Águilas en medio de una cultura de gallinas


  • Ø  Punto de Partida

 

Un guerrero indio se encontró un huevo de águila, el cual recogió del suelo y colocó más tarde en el nido de una gallina. El resultado fue que el aguilucho se crió junto a los polluelos. Así, creyéndose ella misma gallina, el águila se pasó la vida actuando como éstas. Rascaba la tierra en busca de semillas e insectos con los que alimentarse. Cacareaba y cloqueaba. Al volar, batía levemente las alas y agitaba escasamente su plumaje, de modo que apenas se elevaba un metro sobre el suelo. No le parecía anormal; así era como volaban las demás gallinas. Un día vio que un ave majestuosa planeaba por el cielo despejado. Volaba sin casi batir sus resplandecientes alas dejándose llevar gallardamente por las corrientes de aire. ¡Qué hermosa ave! -le dijo a la gallina que se hallaba a su lado. ¿Cuál es su nombre? -Águila, la reina de las aves – le contesto ésta – Pero no te hagas ilusiones: nunca serás como ella. El águila vieja dejó, en efecto, de prestarle atención. Murió creyendo que era gallina.

 

  • Ø  Punto Principal

 

El águila y la gallina son aquí una metáfora de las dos dimensiones de la existencia humana. El enraizamiento, lo cotidiano, lo limitado, lo prosaico: la gallina. La apertura, el deseo de lo poético, lo ilimitado, la grandeza en Dios: el águila. La pregunta no puede demorarse más: ¿cómo equilibrar estos dos polos?, ¿cómo lograr que la cultura de la homogeneización no ahogue el águila que llevamos dentro y nos impida volar?  Creo que la historia de Samuel nos puede dar algunos indicadores  de cómo ser el águila que Dios nos ha mandado a ser en medio de una cultura de gallinas.

vRetrato de la cultura de gallinas

El vrs. 12-17 establecen varias características de lo que estaba ocurriendo en el tiempo de Samuel. Era como si todo el mundo se hubiera acostumbrado a vivir así. Quiero que notemos algunas características

ü  Ambiente religioso

Note que este ambiente religioso según el vrs. 12 describe la primera característica, y yo la llamo. Herencia sin obediencia.  “Los hijos de Elí”. Es obvio que ellos tenían ya el puesto de sacerdotes, porque eran hijos de Elí. Hay muchos que piensan que pueden tener el liderazgo o mandar en las iglesias porque son hijos de los  pudientes, de los que fundaron la iglesia etc.  También se ve degradación sin relación. Note como lo pone el texto “eran impíos y no tenían conocimiento de Jehová”. La expresión en el texto hebreo para “hombres impíos” se debe traducir literalmente “hijos de Belial”.  Belial es también llamado Belhor, Baalial, Beliar, Beliall, Beliel. Su nombre se deriva del hebreo bliya’al (bel-e-yah-al) Es una palabra compuesta por bliy (bel-ee’)  que tiene por significado “corrupción“. [Así se usa en Isaías 38:17] El segundo término es ya`al (yaw-al’)  que significa “ganancia“. [Así se usa en Isa 30:5; Job 21:15; Jer 7:8…] Por lo tanto muchos especialistas atribuyen a Belial el significado: “el de ganancias corruptas“. Belial, según La Biblia Satánica de Anton LaVey, es un poderoso demonio que representa al elemento tierra, complementándose con SatanásLucifer y Leviatán. Se le da también los nombres de “señor de la arrogancia” o “señor de orgullo” y “el hijo del infierno” (Baal ial). Para cuando se reanudó la escritura de la Biblia en el siglo I, el término Belial se usaba como un apelativo de Satanás. Por lo tanto, cuando el apóstol Pablo escribió en su serie de contrastes paralelos “¿Qué armonía hay entre Cristo y Belial?” (2 Corintios 6:15), se suele entender que Belial es Satanás, y de hecho la versión Peshitta siríaca traduce así este término. (http://es.wikipedia.org/wiki/Belial). En ese sentido podemos decir que el carácter de los hijos de Elí era tremendamente satánico. ¿Qué puede generar un carácter así? La siguiente expresión lo explica: “no tenían conocimiento de Jehová”. Es decir ellos eran nomás practicantes de la fe pero no habían nacido de nuevo. El término “yada” para conocer es un pefecto qal de intimar o tener intimidad. El perfecto denota que no ha habido una acción en el pasado y que por no existir no hay resultados en el presente. Lo que implica que los hijos de Elí no habían tenido ninguna relación con Dios en ningún momento lo que hizo que al tomar sus puestos de sacerdotes se corrompieran por su falta de entrega a Dios.

