El cultivo de la Espiritualidad: dos metáforas en el salmo 1 II parte


 

I.                    En primer lugar el cultivo de la vida espiritual debe tener una PRÁCTICA (1:1)

Es importante comenzar establecer varios conceptos pertinentes que aparecen en este salmo. La práctica de nuestra vida espiritual se hace en términos de contrastes. Por ejemplo uno puede notar que la práctica del espiritual habla de separación o distinción. Es importante que establezcamos que un hombre y una mujer de Dios, deberá ser diferente en su manera de caminar que el impío. No se puede decir que caminamos con Dios y tener las mismas prácticas que vemos a nuestro alrededor.  Así que primero esta persona es diferente o distinta. Lo vemos en varias características. ¿Cómo somos diferentes los cristianos de los demás?  En términos gramaticales es importante ver las tres distinciones que el mismo salmista hace.

A. Tres verbos: “anduvo…”, “estuvo…”, “sentado…”. Que nos hablan de caminar

Y que llevan una espiral descendente. Esto implica cómo caminamos. Así que debemos distinguirnos en término del “CÓMO” de nuestra práctica. Aquí comienza una serie de descripciones, que presentan las características de un verdadero creyente.  Dios conoce a Sus hijos por nombre; pero nosotros solo podemos conocer quiénes son  verdaderos creyentes por su carácter y comportamiento. La palabra, “malos”, traduce el término ‘rashá’ – una persona moralmente mala. En los Salmos esta palabra es traducida “perversos” (Sal 3:7); “inicuos” (Sal 7:9); “impíos” (Sal 26:5).   Es la palabra que Abraham usó para describir al hombre pecador, cuando intercedió por Sodoma (Génesis 18:23, 25; “impío”). A la luz de estos versos, vemos que el antónimo de ‘rashá’ es ‘tsaddic’ (“justo”).  La persona que desea ser verdaderamente feliz, ‘no andará en los consejos’ de tales personas.  El verbo, ‘andar’, aquí, es ‘jalák’, que significa ‘caminar’.  Sin embargo, en el AT este término tiene una variedad de acepciones, según el contexto en el cual sea usado.  En el contexto del Salmo 1, ‘jalák tiene el sentido de ‘proceder’, o ‘vivir’. En la Biblia, la vida humana es representada como un ‘viaje’, y el ser humano como un ‘viajero’ o ‘peregrino’ (comparar el uso de esta palabra en Deuteronomio 19:9; 1 Rey 9:4; Sal 15:2; etc.). Los “consejos” (‘etsá’) de los cuales habla el Salmista son aquellos propósitos o planes que rigen la vida de los malos, y que les lleva a vivir una vida contraria a la voluntad de Dios.  El hombre ‘justo’ no establece su forma de vida sobre las recomendaciones o sugerencias de los hombres perversos, sino por la Ley de Jehová (v.2).

