Espiritualidad Congregacional: Salmo 15 III parte


II.                    En segundo lugar  nuestra espiritualidad congregacional se cultiva con la RENOVACIÓN (15:2)

Una vez que hemos pasado por la reflexión debemos tomar los conceptos que David a continuación enumera. Es obvio que si hacemos una evaluación objetiva, humanamente nadie puede cumplir con esto. Se necesita el poder de lo alto para desarrollar semejante tipo de vida. Si bien es cierto que la doctrina de la regeneración es NT, ya en el AT hay atisbos y evidencia de lo que es tener una relación personal con Dios haber sido transformado por su poder. La mayoría de veces la espiritualidad congregacional es una representación de la fe, más que una regeneración. Por eso es importante estar seguros de que hemos nacido de nuevo y que tenemos una relación personal con Cristo.  Un autor dice: “Hemos confundido la asistencia a la iglesia como éxito y estamos ciegos a la desolación interior. El rol del liderazgo de la iglesia es el de sentir el corazón de Dios y guiar el pueblo hacia Dios –no el de construir grandes iglesias que se convierten en monumentos a sus habilidades de dar comezones a los oídos de aquellos que se reúnen allí y a su capacidad para dar a la gente lo que creen que desean para que luego se sientan satisfechos por haber “asistido a la iglesia”.[1] Notemos cuáles son las evidencias de una relación genuina con Dios. Hay tres verbos principales en estos textos.  El primero es “anda”, el segundo es “hace” y el tercero es “habla”. ¿Cuáles son las evidencias de una verdadera regeneración?

 A.      Tiene vida

El texto comienza diciendo “El que anda en integridad”. Esta vida se circunscribe a tres elementos básicos. Es una vida personal. El texto dice “el que”. La vida de una persona regenerada es personal y no se masifica. No se mimetiza en medio de la muchedumbre. Si es personal entonces cada uno es responsasble de mantener saludable su condición espiritual. Nacemos a una vida, a una relación y no a un rito religión. Es obvio que no es popular, son algunos pocos que entienden su responsabilidad de vida. Es una vida posicional. Observe que el verbo dice “anda en”. La vida cristiana es un caminar. No es estar sentado, o acostado. Se define o describe en términos de caminar. El verbo denota una acción continua. Es un estilo de vida. Caminamos y andamos por todos lados demostrando esa vida nueva. Es curioso que no diga “el que viene al tabernáculo” sino el que anda. La vida es modelada afuera en el contexto del mundo. La palabra “halak”  es la que se usa para el verbo en español “anda”. La expresión se puede traducir como caminar, salir, proceder y en algunas ocasiones se traduce como “vivir”. Pero no es cualquier vivir, sino que dice el que anda en integridad. Es una vida proposicional. Luego el salmista califica la vida con el término “integridad”. La palabra “tamiym” en hebreo significa completo, entero, sonido, saludable sano, libre de gravámenes, inocente. Lo que proponemos al mundo es un testimonio de que no tenemos doblez ni quebraduras de espíritu. Así que una persona regenerada es una persona con nueva vida. Pero también es una persona con

B.      Tiene Valores

Los valores son principios, convicciones que no se venden. Esos valores hacen del creyente un hombre de tremenda influencia e impacto. Necesitamos entender que la integridad descansa en los valores que tenemos. Note que el valor que se ve aquí es “hace justicia”. Observe bien que no dice: “habla justicia” sino que “hace justicia”. Vez más no es una cosa esporádica sino una acción continua la que el verbo hebreo destaca. La justicia es fundamental para la moralidad  del AT. Y no se trata  de un lugar común, ya que hay sistemas éticos que no se basan en la rectitud sino en lo que proporciona  felicidad y autorrealización. El concepto de misión en la poesía hebrea abarca todos los ámbitos de la vida. La misión no se entendía en términos fragmentarios, sino en términos integrales. En este sentido, una comprensión adecuada de justicia cobra importancia. La construcción de una realidad de vida y esperanza no puede llevarse a cabo sin la presencia real de una justicia bíblica. La justicia bíblica es una justicia relacional que contempla las necesidades de cada situación. Al ser relacional, la justicia bíblica busca el shalom (bienestar integral) de la persona. Esta es la clase de justicia que el AT articula al construir una realidad diferente.[2] El poeta hebreo afirma la justicia de diferentes maneras. En primer lugar, establece que la justicia es una prioridad divina. Dios, en su preocupación por el ser humano, declara su interés por la justicia. El poeta declara esto de la siguiente manera: «El Señor ama la justicia y el derecho; llena está la tierra de su amor» (Salmo 33:5). Este amor por la justicia tiene una consecuencia pedagógica: «Él dirige en la justicia a los humildes, y les enseña su camino» (Salmo 25:9). Además de ser pedagógica, es poderosa, amplia y abarcadora: «Tu justicia es como las altas montañas; tus juicios, como el gran océano» (Salmo 36:6). También es una justicia que protege: «Porque el Señor ama la justicia y no abandona a quienes le son fieles. El Señor los protegerá para siempre, pero acabará con la descendencia de los malvados» (37:28). Las diversas maneras en que el poeta hebreo expresa la justicia de Dios hacen que el concepto y la realidad de dicha justicia sea realmente algo muy rico que es necesario compartir con las naciones. La justicia divina, ofrecida a las naciones y no restringida a un pueblo, representa un mensaje de esperanza muy importante. No obstante, la poesía hebrea no es ingenua y reconoce que la justicia bíblica requiere que sea abrazada e implementada por los que ocupan posiciones de liderazgo, ya sea en cargos políticos o religiosos. En las estructuras de poder latinoamericanas, y en la sociedad en general, la prosperidad no depende de la práctica de la justicia sino todo lo contrario. En términos generales, es la injusticia la que lleva a la prosperidad. La opresión injusta de los «sin voz, sin rostro y sin poder» genera la riqueza ilícita de los que ostentan el poder. La realidad que propone el poeta es una realidad «al revés», y ese mundo al revés es precisamente la «buena nueva» proclamada con fe a todas las sociedades del mundo. Asimismo, en este salmo, al igual que en toda la revelación bíblica, la justicia se entiende primordialmente como la preocupación, protección y rehabilitación de los pobres, desprotegidos y desposeídos que representan lo más vulnerable de la sociedad. Así que mientras que en la cultura dominante el poder se caracteriza por corrupción, injusticia y deshumanización, el salmista articula teológicamente una alternativa que alcanza consecuencias universales. Estas consecuencias tienen que ver con la realidad de la justicia y proveen una esperanza de vida a un mundo que está empecinado en propuestas de muerte. De esta manera, afirmando la justicia, el salmo  proclama un mensaje que llama a la vida.[3]Somos llamados entonces a ser justos tanto en lo pequeño y personal como lo social y estructural.

