Modelos de mayordomía: Hacer poco con mucho II parte


A.     EL CAMPO DE LA INVERSION

Debido a que el rico insensato estaba equivocado en lo referente a quien le pertenecían sus bienes, él estaba enfrascado en el tema de sus posesiones, en lugar de estar concentrado en el tema de las inversiones. Este punto de vista es muy popular en el cristianismo y secularismo moderno. Cuando dejamos a Dios fuera de la fórmula entonces aparecen otros dioses en nuestra vida. En el rico insensato aparecen varios cosas que demuestran su locura en el campo de la inversión.

Cuando la gente no invierte en Dios entonces invierte en otras cosas que al final resultan equivocadas.

Al no invertir en Dios este rico estaba invirtiendo

1.      Materialismo

Dice el pasaje: “la heredad”…hombre rico…había producido mucho.

En este pasaje vemos como tres expresiones de ese materialismo. Primero está el afán por el posición. Note que dice que era “una heredad” en ese sentido era una herencia la que había recibido. No muchas personas cuentan con la herencia o que sus parientes les dejen  recursos al morir. Segundo está el previlegio. Dice que era un “hombre rico”.  El texto señala que este hombre no era cualquier hombre sino que ya estaba considerado como un hombre acaudalado dentro de su sociedad. Ya había logrado un puesto social. Y tercero esta el prestigio. El texto dice que “había producido mucho”. Es decir había logrado el éxito con su posición y con sus privilegios. Estas tres dimensiones del materialismo son las que nos hacen llegar a tener poco con mucho desde la perspectiva de Dios.

2.      Consumismo

En este pasaje aparece un problema que muchas veces no es visto como problema. De hecho la mayoría de veces va disfrazada con actitudes o suposiciones válidas en la vida de una persona. En la parábola se manifiesta disfrazada con la palabra, administración, prudencia, planificación y seguridad al futuro. Los vrs. 17 y 18 del versículo hablan de eso. Aparentemente no haya nada malo en evaluar “pensaba dentro de sí”. Tampoco no hay nada malo en proyectar “que haré”. Tampoco no hay nada malo en planificar al futuro “esto haré”. Es decir evaluar para uno, proyectar para uno y planificar para uno se convierte en problema cuando es para uno y para lograr más para uno. Ese es el peligro de esa actitud de ser visionario para con uno y no para con Dios. En pocas palabras una manifestación de la avaricia es el deseo desmedido de consumir para uno. En ese peligro pensaba  el Señor cuando se declaró al principio de esta historia el peligro de la avaricia. Las palabras iniciales,  «mirad y guardaos», ponen el mensaje del Señor en luces  de neón. No se trata de una  posibilidad abstracta ni de  una inquietud teórica. En lo  que Jesús estaba pensando no  era sólo en un pecado, sino  en un pecado grave pero sutil.  Algunos pecados son claros y  reconocibles, y los evangélicos  son rápidos en calificarlos  de malvados y condenar la  participación en ellos. Raras  veces vemos la codicia como  un pecado horroroso. Pero  es interesante señalar que  Jesús nunca advirtió contra el  adulterio ni la borrachera en  los términos dramáticos que  usó aquí contra la avaricia. El peligro  de las posesiones  es que a menudo  despiertan el deseo  de tener más. El término avaricia significa  «un deseo consumidor de tener  más». Tiene la connotación de agarrar más, una codicia  de adquirir. Es exactamente lo  contrario del contentamiento  que acompaña a la verdadera  piedad (1 Timoteo 6:6).  Alguien preguntó una vez a  John D. Rockefeller cuánto  dinero era suficiente. «Un  dólar más» —contestó. La  bestia de la avaricia nunca  se satisface. Es insaciable. Sin embargo, si vemos la  avaricia como un asunto de  cantidad y no de actitud, no  comprendemos el problema.  El más pobre de todos puede  ser avaro; el más rico puede  evitar la avaricia. Pero el  peligro de las posesiones es  que a menudo despiertan  el deseo de tener más. Ivan Boesky, quien fue a  la cárcel y pagó una multa de  100 millones de dólares por  hacer trampas en la bolsa de valores, unos años antes era  el niño mimado de Wall Street.  En esa época declaró en una  ceremonia de graduación de  una universidad importante: La avaricia es buena.  Quiero que sepan que  yo creo que la avaricia  es saludable. Usted puede  ser avaro y aun así sentirse  bien con usted mismo.  La revista Newsweek comentó después: Lo más extraño de todo  cuando miremos atrás no  sólo será que Ivan Boesky  dijera eso en la graduación   de estudiantes de ciencias  económicas, sino que fuera  recibido con risa y aplauso  (1º. de dic. de 1986). Pero la avaricia no es  asunto de risa. De hecho,  es idolatría (Colosenses 3:5).  El Señor no dejó duda alguna  cuando dijo: La vida del hombre no  consiste en la abundancia  de los bienes que posee  (Lucas 12:15).  La riqueza muchas veces  engendra más riqueza, y  la suya le permitió poseer  tierras que produjeron una  cosecha abundante. No parece  haber ninguna crítica porque  tuviera riquezas, ni por la  manera de adquirirlas, ni  porque crecieran. Lo decisivo  fue lo que él hizo con ellas.  Aun así, lo más crucial no  eran sus acciones sino sus  suposiciones. Dado sus  valores, construir graneros  mayores era una decisión  sabia y pragmática. Pero esa  es precisamente la pregunta: ¿cuáles eran sus valores? Podemos resumir su  perspectiva de la vida con  varias frases que han hecho  eco con el correr de los años:

•          «Si no soy bueno conmigo mismo, ¿quién lo va a ser?»

