El Cristal Roto: Hijos del divorcio II parte


I.                    En primer lugar quiero hablar de LA  INJERENCIA   del  DIVORCIO. (18:1-6)

A.       La perspectiva  del niño

Note que el texto tiene como tema  a “un niño”. En los primeros versículos Jesús ha puesto a un niño como ejemplo de espiritualidad. El cree en todo, el es un modelo de humildad, de sencillez y perdón. Note que la conclusión de Jesús en el vrs. 4  es “así que, cualquiera se humille como este niño” La  expresión humille es la palabra griega tapeinoō, esta expresión significa estar abajo, estar en el rango menor. Es una actitud potencial por el subjuntivo y es una acción puntual por el aoristo. La expresión denota duda, de que la persona lo vaya a hacer. Pero por otro lado cuando lo hace, es definitiva. Significa entonces que en términos de espiritualidad sobre todo en la familia debemos tener la sencillez de un niño, el sentido de un niño, y en tercer lugar el sometimiento de un niño.  Si actuáramos así en nuestras relaciones matrimoniales difícilmente habría un divorcio. Pero no perdonamos, ni estamos dispuestos a humillarnos como niños cuando tenemos problemas conyugales.

 

B. La prerrogativa del niño

Note que Jesús  declara en el vrs. 6: “Cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí”. La expresión que se usa para “tropezar” en griego es skandalon. Skandalon es la palabra que la Versión Reina Valera Antigua traduce regularmente “tropiezo”, “ofensa”, “escándalo”; y skandalizein es el verbo correspondiente.  Skandalon no es en absoluto una palabra griega clásica. Pertenece al griego posterior y, de hecho, es mucho   más común en la Septuaginta y en el NT que en cualquier otro sitio. El vocablo clásico equivalente a éste es  skandalethron, que significa “trinquete de una trampa”, es decir, el arma donde se fija el cebo. El animal era  atraído por el cebo con el fin de que tocara o pisara el trinquete y éste hiciera saltar el muelle de la trampa. Así,  el animal era seducido para su captura o muerte. En el griego clásico, Aristófanes usa la palabra respecto de las  “trampas verbales” que, con un argumento como cebo, se ponen para atraer a una persona hacia el fracaso. Por  tanto, es claro que el matiz original de la palabra no era tanto un “tropiezo” para  hacer caer a alguien como un “cebo” para seducir y atraer a una persona hacia su destrucción. En el NT, los traductores de la Versión Reina Valera Antigua suelen tomar skandalon en el sentido de “tropiezo”, pero cuando vamos a los pasajes neotestamentarios con la idea del doble significado de skandalon, encontramos que, en algunos de estos pasajes, el segundo significado del vocablo da una imagen más expresiva. (I) Hay pasajes en que los dos significados encajan perfectamente. En Mt. 13:41 se dice que el Hijo del  Hombre quitará todo skandala de su reino. Cuando el reino venga, todo lo que se considere que puede hacer pecar al hombre, todo lo que le pueda hacer tropezar, todo lo que tenga poder para atraerle al mal camino será raí- do. En la economía del reino, la tentación será impotente.  (II) Hay pasajes en que el significado “tropiezo” es el más adecuado e incluso esencial. En Ro. 14:13 se nos  prohíbe poner “tropiezo” u “ocasión de caer” al hermano. La palabra usada para “ocasión de caer” es proskomma, que significa “obstáculo”, “cortapisa”, “impedimento”. Es la palabra que se usaría para expresar la idea de  talar un árbol y dejarlo atravesado en la carretera para bloquearla. Nunca debemos hacer o permitir nada que  obstaculice el camino de la bondad. En Mt. 13:21 se dice que el oidor superficial de la palabra es “ofendido”  (skandalizein) por la persecución. La persecución es un obstáculo que le impide seguir por el camino cristiano.  En todos estos casos, las palabras significan algo que interrumpe el progreso y desarrollo de un hombre, algo que le hace  tropezar y caer, que le obstaculiza el camino. Ese algo puede provenir de la acción malintencionada de otros o  del prejuicio y el orgullo del corazón de ese mismo hombre.  Mt.  18:6 habla del pecado de “hacer tropezar” a alguno de estos pequeños, y el versículo siguiente se refiere a la terribilidad de los “tropiezos”. Pero estos versículos se nos esclarecerán si tomamos skandalon y skandalizein en el  sentido de seducir e incitar a pecar a los más jóvenes e impresionables. Mt. 5:29, 30 habla de que es preferible  sacarnos un ojo y cortarnos una mano si ese ojo o esa mano han de facilitarnos la ocasión de caer. Claramente  aquí es mejor considerar skandalon en el sentido de “lo que nos pone trampas y lazos para atraernos a la ruina  del pecado”. Si los deseos del ojo o de la mano son una trampa, tales deseos deben ser extirpados. Un skandalon es lo que nos hace tropezar y caer en el pecado o lo que nos induce a pecar. Tal cosa debe ser desarraigada de  nuestras vidas; y Dios nos considerará culpables si llevamos skandalon a la vida de nuestros semejantes.[1]

En ese sentido uno de las piedras más grande de tropiezo que puedan existir para los niños es el divorcio, y esto debería ser muy tomado en cuenta por los que están pensando en divorciarse. Es importante entender que los hijos son los que más sufren la separación de sus padres, y por lo general, se llenan de rencor y odio contra la persona que los abandonó, pues en primer lugar se sienten “menos” que sus compañeros, amigos, y en los casos de que existe otra familia, se sienten humillados e inferiores que “los otros”.  En segundo lugar se sienten incapaces de inspirar amor en sus padres, por lo tanto en los demás.  Esto endurece el corazón de las personas que han pasado por ahí, y un corazón duro no puede percibir el Amor de Dios, mucho menos permiten que Dios haga su obra en ellos.  Por si fuera poco, esto producirá raíces de amargura que repercutirán en su propia vida y matrimonio.  Si está en tu mente o corazón la idea de divorciarte, haz un alto y considera las estadísticas que hablan de las consecuencias de desobedecer a Dios y de nuestro egoísmo por pensar únicamente en nosotros y en nuestro “bien” aparentemente:

            Los jóvenes que viven con sus padres solteros, tienen 4 veces más problemas emocionales que los que viven con ambos padres.

            84% De los jóvenes tratados por psiquiatras, vienen de hogares de padres divorciados.

            75% de los jóvenes que cometen suicidio, vienen de hogares destruidos.

            35% de los hogares sin padre, tienen adolescentes adictos a las drogas.

            El departamento de Justicia de Estados Unidos reveló que en sus cárceles, el 72% de asesinos, el 60% de violadores, y el 70% de criminales provienen de hogares en los que el padre los abandonó.[2]


[1] Barclay, William. Palabras Griegas del Nuevo Testamento. Casa Bautista de Publicaciones, pág. 103-104

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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