C.      Tiene verdad

El texto continúa diciendo: “Y habla verdad en su corazón”. En esta frase final la expresión hablar es dabar. El  vocablo «palabra» en hebreo (dabar)   significa mucho más que  lo que generalmente se entiende por «palabra» en castellano: dabar expresa evento, cosa, asunto, acontecimiento. En este sentido, lo que una persona hace, piensa, planifica, dice forma parte del  mismo acontecimiento. Por esto, para el israelita las palabras habladas tienen tanto poder para cambiar situaciones como un hecho o una acción. Esto es mucho más significativo en el caso del salmista, cuyo lenguaje rico en imágenes y metáforas es capaz de sugerir y generar nuevas realidades. Cuando el poeta se expresa, lo hace con el poder de la «palabra», que tiene la capacidad de articular mundos diferentes, mundos que ofrecen un marco de esperanza en medio de un contexto de desesperanza.[4] Según Kidner la frase “verdad” alude a lo que es seguro y confiable, no solamente correcto. Lo que este hombre dice es coherente con lo que es (contrástese con 12:2; Isaías 29:13)[5]Cuanto nos hace falta en término de veracidad y de confiabilidad hoy a los evangélicos de Latinoamérica. Es importante observar que la verdad que habla es “en su corazón” es decir no en palabras sino en intenciones. Es una persona honesta que por dentro hay luz y desea vivir en la esfera de la verdad. Con que frecuencia podemos aparentar que somos verdaderos pero por dentro somos tan superficiales y ficticios. Recuerde que estamos puntualizando que la espiritualidad congregacional debe ser veraz y no mentirosa. 

Así que nuestra espiritualidad congregacional debe cultivar la reflexión, pero también debe cultivar la regeneración. Sólo el nacido de nuevo podrá morar en su tabernáculo. Pero hay una tercera cualidad.

 III.                  En tercer lugar nuestra espiritualidad congregacional cultiva LA RELACIÓN (15:3-4)

A.     Relaciones reales

David continúa ahora con las relaciones con otras personas. Dice: “el que no calumnia  con su lengua, ni hace mal al prójimo, ni admite reproche alguno contra su vecino”. Toda esta declaración tiene que ver con una buena relación con el prójimo. La palabra que se usa para calumniar  tiene como fondo la idea  de “dar vueltas”, con el fin de espiar o de repartir chismes (p. ej. En el hebreo  de Gn. 42:9 y en otros términos Lv. 19:16). Se acerca más al escándalo  que a la mera calumnia. Prójimo es una palabra hebrea  cuyo significado varía  según el contexto; aquí no necesita equivaler más que a “otra persona”, y esta imparcialidad concuerda mejor con el retrato que se pinta que una lealtad más estrecha. En la última  clausula, “admite reproche” puede significar “arroja un estigma” o bien recoge algo deshonroso, en el sentido de juntar, amontonar innecesariamente.[6] Es importante entender que como comunidad cristiana tendremos siempre fricciones en las relaciones, pero lo importante es que no vivamos un estilo de vida separado y alejado y enojado de las personas. Hay muchas personas en nuestras iglesias que se toleran pero no se aceptan. Y una buena espiritualidad congregacional, que detona la presencia de Dios es la armonía, la aceptación y el perdón entre hermanos. Las relaciones reales están basadas en la transparencia  y no en la truculencia.

