El cristal roto: Hijos del divorcio


La parábola del cristal roto fue creada por Frederick Bastiat en su ensayo de 1850 Ce qu’on voit et ce qu’on ne voit pas (Lo que vemos y lo que no vemos) para ilustrar la idea de los costes escondidos (hoy más conocidos como costes de oportunidad). La parábola cuenta como un niño rompe el cristal de un comercio. Al principio todo el mundo simpatiza con el comerciante pero pronto empiezan a sugerir que el cristal roto beneficia al cristalero, que comprará pan con ese beneficio, beneficiando al panadero, quien comprara zapatos, beneficiando al zapatero, etc. Finalmente la gente llega a la conclusión de que el niño no es culpable de vandalismo; sino que ha hecho un favor a la sociedad, creando beneficio para toda la industria. La falacia de este razonamiento según Bastiat consiste en que se consideran los beneficios del cristal roto, pero se ignoran los costes escondidos; el comerciante está obligado a comprar una ventana nueva, cuando quizás fuera a comprar pan beneficiando al panadero. Al final, mirando el conjunto de la industria, se ha perdido el valor de un cristal, llegando Bastiat a la conclusión de que “la sociedad pierde el valor de los objetos inútilmente destruidos” y que “la destrucción no es beneficio”. Por eso he llamado  a este mensaje sobre el impacto del divorcio en los hijos como el cristal roto. Porque existe una falacia sobre que la destrucción del voto matrimonial trae beneficios. Hoy en día el divorcio se ha propagado de tal manera que según las estadísticas, en Latinoamérica, de cada tres parejas una se divorcia. La ola de ideologías en nuestra sociedad ha anulado los principios éticos, morales y religiosos acerca del matrimonio. Cada vez son más los jóvenes que se casan sin la seguridad de que su pareja va a ser la definitiva y con una “gran clausula” en el contrato matrimonial si las cosas no marchan bien, la primera puerta de escape es el divorcio.  Muchas son las personas que opinan “si no me va bien, me divorcio.” “Ahora que estoy divorciado yo se que “Dios” tiene algo mejor para mí,” sin saber que lo que realmente Dios tiene para nuestras vidas es una ayuda idónea y debemos esperar en él encontrarla y cuando la encontremos pensar que nuestro matrimonio es realmente para toda la vida y que la única puerta de salida a nuestras dificultades es la solución de las mismas con la colaboración de los dos (“por tanto lo que Dios juntó no lo separe el hombre.”) ¿A quién afecta el divorcio? A todos los integrantes de la familia, pero muy especialmente a los hijos. Frente al primer conflicto matrimonial, la primera opción es el divorcio, como una nueva oportunidad de alcanzar la “felicidad.” Nuestro deber como padres; formar a nuestros hijos en un ambiente de armonía y cariño que constituye la base para una personalidad sana. ¿Qué ocurre entonces cuando nuestra decisión es recurrir al divorcio?
El niño no aceptará las razones que usted le dé. A él le preocupan los hechos que se están dando en su familia, los cuales lo están lastimando, se siente confundido y no puede visualizar su futuro en estas condiciones, él no quiere tener que decidir entre uno de sus padres como suele ocurrir. ¿Quiénes se divorcian? Usted dirá… por supuesto que los padres, pero en realidad el divorcio también se da entre padres e hijos. Uno de los padres tendrá que ausentarse de la vida del niño total o parcialmente, esto representa para el niño pérdidas. (Tiempo, cariño, satisfacción de sus necesidades, etc.). ¿Qué siente y piensa el niño? A veces piensa que él es culpable de lo que está ocurriendo, que sus padres ya no lo quieren, que es poco importante para ellos (pues no es tomado en cuenta como una persona que está en medio de la crisis sino por el contrario un objeto que es manipulado por los deseos e intereses egoístas de los padres.) ¿Qué sucede con los hijos de padres divorciados? En la mayoría de los casos, cuando este niño es adulto y tiene la oportunidad de formar un hogar, inevitablemente repetirán los mismos patrones que vivió. Los padres delegamos a nuestros hijos una herencia de bendición o maldición para nuestros hijos. Los hijos enfrentan sus propios conflictos además de la crisis de sus padres. En el divorcio los padres hacemos uso de nuestros hijos como elementos de venganza, son manipulados, ignorados como personas y reducidos a la calidad de objetos. El niño que está atravesando el divorcio de sus padres, necesita de alguien de fuera “confiable” en quien depositar sus ansiedades y temores. Padre, antes del divorcio piense, piense, piense… no sabe el daño presente y futuro que está causando en la vida de su hijo. En esta mañana con la ayuda del Señor, me propongo establecer cuatro grandes principios  que involucran nuestra forma de ayudar a los hijos a asimilar el impacto del divorcio. Y quiero basarme en dos pasajes del Evangelio de Mateo. Mi propósito no es desarrollar si el divorcio es lícito o no, cuáles son las razones que se pueden divorciar, o si los creyentes se pueden divorciar, etc. Creo que lo veremos en alguna otra ocasión. No quiero hacer hincapié en dos dimensiones una para los que están considerando divorciarse hacerles ver que los hijos tienen una opinión, que deben ser tomados en cuenta y segundo para los que ya están divorciados advertirles que habrán consecuencias a corto, mediano y largo plazo en sus hijos. Sin embargo en ambos casos siempre existe la ayuda de Dios para poder vivir un vida sobre los traumas del divorcio.

CONTEXTO

La porción de Mateo que quiero tomar está como las dos partes de encima de un emparedado. La primera cubierta  Aparece en Mateo 18:6-35, luego viene la carne de ese emparedado que son los versos  19:1-12, para terminar con la otra cubierta del emparedado compuesto por los versículos 11-15. Tanto como Marcos y Lucas usan las mismas circunstancias con algunas variaciones pero el emparedado es el mismo. Al ver estos pasajes me pregunte ¿Porqué en una discusión acerca del divorcio, empieza con señalar a los niños y terminan con ensalzar a los niños? Bueno es obvio que Jesús tiene en mente a los niños como víctimas inocentes de una separación de dos adultos. Así que quiero que veamos cómo se desarrolla el tema.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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