejado en la porción de Juan 1:11-13. Allí se  nos plantea el reto a nosotros también  como iglesia evangélica latinoamericana en este siglo. Nosotros también podremos desarrollar plenamente nuestro potencial si nos mantenemos en lo nuestro. ¿Qué implica este proceso de desarrollo del potencial? En primer lugar hemos establecido que ese potencial se desarrolla con la claridad. (“A lo suyo vino”). Es decir debemos tener bien claro nuestra visión de existencia. Esta visión clara involucra tres elementos. Primero definición, que será un llamado a definir prioridades. Segundo, hablamos de dedicación que será un llamado a fortalecer nuestras habilidades.  En tercer lugar la claridad incluye dedicación lo cual es un llamado a entender nuestras actividades.

En segundo lugar de la claridad pasamos a un segundo elemento para desarrollar nuestro potencial. Este fue llamado la adversidad (“y los suyos no le recibieron”). En este elemento consideramos tres grandes retos a los cuáles la iglesia se enfrentará y que son y serán adversos a su existencia. Está primero el peligro de la familiaridad de la fe, esto involucra que ya no hay capacidad de asombro con la fe, hay tanta rutina y tradicionalismo. En segundo lugar nos enfrentaremos con la hostilidad. Seremos rechazados, cuestionados y perseguidos en un mundo cada día más hostil a nuestra fe. Y el tercer elemento de adversidad será combatir con la frialdad. Debemos recuperar la pasión por Dios y por su proyecto. Sólo con una iglesia apasionada podremos romper la frialdad y como consecuencia la rigidez que es resultado de una iglesia fría.

En tercer lugar hablamos del elemento de la oportunidad (“Y los que le recibieron”). En esta idea hablamos de tres grandes oportunidades o desafíos. El primer es el desafío generacional, que nos lleva a la disciplina de la contextualización. Allí la preocupación es como hacer relevante nuestro mensaje al tiempo en que vivimos. Una segunda gran oportunidad es la relacional. Esto nos lleva a al desafío de la evangelización. Es decir cómo se comparte el mensaje hoy en medio de nuevos códigos de comunicación. ¿Qué significa compartir las bunas nuevas hoy? Y en tercer lugar hay un desafío educacional lo que nos conduce al tema de la transformación. Qué tipo de parámetros educativos debes tener o realizar, de tal manera que la gente no sólo se informe, reforme sino que en realidad se transforme en todas las áreas de su vida e influencia.

En cuarto lugar hablamos del elemento de la identidad. (“Los que creen en su nombre”). En este punto nos enfocamos en la pregunta ¿qué es un cristiano hoy? Esa identidad está sujeta a una identidad de cambio, que nos desafía en cuanto al concepto de la conversión. ¿Qué es convertirse hoy? Luego dijimos que esa identidad tiene que ver con el carácter. Esto nos desafía en lo tocante a la transformación. La pregunta sería ¿una vez convertidos cuáles son los cambios a realizar en la vida? Y en tercer lugar hablamos de una identidad con Cristo. Lo que nos da la pauta de una conexión. ¿Qué es estar conectados con Cristo? Recordamos la expresión de Juan 15: “Separados de mí nada podéis hacer”.

En quinto lugar establecimos que el potencial se desarrolla con autoridad. (“Les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. Estamos en el negocio de la familia. Somos copropietarios de nuestro Padre Dios. La autoridad tiene varias dimensiones. Primero está la autoridad corporativa. El poder está disperso  en todo el cuerpo. No hay centralización en gurús espirituales ni comités privilegiados de poder. La segunda es la autoridad administrativa del poder. ¿Quiénes o quién administra el poder? Es decir  no debemos entender que el poder es exclusivo para alguien especial. Tercero está la autoridad demostrativa del poder.  En este punto se discutió que elementos demuestran que un hijo de Dios o una iglesia de Dios tienen poder.

Finalmente hemos establecido que para que el potencial se desarrolle debemos generar credibilidad. Esta credibilidad tiene que estar consciente que muchas veces hemos levantado generaciones religiosas, generaciones gustosas, generaciones exitosas. Pero por otro lado debemos levantar generaciones piadosas.

Conclusión…

Comencé esta reflexión hablando del cuento del patito feo. Es importante entender que no es que fuera feo sino que desentonaba en el ambiente que estaba. Pero era un hermoso cisne. Al final fue recompensado por su diferencia con lo promedio. En esta reflexión he intentado decir que tenemos un gran reto hoy de cumplir el llamado que como iglesia del Señor se nos ha dado en esta generación. No va a ser fácil pero allí está.  Tendremos que pagar un precio, pero vale la pena. Creo que es tiempo que volvamos a lo “nuestro” aunque los nuestros nos rechacen. Jesús vino a lo suyo y terminó lo suyo. Quiera Dios que en esta generación entendamos ese mensaje y ya no nos diluyamos en cosas de “otros” sino en “lo suyo”. Sólo así podremos transformar  este mundo tan complejo en el que nos ha tocado vivir. A El sea la Gloria.


[1] Salesianos: Signos de Credibilidad del Cristianismo en la Sociedad Actual. Documento para Retiro Espiritual de Comunidades Salesianas, 2010. Pág.  4

[2] Ibíd.

[3] Hendriksen, William: El Evangelio de Juan: Comentario del Nuevo Testamento. Edit. TELL, Grand Rapids, Michigan, USA, 1981. Pág. 87

[5] Ibíd.

[6] Hendriksen, William: El Evangelio de Juan: Comentario del Nuevo Testamento. Edit. TELL, Grand Rapids, Michigan, USA, 1981. Pág. 87

[8] Ibíd.

[11] Hendriksen, William: El Evangelio de Juan: Comentario del Nuevo Testamento. Edit. TELL, Grand Rapids, Michigan, USA, 1981. Pág. 87

[12] Ingenieros, José: El Hombre Mediocre. Ed. Losada, Buenos Aires. 2008. Pág. 53

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