B.      Relaciones leales

Lo que en primera instancia parece una actitud farisaica en el vrs. 4 en realidad no es otra cosa que lealtad. Este hombre no se está comparando con otros, sino anunciando su voto: declara que es lo que admira y donde está ubicado él. La actitud de Abraham  hacia los dos reyes en Gn. 14:17-24 ilustra este asunto y muestra el riesgo potencial que conlleva. Kidner dice que las dos primeras clausulas  (4c, 5ª) tienen que ser interpretadas sobre la base de otros pasajes de las Escrituras, la tercera (5b) resulta clara. La línea final  (5c) redondea tanto esta sección como el salmo en su totalidad. En el juramento temerario  (4c) el peso recae en el propio daño suyo, no en el del otro; de todos modos, Pr 6:1-5 enseña que si uno advierte que se ha equivocado puede con justicia  rogar que se lo libere. En este caso  no se está negando la promesa, y el beneficiado  puede reclamarla; se trata de una actitud que vale la pena explorar, a mitad de camino entre una actitud de cobardía y la quijotesca. Pablo retoma  el asunto en 2 Co. 1:15-23 y no sólo distingue  entre la vacilación  y la reflexión responsable, sino también en la actitud de guardar al pie de la letra un compromiso, en ciertas circunstancias, y la de lograr su verdadera intención[7] Las relaciones leales están basadas en la convicción y no en la conveniencia.

 C.      Relaciones honorables

 El salmista está atento ahora a una nueva perspectiva. Las distinciones morales no son borrosas en su vista. Discierne entre el pecado y la justicia, las tinieblas y la luz, el bien y el mal. Ante sus ojos el vil es menospreciado, en el sentido de que testifica abiertamente contra la impiedad de aquél. Por otra parte, se identifica abiertamente en aprobación con todos los de la familia de la fe. Una vez que ha prometido algo, lo cumple aunque signifique pérdida económica para él. Un creyente, por ejemplo, puede prometer la venta de su casa en 250,000 dólares. Pero antes de firmar ningún papel, viene una empresa de explotación de fincas y 500,000. No obstante, como él ha dado su palabra al primer comprador, no cambia sino honra su contrato verbal. [8]

Dice también  el dinero…usura (5ª) Esto está condenado por la biblia, no en sentido general (cf. Dt 23:20; Mt.25:27) sino en el contexto del lucro basado en la desgracia de un hermano como queda claro si compara  Dt. 23:19 con Lv. 25:35-38. Este último pasaje prohíbe  también venderle comida con ganancia. En el seno de la familia  uno se hacía cargo  del miembro débil; fuera de ella la ley permitía cierta discreción, prohibiendo la extorsión y a la vez estimulando  la generosidad (cf. Ex 23:9; Lv. 19:33). En este salmo no se insinúa la diferencia  alguna entre hermano y un extraño que padece necesidad.[9] Finalmente, el justo no toma cohecho contra el inocente. Aborrece toda perversión de justicia, y desaprueba al viejo dicho: «todo hombre tiene su precio». Ésta, pues, es la clase de persona que vive para Dios en el presente y en la eternidad. Pensándolo, ¡llegamos a la conclusión de que nadie más estaría cómodo en la presencia de Dios!  La reflexión  va más allá del umbral  y la bienvenida; la misma pregunta del v. 1 hablaba de morar y no meramente de ser admitido, ya que las cualidades que el salmo describe son aquellas que Dios mismo crea en el hombre, no las que encuentra en él. La amenaza de la inseguridad expresada a menudo  en los salmos por la palabra movido no se evita  haciendo alanza con el poderoso sino depositando  confianza inmutable en Dios. Sólo así se adquiere pleno significado de la última palabra hebrea en este salmo: “No resbalará jamás”

 Conclusión

Hasta este momento hemos discutido de la espiritualidad congregacional y hemos visto que hay tres elementos importantes en esa espiritualidad que deben ser cultivados. La espiritualidad congregacional cultiva la reflexión, cultiva la regeneración y finalmente cultiva la relación.


[1] Ravi Zacharias, Has Christianity Failed You?, Zondervan (2010), pp.190

[2] Padilla, René. «La misión en los Salmos», Bases bíblicas de la misión, perspectivas latinoamericanas.  Nueva Creación. Buenos Aires. 1998. Pág. 49

[3] Padilla, René. «La misión en los Salmos», Bases bíblicas de la misión, perspectivas latinoamericanas.  Nueva Creación. Buenos Aires. 1998. Pág. 45

[4] Ibíd.

[5] Kidner, Derek. Salmos 1-72. Introducción  y Comentario. Comentarios Didaqué. Ed. Certeza, Argentina, 1991. Pág. 84

[6] Kidner, pág.84

[7] Ibíd.

[8] McDonald, William. Comentario Bíblico Antiguo Testamento. Salmos. Ed. Clie, 2004. Pág. 35

[9] Kidner, pág.  85

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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