La demora de la espiritualidad: Salmo 13 III parte


II.                    En segundo lugar veremos  nuestra súplica cuando Dios se demora

Pese a su desolación, David oró. ¿Y qué tipo de oración elevó? No existe manual para una oración genuina. No hay profesor que pueda enseñarla, ni pastor que pueda hacer que la eleves. La oración verdadera es un espontáneo derrame de sinceridad y necesidad que brota  del fondo del alma. En momentos de calma, decimos una oración. En momentos de desesperación oramos de veras.  ¿Cómo fue la oración de David?

A.     El fundamento de nuestra oración

Dos veces David repite tres palabras en su oración de desesperación: las palabras “para que no”. Son el tipo de palabras  sobre las que puede pender  todo el significado  de un pasaje de la Biblia. Primero David dice: “Para que no duerme de muerte”. David estaba tan agotado físicamente  y emocionalmente que de veras  esperaba dormir. Parecía que había llegado  a la última página, y como el libro  de su vida estaba a punto  de concluir, le pareció un momento apropiado para orar. No sólo temía su muerte, sino también su derrota. Dijo: “Para que no diga mi enemigo: Lo vencí”. Allí está otra vez la palabra “para que no” David está seguro  de que Saúl será el vencedor. Se prepara para entregarse, y le parece un momento apropiado para orar.  Quizá  lo peor de todo era que David temía su reputación: “Mis enemigos se alegrarían si yo resbalara” (vrs. 4) Todo el mundo en Israel  sabía que Saúl perseguía a David. Cuando el enemigo lo capturar, lo humillarían, se burlarían de él. Y el terrible pensamiento de que algo  así le ocurriera a uno quien le había prometido un reino hizo que le pareciera  un momento apropiado para orar. Tres grandes temores hicieron que David  se tirara de rodillas. Te soy franco, no creo que oraba porque era un hombre de fe, aunque sabemos que era un hombre de acuerdo al corazón de Dios. David oró en el salmo 13 porque estaba desesperado. A través de los años  he visto que a menudo  Dios nos pone en un callejón  sin salida emocional: Le place acorralarnos donde la única manera  de salir es hacia arriba. No tenemos ningún  otro a quien volvernos, y es entonces cuando tomamos en serio la oración. Si estás pasando ahora por tiempos difíciles, como muchos de nosotros, no murmures contra Dios por lo que ha hecho  para llevarme a ese lugar. Pregúntale como aprender a ser un hijo que confía en él y cómo puedes  asirte  a la desesperación  que trae  contigo una oración sincera y sentida. “Oh Señor no puedo pasar  un día más sin ti. No puedo pasar las próximas horas sin ti. Cuando nos desesperamos clamamos: “¡Oh Señor ayúdame¡ Y Dios siempre lo hace.

B.      El formato de nuestra oración

En su desesperación, David pronunció tres oraciones en el vrs. 3. Primero dijo: “Mira, respóndeme Jehová”. Quería decir: “¡Mírame! En otras palabras: “¡Señor no me abandones! “!Da media vuelta y mirarme ¡”. Es una oración de urgencia.  Su segunda oración  es:“¡Señor respóndeme!” David ruega  a Dios que atienda  sus preguntas. “Señor escucha lo que digo”. Es una oración de emergencia Entonces hay un interesante tercer pedido. Dice: “Señor alumbra mis ojos”. Primero lo interpreté así: “Señor muéstrame lo que estás haciendo”. Pero para ser honestos no creo que eso signifique. Está diciéndole: “Señor, pon de nuevo luz en mis ojos”. ¿No es fascínate decir en nuestras oraciones pon de nuevo luz en mis ojos”. Esta es una oración de confidencia. Es  fácil notar  si una persona está deprimida. El rostro la delata. La depresión transforma el semblante en una máscara vacía y rígida. Sobre todo, la luz de los ojos de la persona se le apaga.  David dice: “Oh Señor no tengo esperanzas. Mírame y escúchame…y pon  de nuevo la luz en mis ojos”. ¡Qué oración más emotiva! Pero llegamos a una parte sorprendente de la oración  de David. Si uno lee con cuidado el capítulo no puede dejar de pensar: ¿No pertenecerá  esta porción a otro lugar? Porque hemos escuchado  los clamores de un hombre torturado. Hemos oído sus súplicas y temores y hemos visto lo mucho que un hombre se puede hundir. Pero en las profundidades de las desesperanza  aparecen dos versículos  en los cuales el triunfo reemplaza  a la desesperación. Ya David no es el hombre amargad, sin esperanza, que siente que Dios no puede o no quiere ayudarlo. De pronto es un hombre  lleno de alabanzas y un sentido de victoria, un hombre que ha recobrado la luz en sus ojos.

