La convicción de la Espiritualidad: Salmo 5 II parte


I.                    En segundo lugar LA CONVICCIÓN DE LA ESPIRITUALIDAD sostiene ante la CONSPIRACIÓN  (5:4-6)

¿Cuáles son las herramientas que le facilitan a David su sostén en medio de la conspiración o de la confrontación?  Aquí comienza la segunda estrofa del salmo (v.4-6).

  1. Dios detesta la iniquidad

En esta estrofa, David afirma que Dios no acepta a los malos.  Al parecer, David está describiendo a sus enemigos; a los que le estaban persiguiendo, o causando problemas y dificultades.  Pero al mismo tiempo, está advirtiendo a todos los que procuran acercase a Dios en oración, diciendo que no podrán hacerlo, mientras tengan pecados en sus vidas, de los cuales no se han arrepentido (ver Sal 66:18)[1]. Antes de entrar en los detalles, hay dos puntos generales que debemos observar: a. Hay un incremento de fuerza de lo que David afirma: Dios no se complace en la maldad (v.4a). La maldad no habitará junto a Dios (v.4b). Los malos no estarán delante de Dios (v.5a). Dios aborrece a los malos (v.5b). Dios destruirá a los pecadores (v.6a). Dios abomina a los malos (v.6b). b. También hay una variedad de términos que David usa para describir al pecado y al pecador: “maldad” (v.4a). “malo” (v.4b). “insensatos” (v.5a). “iniquidad” (v.5b). “Los que hablan mentira” (v.6a). “hombre sanguinario y engañador” (v.6b). Porque tú no eres un Dios que se complace en la maldadDios es santo; por ende, no haya ningún placer en la maldad (ver Habacuc 1:13).  Aunque el ser humano a veces trata de disfrazar su pecado, procurando presentarlo en forma atractiva, nunca convencerá a Dios.  Al hacer esto, el pecador sólo se engaña a sí mismo. La palabra, “maldad”, indica que el pecado es un ‘error’, que no debemos cometer.   Cuando David fue tentado a matar a Saúl, para obtener el reino, reconoció que sería un error hacerlo; por ende, citó un proverbio, que decía: ‘De los malos saldrá la maldad’ (1 Sam 24:13), usando el mismo termino en hebreo que tenemos aquí.    Hablando proféticamente de Cristo, el Salmo 45:7 declara: “Has amado la justicia y aborrecido la maldad”.  Lo que agrada a Dios, es la rectitud (ver 1 Crónicas 29:17). El malo[2] no habitará junto a tiSegún Strong, el verbo que David usa aquí (‘guor’) significa, ‘salir del camino (con el fin de hallar alojamiento)’.  Hombres justos a veces terminan habitando junto a la maldad – Abraham ‘habitó’ en Egipto (Génesis 12:10), y Lot ‘habitó’ en Sodoma (Génesis 19:9).  Pero el malo no querrá nunca  habitar’ junto al Dios santo; y aun si lo deseara, Dios no se lo permitiría.   Para ‘habitar’ junto a Dios, hay que vivir en santidad (ver Sal 15:1-5). Lo que es cierto para Dios, debe ser cierto también para el creyente[3].  Por eso David escribió: “No habitará dentro de mi casa el que hace fraude;  El que habla mentiras no se afirmará delante de mis ojos”  (Salmo 101:7)

