Serie de 1 Samuel: La vida vacía


Estudio 1: “Mi vida está vacía”

1 Samuel 1:1-28

 

  • Punto  de Partida

Ana era tan sólo una campesina que muy poco se diferenciaba de miles como ella; pero por lo que se podía mirar, parecía tener lo mismo que cualquier otra para vivir una vida realizada y feliz. El esposo de ella la amaba y le brindaba una vida cómoda. Su vida espiritual y su servicio al Dios de sus padres, ocupaban un importante lugar en su vida. ¿Por qué no era feliz? La vida de Ana estaba vacía. Muchos que viven hoy día también experimentan la misma falta de paz y de serenidad de ella. Tenemos bendiciones parecidas; pero a pesar de éstas, a menudo somos como los niños codiciosos que preguntan: “¿Es esto todo lo que hay?”. Intentamos llenar nuestras vidas a través goces mentales o materiales. Podemos pasarnos toda nuestra vida buscando, pero jamás le hallaremos significado a la vida porque descuidamos la parte más importante de ella —la espiritual. ¡Cuán importante es que los cristianos se eleven por encima de esta vana búsqueda! No es la voluntad de Dios que sus hijos estén frustrados. Jesús le prometió a cada uno de sus seguidores una vida abundante, incluso hasta desbordar (Juan 10.10b). En nuestra búsqueda de esta vida abundante, podemos hallar una guía en las lecciones que Dios le enseñó a Ana. Podemos ver cómo, con la ayuda de Dios, ella llenó su vida vacía. Dado que Dios el Padre le ayudó a ella, ¿por qué deberíamos dudar de que él podría hacer lo mismo con nosotros? Ana tenía varios problemas en sus manos.

  • Punto Principal

En el  1 libro de Samuel encontramos la historia de Ana en dónde por años  su vida era injusta  y Dios no hacía nada. El vrs. 3  dice que subía a adorar  y a ofrecer sacrificios a Jehová. Jehová es el nombre de Dios y no un título. Cuando se usa el nombre de Dios, es para dar relevancia  a Dios en lugar de usar algunos de sus títulos.  ¿Por qué Ana se sentía vacía?

Los detonantes de una vida vacía  (1:1-9)

  • Ambientes conflictivos: “Dos mujeres”  (vrs.2)

Note que el pasaje dice que Elcana tenía “dos mujeres”. ¿Que sugiere con esto el texto? Sugiere el hecho de que era un matrimonio quebrantado. ¿Cómo afecta un matrimonio quebrantado nuestra vida? La mayoría de los problemas tienen que ver cuando no somos apreciados en totalidad por nuestras familias sino que hay corazones divididos.  Ana se sentía de esa forma. No solo dividía su cariño con Elcana sino que la otra mujer “rival” la acosaba constantemente. ¿Qué se puede hacer en un hogar donde lo que encuentra uno es “pleito”? (rivalidad). El ambiente conflictivo desencadena en la persona  fractura espiritual. Es una persona con serias fisuras que debe saldar. Y si no lo hace a tiempo habrá grandes consecuencias.

  • Anhelos no cumplidos: “Ana no los tenía” (vrs.2b)

El pasaje dice que Penina su rival tenía hijos, pero Ana no los tenía. Esto implicaba que era menospreciada por la sociedad, por la otra mujer y en cierto sentido por su propio esposo. ¿Qué podemos hacer cuando no tenemos lo que nos piden? Y por sobre todo cuando nos exigen algo que no podemos tener. Los anhelos no cumplidos desencadenan en la persona  amargura espiritual. Note que al no tener lo que anhelamos, nada puede llenar ese vacío.  En el texto (vrs. 5) Elcana trataba de suplir ese vacío con cosas y cariño. Pero Ana no  se llenaba con eso. Cuando uno no tiene satisfacción en nada ha sido dominado por la amargura.

  • Actitudes religiosas: “Todos los años…subía…para adorar…ofrecer sacrificios” (vrs. 3)

A pesar de que había bigamia, problemas en casa, Elcana seguía siendo un gran cumplidor de su religión judía. ¿Cómo afecta a la vida de un joven ver las actitudes en casa y las representaciones en la iglesia? Buen, no sólo a los jóvenes afecta sino a cualquiera que no le gusta la hipocresía.

