La realidad de la espiritualidad: Salmo 9 III parte


III.                    En tercer lugar, nuestra espiritualidad es real PORQUE ES VENTAJOSA  (v.7-8)

 A.     La invencibilidad de Dios

El contraste con los ‘malos’ (sean individuos poderosos, ciudades o naciones enteras) es grande: “Jehová permanecerá para siempre” (v.7a).  ¿Por qué?  Porque Él: “Ha dispuesto su trono para juicio. Él juzgará al mundo con justicia, Y a los pueblos con rectitud”  Nadie puede derrocar a Dios.  Satanás lo ha intentado por siglos, y no lo ha logrado.  Ahora, intenta usar a los hombres para hacerlo, pero tampoco tendrá éxito.  Dios es más poderoso que todos; por ende, es invencible. Cuando vemos la maldad que nos rodea por todas partes, y escuchamos noticias terribles en los noticieros, debemos recordar esto, y poner nuestra confianza en Dios.

 B.      La inmensidad de Dios

Los vrs. (v.9-10) nos dan una gran descripción. ¡Qué hermosos versos!  El primer verso establece una gran verdad, y el siguiente verso establece una consecuencia de la gran verdad. Esa inmensidad se desprende de una gran verdad: “Jehová será refugio del pobre” (v.9a).  Refugio, “para el tiempo de angustia” (v.9b). En el tiempo de David, había muchos ‘dioses’.  Esos ‘dioses’ generalmente ayudaban a los que les hacían ofrendas, etc.  El interés de dichos ‘dioses’ no era cuidar a los seres humanos, sino aprovecharse de ellos.  ¡Cuán diferente era Jehová – el Dios de Israel!  Él se manifestó como el Dios que defiende y ayuda a los pobres – particularmente, a las viudas, los huérfanos, y los de escasos recursos económicos (ver Deuteronomio  10:17-18; Sal 146:9).  En otras palabras, a todos aquellos que sufren en la vida.  La palabra, “pobre” (‘dak’), significa ‘oprimido’ o ‘afligido’.   Se traduce así, en Sal 10:18.  Esa inmensidad depende de mi gran  necesidad. Esto encaja con la siguiente frase, que indica que Jehová será refugio “para el tiempo de angustia”.  ¡Qué hermoso es saber, que en tiempos difíciles, podemos ir a Dios, y hallar refugio en Él!  Ver Sal 32:7; 37:39-40; y Salmos 46 y 91. Esa inmensidad desarrolla una gran capacidad.  “En ti confiarán los que conocen tu nombre” (v.10a). Si sabemos que Dios es un refugio para tiempos difíciles, entonces, obviamente confiaremos en Él en momentos de angustia.  ¡Lo importante es conocer el “nombre” de Dios!  Es decir, Su carácter y Su personalidad.  En el Sal 91:14, hay una hermosa promesa para aquellos que conocen el nombre de Dios. La falta de fe se debe a una falta de conocimiento de Dios.  Pero cuando conocemos a Dios, y cuando hemos experimentado Su ayuda en momentos difíciles, entonces será más fácil confiar en Él cuando pasemos por otro tiempo de angustia.  Ver el testimonio de Pablo (2 Tim 1:12). Pero, ¿por qué estas personas confiarán en Dios?  Sencillamente, porque Jehová no desampara a los que le buscan (v.10b).  Dios no abandona, no deja en el aire, a aquellas personas que buscan Su ayuda, y ponen su confianza en Él.

  • IV.     En cuarto lugar, nuestra espiritualidad es real POR ES  VALIOSA (v.11-12)

 

 A.     Es valiosa porque edifica

Habiendo declarado que Jehová es un refugio para tiempos difíciles, David (quien ha comprobado esto personalmente) exhorta al lector del salmo a expresar su alabanza a Dios: “Cantad a Jehová, que habita en Sion” (v.11a).  Pero esta alabanza no es solo para el beneficio de Dios, sino para el bien espiritual de todas aquellas naciones que no conocen al verdadero Dios (el Dios de Israel).  Por eso David añade, “Publicad entre los pueblos sus obras” (v.11b).  Es decir, ‘cuenta a todos los pueblos paganos las grandes cosas que Dios ha hecho por ti’. Dios obra en nuestras vidas, no solo para nuestro bien, sino para darnos motivos de alabarle, y contar a otros lo que Él he hecho a favor nuestro.  ¡El mundo debe conocer a Dios por medio de las cosas que Él hace a favor de Su pueblo, en momentos de angustia! David pasa a dar un ejemplo específico de la ayuda de Dios (seguramente pensando en su propia experiencia).