C.      El foco de nuestra oración

David analizó  con sinceridad sus sentimientos más oscuros y desesperados. Entonces volvió sus ojos de sus problemas y fijó su mirada en Dios. El foco de su oración se volvió: “Oh Señor, Dios mío. David recurrió a Dios, acudió al poder de Dios. En medio de su oración, al traer su desesperado ruego  a Dios,  comenzó a desviar  la vista de sus problemas  y mirar a Aquel a quien se dirigía. Está súbitamente consciente  de un Dios santo y exaltado, el Señor del universo que se sienta en su trono en el cielo. Se dirige a su Señor como Iahveh elohim.  Jehová denota las promesas de Dios; Elohim  denota el poder de Dios. David dice: “Oh Dios de la promesa y del poder, apelo a ti”. En este momento de transformación, David tiene que haber recordado la promesa que se le había dado, la promesa de que ascendería  al trono. A pesar de todo, Dios le había prometido algo, y eso significaba algo.  Tenía que ser así, se dio cuenta de pronto. De súbito, el corazón de Dios retornó a la convicción  de que el Dios que promete es un Dios  poderoso que puede respaldar sus promesas. La fe de David renace y se consolida.  Siempre  vuelvo con gozo a Jeremías 20:11 cuando enfrento una dificultad: Pero el Señor está conmigo
    como un guerrero poderoso; por eso los que me persiguen     caerán y no podrán prevalecer,    fracasarán y quedarán avergonzados. Eterna será su deshonra;     jamás será olvidada (NVI). Podemos encontrar  tremenda esperanza de victoria  en medio de los más profundos abismos en que la vida nos haga caer. Pero no es un proceso simple. No hay formulas garantizadas  y disponibles para la esperanza en medio del sufrimiento. Se requiere una humildad absoluta y genuina que nos haga caer de rodillas, y una buena y sincera lucha en oración. Tenemos que llegar al punto  en el que nos escuchemos diciendo: “Señor, Dios, mi vida está devastada. He sido víctima de mis emociones  y mis problemas me han abrumado. La vida ha echado sobre mí todo lo que ha podido, y me he desplomado. No he obtenido ninguna victoria; no te he honrado. Estoy a punto de rendirme. Pero, Señor, ayúdame  en medio de todo esto a ver y conocer a mi poderoso y maravilloso  Jehová Elohim. Sólo  en la abyecta humildad de una oración como esta podemos comenzar a captar el fugaz resplandor de su luz, y solo entonces nuestros pesados infortunios  comenzarán a revertirse. Hay una triple progresión  en este salmo  de las lágrimas al triunfo. Y en el centro descansa la suprema verdad que lo transforma todo. Esa verdad es Jehová Elohim, El Dios Todopoderoso,  está al mando. No en balde irrumpe en una alegre canción.

III.                  En tercer lugar veamos nuestra canción cuando Dios se demora

David tiene dos grandes énfasis en cuanto a su canto se refiere en esta porción del salmo.

A.     Nuestra canción  es un canto de triunfo

“Mas yo en tu misericordia he confiado, mi corazón se alegrará en tu salvación. Canto salmos al Señor. El Señor ha sido bueno conmigo” (vrs. 5-6). La canción de David es un canto de triunfo ¿Y cómo llegó a ese punto?  Comenzó a ver a Dios. Nuestros problemas  pueden hacer que evitemos los lugares  donde con más probabilidad veríamos a Dios. Siempre me intriga  cuando la gente con problemas  se aparta de la iglesia. Puede que sean sólidos pilares de la hermandad local, pero cuando llegan los problemas, desaparecen. ¿Ha notado eso? “Lo hemos extrañado en la iglesia” “Bueno la verdad  es que tenemos problemas en nuestro matrimonio” Si eso es cierto, ¡Levántese temprano y vaya a todos los cultos! En momentos como esos necesitan más la iglesia. David dice: “Mas yo en tu misericordia he confiado, mi corazón se alegrará en tu salvación”. ¿Qué significa la palabra salvación? Habla de liberar. Sin embargo aquí todavía sigue persiguiendo Saúl a David. ¿En qué sentido Dios le ha dado salvación entonces? ¿Qué ha cambiado?  Nada…excepto la memoria de David. Cuando el espíritu  de la oración se apoderó de él y Dios aconsejo su alma herida,  recordó que nada había cambiado en cuanto a Dios. ¿Había salido ya de sus aprietos? No, pero en su corazón ha percibido una bendita  liberación, y ha echado mano de la promesa de Dios. Lo proclama por adelantado, con la certeza  de lo que se espera y la convicción  de lo que no se ve: “Dios me ha librado” David, el futuro rey, tenía una fe grande en el futuro que habla de este pasado.

 

Nuestra canción es un canto  de acción de gracias

David escribe: “Cantaré a Jehová porque me ha hecho bien” (vrs. 6) Si quieres seguir siendo un cristiano saludable, debes ir atrás  y recordar lo que Dios  ha hecho por ti en el pasado. Necesitas pulir  los monumentos  a las grandes victorias de tu vida. Sabemos por los salmos que David acudía a su memoria a menudo para nutrir y refrescar su fe. Que terrible peligro es para nosotros quedar atrapados en la claustrofobia  del presente durante una crisis. Es nuestro primer impulso. ¿Te parece extraño   que el salmo 13, tan lleno de sufrimiento  concluya con una nota final de triunfo, confianza y alabanza al Todopoderoso? No hay nada extraño en eso. Es la forma  en que debe funcionar la fe. Venimos con sinceridad ante Dio, derramos nuestros corazones ante El, y experimentamos  un fe renovada mientras el resuelve nuestros recuerdos y reafirma su amor.

La próxima vez que estés en un túnel  interminable y parezca no haber luz que te permita avanzar, piensa en las palabras de una madre agobiada por la enfermedad mental: “Aún en mis días más oscuros, puedo decir que he visto a Jesús. Lo he visto con los ojos de mi espíritu, aun si los ojos de mi mente y mi corazón están ciegos. Estoy tan agradecida de que sea mi Salvador” El autor del salmo 13 concluye: “Cantaré a Jehová, porque me ha hecho bien”. Espero que hayas conocido el gozo de cantar cuando Dios se demora.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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