Borrachos espirituales, ungidos carnales


Hoy me tope nuevamente con el pecado de David. Pero me he detenido una vez más en Urías Heteo. ¡La verdad es que desgraciado David! Matar a un hombre con estas cualidades. ¡Y qué desgraciada Betsabé por Dios! Al ponerme en los zapatos de Urías, no me queda más que decir que la vida apesta. Y que los peores crímenes muchas veces vienen desde los lugares “más espirituales” y de los más hombres  espirituales. A veces al pensar en la historia de David y el pecado de Betsabé, es como si el mayor pecado era el adulterio o el momento de un calenturiento y una ofrecida. Es más incluso en la Biblia, cuando aparecen las letritas negras en cada párrafo dice: “David Y Betsabé” como si Urías Heteo no contara. Como si hubiera sido mayor  el pecado de fornicación que el abuso de poder, la injusticia sobre los más vulnerables y el asesinato de los que nos estorban en nuestros proyectos. Sin embargo cuando Natán le recrimina a David hay que notar bien el orden de su juicio. En el vrs. 9 del Capítulo 12 de 2 Samuel, note como lo pone Natán: “A Urías Heteo heriste a espada, y tomaste por mujer a su mujer” O sea que lo más grave fue el asesinato y lo grave fue el adulterio. Pero nosotros le damos más importancia a la  fornicación que a la muerte de un inocente y el abuso de poder. Una cosa más dura, y que  me trabo  muchas veces es el punto culminante específico que se demora en la respuesta de David a la muerte de Urías, finalmente llega en el v. 25: “No tengas pesar por esto, porque la espada devora, ya a uno, ya a otro”. En otras palabras, “No te preocupes, estas cosas pasan”. ¿“Estas cosas pasan”?. Sin embargo, como se  puede ver, lo que sucede en esta historia no es “por casualidad”. Es una historia de injusticia de principio a fin. Y todas estas injusticias –la explotación sexual, el adulterio, el asesinato, las maquinaciones despiadadas, y las mentiras descaradas— todo ello, David las desecha con un gesto de su mano. “Estas cosas pasan”. Pero no hubieran pasado si David no hubiera estado en el control de principio a fin.   “Estas cosas pasan”. ¡Claro! Las personas íntegras como Urías, a menudo tienen que sufrir. Vivir de acuerdo a altos estándares morales con frecuencia no resulta en bendición. Mientras que por otro lado, los manipuladores inmorales como David suelen salirse con la suya –una verdad observable en la Iglesia, así como en el mundo.  “Estas cosas pasan”. Lo que pasa en esta historia, por supuesto, es que Urías se encuentra muy por encima de David como una persona íntegra. En una historia llena de cuidadosos contrastes, una sugerencia frecuente es que el inmoral David contrasta con Urías, el hombre de fe. Mientras que Urías ciertamente tiene integridad, afirmar que tiene fe en Dios va más allá de la narración. Él no menciona a Dios ni a la ley. Su negativa de “ir a su casa” apela a un código común antiguo de honor militar, no específicamente a la ética bíblica. La insistencia del narrador en llamarlo Urías, el heteo, a la luz de lo anterior, sugiere que, si bien Urías milita en el ejército de Israel, y ha adoptado el nombre de Israel, no es necesariamente un seguidor del Dios de Israel. Si esto fuera así, entonces Urías podría ser uno de los primeros ejemplos, porque ciertamente no es el último, de una persona “de afuera” de la comunidad de fe que da testimonio a los de adentro. ¿Será posible que llegue  a ser así en un momento de tanta corrupción en los “lugares espirituales” que la fe la pueden vivir mejor los que no accedan a esos lugares espirituales? Pero aún sigue en el aire la pregunta más dolorosa ¿Y qué pasa con Dios? ¿Dios en donde está en la vida Urías? Porque a veces se viera como que Dios alcahuetea a David? ¿Porque Dios siempre parece extraño en los momentos que el íntegro sufre a manos del poder del corrupto espiritual? Son de esas preguntas que realmente nos duelen pero que se quedan sin contestar. En todo el relato de este negro capítulo, Urías aparece como la víctima, el incauto, el maltratado…pero él íntegro de la historia. Cuando David le interrogó porque este no fue a descansar a su casa Urías le respondió: “El arca e Israel y Judá están bajo tiendas, y mi señor Joab, y los siervos de mi señor en el campo; ¿y había yo de entrar en mi casa para comer y beber, y a dormir con mi mujer? Por vida tuya, y por vida de tu alma, que yo no haré tal cosa” (11:11). Urías reconocía sus responsabilidades como soldado. Sabía que era tiempo de guerra y a él no le tocaba estar en su casa para comer o tener relaciones intimas con su mujer. La razón de esto lo era la vida o seguridad de David como rey.  Que increíble ironía esto. El borracho tiene mejores principios que el Ungido. ¿No me cree? Mire la paradoja de este diálogo. En tiempo de guerra David se quedó en su casa, mientras Urías no quería entrar a su casa. Él no quiso tener relaciones con su mujer con derecho y con permiso, David tuvo relaciones pecaminosas con esta sin derecho y sin permiso. Urías pensó en el  arca, en sus compañeros, en Israel y en el rey, David no solo pensó en él y Betsabé.  Veamos la expresión: “yo no haré tal cosa”. ¡Qué tremendo porrazo para el ungido! ¡Un mensaje a la conciencia! ¡Eso yo no lo haré! David hizo lo que no tenía que hacer y Urías no hizo lo que tenía derecho a hacer. ¡Un ejemplo de integridad! ¿Cuáles son los principios que puedo encontrar en Urías?

 

Primero cuando pienso en Urías, pienso en DISTINCION

Urías Heteo es un hombre que con su vida es capaz de demostrar luz en tiempos de tinieblas espirituales en las esferas donde debe haber luz. Por medio de lo que hace Urías queda al descubierto o sale a la luz lo mal que andaba David, lo mal que andaba Betsabé, lo mal que andaba Joab. David tiene que pelear, pero no está peleando porque otros están peleando por el. Esto es lo que pasa a muchos en la iglesia. Ellos deben pelear la batalla por Dios, pero no lo hacen y  están tranquilos porque otros harán el trabajo por ellos y pelearan por ellos. Y mientras otros pelean por ellos lo que no lo hacen están ociosos y deleitando se en sus ojos y en sus placeres. Así que Urías Heteo se distingue por que trajo luz en los días más oscuros de David. Por eso Urías Heteo significa luz de Dios. Porque Urías Heteo vino a traer a luz lo más oscuro del corazón de un hombre. Dios usó a Urías para enseñarnos hoy lo que el pecado y la ambición es capaz de hacer de la gente de Dios. Dios lo usó para que David mismo se diera cuenta de lo malo que podía llegar a ser cuando el peso de la ambición, la pasión y la codicia se adueñaron de su corazón. Urías demuestra que cuando el corazón obedece a los deseos de los ojos y se abre a la codicia es capaz de cualquier cosa hasta matar lo que aprecias.

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