El cultivo de la Espiritualidad: dos metáforas en el salmo 1 IV parte


III.                    En tercer lugar el cultivo de la vida espiritual debe producir PROSPERIDAD (3-6)

 

Al examinar este tema, trae también algunas controversias parecidas con el concepto anterior de placer. Veamos cómo se describe esta prosperidad. Hablaremos en dos enfoques. La primera tiene que ver con la obtención de la prosperidad y lo segundo tiene que ver con el olvido de la prosperidad.

A.     La ostentación de la prosperidad

1.      Su posición

Verso 3Será como árbol plantado junto a corrientes de agua”. Note dos cosas en esta metáfora. Primero es un árbol. Es decir tiene una posición visible y frondosa. Uno supone que todo árbol que está cerca de las aguas es un árbol muy fresco y reverdecido siempre. La otra expresión es “plantado”. Ahora bien este cuadro, del creyente como un árbol, se halla en Sal 92:12-14.  La palabra “árbol” (a diferencia de ‘planta’), apunta a la solidez y estabilidad de la vida de aquel que medita diariamente en la Palabra de Dios. El ‘árbol’ está “plantado…”.   Es decir, no es un árbol silvestre no está creciendo por casualidad.  Ha sido ‘plantado’.  El verbo apunta al trabajo del Labrador (Dios), que a propósito ha plantado este árbol, y lo está cultivando para que dé fruto.   ¿Dónde está plantado?   El Salmista responde, “…junto a corrientes de aguas”.  La palabra, “corrientes”, significa ‘el agua, que está fluyendo (corriendo) por un canal’ (por ejemplo, el agua en un canal de regadío, etc.; ver Eclesiastés  2:6, y Ezequiel 31:3-5).  La palabra se usa en Sal 46:4, donde se refiere a las aguas de un “río”. Las “aguas”, aquí, parecen apuntar al Espíritu Santo (ver Juan 7:37-39; comparar Juan 4:13-14 e Isaías 44:3).  Mientras el creyente viva en obediencia a la Palabra de Dios, recibe constantemente la llenura del Espíritu Santo (‘agua de regadío espiritual’); esto es lo que lo mantiene ‘fresco’.  La figura de un árbol plantado junto a muchas aguas, también se encuentra en Ezequiel  17:8. Es muy curioso que muchas personas se gasten un montón de energía en ganarse una buena posición en la sociedad. Incluso hay creyentes y pastores que quieren escalar una posición prominente en el medio evangélico por medio de fuerzas humanas y no se dan cuenta que es a través de esto que describe el salmista que podemos tener una posición fuerte e influyente.

2.      Su producto

 Que da su frutoLa meta del Labrador es el fruto espiritual.  En el caso del creyente que medita en la Ley de Dios constantemente, y desarrolla su vida en conformidad con la Palabra de Dios, su Labrador Divino no sufre una decepción – habrá “fruto en su tiempo”.   Ver la promesa en Sal 92:14. ¡Qué contraste la vida de los fariseos (y del pueblo de Israel en general)!   Ver Marcos 11:12-14, 20 (notando la falta de fruto espiritual en el templo; v.15-17), y comparar la predicación de Juan el Bautista, en Mateo 3:7-10.  Cristo habló de la importancia de llevar ‘fruto’ en nuestras vidas (Juan 15:1-8).  Nos ha dado el Espíritu Santo, para que esto sea una realidad (ver Gálatas 5:22-23).

3.      Su promesa

Pero notemos la palabra, tiempo”; hay un tiempo para diferentes frutos. Cuando estamos gozosos, es tiempo de dar el fruto de alabanza y agradecimiento a Dios; Cuando estamos bajo aflicción, es tiempo de producir el fruto de confianza en Dios;  Cuando estamos siendo tentados, es tiempo de dar el fruto de ‘velar y orar’;  Cuando estamos frente a una puerta abierta para el ministerio, es tiempo de producir el fruto de servicio cristiano. Cada cosa tiene su tiempo (Eclesiastés 3:1-8), y cada tiempo tiene su correspondiente ‘fruto’.