  • B.      Es valiosa porque diagnostica

 

 Siendo Juez, Dios es “el que demanda la sangre” (v.12a); es decir, es el que hace justicia, cuando alguien que quitado la vida de otra persona, injustamente.  El Juez demanda reparación por la sangre derramada, bajo el principio de ‘ojo por ojo’.  Dios habló de esto a Noé, en Génesis  9:5-6, y lo demandó de Caín, cuando mató a Abel (Génesis  4:9-10). En este mundo, hay mucha injusticia, y muchas personas sufren terriblemente, a manos de otros.  A veces nos quejamos, alegando que Dios no ve lo que pasa.  Pero Dios sí ve, y mantiene un record de cada injusticia cometida.  Cuando llega el momento apropiado, Dios se acordará de los malhechores, y aplicará Su justicia. Ejemplo: La muerte de Nabot, a manos de Acab y su esposa Jezabel (1 Rey 21:16-19).  Cuantas personas no habrán lamentado la muerte de Nabot, y se habrán preguntado por qué Dios permitía tanta maldad.  Pero, aunque el juicio se demoró cierto tiempo, Dios “No se olvidó del clamor de los afligidos” (v.12b).

 C.

  • Es valiosa porque dignifica

 

En los  vrs.v.13-14 hay un nuevo hilo de pensamiento. Habiendo dado todo este testimonio (v.3-12), David ahora comienza a presentar ante Dios algo de la situación en la cual se encontraba, y pide Su ayuda.  Pide dos cosas, y declara dos propósitos. Nos dignifica por medio de dos cosas: Primero pasamos por una experiencia: “Ten misericordia de mí, Jehová” (v.13a).  La palabra, “misericordia”, significa ‘inclinarse’ o ‘agacharse’ (para ayudar).  Da a entender ‘compasión’, ‘preocupación’ por parte de Dios.  David sabe que no merece la ayuda de Dios, pero pide que Dios sea misericordioso. El segundo pedido, que fluye naturalmente del primero, es, “Mira mi aflicción que padezco… (v.13b).  ‘Inclínate (de los cielos) para ver lo que la gente mala me está haciendo’, dice el David.  Él habla de la gente que le ‘aborrece’; entre ellos estaría Saúl, como unos de los primeros.  Su odio hacia David amenazaba la vida del hijo de Dios. La cosa fue tan fuerte para David, que se sentía al borde de la muerte.  ¡Estaba por pasar por las puertas de la tumba!  A veces Dios espera hasta el último momento para ayudarnos (por ejemplo, Jonás hundiéndose en el mar, pensando que iba a morir ahogado).  O quizá el sentido sea que Dios puede intervenir y ayudarnos, aun cuando hemos perdido toda esperanza de ser salvos.  Aun de las puertas del sepulcro, nos puede hacer volver. Segundo resultamos con una vivencia.    “Para que cuente yo todas tus alabanzas en las puertas de la hija de Sion” (v.14a).  David declara que desea dar testimonio de la manera en que Dios le ha ayudado, y desea dar ese testimonio en el Templo.  Gracias a la intervención de Dios, David pasa de “las puertas de la muerte” a “las  puertas de la hija de Sion” (es decir, al Templo en Jerusalén). Lamentablemente, algunas personas cuando experimentan la ayuda de Dios, se  olvidan de dar gracias, y hasta se olvidan de Dios mismo, y abandonan el Templo.  David no quería hacer eso; no ofrece “el sacrificio de los necios” (Eclesiastés  5:1).  Lo  que promete hacer, lo cumplirá. David anhela gozarse en la salvación de Dios (v.14b). El ser humano puede hallar gozo en muchas cosas, y lo busca en diferentes lugares.  Pero David se propone buscar su deleite y goce en la vida, en la salvación de Dios (ver Sal 13:5; 20:5; 35:9). ¡Qué buen ejemplo para nosotros, en estos días caracterizados por el hedonismo!

