El cultivo de la Espiritualidad: dos metáforas en el salmo 1 III parte


II.                    En segundo lugar el cultivo de la vida espiritual debe producir PLACER (1:2)

A.     Bienaventurado el varón: La manifestación del placer

Bienaventurado el varón…El término en hebreo (‘ésher’) significa ‘feliz’ o ‘dichoso’.  El salmista usa la forma plural (‘felices’), que es en la forma que esta palabra se emplea casi siempre en el AT.  En el original, la expresión es exclamativa: ‘¡Oh la felicidad del varón…!’ o ‘¡Qué feliz el varón…!’.  Seguramente el Salmista estuvo reflexionando sobre este tema, y el Salmo refleja la emoción que sintió al hacerlo. La palabra, “varón”, es genérica (‘ish’).  Se aplica a toda clase de persona – rico, pobre; educado, ignorante; joven, viejo; poderoso, débil; conocido, desconocido; amo, esclavo; varón, mujer.    ¿A qué se debe la felicidad de esta persona?   El resto del Salmo lo va a aclarar.  Sin embargo, por el momento podemos observar que la palabra ‘ésher’, que deriva de un verbo en hebreo (‘ashar’)  significa ‘ser recto’.  Se podría decir entonces que la verdadera felicidad se halla por medio de una vida recta, porque tal vida está libre de tropiezos, de mala conciencia y de otras cosas que militan contra la verdadera felicidad.  Satanás también ofrece felicidad, pero es una felicidad falsa; primero porque no es permanente, segundo porque se basa en un comportamiento que no se ajusta a la Palabra de Dios, y por último, porque trae una serie de consecuencias negativas (una mala conciencia, la disciplina de Dios, etc.), que producen tristeza en la vida del ser humano.  Si quisiéramos ver la raíz de la verdadera felicidad, podemos observar los textos en los cuales esta palabra se emplea: Sal 32:1-2  (“Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada…”). Deuteronomio 33:29 (“Bienaventurado tú, O Israel…pueblo salvo por Jehová…”) Sal 33:12   (“Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová…”) Sal 2:12     (“Bienaventurados todos los que en él confían” –  tomando en cuenta las promesas que se hacen a los que confían en Dios, en Sal 25:3ss; 34:5ss). Job 5:17     (“…bienaventurado es el hombre a quien Dios castiga…” – tomando                             en cuenta los versos que siguen, y comparando con Hebreos 12:5). A la luz de estos textos, exclamaríamos con Pablo, “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido con toda bendición espiritual…” (Efe 1:3).  A esta lista tendríamos que añadir las ‘Bienaventuranzas’ pronunciadas por Cristo, en Mateo 5. Según Adam Clark, la expresión, “el varón”, es enfática – ‘aquel varón’; uno entre miles; aquel que vive de acuerdo al fin para el cual fue creado por Dios.  Es triste que haya tan pocas personas que encuentran la verdadera felicidad.

Avanzando hacia otra dirección uno puede mirar varias cosas en términos de placer en este salmo, al contrario del placer de las personas carnales. Recuerde que estamos contrastando dos personas el justo y el malo.  Hace años John Piper introdujo el concepto del hedonismo cristiano. Es decir a lo que él llamó el placer del cristiano. Así que usaré algunas de sus ideas para abonar al tema del salmo 1. Mucha gente que al hablar de hedonismo cristiano, piensan  en “paganismo”, porque creen que hedonismo es una filosofía de vida pagana. Y probablemente tengan razón porque el significado popular de hedonismo es la búsqueda del placer y la indiferencia moral. En 2 Timoteo 3:4 Pablo advirtió que en los postreros días los hombres serán “amadores de los deleites más que de Dios.” Y seguramente ya estamos viviendo en esos días. . El sello del hedonismo pagano es ser un  buscador de auto-satisfacción y cuyo pensamiento se basa en la  premisa de que los antojos emocionales son objetos sagrados, y que es un crimen en contra de la naturaleza abrigar una necesidad emocional no satisfecha.  A veces una ilustración vale más que mil palabras de definiciones abstractas. Así que en vez de darles una definición precisa de Hedonismo Cristiano permítame comenzar dando algunos ejemplos Bíblicos de esto. David aconseja al Hedonismo Cristiano cuando manda, “Pon tu delicia en el SEÑOR, y El te dará las peticiones de tu corazón.” (Salmo 37:4) Y él demuestra la esencia del Hedonismo Cristiano cuando exclama “Como el ciervo anhela las corrientes de agua, así suspira por ti, oh Dios, el alma mía. Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente; ¿cuándo vendré y me presentaré delante de Dios?” (Sal 42:1-2). Moisés fue un Hedonista Cristiano (de acuerdo con Hebreos 11:24-27) porque rechazó los “placeres temporales” del pecado, “considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa.”. Los santos en Hebreos 10:34 fueron Hedonistas Cristianos porque escogieron arriesgar sus vidas visitando prisioneros Cristianos y aceptaron gozosamente el despojo de sus propios bienes ya que sabían que ellos tenían una mejor y perdurable herencia. El apóstol Pablo comentó sobre el Hedonismo Cristiano cuando dijo en Romanos 12:8, el que hace misericordia, lo haga con alegría. Y Jesucristo, el autor y consumador de nuestra fe, puso el estándar más grandioso de Hedonismo Cristiano porque su deleite está el temor del Señor (Isaías. 11:3) y, por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios (Hebreos. 12:2).