4.      Su perpetuidad

 Y su hoja no caeLa “hoja, aquí, parece representar el testimonio del creyente.  Es cierto que todo creyente experimenta altibajos en su vida espiritual, y no siempre siente un tremendo vigor espiritual.  Sin embargo, aun en medio de estos tiempos de ‘sequedad’ espiritual, el creyente que medita constantemente en la Palabra de Dios, mantiene vivo su testimonio cristiano.  ¿Por qué?  ¡Porque sus raíces son profundas (ver Proverbios 12:3, 12)!   Comparar Sal 92:14. El verbo, “cae”, realmente significa, ‘marchitar’; por ende, habría que traducirse, ‘Y su hoja no se marchita’ (ver Isaías  40:7,8).  La RV traduce, “cae”, porque está apuntando al fin del proceso de marchitarse, cuando la hoja del árbol cae a la tierra.  El creyente, mientras vive de acuerdo a la Palabra de Dios, mantiene su ‘frescura’, y da un buen testimonio.  Sin embargo, si deja de vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, su vida pronto se ‘marchitará’, y su testimonio decaerá.  Este es el problema con los ‘injustos’ (ver Sal 37:1-2, y comparar Isaías  64:6, donde la palabra “caímos” debería traducirse, ‘nos marchitamos’). Israel (ver Isaías 28:1,4) donde Dios usa esta palabra para describir lo que iba a pasar con  el reino del Norte (“Efraín”) –  “la flor caduca de la hermosura”. Pero aquí hay que hacer una palabra de advertencia: El Salmista está describiendo al verdadero creyente.  Lamentablemente, hay personas que dan la impresión de ser creyentes, pero no lo son.  Tales personas, aunque por un tiempo aparentan tener un buen testimonio, tarde que temprano se ‘marchitarán’ (ver Mateo 13:5-6, 20-21; Judas 12).

Prosperidad

Y todo lo que hace, prosperaráLa promesa de prosperidad para los justos se halla en  textos tales como Sal 128:1-4 e Isaías  3:10.   La piedad (es decir, una profunda reverencia por Dios, que conlleva a una vida de obediencia a Él), permite al ser humano vivir bajo la bendición de Dios, y experimentar Su ‘shalom’ (1 Tim 4:8). Sin embargo al igual que arriba hay que hacer algunas advertencias. Esta frase puede ser malinterpretada (o mal aplicada); por lo tanto, habría que tomar en cuenta tres advertencias: Esta frase promete que todo lo que el ‘justo’ hace prosperará; no dice que el ‘justo’ siempre estará contento y feliz.  ¡Esta es una distinción importante!   La vida de Job es un buen ejemplo de ello.  Además, habría que tomar en cuenta la promesa de Romanos  8:28.  Hay momentos cuando el ‘justo’ pasa por situaciones muy difíciles; sin embargo, a la larga todas estas cosas ‘ayudan para bien’.  La vida de José es un buen ejemplo de ello también (ver Génesis 50:20) En el AT la prosperidad era frecuentemente externa y material; sin embargo, en el NT la prosperidad que Dios nos da es frecuentemente interna y espiritual (aunque no descartamos la realidad de las bendiciones materiales que Dios nos concede como Sus hijos). Este cuadro tiene validez siempre y cuando la persona continúa viviendo justamente.  Lo que pasó con Israel, en el AT, es un testimonio elocuente del peligro de dar las espaldas a Dios, y comenzar a vivir en desobediencia (ver Ezequiel 17:8-10; 19:10-14).

B.      La obstrucción de la prosperidad

1.      El carácter perverso

En el  verso 4 dice: No así los malos…El personaje descrito en los v.1-3 no fue nombrado explícitamente; eso viene en los v.5-6 (“justos”).  Pero su contraparte es identificada inmediatamente – “los malos”.  El término en hebreo es ‘rasha’, que describe una persona que es mala en su comportamiento.  Ésta es la palabra que se usa para nombrar a la gente que vivía en Sodoma (Génesis  18:23, 25, “impío”).  En los Salmos, esta palabra es traducida en diferentes maneras – “perversos” (Sal 3:7); “inicuos” (Sal 7:9); “malo” (Sal 9:5, 17). Los “malos” son aquellas personas que andan en los consejos de los malos, están en el camino de pecadores, y se han sentado con los escarnecedores (v.1).  Es más, estas personas nunca dan tiempo a la Palabra de Dios; no la leen, y no se interesan en ella. Notemos que el Salmista ahora usa el plural.  Habiendo hablado del “varón” (singular, v.1-3), ahora describe a “los malos” (plural).  ¿Por qué el cambio?   Podría ser porque los malos abundan mucho más que los ‘justos’, y que, por ende, el justo siempre se siente rodeado por los malos (y amenazado por ellos).

