La Guía de Dios


La guía de Dios

 Hechos 16:6-10

Introducción

Uno de los grandes peligros (problemas) en la vida cristiana, es tomar decisiones equivocadas: enamoramiento, matrimonio, carrera, trabajo, etc. Uno de los grandes privilegios de ser un hijo de Dios es experimentar la dirección de nuestro Padre Celestial.  Él nos ama, y quiere guiarnos.  Tiene muchas formas de hacerlo – por Su Palabra, por Su Espíritu, por Su Cuerpo (la Iglesia), por las circunstancias .En este pasaje, tenemos un testimonio claro y contundente de la dirección de Dios en el ministerio de Pablo.  ¿Qué podemos aprender acerca de la dirección de Dios, de este incidente?

Primero, DIOS NOS GUÍA CUANDO ESTAMOS CUMPLIENDO SU VOLUNTAD (v.6a)

Pablo y Silas no estaban haciendo lo que ellos querían; estaban cumpliendo al mandato divino de predicar el evangelio.  Fue en ese contexto que experimentaron la dirección de Dios.  Notemos que ellos no estaban constantemente buscando la dirección de Dios.  ¿Por qué no?  Porque sabían que lo que estaban haciendo era la voluntad de Dios, y confiaban que estando en la voluntad de Dios, Él les guiaría. Pero entienda una cosa: Si lo que estamos haciendo NO es la voluntad de Dios, entonces no podemos esperar que Él nos guíe.  Él sólo guiará a las personas que están haciendo Su voluntad, y que viven día a día para Él.  Si nuestras vidas están mal direccionadas, no podemos esperar la dirección de Dios para nuestras vidas.  ¡Es nuestra responsabilidad asegurar que la ‘barca’ de nuestras vidas está yendo en la dirección correcta, en primer lugar!

Segundo, DIOS NOS GUÍA CERRANDO PUERTAS (v.6b-8)

Cuando estamos yendo en la dirección correcta, entonces podemos confiar que Dios nos guiará.  Muchas veces lo hace, simplemente cerrando las ‘puertas’, para encaminarnos en la dirección correcta.  En este pasaje tenemos un claro ejemplo de ello. Estaban en pleno segundo viaje misionero (ver Hechos 15:36-41).  El propósito del viaje misionero fue volver a visitar a las iglesias establecidas durante el primer viaje  misionero (Hechos 15:36).  Luego del descuerdo con Bernabé, Pablo se fue con Silas, yendo por Siria y Cilicia (Hechos 15:41), tomando la ruta hacia el norte (quizá visitando las últimas iglesias ‘plantadas’ durante el primer viaje misionero).  De todos modos, habiendo atravesado Frigia y la provincia de Galacia (Hechos 16:6), intentaron ir hacia el norte de Asia Menor.  Fue aquí que el Espíritu Santo intervino.  Lucas escribe, “les fue prohibido por el Espíritu Santo hablar la palabra en Asia” (Hechos 16:6b).  No sabemos cómo.  Probablemente fue una serie de circunstancias, que les quitó la paz acerca de ir hacia el norte. No pudiendo ir al norte, se fueron hacia el oeste (hasta Misia, v.7), entendiendo que no debían quedar paralizados.  Pero, cuando volvieron intentar ir hacia el norte (hacia Bitinia), una vez más “el Espíritu Santo no se lo permitió” (v.7b).  ¿Qué aprendemos de este incidente?  Varias lecciones importantes: Dios es soberano sobre nuestras vidas.  Él tiene el derecho de decidir a dónde vamos a ir, y qué vamos a hacer. La necesidad de discernir la dirección del Espíritu Santo.  Saber que es Él quien está detrás de circunstancias adversas. Dios no siempre nos explica por qué no quiere que hagamos algo.  ¡Dios no le explicó nada a Pablo! No debemos insistir en hacer algo, cuando Dios ha dicho ‘no’.  Debemos someternos a la soberanía de Dios. Tampoco debemos paralizarnos ante una negativa de parte de Dios. Tercero, DIOS NOS GUÍA POR REVELACIONES PARTICULARES (v.9)

A pesar de la negativa de Dios, Pablo siguió avanzando; Dios le estaba conduciendo hacia el oeste.  Pablo terminó en Troas (v.8).  Fue allí que Dios le habló a Pablo, claramente.  Lo hizo por medio de “una visión de noche” (v.9).  ¿Cuál es la diferencia entre un ‘sueño’ y una ‘visión’? En la visión Pablo VIO algo (“un varón macedonio estaba en pie”, v.9a), y también ESCUCHÓ algo (“rogándole y diciendo: Pasa a Macedonia y ayúdanos”, v.9b). La vida cristiana es una vida de relación; de comunión con Dios.  Dentro de esa relación/comunión, se sobre entiende que hay comunicación.  Todo creyente tiene el derecho y el privilegio de escuchar la voz de Dios, hablándole y guiándole.  Dios ha prometido hacerlo (Sal 32:8). ¿Cómo nos guía Dios?  Lo hace, principalmente, por Su Palabra.  En ella, Él nos da instrucciones acerca de Su voluntad (1 Tesalonicenses 4:3).  También nos guía por Su Espíritu Santo, que mora en nosotros. Sin embargo, para disfrutar Su dirección hay algunas condiciones que debemos cumplir: Debemos desear ser guiados por Él.  Si no queremos que Él nos guíe, no lo hará; nos dejará cometer nuestros errores. Recuerde que Josué fue  engañado por los Gabaonitas (Josué 9:14).  Debemos evitar la actitud que lo sabemos todos, y que no necesitamos la dirección de Dios (Proverbios 3:5-6). Debemos ser ‘mansos’ y sumisos ante Su dirección (Sal 25:9). Cuarto, DIOS NOS GUÍA ABRIENDO PUERTAS (v.10-12) Una vez que Pablo supo la voluntad de Dios, “en seguida procuramos partir para Macedonia…” (v.10).  No sólo la ‘procuraron’ hacer, sino que realmente lo hicieron, porque las ‘puertas’ se abrieron.  Encontraron un barco que iba en esa dirección, y pronto llegaron a Neápolis (v.11), y de allí pasaron a Filipos (v.12), que era la capital de la provincia de Macedonia. Cuando sabemos la voluntad de Dios, podemos confiar que Él abrirá las puertas para avanzar.  Si las puertas no se abren, podemos confiar que lo va a hacer.  Insistimos en ir adelante, porque sabemos que esa es Su voluntad para nuestras vidas. Recuerde que  algo sea la voluntad de Dios para nuestras vidas no garantiza que será todo será fácil.  En Filipos, Pablo terminó siento azotado (Hechos 16:22), y echado en la cárcel (Hechos 16:23-24).  Sin embargo, podía cantar y alabar a Dios (Hechos 16:25), porque sabía que estaba en el centro de la voluntad de Dios para su vida.

Conclusión

¿Sabemos la voluntad de Dios para nuestras vidas? ¿Estamos queriendo saber la voluntad de Dios para nuestras vidas? ¿Nos estamos dejando guiar por Él, o pensamos que no necesitamos buscar la voluntad de Dios?

 

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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