ü  Acciones religiosas

Si uno nota  de los vrs. 13 al 16 lo que encontramos son acciones religiosas corrompidas. Es decir como sabemos que una persona está usando la religión para actuar impíamente. Lo primero que se percibe es la tradición vrs revelación El texto comienza diciendo que “era costumbre”. Es decir ya se había hecho un hábito y una tradición religiosa la forma en que los hijos de Elí reclaman sus derechos. La Escritura establecía todo un procedimiento para la forma en que el sacerdote tomaba de la carne una vez que se había hecho el sacrificio. (Levítico 1:12-16). Pero ellos no tomaban en cuenta esa revelación simplemente querían satisfacer sus egos y ambiciones a costa de esa Palabra revelada.  Lo segundo que puedo ver como una acción religiosa peligrosa es beneficios por servicio. Cuando cada israelita ofrecía sacrificios a Dios, los sacerdotes presenciaban esa ofrenda. Antes de que la carne fuera presentada en sacrificio, como manda la ley, ellos casi la arrebataban de la mano del ofrecedor. Además, la comían antes de que se quemara la grosura lo cual quebrantaba la ley de Dios de acuerdo al libro de Levítico 1:12-16. Según la ley, todas las necesidades de los levitas debían ser satisfechas por medio de los diezmos del pueblo. Pero los hijos de Elí se aprovecharon de su posición para satisfacer sus propios deseos. “Era, pues, muy grande delante de Jehová el pecado de los jóvenes; porque los hombres menospreciaban las ofrendas de Jehová”, (1 Samuel 2:17). Los hijos de Elí querían la mejor parte para sí. Cuando la persona no tiene temor de Dios se atreve a hacer cosas que ofenden a Dios — y no le importa. Cuando los líderes no tenemos conocimiento de Dios comenzamos a tomar lo que le pertenece sólo a Dios para nosotros. Nos robamos la gloria de Dios. Nos robamos el aplauso de las personas para nosotros. Nos robamos la gloria y las bendiciones que el pueblo de Dios recibe para levantarnos un ministerio y un nombre. Aquello que fue designado para ser quemado totalmente en un altar para Dios lo tomamos y lo usamos para nuestro beneficio y ganancia. Cuantos hemos sido negligentes y nos hemos encontrado en una encrucijada donde no supimos darle la gloria a Dios y usamos para nuestro beneficio personal las cosas que le pertenecen a Él. Hemos usado los medios, el dinero, los recursos y los dones que Dios nos ha dado para levantar cosas para nosotros en lugar de ofrecerlo todo ante el altar de Dios. Eso es algo que Dios no va a pasar por alto. Pienso por ejemplo en los que ministran  la música desde un púlpito. Los que están  ocupando las plataformas en Latinoamérica son  los primeros que van  a ser llevados a juicio ante el Señor porque muchos se están  robando lo que sólo le pertenece a Dios. La Biblia nos dice que el pueblo de Israel se sentía tan ofendido por las acciones de los hijos de Elí, que comenzaron a dejar de ir a ofrecer adoración al Señor. ¿Sabe cuál ha sido nuestro verdadero problema en América Latina? Hablamos mucho de la presencia de Dios, pero no la conocemos y por lo tanto no la respetamos. Los hijos de Elí no respetaban la presencia de Dios porque no la conocían. Ese es nuestro mismo pecado. El avivamiento que Dios ha querido traer a Latinoamérica en los últimos 10 años no tiene nada que ver con la música. Tiene que ver en cómo usted reacciona ante la presencia de Dios. Tiene que ver en cómo usted respeta la presencia de Dios en su propia vida.  Lo tercero tiene que ver con protagonismo sin presencia. Supe de una  reunión que se organizó para recaudar fondos para una casa de ancianos, la presencia de Dios estaba tan dulce. Pero mientras algo hermoso y ungido estaba pasando había miles de jóvenes patinando en el entresuelo — comprando cosas. No estoy jugando al más santo cuando digo esto; yo estuve en esa posición muchas veces. ¿Quién cree usted que les enseñó esa falta de respeto por la presencia de Dios, si no son los adultos? El Espíritu Santo está tratando de moverse en muchas reuniones y algunos ni se dan cuenta. Se ponen de pie cuando otros se están entregando al Señor. Somos tan insensibles que cuando es hora de irnos nos vamos sin importar lo que el Espíritu Santo está haciendo. ¡Los músicos  se paran  al frente, cantan  y ministran, y cuando terminan, el negocio acabó y se van a ocupar de su  negocio de ventas! ¿Y qué pasa con el resto de la reunión? ¿Dónde está el respeto por la presencia de Dios? No estoy hablando de un respeto religioso. Estoy hablando de ser sensibles a la presencia de Dios. Aquella noche, mientras la presencia de Dios tocaba a esos ancianos, el resto de otros  estaba como si nada estuviera pasando. Casi no se podía respirar porque el humo de las ventas de carne había llenado la casa. El Señor  dijo: “Antes era la nube de Mi gloria la que llenaba mi casa. Ahora es el humo de las ventas”. Déjeme preguntarle una cosa más: ¿Cómo podemos respetar la presencia de Dios en Su casa si no sabemos reconocerla en nuestra vida diaria? La Escritura nos dice en Apocalipsis que en cuanto los querubines comienzan a cantar Santo, Santo, Santo, 24 príncipes se postran y comienzan a adorar al Cordero. Los primeros que reaccionan ante el llamado de la adoración son los líderes, los príncipes del Pueblo de Dios. En Latinoamérica es lo contrario, los últimos que adoramos somos los líderes. Tenemos tiempo para hacer nuestras notas, conversar entre nosotros mientras que el resto de la Iglesia está adorando al Señor. Somos los últimos que nos aparecemos en el tiempo de adoración. Somos el último ejemplo de devoción. ¿Cómo pretendemos que el pueblo aprenda a adorar al Señor si nosotros somos los últimos en reaccionar a Su presencia? ¿Cómo podemos enseñar adoración si somos los que cortamos el mover del Espíritu Santo? Parece que no creemos lo que la Biblia nos dice. Algunos deben estar pensando que todo esto que escribo es muy anticuado. No me importa. El pecado nos ha endurecido, aun a los mismos cristianos. ¿Cómo respondes cuando el Espíritu Santo te habla? ¿Qué haces cuando el Espíritu de Dios te dice que no hagas lo que estás haciendo? ¿Lo ignoras? ¿Qué has hecho cuando Él te ha dicho que no vuelvas a ver con lujuria a una persona? Con razón no tenemos respeto por la presencia de Dios. Respeto y sensibilidad por Él es la clave para lo que Dios quiere hacer en América Latina.

ü  Aberraciones religiosas

Pero Elí era muy viejo; y oía de todo lo que sus hijos hacían con todo Israel, y cómo dormían con las mujeres que velaban a la puerta del tabernáculo de reunión. — 1 Samuel 2:22.  Ofni y Finees, los hijos de Elí, habían traspasado el límite del respeto al punto tal que fornicaban con las mujeres que cuidaban las puertas de la casa de Dios. Las dos personas que estaban encargadas de las cosas más santas de Dios –esos dos hombres ofrecían sacrificios en el día y fornicaban en la noche. Y no fornicaban en un hotel cerca del tabernáculo, lo hacían en las puertas de atrás del templo del Señor. La vida de estos sacerdotes apestaba al igual que la religiosidad que pretendemos conservar como una muestra de nuestro cristianismo. La religión esconde inmundicia y corrupción bajo sus vestiduras. ¿Le parece gracioso eso? Cuantos ejemplos conozco hoy de eso. En todas partes. No puedo aceptar que se sigan contando las historias de incoherencias que hay entre los músicos cristianos. Músicos que en realidad son marineros dejando amores en cada puerto. Leí de alguien que está asociado con los eventos musicales cristianos y la forma en que contaba de las cosas que pasaban en unos eventos donde él participó. Historias de cómo cantantes se meten con otros cantantes — solteros y casados. Gente cristiana que están detrás de las plataformas fornicando y adulterando y después se paran al frente para ministrar. Si me quieren tratar de puritano, adelante, pero yo no puedo aceptar que eso sea así. No puedo aceptarlo. No puedo aceptar que estemos en adulterio y justifiquemos nuestro pecado, y nos paremos adelante a predicarle a miles de personas. No puedo aceptar que estemos jugando con el pecado — especialmente los que somos ministros de Dios. No puedo aceptar que la mentalidad contemporánea les permita a las personas hacer y deshacer de sus matrimonios como quieran y después justificarse. ¡No puedo aceptar eso! No estoy jugando a ser el más santo, estoy consciente de que las piedras que tiro vienen para acá también. Le pido a Dios que tenga misericordia de mí. Sé que algunos de los que han sido más duros en sus prédicas fueron de los primeros en caer. Pero no puedo aceptar que nos excusemos en la gracia de Dios después de pecar, para luego subirnos adelante y pretender que nada pasó. No es posible, excepto si usted quiere permanecer en la religiosidad porque la religiosidad si permite eso. Dios está entregando medios, recursos, discos, talentos, a muchas personas en el ministerio de la alabanza o de la predicación o de las excelencias proféticas.  Pero muchos tenemos las manos sucias. Las bendiciones van a seguir viniendo y nos van a hacer creer que porque tenemos respaldo financiero y más recursos Dios está con nosotros. Pero esa es una mala forma de asumir la bendición de Dios. Si el dinero y los recursos son sinónimos de que Dios está con nosotros entonces tienes que decir que los mormones están totalmente en lo correcto, ya que son una de las sectas religiosas más ricas del mundo. ¿Su riqueza significa que Dios está con ellos? ¡No! Quién sabe por cuánto tiempo los hijos de Elí hicieron de las suyas y nada pasó. Ahí está la trampa — tu juegas con el pecado, te paras adelante, cumples el papel de un sacerdote de Dios para volver a pecar otra vez. Hasta que un día llegas a decir, “Bueno, nada