2. El cascarón  liviano  

…Que son como el tamo que arrebata el vientoEl cuadro que el Salmista presenta aquí es tomado de la vida agraria de Palestina; específicamente de la práctica de aventar el trigo, para separar el grano de la cáscara y la paja. El “tamo” es el cascarón que rodea el grano.   Luego de la cosecha, el grano es trillado, para sacarlo del cascarón que lo envuelve.  Parar eliminar el cascarón, toda la cosecha, ya trillada, es lanzada al aire, con el fin de que el viento se lleve la paja y el cascarón. Job 21:17-18 usa este símil para describir a los impíos (‘rasha’).  Ver también Sal 35:4-5; Isaías 17:13; Oseas 13:3. La Palabra de Dios nos indica cuál es el verdadero valor de estas personas; personas a quienes nosotros muchas veces admiramos, y pensamos que son de gran importancia (artistas, estrellas del cine, cantantes, ricos, etc.).  Desde la perspectiva del mundo, estas personas pueden aparentar ser de ‘peso’; sin embargo, ante la presencia del Señor son totalmente ‘livianas’.  En Su ira, las dispersa, como el viento dispersa el humo y la neblina.  Por ende, el creyente no tiene por qué sentir envidia de dichas personas. El contraste con el verso anterior es dramático.  El ‘justo’ es como un árbol – sólido, firme, permanente, fresco, fructífero.  El impío es presentado, no como un árbol, ni siquiera como un árbol seco y sin fruto, ni como una planta marchita, sino como nada más que el cascarón del grano – liviano, efímero, totalmente inútil. El ‘justo’ es de gran valor ante Dios y ante el mundo – produce fruto y sombra; pero el ‘malo’ es inservible, como la paja – sin ningún valor ni utilidad.  ¡No sirve ni siquiera para leña!   Por lo tanto, es entregado al viento, para ser dispersado. El “viento”, aquí, parece representar a la muerte, la que con un tremendo ‘soplo’ lleva a todas estas personas al fuego eterno, donde serán consumidas para siempre.  Cuando llega el momento de la muerte, los impíos claman por un poco de tiempo más.  Voltaire (el filósofo ateo de Francia) cerca de su muerte, ofreció a su médico un gran monto de dinero si solo extendiera su vida unos meses. Un gran monarca dijo una vez: “Un mundo de riquezas por una pulgada de tiempo”. En Mateo 3:12, Cristo es presentado como Alguien que tiene el aventador en su mano, para separar la paja del grano.  Por lo tanto, el juicio divino es representado como la gran separación del grano y de la paja.  Es en el contexto de esta metáfora, que el Salmista ahora añade las palabras del verso 5.  La muerte no es lo peor que le pasa al pecador; mil veces peor es el día del juicio divino.

3.      La consecuencia profunda

Este parece ser el tema del v.5. Por tanto, no se levantarán los malos en el juicio…Llegará un día de juicio para todos; pero los “malos” (‘rasha”) tendrán tremenda vergüenza, y no podrán ‘levantarse’ para defenderse.  Lejos de pararse, estarán temblando ante la presencia de Dios, y ante la inminencia de Su justo juicio y castigo eterno (ver Sal 130:3, y comparar Sal 5:5; 24:3ss; Lucas 21:36). …Ni los pecadores en la congregación de los justosAquí, la palabra “pecadores” (‘chatta’) significa  ‘un ofensor’, ‘un criminal’; alguien que ‘no da en el blanco’ de la ética moral. Sin embargo, en este contexto la palabra se está usando como un sinónimo de “malos”.  La palabra, “congregación”, significa ‘una asamblea’.   En los libros históricos, esta palabra generalmente está relacionada con “Israel” (ver Ex 12:3, 6; etc.).  Sin embargo, a veces la palabra va sola, indicando simplemente una concurrencia de personas (Ex 16:22; 34:31). En los libros poéticos, encontramos esta palabra asociada con pecadores (ver Job 15:34, “la congregación de los impíos”; Sal 22:16, “cuadrilla de malignos”; etc.), pero también con los justos (Sal 111:1, “congregación de los rectos”).  Aquí la “congregación” es  de los justos” (‘mishpat’).  En las notas de la “Biblia de Estudio de la NVI” [inglés]), tenemos el siguiente comentario sobre la palabra, “justos”. “Este es uno de los varios términos que se usan en el AT para describir al pueblo de   Dios; los presenta como aquellos que honran a Dios, y ordenan sus vidas totalmente   conforme a Su voluntad.  En cada relación humana ellos cumplen fielmente con las   obligaciones que esa relación conlleva, recordando que poder y autoridad (de cualquier   tipo – sea doméstico, social, político, económico, religioso, e intelectual) deben ser   usados para bendecir, y no para explotar”  La estructura de este verso apunta a un paralelismo poético.  Sin embargo, no está claro si este es un caso de paralelismo sinónimo o compuesto.   El “juicio” (v.5a), apunta al juicio escatológico de Dios (al fin de la vida del hombre, o en el día del juicio final).  Si “la congregación de los justos” apunta a la congregación de los fieles en esta vida, entonces el paralelismo sería compuesto.  En este caso, lo que el Salmista estaría diciendo es que, dado a que el ‘injusto’ no podrá sobrevivir al juicio de Dios, no sería apropiado que esté ahora entre los fieles.  Sin embargo, si tomamos la frase final como apuntando a la congregación escatológica (es decir, a la asamblea de los fieles en la eternidad), entonces el paralelismo sería sinónimo.  El Salmista se estaría refiriendo a que como consecuencia del juicio, los “malos” serán echados de la presencia de Dios, y no formarán parte de la congregación eterna del pueblo de Dios (ver Mateo 25:31-34, 41-46, y comparar Sal 101:8).   Esta congregación está descrita en Apocalipsis 7:9-17.  Aquí no estarán los malos (Apocalipsis 21:7-8). El día del juicio final marcará una gran separación entre los “malos” y los “justos”.  Por el momento, es difícil distinguir entre ellos.  A veces, los “malos” parecen ser mucho más importantes que los “justos”.  Sin embargo, en el día del juicio final se pondrá todo en claro, al igual que al aventar la cosecha, el viento hace la  gran diferencia entre el grano y el tamo.

