Águilas en medio de una cultura de gallinas II parte


vRetrato de una cultura de Águilas

Y aconteció un día, que estando Elí acostado en su aposento, cuando sus ojos comenzaban a oscurecerse de modo que no podía ver, Samuel estaba durmiendo en el templo de Jehová, donde estaba el arca de Dios; y antes que la lámpara de Dios fuese apagada, Jehová llamó a Samuel; y él respondió: Heme aquí. — 1 Samuel 3: 2-4

 

ü  Sé diferente

El vrs. 2:18 dice: “Y el joven Samuel  ministraba en la presencia de Jehová  vestido de un efod de lino.

Samuel por otro lado era diferente  y establecía  en medio de un desastre de hogar como el de Elí. La expresión “y” es en realidad en el hebreo “pero”. Allí está el contraste! Un pequeño que ministra  en la presencia del Señor. Con su trabajo, su vestimenta y su relación con su familia. Tres niveles donde puedes marcar la diferencia. Tu espiritualidad (ministrar), tu identidad (vestido con efod) y tú integridad (familia temerosa de Dios). Es curioso que mientras Elí está descuidando su familia, Ana la está cuidando.  Elí es un ausente presente y Ana es una presente ausente. Por lo menos  5años Ana sólo tuvo a Samuel.  Los estudiosos hebreos dicen que este niño tomó su colchoncito y lo trajo cerca del arca y todas las noches se dormía contemplando el arca. Ya nadie buscaba a Dios, nadie respetaba esa arca, la gente había dejado de ofrendar y los sacerdotes estaban fornicando. Y solo un niño, una nueva generación, dormía cerca del arca. Los estudiosos dicen que lo hacía porque esperaba que un día el Dios de esa arca se manifestara. Creo que Samuel, noche tras noche se durmió sobre sus papeles llenos de Escrituras, sobre su cama, orando: “Señor, ¿dónde estás ahora? ¿Dónde está el Dios que en esta arca partió el río? ¿Dónde está la gloria del Dios de Israel? ¡Aunque nadie te busque, yo estoy aquí Señor! ¿Dónde estás? Si buscas a alguien aquí estoy Señor”. Samuel es el símbolo de una generación extraordinaria, una generación que tiene sed de Dios y que no se detiene hasta que lo encuentra. Un pueblo que sale de la religiosidad para encontrar lo que la religión ha perdido: ¡la gloria de Su presencia! En Latinoamérica hay una nueva generación que va a cambiar la historia. Son jóvenes en el Espíritu, gente que no han envejecido con la religión. Gente que quiere más de Dios, que anhelan a Dios, que tienen ansias por lo genuino, que no están dispuestos a contaminarse y que se van a quedar dormidos delante de esa arca una y otra vez hasta que Dios se revele. Muchas veces Samuel oró y lloró antes de que nada pasara, pero una noche el Señor vino antes de que la lámpara se apagase. Antes de que esto no tenga remedio Jesús viene a visitar a Su Iglesia. Los que estén anhelándole, van a levantarse como una voz profética en Israel y van a traer la presencia de Dios de regreso a casa. Si usted anhela eso lo invito a que tome unos minutos ahora mismo y le ruegue a Dios por Su presencia. Si tiene que arrepentirse, arrepiéntase. Si tiene que pedir perdón, pida perdón y lávese en la sangre de Cristo. Si es líder diga: No me voy a parar más a hacer mi propio asunto, voy a pararme porque he estado en Tu presencia y tengo algo que decir. Y todos debemos decirle al Señor: ¡Heme aquí, Señor!

ü  Paga el precio

En contraste  que los hijos de Elí tenían todo, no había ninguna carestía, abusaban de sus bienes, encontramos a una mujer que hacía grandes sacrificios para con su hijo y su ministerio. Dice que la mamá “le hacía” y no que le compraba. He aquí unos sacerdotes que tienen toda la ventaja, están a puntos de ser sustituidos  por un chico que no tiene gran ventaja económica pero que ama a Dios. Y en realidad esa es su gran ventaja. Este es su hijo único por 5 años y con gran sacrificio le dejaba y salía llorando. Los hijos de Elí eran buenos para nada, pero una mujer que fue fiel  a su palabra, que hizo más de lo que pudo,  y cuando pudo levantó a un chico. Y Dios dice voy a tomar el hijo de esta mujer  y voy a ponerlo para reemplazar a los hijos de este hombre que han tenido toda la ventaja. Y  para serles honesto lo he visto a diario en ministerio he visto a hijos de pastores, hijos de misioneros, niños que crecieron en la iglesia  y son gente malvada y son inútiles para los planes de Dios. Pero Dios levanta al adicto, al alcohólico  y lo pone como líder. Porque Dios no tiene problemas en sustituir gente, sino hacen lo que están llamados a hacer.  El vrs. 22  dice que “Elí era muy viejo” y el pecado de sus hijos ya muy avanzado. Así que ya es tarde para corregirlo. Sólo lo podrá corregir Dios. Cuando el profeta amonesta a Elí le hace ver todo lo que Dios ha hecho por Elí.   Las personas que no quieren hacer un gran sacrificio  por Dios son aquellos que olvidan todo lo que Dios ha hecho por ellos e invertido por ellos. (2 Samuel 4:27-28). Nuestras generaciones  hoy son más avanzadas, tenemos más recursos, pero tenemos poco impacto que la iglesia emergente del NT y se debe a que olvidamos lo que Dios ha invertido en nosotros. Y que debemos hacer grandes sacrificios  para hacer la diferencia  en este mundo. Dios le dijo a Elí mira todo lo que hice por ti y tú ni siquiera has podido estorbar a tus hijos? ¿Corregir su pecado? ¿Extirpar su rebelión? No pudiste controlar  los servicios en el templo.

ü  Impacta a otros

En los vrs. 3:19-20 vemos como Dios respalda a una persona que es diferente, que paga el precio. El vrs. 7 dice “Y Samuel no había conocido aún a Jehová, ni la palabra de Jehová había sido  revelada” ¿Cómo puede ser esto? Hay varios pasajes que dicen que Samuel ya ministraba a Jehová (2:18; 26). No es suficiente ministrar a Dios  se necesita un encuentro cara a cara con El.  Una cosa curiosa es que el vrs. 10 dice que “Jehová se paró”. Increíble ¡Dios en mi cuarto! Piénselo esto es inmenso. Es demasiado raro que Dios se muestre en tu cuarto y no sólo se muestre sino que está en el cuarto de un niño, apenas de 12 años. Esta es una teofanía. ¿Quién es este chico? Es el hijo de una madre quebrantada y dañada que estaba comprometida con Dios y que dijo yo voy a hacer un gran sacrificio por la nación aunque me cueste.

  • Punto Práctico

D.L. Moody dijo una vez: Denme 10 hombres comprometidos totalmente  con Dios y cambiaremos al mundo. Moody fue uno de esos. No tuvo una educación brillante, ni gran trasfondo teológico. Sólo dijo: “Dios estoy dispuesto a pagar el precio  no importa cuál sea. Úsame para cambiar el mundo. A D.L. Moody no se le pudo acusar de gallina, al contrario fue un águila en medio de una cultura de gallinas. Necesitamos hoy salirnos del molde religioso evangélico del siglo XXI y refrescar nuestro caminar con Dios.

 

           

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