  • D.      Es valiosa porque magnifica

Dios es grande y magnífico parece resumir los siguientes versículos. (v.15-16) David ahora deja de mirarse a sí mismo, y contempla las naciones (paganas) que rodeaban a Israel.  Afirma que esas naciones “Se hundieron…en el hoyo que hicieron” (v.15a).   ¿De qué hoyo se trata?  La explicación está en la siguiente línea, “En la red que escondieron fue tomado su pie” (v.15b).  La referencia es a alguna ‘trampa’ política o militar, que las naciones tendieron, para agraviar al pueblo de Dios.  Siendo Juez, Dios volverá esa ‘trampa’ en contra de ellos.  Evidentemente, lo que Dios hace a nivel personal (ver v.3-4), lo hace también a nivel nacional.  Aunque en el caso de David (siendo el rey de Israel), lo que sus enemigos hacían en su contra, afectaba a toda la nación.  Quizá los “enemigos” de David eran líderes de otras naciones. El principio que David establece aquí, es un principio tan conocido en toda la Biblia; el principio de la siembra y la cosecha.  Lo que uno hace a otro, se le hará a él mismo (ver Sal 7:15-16).  Las naciones quisieron tender una trampa para Israel, y ellos mismos terminaron cayendo en ella.  Es Dios quien se encarga de hacer esto, para que se cumpla el principio que Él ha establecido para el universo. El propósito de Dios al actuar de esta manera, y hacer juicio en las naciones, es manifestarse a Sí mismo.  Por eso David dice, “Jehová se ha hecho conocer en el juicio que ejecutó” (v.16a). Ver la misma verdad enunciada en Éxodo 7:5; 14:4; etc. Por eso, debemos leer o escuchar las noticias internacionales con sumo cuidado, reflexionando sobre todo lo que acontece, y viendo la mano de Dios en ello. ¡Qué contraste el malo!  Mientras Dios se glorifica en Sus juicios, el malo queda atrapado por su propia maldad.   Cuantos testimonios hay de eso, a diario, en las noticias.  ¡Los noticieros constituyen una tremenda confirmación de la veracidad de la Palabra de Dios! (v.17) Los versos 17 y 18 han sido separados en algunas versiones de la RV, porque contienen dos temas diferentes.   El tema del v.17 es “los malos”.  Ellos “serán trasladados al Seol” (v.17a).  En el mejor de los casos, esto simplemente significa, ellos ‘morirán’.  Pero también podría ser una advertencia que la muerte no es el final, sino que hay un juicio luego de la muerte, y el peligro de una eternidad lejos de la presencia de Dios, experimentando Su castigo por la maldad de nuestras vidas. David define a los ‘malos’ como “las gentes que se olvidan de Dios” (v.17b). Normalmente catalogamos a los pecados, y tenemos una idea de cuáles serían las peores faltas ante Dios y nuestro prójimo (matar, violar, etc.).   Sin embargo, detrás de todos esos pecados (y muchos más), está este pecado primordial – el de olvidarse de Dios; de no tomar a Dios en cuenta en nuestras vidas.  ¡Esta es la raíz de todos los demás pecados!  ¡Fue la raíz del pecado de Satanás!  Cuando se rebeló contra Dios, el problema no era simplemente su orgullo, sino que se olvidó de Dios.  Se olvidó que Dios es omnipotente, omnisciente, eterno, indestructible.  ¿Qué estaba pensando Satanás cuando intentó sublevarse contra Dios?   ¿Qué realmente tenía la posibilidad de hacerlo?   ¡Tamaño error!   Simplemente se olvidó que Dios es DIOS, y que nadie puede contra Él.  Su rebelión fue un acto de futilidad.   Así es toda persona que se rebela contra Dios, y vive en el pecado.  Está destinado a la destrucción.  Mil veces mejor es humillarse ante Dios, reconocer nuestras faltas ante Él, y clamar por Su misericordia.(v.18) ¡Qué contraste con el verso anterior!  David afirma que “el menesteroso” no será olvidado para siempre.  El “menesteroso” podría ser una persona económicamente necesitada, pero no necesariamente. También se aplicaría a personas emocionalmente necesitadas, o personas que sufren por el maltrato de otros (es decir, una persona que está en necesidad de justicia). David sabe que a veces dichas personas se sienten olvidadas; pero él afirma que, tarde o temprano, Dios actuará a su favor.  Por eso los anima, implícitamente, a seguir confiando en Dios.  Este verso debe ser tomado en relación con los versos 9-10, y 12. Los “pobres” (que aquí, equivalen al “menesteroso”) no deben dejar de poner su esperanza en la ayuda de Dios, porque esa esperanza no “perecerá perpetuamente”.  Dios ha dado Su promesa, que ayudará al ‘pobre’, cuando este clamara.  Dios es fiel; podemos confiar en Su Palabra.  Por lo tanto, lo que el ‘pobre’ debe hacer, en momentos de necesidad, es clamar a Dios, y esperar en Él.  ¡Dios honrará Su Palabra! (v.19-20) El salmo concluye con David clamando a Dios que actúe, a favor de los necesitados y de los ‘atropellados’ de este mundo.  “Levántate”, exclama David; “no se fortalezca el hombre” (v.19a).  Es decir, ‘no permitas que el ser humano haga lo que quiera en este mundo, atropellando a los indefensos’.  David está apelando al Juez de toda la tierra; que actúe, e intervenga en los asuntos de este mundo, para que el ser humano no caiga en la tentación de sentir que puede hacer lo que quiere. El asunto no es solo a nivel personal, sino nacional.  Por eso David continúa diciendo, “Sean juzgadas las naciones…” (v.19b).  David anhela, que como resultado del juicio de Dios, las naciones paganas aprendan a temer a Dios, y a reconocer que solo son seres humanos (v.20). Aquí tenemos un eco del v.5, 8, 15-16.  Cuando Dios mantiene silencio, el ser humano se cree algo muy importante, y deja de temer a Dios.  Pero cuando Dios se levanta, y actúa como Juez, las naciones son humilladas delante de Él, y aprenden a reconocer que ellos son solo seres humanos, nada más.

 

Así que nuestra espiritualidad es real porque es vigorosa, es victoriosa, es ventajosa y finalmente valiosa.

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