4. El conocimiento Divino

En el verso dice: Porque Jehová conoce el camino de los justos…En el idioma hebreo, el verbo ‘conocer’ muchas veces significa el conocimiento íntimo (sexual), normalmente basado en una relación de amor (p.e. Gen 4:1).   En Sal 37:18, David afirma, “Conoce Jehová los días de los perfectos…”.  Otros versos que hablan del conocimiento que Dios tiene de Su pueblo incluyen Job 23:10; Nahum 1:7; Juan 10:14; 2 Tim 2:19. El Señor no solo conoce, sino aprueba el camino de los justos (Sal 37:23).  Esta aprobación se va a notar con mayor claridad, en el dictamen del juicio del día final. El “camino de los justos” significa su forma de vida, y la meta que tienen por delante.   Dios no solo conoce  íntimamente  este “camino”, sino que guía al justo en él (Sal 139:24b).  Y  más aún, el justo anhela que Dios esté examinando su camino, durante toda su existencia, para ver si hay en él “camino de perversidad” (Sal 139:24a). El Salmo  112 nos ofrece una descripción detallada del “camino del justo”, y el resultado de esta clase de vida.  Hay una tremenda promesa para estos justos, en el Sal 101:6. Ahora es un buen momento para reflexionar en nuestra vida. ¿Andamos lejos del consejo, camino  y silla de los malos? ¿Cuánto nos deleita su palabra y cuanto nos guía su Espíritu?  ¿Podemos pedirle a Dios que examine nuestras vidas, sin temer a nada? ¿Realmente vivimos de una manera que le agrada a Él? …Mas la senda de los malos pereceráSus proyectos, planes, designios, etc., – todos perecerán.  Los Salmos están repletos de esta clase de advertencia (ver Sal 37:1-2, 10-13, 20; 101:7-8; 112:10; 146:9).

Creo que estos dos retratos son muy previsibles en nuestros contextos latinoamericanos. Podemos encontrar los malos por montones y pocos justos. Gente que vive una vida de apariencia espiritual pero son sólo un cascarón.  Creo que es tiempo de tomar decisiones para poder optar por el mejor camino.

David Lee Frost escribió su famoso poema: “El camino no elegido”. En él dice una gran verdad que se aplica a este salmo.

Dos caminos se bifurcaban en un bosque amarillo, 
Y apenado por no poder tomar los dos
Siendo un viajero solo, largo tiempo estuve de pie 
Mirando uno de ellos tan lejos como pude, 
Hasta donde se perdía en la espesura;

Entonces tomé el otro, imparcialmente, 
Y habiendo tenido quizás la elección acertada, 
Pues era tupido y requería uso; 
Aunque en cuanto a lo que vi allí 
Hubiera elegido cualquiera de los dos.

Y ambos esa mañana yacían igualmente, 
¡Oh, había guardado aquel primero para otro día! 
Aun sabiendo el modo en que las cosas siguen adelante, 
Dudé si debía haber regresado sobre mis pasos.

Debo estar diciendo esto con un suspiro 
De aquí a la eternidad:
Dos caminos se bifurcaban en un bosque y yo, 
Yo tomé el menos transitado, 
Y eso hizo toda la diferencia.

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