¿Seremos capaces de dejar el cántaro? II parte


Recuerda a Bartimeo allí junto al camino, clamando, clamando a Jesús, clamando de voz en cuello, “Hijo de David, ten misericordia. Ten misericordia!” y la gente le mandaba que callase. Pero él seguía  llamando con más intensidad, porque sabía que Jesús podía pasar de largo y que él podía quedar allí al lado del camino, y quedar otro día y otro año y el resto de su vida, ciego. Y levantaba su voz y clamaba para no dejarle pasar, “Hijo de David,” reclamando en este nombre el pacto de la misericordia que Dios había hecho, “las misericordias FIRMES, inamovibles de David.” El pacto de misericordia que proclama que si hay una necesidad humana Dios no la  va a pasar por alto; Dios no va cerrar Su compasión ante eso.  E insistía para que penetrara a los oídos de Jesús si o sí. Y mientras gritaba, Jesús le llamó. Y dice la Biblia que Bartimeo, “arrojando su capa se fue a Jesús.” Es la misma figura que la mujer samaritana. Seguramente había estado allí sentado sobre esa capa o poncho, mendigando junto al camino, por muchos años. Pero viene Jesús y el ciego la arroja, la tira, porque “No la voy a necesitar nunca, nunca más. Nunca más voy a volver a este lugar. Nunca más voy a volver a sentarme aquí.” Y esta mujer, simbólicamente, hace lo mismo. Deja allí el cántaro, “¡He hallado la fuente! He hallado la promesa. He hallado un Dios cuya realidad inunda mi alma y no necesito del cántaro más!”  Dejó su cántaro y se fue a la ciudad. SI HAY UNA COSA EN LA TIERRA POCO ENTENDIDA ES LA MISERICORDIA DE DIOS. La disposición de Dios para dar. SI HAY UNA COSA QUE EL HOMBRE NO HACE ES EXTENDERSE PARA TOMAR. Vive y muere allí como tantos en esta ciudad, tratando de retener aunque sea un poquito de control sobre las cosas para no caer en este sueño de muerte. Y Jesús viene y lo único que pide es suficiente reacción para reconocerle,  “Señor, yo no puedo. Señor, yo no tengo.” Hay algo tan hermoso cuando el alma es capaz de dejar el cántaro. El cántaro representa todo aquello con lo cual ella buscaba su provisión.  El cántaro puede ser muchas cosas, muchas maneras de tratar de tener algo  para llevarlo a mi casa, a mi vida; mucho esfuerzo humano, mucha lucha, aun muchas promesas, mucha disciplina que me impongo a mí mismo, quizás necesaria en cierta medida, pero no cuando la uso como cántaro… Jesús habla de otra cosa. Dice, “hay una relación que brota de una fuente del interior.”  Es totalmente diferente. Todas las cosas son de El. Las cosas alrededor, que parecen devorarme;  Las cosas adentro, que me derrotan y me ahogan, Y más allá de lo visible, lo invisible, el mundo del espíritu. El mundo donde están todas las fuentes de la vida. TODO ES DE EL No hay privilegio mayor que el beber de Sus fuentes. No hay bendición mayor que estar libre de toda fuerza que marea el alma. Libre de toda necesidad de poner cercos para tratar de protegerme del mundo de enemigos que me rodean. No hay cosa tan hermosa como vivir en tierra de paz. ¡No hay cosa más hermosa que conocer la vida que brota de esa fuente! En una iglesia, cien personas pueden escuchar y habrá unos que entiendan y otros que no entiendan nada. Pero hay una promesa de Dios: El que quiere entender – entenderá.  El que quiere conocer – conocerá.  El que busca – hallará. De una y de otra manera se repite la promesa.  Si conocieras quién es tu Dios, pedirías y El te daría. Sí, El te daría. ¡En abundancia! ¡Sin falta! ¡Sin escasez  

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Blog de WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: