La Autoridad de la Espiritualidad: Salmo 12


En esta semana platicaba con un hermano español que contaba sus experiencias con misioneros del tercer mundo en su tierra natal. Específicamente me habló de una misionera salvadoreña que había llegado a ministrar. Ella con una jactancia y arrogancia de que había estudiado  en USA y que tenía muchos títulos se cerraba al hecho de que este hermano le decía que no se le entendía cuando hablaba.  Asumiendo  que  era de un país hispano, por lo tanto  hablaba bien el castellano. Este hermano me comentaba que una noche en una reunión con la iglesia ella estaba dirigiendo y le dijo a la audiencia “párense” y la gente no se movía. Les volvió a decir “párense”, y la gente se quedaba quieta. Ella frustrada comenzó a regañar a la audiencia, a lo que este hermano español le preguntó ¿Qué era lo que quería? Y ella le dijo que deseaba que dejaran de estar sentados. El hermano le aclaró que para un español “pararse” es estarse quieto sin movimiento y que si quería que la gente dejara de estar sentada la frase que buscaba era “pónganse de pie”. En otra ocasión  esta misma hermana entró a una cafetería y le dijo al que atendía “Me regala un café” por favor. El hombre se le quedó viendo muy serio y le dijo “que él no regalaba cafés, y que si quería tomar lo tenía que pagar”.  El hecho es que solamente porque  hablemos español no necesariamente hablamos en castellano. No sé si usted ha escuchado la expresión  “Hablar en cristiano”  y que es un  verbo compuesto que significa hablar con claridad. Cuando alguien te habla con palabras complicadas o con un lenguaje técnico que usted (y muchos) no se puede entender, se puede decir que él / ella, (Por favor) “Háblame en cristiano”.[1] Y es que muchas veces la gente no habla en cristiano. Sin embargo me he puesto a pensar espiritualmente ¿Cómo habla un cristiano verdadero? ¿Cuál es el vocabulario  de un hombre o una mujer espiritual? Junior Zapata en su libro “Generación Emergente” escribe algo interesante a lo que significa ser cristiano y espiritual en esta época[2], el dice: “En el auto tienen calcomanías de Jesús, pero manejan como endemoniados. Como si fueran “pescadores” usan “pescaditos” tienen la ilusión que eso los hace cristianitos. Critican a los  vecinos porque hasta la madrugada les duro el fiestón pero en la reunión del domingo despiertan al vecindario con “echo a la mar los carros del Faraón”. En la iglesia a las mujeres los hermanos les dicen: hermanitas, en la calle mamacitas. Llegan temprano al culto los domingos por que son buenos servidores durante la semana llegan tarde al trabajo. Los papas prefieren salvar al mundo entero y quedar bien con la denominación, en lugar de salvar a sus propios hijos y quedar bien con el Señor. Oran en voz alta por el gobierno y al mismo tiempo tratan de evadir impuestos. Las hermanas en su tele, hasta el canal tienen marcado, así pueden cambiar de Benny Hinn a Walter Mercado. Enseñan que Jesús nació “como pobre” pero le ponen precio a todo lo que tiene su nombre. Como predican “si eres de los nuestros al cielo subes” y ponen el precio de sus entradas de sus eventos por las nubes. Entre si se llaman hermanos como si fueran familia pero viven como enemigos teniéndose envidia. Dicen que Jesús vino a liberar, pero usan las reglas para esclavizar.Le piden dinero a la gente más de lo que se lo piden a Dios. Se enorgullecen de conocer mucho de la palabra de Dios y como conocen muy poco al Dios de la Palabra no reconocen su voz.   Hablan más de sus enunciados denominacionales  que lo que hablan de Jesús, prefieren contar de su iglesia que contar de la cruz. Los jóvenes danzan aunque el cuerpo les duela, pero son tan haraganes que les va mal en la escuela. Los viejos critican a la nueva generación olvidándose de que las almas importan más que la tradición. En playeras música y conciertos invierten su dinero pero no tienen para sostener un misionero .En su iglesia Todos quieren tener al presidente, al empresario y al profesional, nadie quiere al dragadicto, a la prostituta o al homosexual. De autonombrarse líderes del pueblo se toman la libertad olvidándose de que si de veras fueran siervos ejercerían la humildad. Invierten millones en sus medios de comunicación, pero los usan para engrandecerse y causar división. Al mismo tiempo que discuten quien tiene la razón y la verdad su país camina en perdición y oscuridad. A Jesús lo llaman Señor, se lo repiten sin cesar, pero no importa pues parece que nunca lo van a honrar. Cantan “Firmes y adelante” pero se quedan en su iglesia y no van a ninguna parte .MIENTRAS LOS CRISTIANOS EN SU MUNDO SE DIVIERTEN, JESUS LLORA EN SILENCIO POR LAS ALMAS QUE SE PIERDEN. Pareciera ser que hablar como evangélico no necesariamente es hablar como cristiano. ¿Cómo podemos identificar la autoridad  de la espiritualidad? El salmo 12 tiene como tema precisamente el tema de hablar y la autoridad de la palabra. Vivimos en tiempos malos  y  si no volvemos a la autoridad de la Palabra estamos perdidos. Así que en esta ocasión me gustaría enfocarme en primer lugar que la AUTORIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD es  VITAL  EN LOS TIEMPOS  MALOS. Y en segundo lugar que LA AUTORIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD ES BÍBLICA EN LOS TIEMPOS MALOS.

I. En primer lugar LA AUTORIDAD DE LA ESPIRITUALIDAD es VITAL EN LOS TIEMPOS MALOS. (12:2;4-5;8)

¿Qué es pasar por tiempos malos? Cuando una persona está corta de dinero suele decir: “Los tiempos son malos”. Cuando las cuentas vienen y no tenemos dinero para pagarlas entonces decimos: “los tiempos son malos”. Alguien tiene problemas de salud, ha dolor y sospechas de enfermedad grave, hay que hacerse exámenes extras entonces decimos: “los tiempos son malos”. Otros podemos tomar el periódico esta semana y leemos los asesinatos, los accidentes causados por conductores y conductoras ebrias y decimos: “Los tiempos son malos”. Y eso es algo que aún los cristianos mismos pensamos acerca de los tiempos malos. Sin embargo en el salmo 12 David piensa diferente. No se lamenta como muchos podríamos hacerlo en este momento en el siglo XXI. Señoras y señores para David los malos tiempos son diferentes. Déjeme mostrarle que eran malos tiempos para David.


[2] Zapata, Junior. La Generación Emergente. Editorial Vida.2005.  Pág. 125

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: