Reflexiones sobre la muerte de Mathew Warren


He estado muy angustiado por lo que le ha sucedido a Rick Warren y su hijo. No puedo ni imaginarme el dolor  que debe estar pasando  esta familia. Cuando leo o me entero de este tipo de muerte y de las circunstancias en que se dan a veces me quedó sin argumentos. La verdad es que no entiendo mucho de lo que estos hermanos están pasando hoy en día. Ellos y muchas familias cristianas que en el seno de sus hogares lidian con hijos, hermanos o parientes con enfermedades mentales. Y es que este tipo de afecciones  nunca hemos tenido una pastoral que las atienda efectivamente. Al escribir estas líneas mi corazón tiene varias luchas. Primero ¿cómo se enfrenta uno con la enfermedad  mental de un ser querido? Esa es una pregunta muy seria. Pero quiero añadir algo más ¿Cómo se enfrenta uno a la enfermedad mental de un ser querido cristiano? Esa pregunta es todavía más demoledora.  Pero todavía hay más ¿Cómo se enfrenta uno a la enfermedad mental de un ser querido cristiano que decide suicidarse? Aquí me quedo sin palabras. Lo último que se ha sabido de la prueba de Warren es lo que se escribió en el último comunicado de  prensa: “Todo  indica que Mathew sufría de una enfermedad mental con depresiones y pensamientos suicidas desde hace mucho tiempo. “A pesar que dispuso de la mejor atención médica, se trataba de una enfermedad que nunca fue controlada completamente y una crisis emocional trajo como resultado que decidiese quitarse la vida”… Durante años, Mathew Warren fue tratado por los mejores especialistas de los Estados Unidos y la medicación y muchas personas habían orado por él según manifiesta el propio Rick Warren. “Nunca voy a olvidar cómo hace unos años después de otra crisis Matthew me dijo: ‘Papá, si sé que yo iré al cielo. ¿Por qué no puedo morir ahora y poner fin de una vez a este dolor?” recuerda Warren. Este hecho ocurrió hace aproximadamente una década e incluso indica Warren que Matthew en algunas ocasiones ayudaba a otros y les daba esperanza. “Quienes vieron crecer a Matthew saben que fue un hombre increíblemente amable, gentil y compasivo”, señala Warren. “Tenía un intelecto brillante y un don para conocer quien en un sitio era el que más dolor tenía o se sentía incómodo. Al detectarlo se dirigía a esa persona para relacionarse con ella y animarla”. Sólo los más allegados a la familia Warren conocían el estado emocional de Matthew y como repentinamente aparecían sin explicación esos “huecos negros de depresión y pensamientos suicidas”. (http://www.entrecristianos.com/201304072391/Se-suicido-el-hijo-menor-de-Rick-Warren). Todo parece conducir a que la enfermedad que Mathew adolecía es lo que se llama síndrome de bipolaridad. Y en realidad lo conozco mucho pues tengo un familiar muy cercano que sufre de eso. En realidad es una enfermedad muy extraña. Cuando uno ve a alguien que quiere, ser dominado por esta enfermedad uno no sabe qué hacer. Simplemente escapa a los esfuerzos humanos. Por eso puedo comprender a Rick y su declaración de “que hicieron todo lo posible”  pero no pudieron eliminar la dolencia. Es difícil, desgastante y agota todas las expectativas, sobre todo cuando las personas entran en la fase maníaco depresiva. Por años he visto esta enfermedad muy cerca de mí, no ha servido ni medicamentos, ni siquiatras,  ni “ritos de liberación “al estilo pentecostal, ni oraciones ni ayunos, ni nada. Es obvio que Dios puede sanar esta enfermedad, y pienso que más de alguno en la soberanía de Dios se sanará. Pero en lo que respecta mi pariente y a Mathew no se pudo. Y eso es lo triste. Sé que muchos estarán con actitud crítica contra Rick Warren y dirán ¿Cómo es posible que el haya permitido eso? El hombre de la Vida con Propósito ¿no le pudo dar propósito a su hijo? Pues están muy perdidos en sus apreciaciones, conozco muy de cerca la enfermedad y les digo sólo el que la vive puede saber el infierno que es. Así que sería mejor cerrar nuestras bocas con juicios temerarios y orar por estos hermanos.

Sin embargo lo que me interesa aquí es buscar alguna luz para saber cómo la Biblia podría darnos aliento u orientación en situaciones como estas. Es obvio que no encontraré casos de “bipolaridad” bíblica, pero si podemos encontrar momentos en los cuales hombres y mujeres de Dios tuvieron desequilibrios mentales. Al orarle a Dios me puse a pensar en varios personajes que tuvieron desequilibrios, los Salmos están llenos de casos de estos. Lo vemos en Elías, lo percibimos en David, lo sentimos con Saúl, y lo vemos a cada rato con Jeremías. Y precisamente es a este hombre de Dios al que quiero que lo consideremos  como modelo de reflexión. Jeremías era un hombre de Dios que se enfrentó a  extrañas y dolorosas situaciones. De hecho es uno de los profetas que con mayor transparencia la Biblia nos muestra sus crisis y estados emocionales y por supuesto mentales. Quizás lo ideal hubiera sido analizar algunos de los pasajes clásicos pero en el sólo vemos las crisis y algunas reacciones sobre su corazón y su ciudad amada Jerusalén.  Las luchas de Jeremías deberían convertirse en una lección para nunca olvidar. No hay duda de que este profeta hizo frente a más decepciones, presiones y rechazos que cualquiera de nosotros alguna vez experimentará. Fueron cuarenta años de burlas los que enfrentó, y a pesar de esto no dejó de hablar por Dios. (http://www.biblecourses.com/Spanish/sp_lessons/SP_200402_01.pdf)

El muy conocido nombre «Jeremías» suscita de inmediato la idea de «llanto» en la mente. La representación como «el profeta llorón de Israel» es bien merecida debido a las numerosas referencias a la sincera angustia que expresa Jeremías (8.18— 9.6; 13.17; 15.10; 20.7–9, 14–18; 48.30–32). Las firmes creencias de Jeremías y la exposición que hacía de los pecados del pueblo, le significaron rechazo y sufrimiento. Su dedicación a la voluntad de Dios le hizo derramar lágrimas. Era un hombre triste y solitario. Sus prédicas le produjeron por lo menos tres resultados trágicos en su vida: Se desanimó. Se desanimó tanto que quiso renunciar (20.9). Todo lo que decía o hacía era alterado y usado de forma maliciosa para calumniarlo y causarle el peor daño posible (20.7b–8). Se sintió fracasado. Creía que sus esfuerzos eran inútiles. Sabía que tenía las palabras de Dios, y que Judá necesitaba oír lo que él decía (1.9–10), pero también sabía que su mensaje no sería recibido (6.16b; 42.21; 43.2). Se desesperó. Cuestionó a Jehová Dios. La humanidad de Jeremías salió a relucir a menudo (12.1–2; 20.7). Jeremías se preguntó algunas veces por qué un Dios de juicio y justicia permitía la existencia de pecadores obstinados (11.20). Así que es un modelo de conflicto emocional. Sin embargo creo que su mayor trabajo lo hizo al escribir Lamentaciones. Es allí donde yo veo como Jeremías lidia con el sufrimiento y el dolor. Me gustaría derivar algunos principios de ese libro para poder aplicarlos al problema expuesto al inicio de esta reflexión.

¿Cómo se ayuda a alguien que está en desesperación? ¿Qué consejos se pueden utilizar al que camina por la senda de la desilusión, el agotamiento emocional y el túnel de la depresión?

En realidad creo que Lamentaciones es un modelo de terapia, con principios especiales para sobrellevar ese sufrimiento. Espero que nos ayude en este momento que necesitamos respuestas de parte de Dios. (Por lo menos yo las necesito).

Quisiera hablar en primer lugar de una base conceptual que nos de cómo un asidero para la exposición de libro de Lamentaciones. Esto persigue el hecho de aclarar que no es malo tener consejeros, ir a siquiatras, tomar medicamentos, ya que es parte de las decisiones sabias que una familia con un paciente enfermo mentalmente debe hacer. Hay tanta condena en el mundo evangélico sobre el uso de antidepresivos, ansiolíticos, etc. Es obvio que habrá enfermedades mentales que dependerán de un medicamento permanente, como la esquizofrenia o la misma bipolaridad. Estos medicamentes pueden ayudar paliar la enfermedad pero difícilmente a curarlas. Por otro lado todas las escuelas sicológicas tienen sus ventajas como desventajas. El punto es que un cristiano podrá hacer uso de ellas pero con criterio y entendiendo que su última fuente de estabilidad es Dios. Como alguno de ustedes sabrán en el mundo existen miles de formas de ayudar a las personas a salir de las crisis, o a enfrentar el sufrimiento, o para ponerlo más evangélico, las pruebas. Hay diferentes formas de terapias desde el paradigma sicológico de Freud, pasando por la terapia de la confrontación de Gestalt, o la terapia familiar de Virginia Satir y terminando con la famosa Programación Neurolingüística. Cada una de ellas tiene sus bases y sus objetivos. Freud trató de explicar las luchas entre el ego, y el superego dándole una connotación siempre sexual. La terapia de Gestalt establece que al paciente hay que llevarlo un momento en que se le debe confrontar con la realidad de su problema para poder solucionarlo. El modelo de Virginia Satir asume una  presuposición básica que dice que no hay individuos enfermos sino familias enfermas, así que se deben tratar a las familias y no sólo al individuo. Finalmente la programación Neurolingüística, es algo así como la confesión positiva del cerebro, si usted piensa mal reacciona mal y viceversa. Creo que estas técnicas tienen sus ventajas, pero están limitadas. No ven al hombre integralmente ni tratan los problemas de la raíz. Es allí precisamente que la Terapia de Lamentaciones es superior a cualquier terapia antes mencionada. Veamos por qué. Es muy importante hacer ver que Rick Warren declaró que su hijo tenía los mejores médicos y concejeros del país. Sin embargo no pudieron ayudarle.

En segundo lugar me gustaría establecer una base contextual  del libro de Lamentaciones. Esto persigue el hecho de aclarar las condiciones del mundo y sociedad de Jeremías y su relación con ese mundo y como le había afectado emocionalmente.  Las biblias hebreas usan dos títulos para Lamentaciones, el primero es “Ekhah” (¡Ay! ¡Cómo”), y se debe a que esta es la palabra hebrea que abre los capítulos 1, 2 y 4. El segundo título es “Quinoth” (Lamentaciones), es decir el escritor lamenta la destrucción de Jerusalén. En la Biblia hebrea tripartita (La ley, Los profetas, Escritos), Lamentaciones aparece en su última parte, en una sección llamada “Megillot”. Este es un grupo de cinco libros del AT que los judíos leían públicamente en fiestas nacionales. Lamentaciones se lee, en el noveno día de Ab (a mediados de julio), en el aniversario de las destrucciones de Jerusalén en los años 586 a. de C. y 70 d. de C. Este libro fue escrito probablemente poco después del 586 a. de C. cuando las memorias del desastroso sitio de Jerusalén estaban aún vivas en sus mentes. La evidencia puede señalar con certeza que fue Jeremías el autor. Lamentaciones es un conjunto de alegorías (poemas melancólicos), escritos en estilo lastimero. El ritmo de las líneas del original hebreo se han descrito como metrónomo descompasada en que la segunda de sus partes paralelas tiene un latido más corto que el primero. Cuando las palabras hebreas de 1:1 son exactamente traspuestas en castellano uno puede notar esta entonación (aquí se ve tres sonidos seguidos por dos en hebreo)

1 2 3 1 2

¿Cómo ha quedado sola la ciudad populosa?

Se ha quedado viuda la grande entre las naciones

La señora de provincias ha sido tributaria

Cuando era leída públicamente, el cantar del texto hebreo estimulaba el sentir de las palabras. Uno del los rasgos distintivos del libro es su configuración acróstica de los capítulos 1-4. En los capítulos 1, 2,4 cada versículo empieza con una palabra cuya primera letra sigue sucesivamente a cada una de las 22 letras del alfabeto hebreo. El capítulo 3 al tener 66 versículos, se reparte tres versículos por cada letra sucesiva en lugar de una. Son varios los puntos de vista existentes en cuanto del porqué el autor decidió usar esta configuración acróstica. Entre ellos hay, primero, como ayuda para su memorización; segundo como símbolo de la intensidad o plenitud del dolor del pueblo (es decir, de la A hasta la Z); tercero, el confinar la expresión ilimitada de dolor, limitándose al uso de la forma acróstica. Bueno he allí, todo un panorama del contexto del libro, espero que no los haya perdido con esta introducción un poco técnica pero nos servirá de base para los conceptos que voy a presentar a continuación.

En tercer lugar establezco una base escritural. El propósito es destacar los elementos bíblicos y exegéticos del texto con el propósito de escuchar la Palabra de Dios en nuestra necesidad.

Es interesante  el proceso que Jeremías usa al escribir su libro. Este es un proceso que lleva a la persona en crisis a una ruptura y una nueva perspectiva de su sufrimiento. Para esto he resumido los cinco capítulos con 4 diferentes etapas en que el cliente o aconsejado deberá pasar para poder salir de la crisis. Ya que el libro de Lamentaciones también se puede ver como un libro de consejería bíblico lo veremos a manera de cuatro consejos. El primer consejo tiene que ver con LA REALIDAD del PROBLEMA (capítulo 1); el segundo consejo es REFLEXIÓN sobre EL PROBLEMA (capítulo 2), el tercer consejo es REENFOQUE del PROBLEMA (capítulo 3) y el cuarto consejo es LA RECUPERACIÓN del PROBLEMA (capítulos 4 y 5). He aquí todo proceso que un consejero deberá llevar para ayudar a una persona que sufre o que tiene una crisis. Empecemos por el primer consejo. LA REALIDAD DEL PROBLEMA. (1:1-22). El primer poema trata acerca de la desolación y desgracia de Jerusalén. Este es el pueblo de Dios, un pueblo llamado a ser una nación de sacerdotes que darían testimonio de Yahweh. Una nación elegida, amada por Dios y bajo pacto. Su destino ser cabeza y no cola. Ahora bien si esto es cierto ¿Por qué está pasando lo que está pasando? Porque está destruida y con serios problemas de quebrantamiento. Es aquí donde entra el saber enfrentarse a la realidad acerca de ser un hijo de Dios. Para muchos cristianos hoy día, se extrañan cuando hay problemas, crisis y carestía. Les parece asombroso que un hijo de Dios sufra. En nuestro contexto latinoamericano, el mensaje en el mercado evangélico es de victoria, de vencer, de declarar y confesar por fe. Muchas personas están sufriendo, hijos de Dios que niegan esa realidad. ¿Por qué? Porque se les ha condicionado para no decir lo mal que la están pasando. Pero Jeremías no tiene temor de declarar la realidad por la que están pasando. Este contexto del capítulo 1 nos plantea lo mismo que ocurre en la vida de muchos cristianos como Rick Warren y su hijo. Un hijo de Dios, con todo el potencial (al igual que Israel) sufre un estado de deterioro y miseria y aún de muerte. Eso es la realidad. Ahora Jeremías establece varias realidades de ese problema. Veamos las realidades de las que habla. Hay una realidad SOCIAL (la llamaré sociológica) (vrs. 1-7) La historia tiene que ver con la realidad de Jerusalén. ¿Qué le ha pasado a esta sociedad? La ciudad era grande y majestuosa y estaba destinada a ser gloriosa. ¿Pero que cambió en su realidad? ¿Por qué ahora esa ciudad grande es una nación destruida y reducida al polvo? Porque le pasó lo que le pasa a todas las ciudades que se corrompen. Se olvidaron de Dios y de sus principios y entonces la sociedad se degeneró de tal manera que Dios tuvo que intervenir para juzgarla. El profeta se refiere a Jerusalén como una viuda (1:1) a lo largo de la estrofa se le menciona como “ella”. Se le describe como solitaria, tributaria, desconsolada, cautiva, afligida, desolada y menospreciada. La frase clave aparece en el vrs 1:9 “ella ha descendido sorprendentemente” Jerusalén está en bancarrota. Jeremías quiere demostrar una realidad de su sociedad, no la oculta sino que por el contrario la hace patente. Toda la descripción que Jeremías hace de su realidad social, nos lleva a pensar que todas las sociedades tienen un problema principal, y esto es la maldad. Una sociedad no es mala porque hace lo malo, sino porque su naturaleza es mala. Es decir las ciudades son corruptas porque es la suma de un grupo de hombres y mujeres que nacieron corruptos. Esto es lo que las corrientes de la sociología moderna pasan por alto. Siempre tratan de explicar la corrupción social desde la plataforma de que el hombre en lo profundo del ser es bueno, por lo tanto solo debemos buscar lo bueno que hay dentro. Si tan solo lo educamos, le damos los recursos y su tierra, tendremos sociedades más justas. ¿Pero es esto real? Otra cosa importante esa que Dios ve y juzga a las naciones colectivamente. Dios derribará las naciones corruptas que se apartan de sus principios. Indudablemente el caso de Israel había sido su desobediencia y Dios había enviado un juicio por eso estaba en ese estado calamitoso. Difícilmente me atrevería a decir lo mismo con la familia Warren. Pero el principio básico es que la sociedad en que vivimos tiene una gran influencia sobre nosotros que podemos caer en patrones y actitudes muy humanistas.