  • Acciones confusas:” Jehová no le había concedido tener hijos”  (vrs.5,6)

¿Pueden pensar lo que es querer algo y no poder tenerlo? El término cerrar clausurar, aprisionar, encerrar. El sentido más extenso aparece en Job 11.10. Este versículo nos da  problema. Siempre decimos que venir a Cristo  todo será mejor y todo será feliz. ¿Pero es cierto? Según este pasaje no. Pero Dios hace las cosas con un mayor propósito. Y lo hizo así con  Ana. En medio de las dificultades debemos tener una perspectiva mayor. Las acciones confusas de Dios desencadenan en la persona  premura espiritual. Es decir  apartarnos rápido de Dios porque él no nos ha contestado como esperábamos. La gente tiene la tendencia a alejarse de Dios cuando ven sus acciones confusas.

Las decisiones de una vida vacía    (1:9-28)

 

Con tantos problemas que tenía, ¿era posible que Ana pudiera hallar la realización de su vida? A pesar de sus problemas, ella tenía esperanza. Pablo Tournier, famoso por sus contribuciones a la sicología cristiana, una vez dijo que ningún problema se resuelve jamás, si no se resuelve primero dentro del esquema de la religión de uno. Esta fue la dirección que Ana tomó. Ella halló sus respuestas en la casa del Señor, tal como las halló el salmista en el Salmo 73.16–17: “Cuando pensé para saber esto, fue duro trabajo para mí, hasta que entrando en el santuario de Dios, comprendí el fin de ellos”. Las dificultades de ella la llevaron a buscar el verdadero significado de comprometerse con el Señor.  Ana hizo tres decisiones importantes.

  • La decisión sabia: “oró a Jehová”  (vrs. 10)

Debemos  tener mucho cuidado a donde vamos a buscar consuelo. Muchas personas al sentir ese vacío en sus vidas, buscan consuelo en muchas cosas. En el sexo, en las drogas, en las cosas, en las personas, en los títulos, en cualquier cosa menos Dios. Y eso es el verdadero problema. A parte de Dios no encontraremos consuelo ni llenura para nuestra insatisfacción espiritual.  No está en el terapeuta, en la mamá, o en el amigo o en el novio (a)  o esposo (a). Note que Ana no halló consuelo en su matrimonio. No halló consuelo en su esposo, no halló consuelo en las cosas, ni siquiera halló consuelo en el sacerdote.  Tendemos a descuidar nuestra vida de oración cuando estamos desolados. Note que el  versículo 18 dice: “y no estuvo más triste”.  La expresión triste en hebreo significa  “rostro”. La expresión se debe traducir “Y Ana ya no pareció la misma”. Aunque no tenía un hijo estaba embarazada  de la promesa. Por eso dice “derramó su alma” (vrs. 15). Así que la decisión sabia de encontrar consuelo en Dios combate la vida vacía. ¿En qué radicó este cambio que hubo en Ana? Ella no había recibido ninguna señal milagrosa de parte de Dios, en el sentido de que él le hubiera escuchado y le respondería su oración. El cambio radicó en el hecho de que ella adoptara una actitud diferente. ¡No hay persona que pueda dominar sus actitudes excepto ella misma! La mayoría de nosotros hemos oído: “Si actúas de modo diferente, te sentirás diferente”. Asombrosamente, cuando probamos esto, nos damos cuenta de que el dicho es cierto. Si elegimos actuar como Ana, descubriremos que podemos sentirnos y actuar de modo diferente. Jamás espere a sentirse mejor para actuar de modo diferente. Las  nuevas acciones llevan a nuevos sentimientos. ¿Qué fue lo que movió a Ana a elegir este cambio? Su nueva actitud se originó en su fe en Dios. Ella había orado y había actuado movida por su fe en Dios. Aunque ella todavía sabía lo que deseaba, ella ahora le confiaba el resultado a Dios. Aún si él no le concedía su deseo de tener un hijo, ella conservaría el mismo sentimiento de satisfacción y confianza en él. Ella podía aceptar su situación, sabiendo que estaba viviendo dentro de los confines de la voluntad de Dios. Cuando un cristiano avanza en su peregrinaje espiritual, su oración lucirá menos como una “lista de compras” y se parecerá más a un “cheque en blanco”. Deberíamos estar dispuestos a someternos nosotros mismos a Dios y pedirle a él que escriba la cantidad que nos costará. Esto fue lo que Ana hizo

  • La decisión sobria: “E hizo voto”

El diccionario de la RAE dice de sobrio: Templado, moderado. Que carece de adornos superfluos. En realidad Ana es práctica en su oración con Dios. Ella quiere llenar su vida con Dios y no con los dones que le dé. No es difícil hacer voto; es fácil para la gente hacer promesas. En el fervor de una experiencia emocional, es fácil hacer un compromiso sin medir el costo. Ana tenía una cualidad que es vital para hallar el significado de la vida. Sin importarle el costo personal, ella cumplió con su promesa. ¿No pensó ella como a menudo pensamos nosotros? ¿No hubiéramos dicho: “¿Cómo voy a dejar a mi hijo en un lugar donde hasta el mismo sacerdote es inicuo?”. Nuestra excusa podría ser: “Dios, sólo tengo un hijo y no hay promesa de que haya otro más. ¿No aceptarías algunas ovejas a cambio?”. Hay que reconocerle a Ana que ella cumplió su palabra.  Busquemos  la gloria de Dios para encontrar una vida llena.