pasó, debe ser la gracia de Dios”. Pero, un día los filisteos salieron en contra de Israel y los dos sacerdotes salieron delante. Pelearon en Eben-ezer, que quiere decir “hasta aquí nos ayudó Dios”. Un lugar donde antes habían tenido victoria, pero ahora salieron avergonzados. Regresaron al campamento y reclamaron delante de Dios (paráfrasis): ¡Señor!, ¿No prometiste que ibas a estar con nosotros todo el tiempo, no nos prometiste que nos ibas a entregar a nuestros enemigos, no que ninguna arma forjada contra nosotros va a prosperar? Otros preguntamos: ¿Señor dónde están tus promesas? ¿Dónde está lo que me dijiste una vez de niño? Algo está mal contigo Señor, porque por más que hago y hago no llego a los primeros lugares. Entonces traen el arca y hacen una fiesta tan increíble que la Biblia dice que la tierra tembló y los filisteos se asustaron y dijeron: “Debemos pelear como hombres para que no sirvamos a los hebreos”. Claro el arca esta allí, el amuleto. Los israelitas creyeron que si traían el arca, que ya no significaba nada para ellos, Dios iba a venir. No se engañe, no es la mucha bulla la que trae la presencia de Dios. A veces la mucha palabrería y las muchas canciones ocultan la falta de unción. Una iglesia que canta por horas no es necesariamente una iglesia avivada. Dios no estaba cuando el arca llegó y fueron muertos muchos en medio del pueblo, entre ellos los hijos de Elí. Porque cuando se vive en la religiosidad no hay victoria ante el pecado. Un mensajero corrió desde el campamento, Elí quien ya había perdido la vista, física y espiritualmente estaba sentado. 1 Samuel 4:12-18 pudiera haber ocurrido así: “¿Qué paso?”, preguntó temeroso Elí. “No me vas a creer lo que ha pasado”, dijo el mensajero postrado en el suelo. “No me cuentes nada, ¿dónde está el arca?”, dijo Elí. “Mira Elí, tus dos hijos acaban de morir, es terrible lo que ha pasado…” “Te pregunté, ¿dónde está el arca? ¿Dónde está la gloria de Israel?”, respondió firmemente Elí. “¡La han robado! ¡Nos han robado la gloria de Israel! ¡No hay gloria en Israel!” Elí cayó de espaldas, y murió. Su nuera, al escuchar de la muerte de su esposo y de su suegro comienza a dar a luz antes de tiempo. Antes de ella morir le dice a las mujeres que reciban a ese hijo y que le pongan de nombre Icabod porque “la gloria de Israel ha sido traspasada”. Sobre los cielos de nuestras naciones se ha pintado un nombre: No hay gloria, no hay presencia. Tenemos muchas luces, mejores sonidos que nunca, mejores discos que nunca, más libros que nunca, pero, ¿dónde está la gloria? ¿Dónde está la gloria que cambia a las personas? No puedo creer que los músicos cristianos del siglo XXI se paren  al frente a entonar hermosas canciones y recibir los aplausos del público y dejar a la gente tal como vino. ¿Sabe qué está haciendo falta? ¡Están haciendo falta corazones de pastor! El día más negro de la historia de Israel vino porque le fue quitado lo único que no te puede ser quitado: la gloria de vivir en Su presencia. La gloria de Israel es el Señor. Lo que nos hace un Pueblo maravilloso es que Él esté entre nosotros. Y entro Jesús en el templo de Dios, y echó fuera a todos los que vendían y compraban en el templo, y volcó las mesas de los cambistas, y las sillas de los que vendían palomas; y les dijo: Escrito está: Mi casa, casa de oración será llamada. — Mateo 21:12-13.