La segunda realidad es REALIDAD HUMANA (la llamaré antropológica) (1:8-11)
El pecado de los israelitas es reconocido por lo menos tres veces: “Jehová afligió por la multitud de sus rebeliones” (1:5) “Pecado cometió Jerusalén” (1:8) “su inmundicia está en sus faldas” (1:9). En los vrs.12-19 se cambia de tercera persona a la persona “yo”, que incluye a Jeremías como un hombre también frágil y sujeto a pecados. Como ya lo mencioné anteriormente, si quitamos la realidad del pecado del hombre de nuestras concepciones teológicas o sociológicas, estaremos diagnosticando mal y por lo tanto la medicina no podrá aplicarse como debe ser. Por ejemplo me he dado cuenta que todas las teoría acerca del Desarrollo Transformador que se aplican en las ONG de este país pasa por alto este concepto, aún las ONG cristianas. Por ejemplo cuando se habla de los pobres, a veces da la impresión de que los pobres no pecan, y que no son malos, sino que su categoría los hace aceptos a Dios. No se puede transformar una comunidad sino hay una transformación de sus pecados. Debido a esto es que hay pocos resultados. Por otra parte debemos entender que los creyentes también tenemos una realidad humana, que fallamos, nos enfermamos con las mismas dolencias que el mundo. Nadie puede sorprenderse o hacer una diferencia entre las enfermedades mentales y las enfermedades materiales. Hay una  realidad social vivimos en un mundo quebrantado lleno de malas noticias que influye en nuestros ánimos y vivimos una lucha constante con nuestros pecados, limitaciones y enfermedades. Todos incluso un pastor de éxito como el hno. Rick Warren e incluso un hijo de pastor.

Una tercera realidad es la REALIDAD DE DIOS (llamaré a esta teológica) (1:12-22)
¿Cómo es Dios? ¿Qué hace Dios? ¿Por qué lo hace? Parece ser algunas de las presuposiciones en estos últimos versículos. La gente tiene extrañas concepciones de Dios. Por un lado solo se le ve como el Padre bonachón que les dará la salvación al final a todos, un Dios que no puede enviar a la gente al infierno, un Dios que está al servicio de uno, etc. En el texto Jeremías menciona 10 veces el nombre de Dios. Lo ve como alguien que ha enviado juicio, como alguien que no ve, que está callado, pero que también es justo. Dios puede ser tan impredecible como justo. La gente por siglos ha tratado de matar a Dios o enmarcarlo dentro de sus esquemas. Pero Dios es incomprensible, es el Soberano y tiene respuesta para todo, pero no siempre las da. Puede ser grande en misericordia pero también fuego consumidor. Nadie sabe cómo actúa y actuará Dios. En mi años de estudiar teología he aprendido dos principios fundamentales que me sostienen: número 1 Dios existe y número 2: Yo no soy El. Sería bueno que usted qué me lee hoy aprendiera esas lecciones también. Una cosa importante es que al cambiar de “ella “a “yo” en estos versos Jeremías quieren que expresen sus sentimientos íntimos en forma de testimonio. El uso del singular “yo” en lugar del plural “nosotros” funciona como una apropiación personal del testimonio. Lo cual es correcto, ya que el pueblo sufrió como grupo pero su profundo dolor era personal e individual. Este testimonio e identificación de Jeremías implica decir cómo nos sentimos, demostrar nuestras emociones, llorar si necesitamos llorar (vrs. 16). Expresar nuestros temores. Y ver una declaración realista del vrs. 22: “porque muchos son mis suspiros y mi corazón está adolorido”. Cuanto necesitamos en el pueblo evangélico esta teología de la realidad. En este mundo hoy nos enseñan a ser conquistadores, a tener siempre una sonrisa, a declararnos bendecidos con toda bendición, a rechazar todo lo que sea negativo. Otra cosa que nos han enseñado es a no mostrar cómo nos sentimos, y en medio de una mascarada como la de nuestros días Lamentaciones nos da un toque de realidad. Jeremías no puede negar que estén fracasados y que estén bajo juicio. En nuestras iglesias evangélicas tenemos la costumbre de poner testimonios de victoria, de cómo se solucionan nuestros problemas, y eso creo que está bien. El hábito eclesial es darle ánimo a la gente. A veces son tan banales estos testimonios que en realidad son “tristemonios”. Debemos ser honestos, con que no siempre tenemos las respuestas, que muchas veces fracasamos, que lo único que nos queda por decir es que estamos mal y hemos descendido a niveles de fracaso, que si lo anunciáramos desde nuestros púlpitos nos sacarían de la iglesia por aves de mala suerte. He aquí un hombre de Dios que se atreve a hablar con realidad y sin ningún tipo de religiosidad. A veces solo podremos decir “se alejó de mi El Consolador que da reposo a mi alma”. Toda organización , persona o iglesia para salir de la crisis debe partir de su realidad, no la debe ignorar, debe llamar por su nombre lo que está pasando y no cegarse. Sólo así podrá superar la crisis, sólo así podrá pasar a la segunda etapa de su recuperación. Pero esto lo veremos en el próximo artículo. Una de las cosas que me llamó la atención de Rick Warren (en realidad me ha llamado siempre la atención) es su transparencia, su forma sencilla de vivir (por lo menos lo que he logrado ver en los medios) y su capacidad de decirle a la gente “mi hijo se suicidó”. Muchos estarían tratando de ocultar una realidad como esa con el propósito de que no se venga abajo su imagen de siervo exitoso. El ha entendido su realidad y por eso será sanado. Y Dios estará con él y su familia.