  • La decisión segura: “Por este niño oraba…Jehová me lo dio…lo dedico…”

Es importante entender que cuando Dios nos concede lo que le pedimos y nosotros hacemos un pacto con él, es necesario cumplirlo. Debió haber sido un momento de gran carga emocional cuando la familia de Elcana se acercó al tabernáculo. Estaban trayendo al hijo que les había alegrado sus vidas, sabiendo que éste no iba a regresar   a casa con ellos. Es probable que nosotros, en nuestros tiempos de materialismo, nos preguntemos cómo pudieron haber hecho ellos tal sacrificio. Podemos dar de este modo a Dios, solamente si tenemos la actitud de Ana: “Por este niño oraba, y Jehová me dio lo que pedí. Yo, pues, lo dedico también a Jehová” (1 Samuel 1.27–28a). ¿Se convirtió Ana en perdedora al dar este regalo? ¿Fue su vida bendecida solamente el tiempo que Samuel estuvo con ella? ¿Fue ella a casa a llorar la pérdida de su hijo? ¡Jamás! Ella no creyó haber perdido a Samuel. Ella lo veía cada vez que iba al tabernáculo. A pesar de que vivía en Silo, ella podía proveerle para sus necesidades (1 Samuel 2.19). El Señor fue indulgente con ella y la bendijo con tres hijos y dos hijas más (1 Samuel 2.21). ¡Lo que le demos a Dios de la devoción del corazón jamás se pierde! Él puede y está dispuesto a reintegrarnos cosas en cantidades mucho mayores que aquellas a las que alguna vez renunciemos (Mateo 10.27–29; Filipenses 4.19). Él nos bendecirá nuestra abundante siembra con una abundante siega. En su gracia, Dios no sólo bendice eternamente, sino que también a menudo nos dará cien veces más en esta vida, lo que nosotros demos (Marcos 10.30).  Aunque Ana fue una campesina que vivió hace varios siglos, el problema de ella —el de la vaciedad de la vida— todavía está con nosotros hoy día. La solución que ella puso en práctica —un compromiso total con Dios— es tan viable para nosotros como lo fue entonces. Alguien escribió una vez en una pared: “Dios tiene la respuesta”. Luego alguien añadió: “Si, pero ¿cuál es la pregunta?”. En realidad no es la pregunta lo que importa; la respuesta siempre es la misma: Dios.

  • Punto Práctico

Estas preguntas son proporcionadas para su  estudio personal basado en el  mensaje de hoy.  Se recomienda  que  requiera de un  tiempo esta semana para escribir su respuesta a cada una de estas preguntas.  Esto ayudará a conducir a cada grupo a su cargo en la esencia del mensaje de hoy y le ayudará a aplicar los principios a una   situación específica  de la  vida.

  1. Describa una situación pasada en su vida que fue  dolorosa para usted, pero desde su perspectiva ahora,  mirándole hacia atrás puede ver como Dios hizo algo grande por ello. ¿Cuán  difícil fue  esto para usted  mientras  estaba en medio del dolor?
  2.  ¿Qué oración  actualmente contesta Dios con un  “No” doloroso en su vida? Lea la experiencia de Pablo con  un “No” como respuesta  en 2 Corintios 12:7-10. ¿Qué consuelo puede usted sacar  de estos versos?
  3.  Aunque la experiencia de Pablo  nos muestre que algunos de nuestras oraciones  son contestadas con un  “No” permanente (al menos en esta vida), mucho de  los “síes” de Dios es solamente una asunto  de tiempo. A menudo el reloj de Dios aplaza la satisfacción de cumplimiento por  un rato  o  a veces un largo rato (como en el caso de Anna). ¿Qué es la  cosa más retante para usted  al esperar el perfecto tiempo de Dios? ¿Dicho de otra forma  que hace  ” la espera en  Dios ”  para reforzar su fe en Dios y su caminar  con Cristo?
  4.  ¿Qué promesas ha hecho usted a Dios en medio de su dolor que usted aún tiene que realizar? ¿Cuándo lo hará usted?
  5.  Lea la oración de Ana  de acción de gracias y  alabanza (1 Samuel 2:1-10) Escriba su propia oración de acción de gracias y alabanza por la forma en que Dios ha contestado sus peticiones  recientemente.

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