El Hedonismo Cristiano enseña que el deseo de ser feliz es dado por Dios y no debe ser negado o resistido, sino dirigido a Dios para satisfacción. El Hedonismo Cristiano no dice que cualquier cosa que te guste es buena. Dice que Dios te ha mostrado lo que es bueno y el hacerlo debe traerte gozo (Miqueas 6:8). Y ya que el hacer la voluntad de Dios debe traerte gozo, la búsqueda del gozo es parte esencial de todo esfuerzo moral. Si abandonas la búsqueda del gozo (y por ende te niegas a ser un Hedonista, como yo uso el término) no puedes satisfacer la voluntad de Dios. El Hedonismo Cristiano afirma que los santos más piadosos de cada época no han encontrado contradicción al decir, por un lado “POR CAUSA TUYA SOMOS PUESTOS A MUERTE TODO EL DIA; SOMOS CONSIDERADOS COMO OVEJAS PARA EL MATADERO.” (Romanos 8:36) y por otro lado, “Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez lo diré: ¡Regocijaos!” (Filipenses 4:4). El Hedonismo Cristiano no se une a la cultura de auto-gratificación que te hace esclavo de tus impulsos pecaminosos. El Hedonismo Cristiano te manda a que no seas conformado a este siglo sino que seas transformado conforme a la renovación de nuestro entendimiento (Romanos 12:2) para que podamos deleitarnos al hacer la voluntad de nuestro Padre en los cielos. De acuerdo al Hedonismo Cristiano el gozo en Dios no es un ingrediente opcional del pastel del Cristianismo. Cuando lo meditas, el gozo de Dios es parte esencial de la fe salvadora. ¿Qué hace a Dios feliz y por lo tanto a nosotros felices? Hay tres observaciones de las Escrituras: 1) Dios es feliz porque se deleita en sí mismo. 2) Dios es feliz porque es soberano. 3) La felicidad de Dios es el fundamento para el Hedonismo Cristiano porque se derrama en misericordia para con nosotros.