Ahora toda realidad no nos debe dar un sentido de determinismo histórico y conformarnos con que no podemos hacer nada con ella. Necesitamos otro paso más y es lo que ve en el libro de Lamentaciones.

Ahora vamos a detallar el segundo poema de Lamentaciones y nos acercaremos a este capítulo con la palabra LA REFLEXION EN EL PROBLEMA (2:1-22)
Este poema puede dividirse en cuatro estrofas, las divisiones se encuentran en 1, 10, 13 y 20. En tres estrofas habla Jeremías y en una habla la ciudad de Sión. ¿A dónde lleva la reflexión de Jeremías en este capítulo? En establecer que algo malo les está pasando, así que deben descubrir qué y quién está originando el problema. Básicamente en todo problema hay cuatro  fuentes importantes a reflexionar. La primera puede ser un ataque del enemigo, al estilo de Job. La segunda puede ser una prueba de parte de Dios, es decir me está pasando un examen para mi crecimiento y la tercera puede ser la disciplina de Dios, Dios me está disciplinando por algo que he hecho, en esta tercera se pueden incluir los resultados o consecuencias de mi siembra. Y una cuarta que va de la mano de la tercera es las consecuencias de mis malas decisiones. Creo que tanto los Warren como todos nosotros debemos hacernos ese examen cuidadosamente. Ya que de la respuesta de esas preguntas podemos avanzar en la sanidad.  Este es el punto de discusión en el capítulo. Es importante que todo consejero lleve a sus aconsejados o uno mismo en el caso de estar pasando una situación difícil hacerse las preguntas antes mencionadas. Al estudiar su caso Jeremías descubre que en realidad la raíz de su adversidad es una disciplina de Dios. Note la dinámica con la que Jeremías usa los verbos, destruyó 6 veces en el capítulo (2, 5, 6,9, 17). Usa verbos como humilló, cortó, etc. Así que Jeremías concluye que Dios está detrás de esto y divide su disciplina en tres elementos que hacen pensar a cualquiera que Dios está resistiéndolo. La primera cosa es que DIOS CASTIGA CONFORME A SU PALABRA (2:1-9). La expresión clave que se repite a través de la estrofa es “el ha hecho”. El vrs. 17 es clave: “Jehová ha hecho lo que tenía determinado, ha cumplido su palabra, destruyó y no perdonó”. Ahora la ejecución de su disciplina se basa en las estipulaciones del pacto. En Deuteronomio estableció lo que le sucedería a Israel si el desafiaba a Dios. Así que Dios siendo fiel a su promesa, cumple lo que ha prometido, y a esa palabra es la que se refiere Jeremías. Existen cerca de cuarenta descripciones del juicio de Dios que recayeron sobre cada uno de los aspectos de las vidas de los judíos: el hogar, religión, sociedad, también de una forma física, mental y espiritualmente. Algunas de las frases más aterradoras aparecen aquí tales como: derramar con fuego su enojo (2:4c). El Señor llegó a ser como enemigo (2:5) y sus profetas tampoco hallaron visión de Jehová (2:9). La segunda cosa que Jeremías dice acerca de su reflexión DIOS CURA  AL EXTIRPAR. (2:10-12). Parte de su terapia curativa, implica derribar todo lo que nos está obstaculizando el crecimiento o el volvernos a Él. Aquí Jeremías algunas de las escenas más patéticas. Hay ancianos enmudecidos, vírgenes avergonzadas, y niños hambrientos. Se siente deshecho por lo que ha visto: “mis ojos desfallecieron de lágrimas, y se conmovieron mis entrañas.” Mi hígado se derramó por tierra a causa del quebrantamiento de la hija de mi pueblo. En realidad la descripción es de una cirugía total. La tercera cosa que vemos con relación a la reflexión es QUE DIOS CONDENA A LOS QUE LE DESPRECIAN. (2:13-22). Aquí Hay una alusión a los que eran sus dirigentes religiosos. El carácter de este profetismo era vanidad y locura. ¿Qué es esto? Hablaban tonteras y no la palabra de Dios. A ellos se les asigna una gran responsabilidad por el destino que le ha acontecido a la nación. En lugar de confrontar al pueblo con las consecuencias de la relación del pacto, los profetas habían proclamado un mensaje totalmente falso y de prosperidad. En consecuencia estimulaban a los habitantes de Judá a participar en la adoración inmoral de Baal, llegando así a desconocer la santidad y los ideales éticos del pacto de Dios. Al no haber denunciado y reprendido el pecado nacional, se los hacía responsable en buena medida de la tendencia irreversible que había llevado hacia la destrucción y el exilio. Muchas veces me pregunto ¿si nuestro país El Salvador está así de violento, por causa de las estupideces que oímos en los púlpitos? Cuantos pastores, líderes de la Iglesia Evangélica en El Salvador viven tan corruptamente, y están enseñando tantas tonteras. Algunos de ellos ya vendieron su mensaje a la institución. Son portavoces de lo que la gente quiere y le gusta oír. En uno de los devocionales que solía asistir en una organización cristiana, se estaba usando un pasaje en Isaías 65. El pastor oficial de la organización, lo estaba metiendo a la fuerza en una teoría de desarrollo y de la promoción de la justicia. El pasaje habla de que habrá justicia, que las cosechas serán para todos, etc. ¿Ustedes saben, no? Ese tipo de ideas humanistas metidas a la fuerza en el pasaje para hacerlo decir lo que queremos y para agradar a los altos jefes que estaban sentados en la asamblea. Es decir todo un devocional al servicio y gusto de los poderosos. En una parte del pasaje hay una alusión que todo mundo pasó por alto “el pecador de cien años será maldito”. Nadie habló de esto, todo fue color rosa, todo muy adecuado, pero todo mundo pasó el simple detalle del pecado. Cuando le pregunté al pastor, porque se había pasado por alto, se diluyó en una serie de malabarismo teológicos, que más que una explicación era una cortina de humo de su pobre interpretación del texto. Como evangélicos hemos despreciado el Libro de Dios y por eso estamos como estamos.
He aquí el segundo poema, habla de las causas de su crisis. Al inicio le hablé de las causas de una crisis, y como debemos reflexionar en ellas. Si usted establece que es una prueba de Dios, entonces dígale a Dios que le muestre que contestar para que el examen pase rápido. Si usted cree que proviene de un ataque del enemigo, luche contra ello usando las armas espirituales que Dios le ha dado. Si usted descubre que por causa de la disciplina de Dios pídale que le muestre que es lo que está malo, para que lo deje de hacer y así la disciplina cese. Recuerde que muchas veces la disciplina traerá consecuencias que tardarán en irse. Se irán por un proceso a veces lento y doloroso. Pero recuerde debe para reflexionar cuál es la causa de su inestabilidad. Si es por sus propias siembras de malas semillas, cambie la semilla y espere la nueva cosecha.