B. En segundo lugar debemos examinar esa práctica distinta no sólo con el cómo sino también “CON QUE”. Estos nos hablan de tres valores o motivaciones o  que llenan nuestro caminar. En términos gramaticales son tres objetos directos: …en consejo…”, “…en camino…”, “…en silla…”. ¿Cómo se manifiestan ellos? Primero está la frase …Ni estuvo en camino de pecadores…El significado del verbo, ‘amád’ (‘estar’), depende del contexto en el cual se usa.  A veces, el contexto indica que el verbo significa ‘estar parado’ (ver Génesis 18:8, 22; 24:30, 31; etc.).  En este caso, el verbo está vinculado con el “camino (‘dérek’) [de pecadores]”; por tanto, el verbo se podría traducir, ‘Ni estuvo parado en camino de…’.  Esta traducción permite entender la línea de pensamiento del Salmista.  Al describir al hombre piadoso, el autor pasa de ‘caminar’, a ‘estar parado’, y finalmente, ‘estar sentado’. El sustantivo, ‘dérek’, deriva del verbo, ‘pisar’; por ende, tiene el sentido de ‘un camino transitado’.  El contexto indica que el sustantivo se está usando en forma metafórica, para describir ‘la forma de vida’ del pecador; su diario andar.  Esta es la palabra que Salomón usa, por ejemplo, cuando afirma: “Hay camino [‘dérek’]”, dice Salomón, “que al hombre le parece derecho; pero su fin es camino [‘dérek’] de muerte” (Prov. 14:12). El “pecador” es aquel que ha errado al blanco (no vive en perfecta conformidad con la voluntad de Dios).  Esto lo ha hecho, transgrediendo la Ley, que era la expresión de la voluntad de Dios para el pueblo de Israel. El hombre bueno evita estar donde puede ser encontrado por estos ‘pecadores’ (ver Prov. 7:8); los evita como la plaga, (Prov. 4:14-15) como temiendo ser contagiado por ellos. Consciente de la manera en que ellos viven, sigue su propio camino, y no se detiene para estar con ellos.  Aunque habría que enfatizar aquí que el Salmista no está recomendando un aislamiento de los ‘pecadores’, como tal, sino un aislamiento del camino de los pecadores; es decir, de su forma de vida.  Otra frase importante a exponer es  …Ni en silla de escarnecedores se ha sentadoEl ‘escarnecedor’ es la persona que se burla de la religión, de la fe en Dios, del compromiso con Él, etc.  Ejemplos: 2 Crónicas 30:10; 2 Crónicas 36:16; Nehemías  2:19; Lucas 8:53 (comparar Prov. 1:22; 3:34; 9:8).  Tal persona no es simplemente alguien que ha errado al blanco, sino que a propósito, y en forma deliberada, determina no someterse a la voluntad de Dios.   Al acercarnos al fin del mundo, la raza humana se caracteriza cada vez más por ser ‘escarnecedora’ (como en los días de Noé).

C. En tercer lugar debemos observar esta práctica distinta nos sólo con el Cómo” o el “con que” sino con el PARA QUE. Note que hay tres objetos indirectos que son como tres consecuencias de deterioro en la vida de la persona dice el salmo …de malos”, “…de pecadores”, “…de escarnecedores”. Hay una progresión en el pecado – se va de ‘malo’ a ‘pecador’, y de ‘pecador’ a ‘escarnecedor’.   Lo primero que el hombre hace es descuidar su relación con Dios; rehúsa rendirle el culto que merece.  Luego, su falta de temor a Dios, le lleva a cometer más y más pecado, hasta que se vuelve totalmente ‘pecador’.  Finalmente, con la conciencia cauterizada, el ‘pecador’ se vuelve burlador – tanto de Dios, como de los creyentes.  Hoy en día, esta “silla” se encuentra en los clubes nocturnos, las discotecas, las cantinas, etc.  Pero también se encuentran en las universidades, en las calles, a veces en nuestras propias casas; en fin, en todo lugar donde el nombre del Señor es burlado, no solo con palabras sino con acciones. Sin embargo, hay que enfatizar que el problema no radica necesariamente en los lugares antes mencionados, sino en el corazón del hombre. El hombre bueno no puede evitar cierto contacto con tales personas y lugares, pero evita pasar mucho tiempo con ellos; por la sencilla razón que su compañía, conversaciones y vida, van en contra de sus principios y convicciones. ¿Para qué pasar tiempo con personas que simplemente se burlan de las cosas buenas y nobles de la vida? Tenemos un excelente comentario sobre este verso, y una ilustración de ello, en Prov. 1:10-19 (ver también Sal 26:4-5; Prov. 4:14-19; 7:25-27; Jeremías 15:17). Al hombre se le conoce por sus compañeros.  “Dime con quién andas, y te diré quién eres”.  El hombre bueno no puede evitar contacto con hombres malos, pero evita ser influido por ellos.

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Publicado por

enrique60

Actualmente trabajo en la Escuela Panamericana, soy salvadoreño 55 años y soy pastor de la iglesia Comunidad Bíblica

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