 Primero, Dios es feliz porque está SATISFECHO. Es decir se deleita en sí mismo.  Las escrituras están saturadas con textos que muestran cómo Dios determinadamente actúa por amor a su propia gloria. “Por amor mío, por amor mío, lo haré, porque ¿cómo podría ser profanado mi nombre? Mi gloria, pues, no la daré a otro.” (Isaías 48:11).  Segundo, Dios es feliz porque es SOBERANO, es decir es libre  totalmente. Salmo 115:3 dice, “Nuestro Dios está en los cielos; El hace lo que le place.” (Sal 115:3) Lo que este versículo implica es que la soberanía de Dios es el derecho y poder que él tiene para hacer lo que le place-él siempre actúa para preservar su felicidad máxima. Dios es feliz porque sus hechos justos, los cuales son siempre hechos por amor a su propia gloria, nunca pueden ser frustrados fuera de su voluntad. Isaías 43:13, “Aun desde la eternidad, yo soy, y no hay quien libre de mi mano; yo actúo, ¿y quién lo revocará?” Isaías 46:10 “Mi propósito será establecido, y todo lo que quiero realizaré.” Daniel 4:35, “El actúa conforme a su voluntad en el ejército del cielo y entre los habitantes de la tierra; nadie puede detener su mano, ni decirle: ‘¿Qué has hecho?’” Podemos estar seguros entonces, que Dios es inmensamente feliz porque él tiene derecho y poder absoluto como Creador para superar cualquier obstáculo de su gozo. La tercera cosa es que Dios es SUPREMO es decir derrama en misericordia para con nosotros. ¿Puedes imaginarte cómo sería si el Dios que gobierna el mundo no fuese feliz? ¿Qué tal si Dios fuese dado a la queja y al mal humor y a la depresión como si fuera Juan y el gigante de las habichuelas mágicas en el cielo? ¿Qué tal si Dios fuera melancólico, desanimado, sombrío, deplorable, descontento, afligido y frustrado? ¿Podríamos unirnos a David y decir, Salmo de David, cuando estaba en el desierto de Judá? “Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua.” (Sal 63:1) ¡De ninguna manera! Nos relacionaríamos con Dios como los niños pequeños lo hacen con un papá desanimado, sombrío, descontento y frustrado. No lo pueden disfrutar. Sólo pueden tratar de evitarlo y quizás tratar de comportarse para hacerlo sentir mejor. Por lo tanto, la base del Hedonismo Cristiano es que Dios es infinitamente feliz, porque el objetivo del Hedonismo Cristiano es ser feliz en Dios, deleitarse en Dios, apreciar y disfrutar la comunión con Dios. Pero los niños no pueden disfrutar la compañía de su padre si este es sombrío, frustrado y triste. Por lo que la base y el fundamento del Hedonismo Cristiano es que Dios es el ser más feliz de todos. Otra forma de decirlo sería ésta. Para que un pecador pueda buscar gozo en Dios, debe estar seguro de que Dios no lo despreciará cuando venga buscando perdón y comunión. ¿Cómo podemos ser alentados a que Dios nos tratará con misericordia cuando nos arrepintamos de nuestro pecado y vayamos a buscar gozo en él? Considera el estímulo que hayamos en Jeremías 9:24, “yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.” Dios muestra misericordia porque se deleita en ella. Dios no está forzado a salvar por cierto principio o regla formal. Él está tan lleno de vida y gozo en su propia gloria que el clímax de su placer es derramar su misericordia sobre nosotros. La base de nuestra confianza en la misericordia de Dios es que él es un Hedonista Cristiano perfecto. Dios se deleita por encima de todas las cosas en su divina excelencia, y su felicidad es tan completa que se expresa en el placer que tiene en compartirla con otros. Escucha el latido del Hedonista celestial perfecto en Jeremías 32:40-41. ¿Por qué hace Dios el bien? ¿Cómo procura amarte? Escucha: Haré con ellos un pacto eterno, por el que no me apartaré de ellos, para hacerles bien, e infundiré mi temor en sus corazones para que no se aparten de mí. Me regocijaré en ellos haciéndoles bien, y ciertamente los plantaré en esta tierra, con todo mi corazón y con toda mi alma. ¡Dios te hace el bien porque lo disfruta mucho! Él se esfuerza en amarte con todo su corazón y con toda su alma. La felicidad de Dios que se derrama en amor gozoso, es el fundamento y el ejemplo del Hedonismo Cristiano.