El consejo tercero tiene que ver CON LA REENFOQUE EN EL SUFRIMIENTO (3:1-66) Este poema a mitad de Lamentaciones podría llamarse la cumbre del libro, ya que aquí están escritas las notas más brillantes y esperanzadoras del mismo. . El reenfoque de Jeremías es quitar los ojos de mí, de mi problema y ver que hay esperanza de solución. Incluso uno de los himnos más hermosos de la himnología evangélica occidental, toma su nombre de esta parte del capítulo, “grande es tu fidelidad”. Es interesante notar que de la misma manera que la esperanza del hombre nace de terribles experiencias, así también la estrofa llena de esperanza está rodeada por dos estrofas de aflicción. Cuáles son las áreas de reenfoque? La primera tiene que ver DE UN REENFOQUE MATERIAL O FISICO. (3:1-22). Este principio responde a las preguntas ¿qué tengo? ¿Qué no he perdido? ¿Qué me queda? Note que en el texto las cuatro primeras palabras son “Yo soy el hombre” indican al lector que lo que sigue envuelve personalmente al autor. De todas las estrofas del libro escritas con el pronombre “yo” esta es una declaración del testimonio personal del autor. Aquí Jeremías abre su corazón al lector. Su vida fue un largo martirio, en el cual sirvió a la vez de juez y de intercesor para gente que labraba su propia destrucción. Nunca ningún profeta suplicó a su gente de una manera más apasionada, llamándolos a una conversión nacional. Y nadie excepto Jesús fue tratado con mayor desprecio nacional que él. El testimonio del profeta es un endechamiento total que mira a su misión en relación a Israel como un fracaso. Así es como expresa algunas de sus experiencias. “Me guió y me llevó en tinieblas” (3:2) “cerró los oídos a mi nación” (3:8), “fui escarnio a todo mi pueblo” (3:14). “Perecieron mis fuerzas y mi esperanza” (18). Estas eran palabras desesperantes pero por lo menos fueron honestas. Pero es en este contexto en donde vienen las palabras de esperanza y que su esperanza está puesta en el Señor. El uso de “en esto recapacitaré” del verso 21 puede traducirse “en esto me reenfocaré”. Jeremías afirma que la situación está desastrosa, pero podría haber sido peor. Por lo menos aunque cautivos, Dios los ha dejado con vida y los va a restaurar. Todavía tienen donde vivir, aunque dominados por Babilonia, Dios todavía tiene mano de obra para levantar una nueva nación y restaurarla. Aunque los primeros veinte versos son una descripción de sufrimiento personal y recuerda que a lo largo de todos estos sufrimientos la gracia de Dios ha estado siempre presente, de no haber sido así hubieran sido aniquilados por completo. Esto a su vez da pie para una esperanza futura y por eso llama al arrepentimiento. Jeremías en los vrs anteriores habló de “me llevó”, “estoy en tinieblas”, “torció sus caminos”. “Ha hecho pesadas mis cargas. “Cerró los oídos a mi oración. Todas son expresiones negativas. Pero no está acabado, no ha “sido consumido”, en hebreo “matado totalmente”. Esta forma de hablar de Jeremías va en contra del movimiento de declaración positiva de fe. Por otro lado le pide a Dios “acuérdate”, es decir busca más allá de Él para su crisis material. Ya no se fija tanto en lo que pasan sino en Dios por eso usa la palabra “recapacitaré”. Es decir ya no más pensar en lo que veo sino en lo que no veo y que viene de Dios. Y esta es mi gran esperanza y seguridad para tanta gente como Mathew Warren y sus padres. Han tenido una gran tragedia, se les ha quitado una parte de su corazón, les ha sido robado un precioso hijo al que amaban mucho, pero todavía les queda mucho de parte de Dios. Y deberán verlo en los siguientes meses. “Habrá nuevas misericordias para ellos también”. La segunda tiene que ver con un REENFOQUE EMOCIONAL (3:22-39) Este reenfoque responde a la pregunta ¿Cómo me siento? Jeremías vuelve sus ojos una gran verdad, Dios es bueno y misericordioso y que si bien es cierto que aflige no lo hace para destruir y aniquilar. La renovación espiritual aquí tiene que ver con que Dios está actuando así que debo esperar. La palabra “esperar”, quietud y paz, y tranquilidad. Es una palabra que habla de no moverse. Se repite tres veces en estos versículos. (25, 26,27). Jeremías sabe que aunque doloroso, ha sido bueno y bondadoso Dios. Que mis emociones deben volver a la tranquilidad y como lo diría Pablo en el NT “a una paz que sobrepasa todo entendimiento”. Por muchas cartas y mensajes de consuelo que ellos reciban, no será suficiente para sanar sus emociones, su dolor y tristeza. El sentido de ausencia que deja un ser querido cuando se va. El recordarlo el lugar donde se sentaba, la ropa que usaba, el cuarto donde dormía. Allí no pueden llegar los amigos, los consejos solamente Dios y el los ministrará en la soledad y en la tristeza para que puedan superar su desierto emocional. Creo que será sano buscar consejeros espirituales o terapistas, pero solo Dios hace la herida y solo él  la venda.  Por lo menos eso es lo que le pido a Dios por ellos.  (Filp3). La tercera cosa tiene que ver con un REENFOQUE ESPIRITUAL (3:40-66). Este reenfoque responde a la pregunta ¿Cómo veo a Dios en esto? ¿Cómo verán a Dios Rick y su esposa a Dios en este momento? Creo que son siervos de Dios y pasaran por varias etapas pero al final Rick terminará convencido y cautivado por el Dios al que él ha predicado con tanto fervor y pasión.  Es  interesante que en el libro de Lamentaciones  aparezcan los versículos más conocidos de su obra, junto con el 22 y 23. La palabra “escudriñar” habla de una evaluación completa y exhaustiva. Al hablar de “caminos” nos dice que ha pasado del área física, emocional a la espiritual. El uso de “caminos” está relacionado como andamos en nuestro andar con El Señor. En esta área espiritual debo admitir o someter las cosas que me han hecho daño en este proceso del sufrimiento. Veamos como la hace Jeremías. 1. ¿Qué errores cometí? V. 42 “nos hemos rebelado, fuimos desleales”. 2. ¿Qué está usando Dios para corregirme? (v. 43-51) “Desplegaste tu ira, te cubriste, no volviste” 3. ¿Quiénes me han hecho daño? (52-54). “Mis enemigos “es una frase que se refiere cuando Jeremías fue lanzado a la cisterna por sus colegas. En ella, el ve todo un maltrato humano, pero supo que Dios estaba con Él. Vrs. 55-56 “oíste, te acercaste, dijiste” son tres verbos que expresan como Jeremías lidió con sus oponentes. 4. ¿Cómo me libero del que me ha hecho daño? (58-66). Esta frase es interesante. En estas estrofas hay tres verbos curiosos. El primero es “abogaste” esta palabra el hebreo la traduce como “árbitro”, juez o justicia”. Da la idea que al poner a Dios como árbitro él sabe hacer lo que es justo. La forma verbal es intensiva, implica que juzgará con vigor y de inmediato, no tardará. La otra frase es “has visto”, se repite dos veces. Luego la frase “has oído” se repite una vez. Estos verbos van de la mano con “abogaste” porque reflejan que Dios tiene todas las evidencias en sus manos para servir de juez en la causa de Jeremías. Note la frase en el vrs. 64-66. Son tres verbos de una declaración espiritual, pidiendo justicia. Son este tipo de oraciones que no las hacemos, porque no creemos que Dios pueda hacer algo así, y que nosotros somos tan amorosos que se nos prohíbe invocar a Dios de esta forma. Pero no! En la biblia hay cantidad de oraciones como estas. Sólo debe leer los salmos imprecatorios para darse cuenta que podemos librarnos de los que nos hicieron daños pidiendo a la Dios que los juzgue. ¡Qué oración! “Dale el pago, OH Jehová, según las obras de sus manos, entrégalos al endurecimiento de corazón, tu maldición caiga sobre ellos. Persíguelos en tu furor, y quebrántalos de debajo de los cielos, OH Jehová”.  Vendrá vino nuevo para los Warren, serán  mejores, conocerán mejor a Dios y serán de mayor bendición a su iglesia por todo el mundo. Vive Dios que así será.

