Espiritualidad en Salmos: Salmo 21 II parte


II.                    En segundo lugar una espiritualidad viva SACIA  (21:3-4)

Llegamos al segundo gran factor de una espiritualidad viva. La saciedad de la vida. Muchas personas nunca se sacian. Tienen mucho y quieren más. Están obsesionadas con el hecho de lograr muchas cosas en la vida.  Pero al igual que la satisfacción la saciedad depende de lo que Dios haga en ti y permita en tu persona. Según las estadísticas el americano promedio pasa 4 horas frente a la televisión diariamente (28 horas semanales, o el equivalente a 2 meses al año). En una vida promedio de 65 años de edad, un americano habrá pasado 9 de sus años frente a la televisión. Indudablemente la mayoría de nosotros invertimos mucho tiempo en cosas que no sacian.[1] Pareciera que los hombres estamos en una constante búsqueda de satisfacción, queremos mas de lo que queremos porque parecemos no saciarnos jamás, y pareciera que mientras mas comemos de lo que nos gusta, menos lo disfrutamos. Ningún bocado después del primero parece sabernos igual, nuestra necesidad de satisfacer nuestro paladar es apremiante y hasta obsesiva. La Escritura parece estar al tanto de esta necesidad humana de satisfacción. Todos anhelamos estar completamente satisfechos, todos deseamos abundancia, pero pareciera que según la Escritura dicha satisfacción es elusiva e imposible de obtener lejos de Dios. También pareciera que el egoísmo es el principal enemigo de la satisfacción, mientras mas pienso o busco mi propia saciedad, menos saciado me encuentro, pues una de las claves de la saciedad es un balance saludable entre mi propia satisfacción y la de los de mi alrededor. Esto es especialmente verdad en la relación matrimonial.  Casarse para que te satisfagan es la formula perfecta para la insatisfacción matrimonial. Cuando una pareja busca la satisfacción del otro, en esa búsqueda está garantizada su propia satisfacción, pues “el que saciare, él también será saciado” (Prov.11:25), y por ende podemos concluir también que “el que busca solamente su propia saciedad, nunca se saciará. David nos comenta por lo  menos tres elementos que lo hicieron saciarse de Dios.

A.     Dios es  DESPRENDIDO(3ª) “Porque le has salido al encuentro con bendiciones de bien”.

¿Como muestra este desprendimiento Dios?  Primero , el desprendimiento de Dios es activo. El toma la inciativa. No espera que la necesidad llegue a él. Dios sale en búsqueda de la necesidad. El pasaje dice que es Dios quien lo sale a encontrar. La búsqueda no termina con nosotros es Dios tomando iniciativa. Así que se desprende de su posición como Dios y se humilla saliendo a buscar a al criatura. En segundo lugar el desprendimiento de Dios es cautivo .  Según el diccionario de la RAE dice de cautivar: “Ejercer irresistible influencia en el ánimo por medio de atractivo físico o moral.[2]. Note que uno se cautiva con la actividad de Dios, de tal manera que genera relación, placer en el encuentro. Es através de un encuentro con Dios que sabemos lo bueno y activo que es. Por otro lado el desprendimiento de Dios es cauntitativo. Observemos que el texto dice “con bendiciones de bien”. ¿Hay bendiciones de mal? La expresión en hebreo es “barakah towb”.  Se puede traducir como bienes, regalos de bonanza, de bienestar, de prosperidad. ¿Qué tipo de bendición es esta? Creo que aquí es un buen momento para hablar de la teología de la bendición tanto en el AT como en el NT. Alguien ha dicho que : “Dos son fundamentalmente los aspectos de la bendición que pueden descubrirse en el ámbito de la praxis veterotestamentaria y que, conforme a su significado, pueden calificarse con los adjetivos descendente y ascendente[3]. Veamos primero la bendición en su significado descendenteEl valor fundamental de bārāk es dotar de virtud salvífica; tal significado comprende al mismo tiempo el gesto de dar y el estado del don. En la bendición se da, pues, originariamente un poder que actúa con autonomía, una fuerza de salvación que puede transmitirse, así como hallamos por el lado opuesto el poder de la maldición, que actúa destructivamente En efecto, el hebreo berakā “no significa solamente el acto de bendecir o la palabra de bendición, sino también el ser bendito, colmado de bendición, así como las bendiciones que de ella proceden: fortuna, fuerza, etc.” Entonces… se desprende inmediatamente, si bien en forma arcaica, que sólo Dios es el depositario y el dispensador de toda bendición; es una constatación que se va haciendo cada vez más certeza en todo el resto del AT.[4] En segundo lugar la bendición en su significado ascendente. Hasta ahora se ha clarificado un aspecto de la bendición, el propiamente descendente, que se identifica con el favor divino tal como se manifiesta en las relaciones de toda realidad creada. Este mismo autor dice al respecto de esto lo siguiente: “Pero el uso del término bārāk implica también una segunda connotación paralela a la anterior, que podríamos llamar de signo ascendente: no es solamente Dios quien bendice al hombre; estambién el hombre el que bendice a Dios. La certeza de que la vida entera del hombre está en las manos de Dios impulsa al piadoso israelita a euloghéin théon; es decir, a expresar la propia fe, la gratitud y la esperanza tributando gloria y alabanza a Dios. El libro de Daniel presenta al respecto uno de los ejemplos más típicos, ya en 3,26-27, ya sobre todo en el cántico de los tres jóvenes (3,52-90), en donde el verbo bendecir con este específico significado aparece claramente treinta y nueve veces.[5]. Así que tanto en el AT como en el NT, el término bendecir  cuando tiene como sujeto a Dios, significa su continua comunicación salvífica, y por tanto el don de su amor, de su misericordia, de su paz. Cuando el término tiene como sujeto al hombre, indica el comportamiento (alabanza, adoración, invocación, acción de gracias) con que el hombre acoge la comunicación que hace Dios de sí mismo, y se sitúa en la condición salvífica del Exodo. Los dos aspectos aparecen admirablemente fundidos en Ef 1, 3-4, donde Pablo, al presentar el plan divino de la salvación que proviene del Padre, que se manifiesta y se realiza por el Hijo, que acontece en el Espíritu y que lo reconduce todo al Padre, afirma: “Bendito sea Dios…, que nos bendijo en Cristo con toda suerte de bendiciones espirituales…”. [6]En ese sentido cuando David dice: “bendiciones de bien” incluye estos dos elementos. Es decir una bendición es de bien cuando viene de Dios y reconoces que es de Dios por lo tanto lo que genera es alabanza y bendición a Dios. Muchas personas reciben de Dios una bendición pero los hace más jactanciosos, orgullosos y autosuficientes. Una “bendición de bien” es la que genera humildad, respeto y agradecimiento a Dios porque el es Padre de toda buena dádiva