B.      “Sino que en la ley …está su delicia”: La motivación del placer

Habiendo descrito al justo, en términos negativos, el Salmista ahora lo describe en términos positivos.  La marca del verdadero creyente no es simplemente que no hace ciertas cosas, sino que hace otras cosas.   Las ‘otras cosas’ tienen que ver con la atención que presta a la Palabra de Dios. Sino que en la ley de Jehová está su delicia…Antes, quizá, se deleitaba en las cosas del ‘mundo’ (v.1), pero ya no.  Ahora su deleite está en la Palabra de Dios.   Hambre espiritual es una de las evidencias del Nuevo Nacimiento (1 Pedro 2:2).    El inconverso rechaza la ley de Dios, y no se quiere someter a ella (ver Salmo 2:1-3); pero el creyente la ama (Sal 19:7-10). Es interesante observar que para el tiempo en el cual fue escrito el Salmo 1, la ‘ley de Jehová’ probablemente consistía solo en los primeros cinco libros de la Biblia (el Pentateuco).  Para el creyente contemporáneo, estos libros son casi desconocidos (especialmente Levítico y Números); pero el Salmista los amaba – ¡se deleitaba en ellos! La palabra, “delicia” (‘kefets’), significa “algo muy placentero’, ‘algo muy deseado’.   Se usa, en 1 Sam 15:22, del deleite que Dios tiene con nuestra obediencia; y en Prov. 3:15, de las cosas más deseables de este mundo (como joyas, etc.). Por otro lado el autor del Salmo 119 se deleitaba en la ley (Sal 119:14, 35, 47, 97, etc.)  Pablo se deleitaba en la ley (Romanos 7:22). Otros pasajes que enseñan esto – Sal 112:1 ¿Por qué será que el ‘justo’ se deleita en la ley de Dios? Porque tiene una mente renovada (Romanos 8:5). Porque se deleita en Dios, el Autor de la ley. Porque reconoce que la ley lo hace sabio (Sal 19:7b; 119:97-98). Porque por medio de ella conoce más a Dios (quien se revela en Su ley). Porque se alimenta espiritualmente de ella (Deuteronomio 8:3; Job 23:12). Porque por medio de ella, es corregido, y aprende a agradar más a Dios (Sal 19:7a; 40:8). …Y en su ley medita de día y de noche”. Es fácil decir que uno ama la Palabra de Dios; la pregunta es si nuestros hechos lo refrendan.  En el caso del Salmista, fue así. Demostraba su amor por la Palabra de Dios, no solo leyéndola, sino deleitándose al meditarla. El verbo, ‘meditar’ (‘jaga’), significa ‘murmurar’ o ‘hablar’; ver Sal 2:1 (donde la palabra, “piensan”, significa ‘hablan’); 35:28; 71:24; etc.  ¡La meditación del judío no era  silenciosa!   Este repetía en voz alta la Palabra de Dios, con el fin de  ayudarse a concentrar, para ‘exprimir’ cada gota de significado del texto.  Era la mejor  manera de alimentarse de la Palabra de Dios. La meditación tiene un poder digestivo, convirtiendo verdades bíblicas en alimento espiritual. No bastaba  con leerla, había que ‘rumiar’ con ella.   Clarke comenta, “Este hombre no solo lee para ganar conocimiento de los oráculos divinos, sino medita sobre lo que ha leído, se alimenta de ello; y recibiendo de esta manera la ‘leche’ pura de la Palabra, crece por medio de ella a la vida eterna”. ¿Cuál es el beneficio de meditar en la Palabra de Dios?  Un autor responde, “En el texto más sencillo hay todo un mundo de santidad y espiritualidad; y si nosotros, en oración, y en dependencia de Dios, nos sentáramos para estudiarla, veríamos muchas cosas en ella que no aparecen en la superficie”.  Por ende, todo predicador debe meditar constantemente en la Palabra de Dios.  Escuchemos lo que dice Lutero al respecto: “Meditar consiste, en primer lugar, en un análisis detenido de las palabras de la ley, para luego comparar lo que descubrimos con diferentes textos de la Biblia.  Usando el tiempo en esta manera, por fin sale un hombre bien instruido en la Palabra de Dios, listo para hablar al pueblo de Dios”.  En el NT testamento, Pablo habla de la maldición de la ley (no porque la ley sea mala, en sí, sino porque era mal usada por los judíos de su tiempo).  Pero este “varón” no está bajo  la condenación y maldición de la ley.  Mas bien, para él, la ley es una bendición (un  ‘deleite’), porque la está usando correctamente – no como una forma de alcanzar la vida  eterna (por sus propios esfuerzos de guardar la ley), sino como algo que le ayuda a  conocer más a Dios, y a saber la clase de vida que agrada a Dios.  El hombre verdaderamente dichoso, no solo medita en la ley de Dios de vez en cuando, sino que lo hace día y noche.  En la mañana, al levantarse; en la noche, al acostarse; y durante la noche, cuando no puede dormir. Esta meditación diaria y constante, en la ley de Dios, se debe a su deleite en ella; pero también a su disciplina personal.  Más aún, mantiene un corazón limpio, para poder deleitarse en la Palabra de Dios (el pecado disminuye el apetito espiritual). Cuando Josué tomó el mando del pueblo de Dios, el Señor le ordenó desarrollar una vida de meditación en la Palabra de Dios (Josué 1:8).  Nos engañamos, si pensamos que en el siglo 21 éste ya no es un requisito fundamental e indispensable para el servicio cristiano.   ¡Es indispensable ahora más que nunca, por la abundancia de pecado que nos rodea y asedia! Spurgeon comenta: “Meditar de día y de noche, significa leer la Palabra de Dios durante el día, y pensar en ella por la noche.  Este hombre toma un texto, y lo lleva con él durante todo el día.  Y durante la noche, cuando no puede dormir, medita sobre la Palabra de Dios.  En el día de la prosperidad, canta Salmos de la Palabra de Dios, y en la noche de aflicción reclama las promesas del mismo libro”.  Meditar en la Palabra de Dios hará que Su Palabra nos sea más dulce cada vez (Sal 104:34; 119:103).  Este verso nos enseña que la meditación de la Palabra de Dios traerá gran gozo en la vida cristiana.  Otra promesa es que nos ayudará a no pecar contra Dios (Sal 119:11).  ¡Si solo David hubiera estado meditando en la Palabra de Dios cuando vio a Betsabé bañándose!  Fue la meditación de la Palabra de Dios que le ayudó al Señor a resistir la tentación (Mateo 4:1-12). Así que el cuadro que el Salmista presenta aquí del creyente es el de un ideal muy alto.  Su preocupación no es describir las debilidades del creyente, sino presentar el desafío de lo  que el Señor espera de nosotros como sus hijos. Todos debemos aspirar a ser así.

Anuncios

Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s