•          «El éxito junto con las posesiones demuestran  que soy un éxito como  persona».

•          «Mientras mayor sea el granero (o la casa o el  auto), mejor será la vida».

•          «Si el dinero no puede comprar la felicidad, al  menos puede comprar  el placer y  la seguridad».

Pero en un momento se  le explotó la burbuja. Dios  dictó sentencia, no sólo al  rico insensato, sino a toda  vida que se base en la avaricia: … Necio, esta noche vienen  a pedirte tu alma; y lo que  has provisto, ¿de quién será?  (Lucas 12:20).

3.       Hedonismo

Esto es lo que se llama placer, o sensualidad y que  llega a ser el fruto lógico. Hedonismo es la adoración y la persecución del placer. Esta errónea enseñanza predica que debemos tomar la vida suavemente, comer, beber y gozarnos porque después de todo, vivimos una sola vez. Note como lo describe la parábola  en boca del hombre rico: “Y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años, repósate, come, bebe, regocíjate. El hedonismo tiene varios indicadores.

  • Es sensual

 Es decir se basa en lo que sentimos y deseamos. El hombre lo expresa con la frase que repite dos veces “alma”.

  • Es virtual

En la última parte del siglo XX y del siglo XXI se desarrollo una ciencia o concepto que se llamó realidad virtual. Para muchos la realidad virtual es  una ciencia basada en el empleo de ordenadores y otros dispositivos, cuyo fin es producir una apariencia de realidad que permita al usuario tener la sensación de estar presente en ella. Se consigue mediante la generación por ordenador de un conjunto de imágenes que son contempladas por el usuario a través de un casco provisto de un visor especial. Es esta sensación de realidad virtual que produce la riqueza y el hedonismo. Curiosamente el hombre rico usa dos frase para esta descripción “muchos bienes”…”muchos años”. Según él asume que siempre tendrá muchos bienes y que ellos le darán largura de días. Eso es realidad virtual. Aunque él asume que vivirá muchos años por el número de bienes que tiene, no se da cuenta que esa lógica es eventual y no permanente. El hecho de que tenga una cuenta, buenos médicos, no quiere decir que tengo asegurado el futuro con muchos años. Por eso el placer o el hedonismo nos hace perder de vista la lógica divina.

  • Eventual

Luego el hombre dice: “repósate, come, bebe, regocíjate”. Si se dan cuenta una vez que ha hecho su evaluación y ha llegado a una conclusión (errada por cierto) describe su vida en 5 eventos o acciones. Primero se dice a sí mismo: “relájate”. Es decir no tomes la vida con tanto estrés ya que tienes asegurado tu vida por los recursos. Segundo “come”, es decir dale gusto al apetito. Tercero “bebe”, es decir disfruta, desconéctate, huye de la realidad. Y finalmente “regocíjate”. En otras palabras sé feliz y exitosos, ya llegaste, lo lograste. Vive como rico y famoso. Pero estos son solo eventos de la vida, que se hacen en esta vida. ¿Y la eternidad qué?

Así que esta filosofía hedónica  suena bien hasta que tú empiezas a hacerlo, entonces la ley del regreso de la desvalorización o mengua se establece y empieza a trabajar en tu vida. La persecución del placer se convierte en algo vacío. Dios usó la experiencia de Salomón en el libro de Eclesiastés pues él personalmente experimentó esto. “Si Dios es el dueño de todas las cosas, entonces la pregunta apremiante es: ¿Cómo puedo o cual es la mejor forma de invertir los bienes que Él ha encargado a mi mano, de acuerdo a Su voluntad?” El verdadero adorador no solo está claramente consciente de que Dios es dueño de todo, sino que posee un deseo creciente de obedecer los mandatos u ordenanzas de Dios. Para nosotros los verdaderos creyentes, la vida tiene significado solamente cuando empezamos a invertir todo lo que Dios nos ha permitido tener en lo que Él declara que es importante para Su obra. Eso significa que estaremos preocupados invirtiendo nuestros recursos para asegurarnos de que la Palabra de Dios esté siendo propagada en todo el mundo. No necesitamos a alguna organización para llevar esto a cabo, nosotros mismos podemos ocuparnos repartiendo folletos que sean fieles a la Palabra de Dios. Nosotros mismos podemos usar nuestros recursos para comprar Biblias para dar a aquellos que necesitan una. Y si deseamos trabajar con alguna organización cristiana, nos aseguraremos que ella use esos recursos para la propagación fiel de la Palabra, y no para cosas mundanas ni satisfacciones personales de algún individuo u organización. De hecho, mas tarde en este capítulo 12 de Lucas, nuestro Señor declara en el verso 31:“Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.” En otras palabras, Él nos está diciendo a todos nosotros: “No pases tu vida persiguiendo la mejor comida, ropa, o albergue, no hagas eso el enfoque de tu vida. CONFIA EN MI para todo eso, busca primero “…el reino de Dios, y todas estas cosas os serán añadidas.”

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