Hasta aquí hemos planteado que Dios sacia. Y esa saciedad se basa en su carácter desprendido. Ese carácter desprendido es activo, cautivo y cuantitativo. Así que nuestra espiritualidad es viva porque Dios nos sacia, ya que van con todo, en todo, contra todo y para todos con su bendición.

B.      Dios es DESMEDIDO (3b) : “Corona de oro fino has puesto sobre su cabeza”

Si por un lado Dios toma la iniciativa en buscarnos y bendecirnos. Cuando bendice no tiene medida. El hará todo para mostrar su gran amor hacia nosotros. ¿En que manera la bendición es desmedida o sin medida? La primera cosa en la que Dios no se mide es en la distinción.  Dice: “corona”. Es decir nos da trato real, y de posición. Para Dios sus hijos siempre se distinguirán en el mundo debido a la forma en que Dios nos  ha exaltado. Si sobresalimos en este mundo es porque Dios lo ha querido y no es por nuestros propios méritos. En segundo lugar Dios no se mide  en cuanto distribución. Note que no es cualquier corona, dice que es corona de “oro fino”. En el texto hebreo la traducción  debe ser “oro puro”. Dios distribuye sus recursos de una manera óptima. No escatima nada en cuanto a lo que gasta en sus hijos. Por otro lado el también no se mide en cuanto a la  dignificación. Note que el pasaje dice: “has puesto sobre su cabeza”. Esto implica que quien ha hecho el acto es Dios. El dignifica y respalda a quine elige y a quien le sirve.

C.      Dios es DESMESURADO (4)

Me gustaría usar esta palabra para describir el siguiente vesículo del salmo. Una peronsa desmesurada es una persona que se caracteriza por el exceso y por salirse de lo común [7]  ¿Cuál es la diferencia entre desmedido y desmesurado? Bueno el primero tiene que ver con los límites de las cosas y el segundo tiene que ver con la cantidad de las cosas.  Dios no tiene límites y tampoco escases. Note lo que dice el vrs. 4: “Vida te demandó, y se la diste, largura de días eternemante  y para siempre”. La palabra para vida es “chay”. Esta palabra se puede traducir básicamente como “vida”. Pero dependiendo en que contexto se usa puede significar vegeación verde, aguas grandes y dulces, incluso se asocia con la primera. [8]Significa que David pidió todo esto. ¿Y que sucedió? Dice que Dios se la dio. Y luego dice el texto que le pidió vida eterna  y se ve que Dios lo hizo. Eso significa que Dios es el único que puede dar alrgura de días y también la vida eterna

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