¿Apasionado o apasionante?


«Fútbol, ¡pasión de multitudes!» Esa es una frase que se repite y se vive en muchos países del mundo, especialmente en Latino-américa. Mientras que en algunos lugares un encuentro deportivo es simplemente una competencia, existen otros en los que un partido de fútbol puede literalmente paralizar a un país. Si hablamos de pasión, obviamente ésta no se limita a los deportes. Estoy seguro que conoces casos en los que alguien actuó apasionadamente, pero tal vez estaba apasionadamente equivocado. La pasión mueve montañas pero también las derriba.
No obstante, parecería que últimamente la palabra «pasión» está de moda. Se habla de cómo transmitirla, encontrarla o compartirla. Se afirma que si descubrimos nuestra pasión, hallaremos también nuestro propósito. Se asegura que quienes triunfan en la vida son las personas apasionadas. Pero la pasión ha sido muchas veces mal manejada y mal entendida. No estoy diciendo que esta emoción sea algo negativo. Para muchos, la pasión es como el combustible que impulsa el motor de la vida. Pero el problema es que, como todo sentimiento, la pasión puede resultar efímera, volátil, indomable e impredecible, y al igual que una llama de fuego, tiende a extinguirse tan fácilmente como empezó. Las decisiones o proyectos basados en emociones en vez de principios, generalmente producen resultados superficiales y pasajeros. Entonces, quiero proponerte algo radical: deja de ser una persona simplemente apasionada, y conviértete en una persona apasionante. Tal vez tu primera reacción sea preguntar: ¿pero acaso no es lo mismo? No lo es.
Existe una gran diferencia entre ambas:
Una persona apasionada es emocional.
Una persona apasionante emociona.

Una persona apasionada busca inspiración.
Una persona apasionante inspira.

Una persona apasionada quiere influencia.
Una persona apasionante influye.

Una persona apasionada busca algo interesante.
Una persona apasionante interesa.

Una persona apasionada es exigente.
Una persona apasionante es excelente.

Una persona apasionada se centra en percepciones.
Una persona apasionante se centra en principios.

Una persona apasionada persigue ideas.
Una persona apasionante persigue ideales.

Una persona apasionada actúa por reacción.
Una persona apasionante actúa por convicción.

Una persona apasionada aviva el fuego.
Una persona apasionante enciende una llama.

Una persona apasionada busca una causa.
Una persona apasionante causa una búsqueda.

Tú puedes convertirte en alguien que inspira con su vida, que emociona con sus proyectos, que interesa con sus puntos de vista, que influye con sus convicciones, que cautiva con sus ideales, y que enciende la llama de un legado que perdure más allá de su propia existencia. Recuerda que un líder efectivo es un líder apasionante

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