Mis pensamientos al descubierto en 1 de Samuel


Hoy leí esta frase, y como se me hizo relevante después de este domingo. “Y se fue Saúl con su gente a buscarlo” (23:25).
Resulta que después que Jonatán se despide , David se quedó refugiado en el monte de Haquila, en Hores, al sur del desierto (23:19). Y David Pensó que con los zifaitas estarían protegido, pero no fue así. Solo el tiempo manifestará cuantos en realidad están con uno en el ministerio. Muchos que participan junto a uno ahora, en el futuro los abandonaran. Este fin de semana al leer este pasaje me di cuenta que en el ministerio (o en la vida quizás) tenemos que tener cuatro ojos abiertos, los naturales y los espirituales. Los que tienen el espíritu zifaita son gente muy peligrosa que juegan a estar con el uno. Con una mano saludan al hombre de Dios y con la otra se juntan con sus enemigos. Los zifaitas enviaron mensajeros a Gabaa, para delatar a David delante de Saúl (23:19); e invitar a Saúl para que viniera por él, para ellos entregárselo (23:20). Los que tienen el espíritu zifaita les gusta hacer las cosas a escondidas de los que están en el ministerio. De frente a uno son de una cara y por la espalda tienen otra cara. Estos son los enemigos secretos del hombre o mujer de Dios. Están dispuestos a entregar a los ungidos para quedar políticamente bien con los no ungidos. Saúl pretende bendecir a los zifaitas: “¡Qué Dios los bendiga por haberse compadecido de mi!” (23:21, Versión Popular). Y saben cuál es el peligro de los zifaítas y de los saúles? Que piensan que son instrumentos de Dios y todavía lo usan para bendecirse en tales actos villanos. Note la expresión “Benditos seáis vosotros de Jehová” ¿el qué? Vamos hombre no bromeen ¿Cómo pueden ser benditos semejantes traidores?

o se ponen a pensar que Saúl el no ungido no podía bendecir, ya que a él mismo le faltaba la bendición divina. Los del espíritu zifaita les gusta recibir o esperan recibir bendición de quien no se la puede dar. Luego les dio instrucciones precisas para que le dieran una información detallada del paradero de David (23:22). Saúl era un experto jugando con información distorsionada: “porque me han dicho que él es muy astuto” (23:22, Versión Popular). Los no ungidos, los que tienen espíritu Saulita, siempre andan diciendo que le han dicho algo malo de los ungidos. Cuando en realidad son ellos los que lo dicen. Estos ponen palabras de ellos en otros para disimular que son ellos los difamadores. En 23:23 leemos: “Fíjense bien en todos los escondites en que se mete, y vuelvan a mi con datos seguros; y entonces yo iré con ustedes. Y si en verdad está en esa región, yo lo buscare palmo a palmo entre todos los clanes de Judá” (Versión Popular). Judá significa “alabanza”. Ya Saúl no era popular con “los clanes de Judá”. Es decir con “los clanes de la alabanza”. Pero los de la alabanza sí querían a David. Estos sabían que él era un adorador. Los que tienen el espíritu zifaita se dejan manipular y utilizar fácilmente por los no ungidos. Se prestan para hacer el trabajo dañino de aquellos. Son los que vigilan, acechan y hacen trampas para que los ungidos sean atrapados.

Pero he aquí las buenas noticias cuando somos perseguidos por los Zefaítas. Una vez que los zifaitas se fueron, Saúl salió con su gente en busca del ungido (23:25). A Saúl se le informó que David estaba en Maón; y allí fue a buscarlo. Por un lado del monte iba Saúl y su gente; y por el otro lado, David y sus acompañantes (23:26). A Saúl le llegó la noticia de que la presencia filistea estaba en su reino (23:27). Esto hizo que Saúl suspendiera la operación David y comenzara la operación filistea. Escuche bien esto: Tarde o temprano Dios le cambiara la agenda a los enemigos de los ungidos. Leemos: “Entonces Saúl dejó de perseguir a David y fue a enfrentarse con los filisteos. Por esa razón aquel lugar fue conocido como “Peñasco de la Separación” (“Sela-hama-lecot”, Reina-Valera) (23:28, Versión Popular). Llegará el momento cuando los mismos enemigos de la obra, los filisteos, se levantaran contra el no ungido y los que lo apoyan. En el “peñasco de la separación”, Dios separara al ungido del no ungido.
Por eso hay que aprender a confiar y a esperar en Dios. Aunque Saúl y los Zefaítas nos tenga emboscados en el “peñasco de la separación”, será alejado de nosotros.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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