 El último concepto del libro de Lamentaciones es  LA RECUPERACIÓN DEL SUFRIMIENTO (Capítulos 4-5) En el poema del capítulo 3 Jeremías alcanza la cima de la esperanza, la misericordia del Señor. Los dos poemas siguientes muestran que los hombres pecadores pueden apropiarse de las bendiciones de esta esperanza, primero reconociendo superado y arrepintiéndose y segundo volviéndose al Señor para salvación. El capítulo 4 es un reconocimiento del pecado y el capítulo cinco es una oración para salvación. Para recuperarse debe primero RESTAURAR MI RELACIÓN CON DIOS (4:1-22). El sitio de Jerusalén fue devastador y sus consecuencias trágicas. Incluso su castigo excedió al que recayó sobre Sodoma (4:6). Las líneas de esta estrofa comparan a Jerusalén antes y después de la caída y toda su representación es triste y repulsiva (4:10). Incluso el oro que se considera como un artículo de consumo incambiable ¡ha cambiado! (4:1). El triunfo de los invasores caldeos, la noticia del siglo. (4:12). El punto más importante de esta estrofa es que el pecado de Israel acarreó su castigo. Jeremías hubiera podido mencionar otro tipo de iniquidades cometidas por el pueblo pero decide señalar dos ejemplos destacados. El primero es la corrupción de los líderes espirituales de Israel, profetas y sacerdotes (4:13-16). Segundo la confianza del pueblo en el mundo (aguardando a una nación que no puede salvar 4:17) Y repitiendo “a su sombra tendremos vida entre las naciones” 4:20. En la estrofa anterior el pueblo gemía por lo que parecía una suerte desesperanzada e irrevocable (4:18). En estos dos últimos versos sin embargo Judá es consolada en dos sentidos. Primero Judá, no sufriría sola el castigo (4:21-22) Edom también lo sufriría y segundo la cautividad de Judá llegaría a su fin (4:22b). Esta profecía fue revelada por Dios al profeta por su confesión del pecado de Israel. Y luego es seguido por una petición. En segundo lugar para RENOVAR MI FE 5:1-22 Este capítulo como lo dije anteriormente es una oración completa. El fruto más indicado del lamento es la oración . Ya que el último poema de Lamentaciones es de este tipo de oración es correcto decir que el libro termina con una nota elevada. Hemos visto que en el cap. 3 hay múltiples referencias a la bondad y misericordia de Dios. Pero la verdadera prueba para los cautivos judíos sería si se apropiarían de esta misericordia y se volverían a Dios. El cap. 5 es una oración del cautivo que ha sobrepasado la prueba. ¿Cómo es esta oración que nos recupera y restaura? Voy usar las expresiones del texto. La primera es “acuérdate”. (vrs. 1) Es un llamado para que Dios se fije en nosotros. Hagamos recordar a Dios en nuestras oraciones. La segunda es “mira y ve”. (Vrs 2). Este es un llamado a que Dios actúe por amor a su nombre y a su pacto. La tercera frase es “vuélvenos” (vrs. 21) esta frase habla de establecer nuevamente una relación amorosa y filial con Dios, aquí también hay una promesa de “volvernos a Él como respuesta a esa iniciativa de Dios. Y finalmente “renueva” (vrs. 21b) es decir un pacto de un nuevo comienzo otra vez. Esta oración es una petición a borrar la cuenta y empezar una nueva. Así termina el libro, con una esperanza de una nueva relación con Dios por medio de una oración honesta, sincera y comprometida con Yahweh.