¿Piensa que Jesús estaba molesto porque había personas cambiando y vendiendo en la casa de Dios? Algunos legalistas dirían: ¡Sí, aleluya, predícalo! Era necesario que esas personas estuvieran allí porque la gente muchas veces necesitaba comprar su sacrificio antes de subir al altar — tenían que cambiar dinero. ¿Cuál era el pecado? El pecado era que habían perdido el enfoque. El enfoque de lo que debe suceder dentro de la casa de Dios es que las personas se encuentren con Dios. ¿Sabe qué pasó después que Jesús retomó el enfoque correcto? Vinieron a Él en el templo ciegos y cojos y los sanó. Eso quiere decir que la gloria volvió a la casa. Las vidas fueron cambiadas, los que estaban en miseria fueron levantados, los que estaban aprisionados fueron hechos libres, los que estaban deprimidos fueron llenos el gozo del Señor, los que estaban inválidos se levantaron de sus sillas, los que estaban perdidos encontraron al Señor. ¿No es acaso ese el fin de todo lo que hacemos? ¿O cuál es el fin, que vendamos más, que ganemos un premio, ser más populares? ¿Cuál es el fin, enriquecernos, tener un ministerio grande? El fin es que las personas conozcan a quien tienen que conocer. No podemos cambiar de enfoque y creer que Dios se va a quedar sin hacer nada. Vienen días en los que usted no se conformará con sentarse a aplaudir. Vendrán días en que los que verdaderamente están vivos espiritualmente van a demandar de los que estamos en liderazgo, que traigamos la presencia de Dios.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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