  1. Dios rechaza la vanidad

Verso 5 Los insensatos no estarán delante de tus ojosEl sustantivo, “insensatos”, traduce el término hebreo, ‘halal’.  Normalmente esta palabra significa, ‘alabar’, (Sal 18:3; 22:22; etc.).  Pero a veces, como en este caso, la palabra se usa para describir a alguien que hace grandes alardes de sí mismo, y por ende, es considerado insensato (ver Sal 75:4-5, y 73:3, donde ‘halal’ es traducido, “arrogante”). La RVA traduce, “arrogantes”.  Tales personas se creen autosuficientes, y se atreven a erguirse delante de Dios, y a desafiarle con sus palabras (ver Sal 73:8-9, 11).  Sin embargo, David afirma que dichas personas no podrán permanecer de pie ante la mirada de Dios.   El verbo “estarán”, en hebreo (‘yatsab’), significa ‘colocarse’ o ‘establecerse’, con miras a permanecer en un sitio.  Esto es justamente lo que los “insensatos” no podrán hacer delante de Dios. La palabra, “ojos”, es un ejemplo de ‘antropomorfismo’; es decir, es un uso de lenguaje humano, para hablar de Dios.  Dios es espíritu, y por ende no tiene ojos.  En este contexto, “ojos” significa ‘la presencia’ de Dios.  Si bien es cierto que el pecado ofende a Dios, no debemos permitir que nuestros  pecados nos hagan huir de la presencia de Dios.  Más bien, lo que debemos hacer es  acercarnos a Dios, confesando nuestros pecados, y expresando nuestro arrepentimiento  de ellos. Aborreces a todos los que hacen iniquidadEl verbo en hebreo, traducido aquí, “Aborreces”, significa ‘odiar’ o  menospreciar’; indica una actitud negativa y hostil hacia otra persona.  Se usa para describir la falta de amor hacia Lea, por parte de Jacob (Génesis 29:31), y del odio de los hermanos de José (Génesis 37:4-5). Dios es amor.  Pero cuando los pecadores, a propósito, y deliberadamente, determinan vivir en pecado, Dios tiene que juzgarlos; Su justicia y santidad lo exigen. La palabra, “iniquidad”, es ‘aven’.  Este es el primer uso del término en los salmos.  Va a aparecer en muchos salmos más.  Describe a la persona que se opone a Dios, y rehúsa someterse a Su ley; por ende, causa sufrimiento a los hijos de Dios (Sal 6:8; 7:14; 10:7, “maldad”; etc.).   Notemos que David no está hablando de una persona que en algún momento comete un pecado, sino de aquellos que “hacen iniquidad”; es decir, lo practican regularmente – es la característica de su vida.

  1. Dios rechaza la falsedad

 Verso 6 Destruirás a los que hablan mentiraEl verbo es fuerte.  Se usa con referencia a la destrucción de Egipto, por las plagas (Éxodo 10:7); se usa también del juicio de Dios, cuando la tierra tragó a los hijos de Coré que se rebelaron contra Dios (Números 16:33).  El juicio de Dios es terrible (ver Salmo 55:23). Aunque la  palabra, “mentira”, se usa a veces de los ídolos (ver Sal 4:2; 40:4; Isaías 28:15), en realidad apunta a la falta de veracidad (Salmo 62:4; Proverbios 6:19), que es la característica general del pecador (ver Salmo 58:3). Aunque David solo cita el caso de los que mienten, la Biblia menciona otros casos que conllevaban a la ‘destrucción’.  En Levítico 23:30, este es el castigo que Dios advierte para los que no guardaban el día de reposo[4].  En Deuteronomio  28:20 y 22, se usa del juicio general de Dios sobre el pueblo de Israel, por persistir en la desobediencia  Al hombre sanguinario y engañador abominará JehováEl verbo, “abominará”, es más fuerte que el término que se usó en el verso anterior (“Aborreces”).  Significa ‘odiar absolutamente’, con agresividad y rechazo (ver Deuteronomio 7:26; Salmo  107:18). Esta es la actitud que Dios tiene hacia los homicidas y estafadores; es decir, personas que usan violencia o engaño para lograr sus deseos. En conclusión: si queremos gozar la presencia de Dios, tenemos que dejar el pecado, y vivir en santidad (Hebreos 12:14; 2 Pedro 3:13; Apocalipsis 21:23, 27).


[1] Al igual que los animales sacrificados tenían que ser perfectos y sin mancha, David sabía que el que se acercaba a Dios tenía que ser puro y sin mancha de pecado.  Por eso los pecadores no podían acercarse a Dios, a no ser que lo hacían como el publicano, en la parábola de Cristo.

[2] La palabra en hebreo es ‘ra’, que es un término común en el A. T.  Lo que no está claro es si aquí significa ‘malo’ o ‘maldad’.

[3] Aunque habría que tomar en cuenta lo que leemos en 1 Cor 5:9-11.

[4] Esto parece ser un poco drástico de parte de Dios.  Sin embargo, debemos recordar que guardar el día de reposo era una de las señales del pacto entre Dios e Israel (ver Éxodo 31:12-17).  Por ende, no guardar el día de reposo implicaba un rechazo abierto del pacto, y por ende, de la salvación que Dios ofrecía a Israel.

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