Bueno hemos visto como poder enfrentar el sufrimiento empezando por la realidad, pasando por la reflexión adentrándonos en la recuperación y finalmente anhelando la restauración. Antes de cerrar quiero terminar con algunas aplicaciones que se desprende de este gran libro. Lo primero es a enfocar la perspectiva humanista de la sociología y la bíblica. Son diferentes y diría excluyentes. Mientras la sociología moderna pone la esperanza de la sociedad en el hombre, la biblia la pone en Dios. Otra aplicación es el campo de la sicología. La forma en que la terapia bíblica enfrenta los problemas es diferente a la secular. No se puede tratar al hombre solamente emocionalmente, sin dejar lo espiritual.

Cómo me ha entristecido lo de Rick Warren, me ha puesto con mucho temor por cercanía con alguien que es de mi familia y que sufre lo mismo. Cuántas veces he tratado de ayudar y simplemente no lo he podido hacer y me retirado asombrado y sorprendido de lo incapaz que soy para este tipo de retos. Al leer Jeremía y tratar de entender su corazón me doy cuenta que aunque todo sea un desastre que ya se nos escapó de las manos, cuando nos enfrentamos a los días de derrotas y de tristeza podemos decir como Jeremías dijo: “Por la misericordia  de Jehová no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias, nuevas son cada mañana, grande es tu fidelidad” Lamentaciones 3:22-23. ¡Cómo quisiera que alguien se lo dijera a Rick Warren y a su familia! Un momento Dios está allí y de seguro ya se lo susurró al oído a su siervo amado.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

4 comentarios sobre “Reflexiones sobre la muerte de Mathew Warren”

  1. Perdi a mi hija de 16 años hace 4 años atras, mi hermano se suicido hace 10 años, y tengo una hermana que padece esquizofrenia y a intentado suicidarse 10 veces, todo esto junto lo vive hoy el pastor Rick Warren, y se lo doloroso que es, por que la parte carnal que hay en nosotros duele mucho cuando se trata de nuestros seres mas amados, pero Dios en su infinita misericordia nos levanta y ayuda continuar, todo tiene un proposito, asi no lo entendamos ahora…Dios dale fuerzas majestuosas solo de esas que tu sabes dar a esta familia..

  2. Que bendición Pastor, el tema es bien delicado y es gratificante leerle interpretativamente. me encantaría que pronto tratara el suicidio desde esa misma óptica, se que puede haber debate teológico al respecto por aquello de “La Salvación”. yo le comenté el tema a mi hermana y sin pensarlo me dijo que eso era “Un Mal Espíritu” lo peor fue lo cerrado de su pensamiento al respecto. ahora bien yo si quisiera saber como separar esa parte del suicidio son de la salvación, claro, solo si existiera algún argumento o base bíblica.

    Dios le bendiga Pastor.

  3. Excelente y edificante reflexión. Así es como se debe abordar el dolor de un hermano en Cristo, no justificar peor encubrir…simplemente de una forma sensible y sencilla lograr ponernos en el lugar del que sufre. Sin lugar a duda, el pastor Warren y su familia después de la asimilación de este dolor tan profundo, serán poderosos instrumentos para entender aún más al que sufre….El sufrimiento es necesario para pasar al siguiente nivel y las lagrimas delante del Señor se convierten en las compañeras testigas de rendición. ” Tu amor me seduce”…

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