La prueba de la espiritualidad: Salmo 10 III parte


B.      Dios desata DISCERNIMIENTO

En el AT Isaías dice: Por eso va cautivo mi pueblo por falta de discernimiento; sus notables están muertos de hambre y su multitud reseca de sed”. Isaías 5:13 .  Dios claramente revela que la razón por la que Él está a punto de enviar a Su pueblo al cautiverio es la falta de discernimiento. Esta enseñanza es enfatizada en Isaías 27:11 : “Porque no es pueblo de discernimiento, por tanto su Hacedor no le tendrá compasión, y su Creador no tendrá piedad de él”. Sin la capacidad de discernir no podemos caminar sabiamente en obediencia a los mandatos de Dios. Es indispensable que como creyentes logremos tener ese discernimiento. El salmista en el salmo 10 se ha dado cuenta que el proceso por el cual ha estado pasando le ha generado discernimiento. Más allá de lo visible, el puede entrar en el corazón de Dios y se da cuenta que más allá de lo visible Dios siempre tiene el control. Note que él dice que al contrario de lo que el malo se ha jactado, Dios si ve. Así que la realidad de Dios es un fruto del discernimiento. Un segundo fruto del discernimiento aquí es la reacción de Dios.  “Quebranta tu”. El salmista sabe que Dios reacciona ante la maldad del enemigo de sus hijos. La tercera cosa que el discernimiento reafirmó en el salmista fue la realeza de Dios.  El vrs. 16 dice que Jehová es Rey eternamente y para siempre. Este es un rey que no pasa de moda ni es anacrónico a nuestra época.

C.      Dios desata un DESEO

Finalmente, hay un gran deseo. El deseo de este hombre de Dios es acerca de la justicia de Dios. ¿Cómo se manifiesta ese deseo? Primero es un deseo de respuesta. “oíste”. Ahora entiende que Dios oye. Segundo es un deseo de retribución. “Para juzgar”. El salmista está seguro que su deseo será concedido, Dios le responderá al bueno y Dios retribuirá al malo.

Conclusión

Bette Midler cantó:

Desde la distancia somos instrumentos
marchando en una banda común.
Tocando canciones de esperanza, tocando canciones de paz.
Son las canciones de todos los hombres.
Dios nos está mirando. Dios nos está mirando.
Dios nos está mirando desde la distancia.

Desde lejos pareces mi amigo,
a pesar de que estamos en guerra.
Desde la distancia no puedo comprender
para qué es toda esta lucha.

Es la esperanza de las esperanzas, es el amor de los amores.
Ésta es la canción de todos los hombres.
Y Dios nos está mirando, Dios nos está mirando,
Dios nos está mirando desde la distancia.
Oh, Dios nos está mirando, Dios está mirando.
Dios nos está mirando desde la distancia.

Pero lo que le faltó al canto es que Dios no solo está mirando desde la distancia sino que El es real y está activo cerca de mi vida cuidándome. Esa es la diferencia del canto de Bette Midler al canto del salmista. «Y sabemos que para los que aman a Dios, todas las cosas cooperan para bien…» (8.28). Algunas veces nos concentramos en el aquí y ahora, pero recordemos que nuestra situación actual no es el final de la historia. Pablo sabía perfectamente lo que se sufría por las desilusiones, solo basta con leer sus cartas para darnos cuenta. No obstante, nunca dejó de animar a los creyentes a ver más allá, aun en medio de las pruebas y aferrarse a la esperanza suprema en Dios. El apóstol escribe: «Por tanto no desfallecemos, antes bien, aunque nuestro hombre exterior va decayendo, sin embargo nuestro hombre interior se renueva de día en día. Pues esta aflicción leve y pasajera nos produce un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación, al no poner nuestra vista en las cosas que se ven, sino en las que no se ven; porque las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.» (2 Corintios 4.16-18). Los planes de Dios son siempre mayores que los nuestros y aunque las desilusiones duelen a corto plazo, no se comparan en nada con la esperanza final que gozamos en el Señor. Pedro exhorta a sus destinatarios (1Pe 1.13): «Por tanto, ceñid vuestro entendimiento para la acción; sed sobrios en espíritu, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá en la revelación de Jesucristo». En otras palabras, cosas maravillas ocurrirán una vez que Jesús regrese a este mundo tan convulsionado. Pero aún hoy, Dios ofrece su compasión, perdón y fuerzas a aquellos que confían en Él. Una relación con Él nos llena de una gran esperanza que nos fortalece para enfrentar cualquier desilusión.

 

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